18 de enero de 2006

CUADERNO DE CITAS-7

El misterio de las claves de la sabiduría secreta, ¿sabiduría mortal?

* De la imposibilidad de comunicar por escrito la sabiduría secreta
* Y de los peligros mortales por decir y escribir sobre ciertos asuntos

Por Iván Rodrigo García Palacios

Ilusión del hombre ha sido la de alcanzar el poder sobre la vida y la muerte, ese que, se supone, radica en una sabiduría secreta y oculta, y que, según los mitos, desde la más remota antigüedad ha sido revelada por los dioses a algunos privilegiados, quienes la escribieron en misteriosos códices cuyas claves es necesario descifrar. Todavía hoy, hay quienes persisten en la búsqueda de aquellos códices y de las claves para descifrarlos. Ahora bien, si en realidad tal poder y tal sabiduría existen, es algo que no me atrevería ni a afirmar ni a negar en la infinitud de los misterios del universo. Pero, ese es otro asunto.

Lo cierto es que, en la historia del hombre, la sabiduría siempre ha sido poderosa, subversiva y peligrosa, tanto para aquellos que tienen la capacidad de aprehenderla, desarrollarla y comunicarla, como para aquellos que pretenden controlarla para dominar y esclavizar a los demás. Razones suficientes por las cuales se la oculta, en algunas ocasiones, con claves secretas, y así preservar su existencia y poder, pero que, también, la mayor parte de las veces, permanece oculta al hombre incapaz de comprenderla.

De esos dos asuntos trata este CUADERNO DE CITAS, que busca mostrar la imposibilidad de comunicar la sabiduría por escrito, bien, o porque mediante la escritura no es posible comunicarla en su totalidad, o bien porque al hacerlo se corre el riesgo de perder la vida.

Por ello y, también, por incitar a los LECTORES LUDI a un viaje a las regiones oscuras de la Luz, en donde se podrán encontrar con aquellos que, por subvertir el orden establecido, arriesgaron o perdieron la vida: Sócrates, Giordano Bruno, Galileo, los intelectuales y científicos rusos y judíos perseguidos y asesinados en la Rusia zarista y en la estalinista, así como en la Alemania nazista o, más cerca, en la Colombia reciente y en otros países americanos: la era macartista estadounidense, las dictaduras cubana, argentina, chilena, etc. En fin, todos aquellos que han sido perseguidos, condenados o asesinados por pensar y expresar ideas diferentes a las del sistema de poder imperante.

Para fundamentar estas ideas, voy a transcribir algunas citas de Platón, Esquilo, Averroes y Maimónides.

PRIMERA CITA: PLATÓN

Para Platón, el escritor y filósofo más influyente de la cultura occidental, a quien, infundadamente, se le ha acusado ser enemigo de la escritura, además de la poesía y de los poetas, sólo existía una forma eficaz de comunicar la verdadera sabiduría, la sabiduría secreta, que no era precisamente la escrita, como lo ha demostrado Giovanni Reale en su obra: Platón, en búsqueda de la sabiduría secreta:

"El Filósofo es el que Platón escribió NO sobre rollos de papel, SINO sobre las almas de los hombres, con el criterio explicado en el testimonio sobre sí mismo del final del Fedro: lo que caracteriza al filósofo es precisamente escribir en las almas, y la definición de la naturaleza del filósofo no puede ser "escrita" sino en la dimensión de la oralidad dialéctica. Escribir sobre rollos de papel el diálogo sobre el filósofo, que no debe escribir sobre rollos de papel las cosas que para él son de mayor valor, habría sido, obviamente, algo absurdo" (1).

Pero, ¿qué pensaba Platón del valor de la escritura?, véase lo que dice en el Fedro:

"Quien considerase poder transmitir un arte con la escritura, y quien lo recibiese convencido de que, a partir de esos signos escritos, podrá extraer alguna cosa clara y consistente, debería estar colmado de gran ingenuidad e ignorar verdaderamente el vaticinio de Amón [a saber, que la escritura no da memoria sino solamente capacidad de traer a la memoria, ni sabiduría sino sólo opinión], si considera que los discursos puestos por escrito son algo más que un medio para traer a la memoria de quien sabe las cosas sobre las cuales versa el escrito".

Y más adelante reafirma enfáticamente:

"Verdaderamente, aun los mejores escritos no son otra cosa más que medios para ayudar a la memoria de aquellos que saben"

Para concluir las citas de Platón, al que recomiendo descubrir de la mano de las obras de Giovanni Reale, no resisto la tentación de transcribir esta cita de Esquilo en Agamenón:

"De buena gana
hablo a los que saben, y de los que no saben me escondo".

