20 de enero de 2015

Lector Ludi No. 73 ¿Por qué un cerebro-centrismo? O, mejor decir, un cuerpo-centrismo


Rembrandt, La lección de anatomía del Dr. Joan Deijman.


Iván Rodrigo García Palacios
Lector Ludi No. 73
¿Por qué un cerebro-centrismo? O, mejor decir, un cuerpo-centrismo
¿Puede la psicología convertirse en una ciencia natural y exacta?


Si, cuerpo-centrismo, porque lo único cierto es que somos un cuerpo con un cerebro, todo lo demás es consecuencia de lo que hacen ese cuerpo y ese cerebro. Somos materia/energía que siente y se siente sentir, que imagina y se imagina, que piensa y se piensa, que anhela y que actúa.
Materialismo puro y duro, porque somos libres en el infinito de nuestro sentir, de nuestro imaginar y de nuestro pensar y por ello somos la especie que puede inventar un propio, individual y/o colectivo, significado o sentido de su existencia, independiente de que tal sentido se corresponda con la realidad de la Naturaleza.
Pero también somos la especie capaz de "crear un mundo", "más allá" de las leyes de la Naturaleza, y de regir la vida y la existencia de la especie y de la materia por sus leyes. Y de inventar mundos imaginarios para convertirlos en "la materia de sus sueños" y de sus pesadillas.
Ahora bien, otra cosa es que buena parte de lo que hacen ese cuerpo y ese cerebro sean todavía cosas desconocidas y tan complejas que no las podamos entender en su totalidad con los medios científicos existentes. El que todavía no sepamos con certeza y en su totalidad qué, cómo y por qué son, sienten, imaginan, piensan y hacen, el cerebro, la mente, la conciencia y el cuerpo, no quiere decir que no sean consecuencias de lo que son y lo que hacen sólo ese cuerpo y ese cerebro. Al fin y al cabo, somos cuerpo, sólo cuerpo con un cerebro y con otros órganos todos dedicados a cumplir con un propósito ...
Además del "misterio" de las relaciones de mente y cerebro, habría que desvelar las de cuerpo y cerebro.
"Mi manera de enfocar el trabajo del cerebro arraiga en una perspectiva evolucionista, que parte de la base de que nuestra vida mental refleja las acciones de muchos, acaso millares de dispositivos neurales instalados previamente en el cerebro. Estos dispositivos ejecutan tareas cruciales para nosotros, desde gobernar nuestra locomoción y respiración hasta ayudarnos a resolver silogismos. Hay múltiples tipos y formas de dispositivos nerurales, pero todos son inteligentes.
Al principio es difícil creer que la mayoría de esos dispositivos cumple su tarea antes de que reparemos en ello" (Michael S. Gazzaniga, ¿Qué nos hace humanos, p. 15).
[...]
"El cerebro humano es en verdad un extraño mecanismo, diseñado por la selección natural con un propósito principal: tomar decisiones que favorezcan el éxito reproductor. Este simple hecho tiene muchas consecuencias y yace en el corazón de la biología evolutiva. Una vez comprendido, ayuda al neurocientífico a entender un fenómeno fundamental del funcionamiento del cerebro humano: la especialización generalizada de sus hemisferios laterales. En ninguna otra parte del reino animal existe una especialización en funciones tan extendida. ¿Por qué y cómo se generó semejante especialización?" (Michael S. Gazzaniga, ¿Qué nos hace humanos, p. 43).
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"¿Qué tipos de mentes hay? ¿Y como lo sabemos? La primera pregunta se refiere a lo que existe: a la ontología, en lenguaje filosófico. La segunda pregunta se refiere a nuestro conocimiento: a la epistemología. El propósito de este libro no es responder a estas dos preguntas de una vez por todas, sino más bien mostrar por qué estas dos preguntas han de responderse conjuntamente. Los filósofos suelen advertirnos de que no confundamos cuestiones ontológicas con cuestiones epistemológicas. Lo que existe, dicen, es una cosa, y otra distinta es lo que podemos conocer. Puede que haya cosas que sean absolutamente incognoscibles para nosotros, de manera que debemos ser cuidadosos y no considerar los límites de nuestro conocimiento como guías seguras acerca de los límites de lo que hay" (Daniel C. Dennett, Tipos de mente. Hacia una comprensión de la conciencia, Debate, Barcelona, 2000, p. 12).