INTERMEDIO

Como bien se sabe, los hombres sabios han encontrado la forma de burlar la censura del poder y subvertir sus ordenes de terror, no sin el riesgo de perder su libertad o su vida, como ya se dijo antes. Grandes ejemplos son los de aquellos que, con sus obras literarias y filosóficas, divulgaron nuevas ideas, contrarias a los dogmas del establecimiento o nuevas ideas que subvertían el statu quo, filosófico o científico, unas veces, valiéndose de los subterfugios del idioma y, otras, de la clandestinidad.

Algunos de ellos: Petrarca, Dante, Cervantes, Teresa de Jesús, Juan de la Cruz, Voltaire, Bulgákov, Pasternak y muchos más, que supieron utilizar los consejos de los sabios antiguos y cuyas obras vale la pena leer... también, entre líneas.

Ahora bien, si algunos filósofos corrieron grandes riesgos, ellos fueron los que enfrentaron una doble persecución. Por un lado, la de su propio Estado religioso de origen: El Islam, y por el otro, el Estado católico donde residan: España. Los dos filósofos más conocidos son Averroes y Maimónides.

A continuación sus citas:

SEGUNDA CITA: AVERROES

"El discurso relativo al conocimiento que el Creador tiene de sí mismo y de lo otro es uno de aquellos que está prohibido analizar en modo dialéctico durante las disputas, y todavía más tratarlo por escrito, puesto que la comprensión de las masas no llega a semejantes sutilezas. Si uno se para a discutir con el vulgo de semejantes cuestiones, se destruye en sus mentes la divinidad. Por eso está prohibido disputar con él de tales cuestiones, ya que para su felicidad basta con que sepa lo que puede alcanzar su inteligencia (...). Pero esta cuestión es propia de los sabios, los cuales fueron llamados por Dios a la verdad. Por eso no debe ser tratada por escrito, excepto en libros compuestos según el método demostrativo (...). El que da veneno a quien le resulta perjudicial debe ser castigado, aunque para otros hombres sea alimento; y quien prohíbe el veneno a aquel a quien alimenta, de suerte que le hace morir, debe ser castigado también. Y de este modo ha que atender la presente cosa y por eso, cuando yerran los malos y los necios dando veneno como si fuera alimento a quien resulta verdaderamente veneno, el Médico debe tratar de curarlo por medio de su arte. Por eso nos está permitido tratar de esta cuestión en un libro como éste, pues de otra manera nos estaría prohibido, ya que es rebelión expresa o una de las cosas más deplorables sobre la tierra, y se conoce la pena que la Ley reserva para los que incurren en ella".

(Averroes, Destructio destructionum)

TERCERA CITA: MAIMÓNIDES

"Has de saber que cuando un hombre cabal, conforme al grado de su perfección, desea expresarse de palabra o por escrito sobre lo que ha captado de estos misterios, no le es posible exponer ni siquiera lo que haya aprehendido, con absoluta claridad y orden, como lo hacia en otras ciencias cuya enseñanza es del dominio público. Por el contrario, le sucederá al instruir a los otros lo mismo que cuando lo aprendió para sí, a saber: el asunto parecerá iluminarse y en seguida se obnubilará, como si tal fuera su naturaleza, tanto en lo mucho como en lo poco. Por tal motivo, todos los grandes sabios metafísicos y teólogos, amantes de la verdad, al explicar algo sobre esta materia, siempre recurrirán a alegorías y enigmas, incluso desarrollando esas alegorías en todas sus especies y géneros". (Mosê ben Maimon, Maimónides, Guía de perplejos).

"Los antiguos sabios nos encarecía que sólo habláramos de estas materias en privado, con una sola persona, y aun así sólo si ella fuera prudente y capaz de razonamiento independiente. En este caso, se le comunican los epígrafes de las materias, y se le instruye en una porción diminuta de la disciplina. Estos temas son sumamente profundos; y no todo intelecto puede abordarlos" (Mosê ben Maimon, Maimónides, Sobre los secretos).

NOTA FINAL

Sigo pensando que la obra de Fernando González debe ser leída teniendo en cuenta estos antiguos conceptos.

(1). Giovanni Reale, Platón, en búsqueda de la sabiduría secreta, Herder, Barcelona, 2001 (371 p.), p. 367

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