"[...] nuestras mentes no son otra cosa que lo que hacen nuestros cerebros, sin ninguna intervención milagrosa, y los talentos de nuestros cerebros son necesariamente el fruto de la evolución, igual que cualquier otra maravilla de la naturaleza" (Daniel C. Dennett, La evolución de la libertad, 2003).
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¿Puede la psicología convertirse en una ciencia natural y exacta?
Si, siempre y cuando pueda explicar y precisar con exactitud las causas y consecuencias del qué, cómo y por qué las personas sienten, desean, imaginan, piensan y actúan. Mejor dicho, la conciencia, la mente, la decisión y la acción: las relaciones y las consecuencias de un sistema dinámico abierto entre cuerpo, cerebro, ámbito y la historia de "¿quién soy yo?".
Además, como todas las otras ciencias, debe poder llegar a conformar un saber acumulativo que se conserva y avanza a medida que se investiga, se estudia y se prueba y se comprueba todo nuevo conocimiento, bien de manera propia o bien con la participación de otras ciencias.
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El gran mérito de Lev Vygotski fue haberse propuesto hacer de la psicología una ciencia natural y exacta tal y como las demás ciencias naturales y exactas de su tiempo, sólo que su tiempo de vida y las circunstancias de su tiempo no se lo permitieron. Lo primero, por su muerte temprana y lo segundo, porque el desarrollo de las ciencias y tecnologías aun no habían alcanzado los avances necesarios para lograrlo. Pero, aun así, los logros de Vygotski fueron excepcionales, hasta el punto de que las circunstancias que rodearon la divulgación y estudio de sus obras no han permitido que se la conozca, reconozca y estudie en su total plenitud, pues todavía sus intuiciones y anticipaciones ofrecen propuestas novedosas y originales para el desarrollo de una ciencia psicológica, ahora que, como en su tiempo él lo expusiera, la psicología todavía está en crisis.
O como lo dice Michael S. Gazzaniga:
"La psicología propiamente tal ha muerto. Quizás sea mejor decir que hoy se halla en una situación extraña" (Michael S. Gazzaniga, El pasado de la mente, Andrés Bello, Santiago de Chile, 1999, p. 13).
Por ello, lo grave ahora es que las ciencias y tecnologías han alcanzado desarrollos tales que si Vygotski viviera le permitirían proponer un modelo científico propio y particular para la psicología, por una parte, a la par con los desarrollos de las neurociencias en el estudio del cerebro, la conciencia y la mente, como los objetos de su razón de ser. Y, por la otra, en proponer los fundamentos científicos de un saber acumulativo sobre la naturaleza afectiva, emotiva, cognitiva y activa, del Homo-Humano como el objeto de su actividad. Mejor dicho, una nueva definición de una nueva ciencia psicológica que a partir de conocer lo que ocurre en el cerebro, la mente y la conciencia, pueda definir y predecir el funcionamiento y las consecuencias de ese funcionamiento y actividad del cerebro, de la mente y de la conciencia y sus manifestaciones y expresiones en las sensaciones, los instintos, los apetitos, los deseos, las emociones, los afectos, los sentimientos, el conocimiento, la intencionalidad, la acción, la conducta de cada persona consigo misma y en sus relaciones con los otros y en la comunidad.
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Porque, si algo nuevo puede decirse de la naturaleza psicológica del Homo-Humano como ciencia natural y exacta, es en el asunto de las emociones y de la cognición, en lo que Vygotski y su Teoría de las emociones, también se anticipó, a pesar de las limitaciones de los medios con que contaba para considerar al cerebro como "creador del Homo-Humano". Es posible que por allí se encuentre la puerta y la clave para entrar a los territorios del cerebro, la mente y la conciencia como resultados de la selección natural.
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Una teoría de la conciencia y de la mente
De la reseña de Carlos Muñoz Gutiérrez a: Gerald M. Edelman. Bright Air, Brilliant Fire. On the Matter of the Mind. Basic Books, 1992 (fragmento):
[...] el sistema inmunitario no es un mecanismo que aprenda o se le enseñe que anticuerpos fabricar, sino que es un sistema selectivo acorde con los principios darwinistas de la selección.
Este fue el punto de partida de Edelman para concebir al cerebro como un sistema selectivo, en el que la selección opera durante el tiempo de vida del sistema.
Efectivamente Edelman toma la actitud metodológica de construir una teoría científica de la mente basándose en la estructura y función del cerebro. Por científica aquí debemos entender:
(1) Ofrecer una descripción de la mente basada en la organización neural y fenotípica de un individuo, formulada en términos de mecanismos físicos y químicos.
(2) Que el modelo de conciencia o mente basado en tal descripción debe ser corroborable por experimentación, o al menos consistente con modelos del cerebro que sean verificables empíricamente.
Este punto de partida tiene que ver con el rechazo que Edelman realiza al funcionalismo como método de trabajo en el tema de la conciencia, al contrario intenta probar que la conciencia es una propiedad de la materia. Y es que el funcionalismo, en la medida en que es indiferente al sistema concreto que realiza la función, en la medida en que es indiferente al contenido concreto que se procesa y en la medida en que supone lo que precisamente hay que explicar es inconsistente con los datos de partida que una teoría psicológica debería explicar. En concreto.
(1) Los sistemas nerviosos individuales muestran una enorme variación funcional y estructural en muchos niveles: molecular, celular, anatómico, fisiológico y conductual (yo agregaría: afectivo y cognitivo). A pesar de las semejanzas en los individuos de una especie, el grado de variación individual de cerebro en cerebro excede lo que podía tolerarse en una ejecución fiable en cualquier máquina construida de acuerdo a principios funcionales de ingeniería. De tal manera, entonces, la variación no es un ruido sobreimpreso sobre el conjunto de procedimientos programados sino que es fundamental en el trabajo del sistema de variación.
(2) Para sobrevivir, un organismo debe o heredar o crear criterios que le permitan clasificar el mundo en categorías perceptivas de acuerdo con sus necesidades adaptativas. Aun después de que esta clasificación se haya realizado en función de la experiencia, el mundo mantiene lugares llenos de novedad que todavía no han sido categorizados. Así la información de entrada del mundo no encaja con los requisitos de una información prexistente y estable de los sistemas de procesamiento de información.
A partir de aquí Edelman enuncia su tesis fundamental, a saber, que el cerebro es un sistema selectivo, en el que la selección opera durante el tiempo de vida del individuo. Para el desarrollo de esta tesis fundamental elabora lo que él denomina la teoría de la selección del grupo de neuronas (TNGS).
La TNGS es una teoría de poblaciones que postula precisamente que la habilidad de los organismos para categorizar un mundo no etiquetado y para comportarse en él de una manera adaptativa surge no de la transferencia de instrucciones o de información sino de procesos de selección bajo variación. La TNGS considera que hay una generación continua de diversidad en el cerebro. En el cerebro embrionario, hay variación y selección en la migración de poblaciones celulares y durante la muerte de células. También en la formación de las sinapsis. En el cerebro maduro, en la amplificación diferencial de la eficacia de las sinapsis.
Esto tiene como consecuencia la formación de grupos neuronales y que el proceso es modificado continuamente por reentradas de señales.
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Cita en el Aquelarre No. 2:
"No hay duda de que la pregunta que debemos contestar en el siglo veintiuno es de qué manera el cerebro habilita la mente. La siguiente pregunta es cómo pensar el asunto" (Michael S. Gazzaniga, El pasado de la mente, Editorial Andrés Bello, Barcelona, 1999, p. 15).
Para empezar, ¿cómo va a pensar la psicología el asunto?
Si la materia de estudio y trabajo de la psicología son los procesos mentales, es sobre la naturaleza de esos procesos mentales por donde es necesario empezar a pensar la psicología y, si bien, ciencias y tecnologías han avanzado mucho, tampoco es tanto como para tener claro y definido lo de la mente y lo de los procesos mentales, mejor dicho, las polémicas abundan en esos campos.
Sin embargo, con lo que hay, hay bastante y suficiente como para aventurarse a explorar los territorios primitivos de la mente y de los procesos mentales y de ello ya hay suficiente información en las neurociencias como para extraer algunos mapas confiables con los cuales cartografiar algunos puntos fundamentales de la psicología, claro que con mucho de esfuerzo, pero con mucho más de imaginación científica.
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Del buen sentir al bien pensar: Emoción y cognición.
La mayor parte de las funciones y procesos del cuerpo y del cerebro son innatos, ya vienen codificados (Steven Pinker, La tabla rasa, 2002). La parte restante es aquella que si bien cuenta con el respaldo del cerebro y su codificación, su desarrollo y su funcionamiento será codificado a partir de la sensación que es el primer paso del conocer, del hacer y del actuar. En otras palabras, seremos, sentiremos, conoceremos, haremos y actuaremos de acuerdo a como fuimos y somos codificados y, ética y psicológicamente, nos expresaremos desde el buen sentir al bien pensar.
De esa manera, cuerpo y cerebro codifican y desarrollan el conocer, el saber y el responder a los estímulos que afectan el sentir que es el que provoca el moverse, el imaginar, el pensar, al ser condicionados y "afectados" por las los instintos, los apetitos, los deseos, las emociones, los sentimientos, de tal manera que ese proceso de codificación será el que "marque" la actividad mental que constituirán los procesos mentales que la ciencia psicológica investigará para proponer sus teorías científicas sobre las emociones, la conducta o comportamiento y la cognitividad.
En consecuencia, el punto de partida de una ciencia psicológica será el desarrollo del proceso de codificación neuronal (Edelman y Tononi, El universo de la conciencia. Como la materia se convierte en imaginación, 2000) y el desarrollo del proceso de codificación mental (sensaciones, sensorial, etc. Antonio Damasio, Sentir lo que sucede. Cuerpo y emoción en la fábrica de la conciencia, 1989).
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El Arte y el teatro de la memoria
La memoria es asunto de múltiples caras a cuál más enigmática e intrigante. La evolutiva, la mitológica, la darwiniana, la memoria mágica de Giordano Bruno, para mencionar sólo esas que, con toda seguridad, atraerán otras conexiones. Y, por supuesto, el Teatro de la Memoria que, de alguna manera, parece un escenario común a los muchos métodos mnemotécnicos desarrollados desde que en el siglo VI a. C. el griego Simónides de Ceos, elaborara la primera mnemotecnia registrada.
La memoria mitológica:
Mnemosine (hija de Gea y Urano, y madre de las Musas).
La memoria, además de ser la madre de las Musas y parodiando esa maternidad, es la madre de la conciencia y de las emociones, mejor dicho, de lo que hace humanos a los humanos.
La memoria evolutiva:
La materia tiene memoria, la materia viva, recuerdos.
La memoria es la cualidad de la materia mediante la cual esta conserva la habilidad de reproducir un proceso físico-químico cada vez que se presenta el estímulo correspondiente.
Y en la materia viva, según un neurocientífico:
Tome la forma que tome, la memoria es siempre la habilidad de repetir una actuación (performance)” (Gerald M. Edelman, Bright Air, Brilliant Fire: On the Matter of de Mind, Basic Books, 1992), p. 102).
Y según un filósofo:
"El conocimiento es memoria solamente, nunca verdadera inmediatez. Las sensaciones, incluso las impresiones sensoriales y, en general, todo aquello que los filósofos han llamado conocimiento inmediato, no son otra cosa sino recuerdos. Y el tejido entero de la conciencia -es decir el conocimiento efectivo de un sujeto humano- lo que sentimos, representamos, queremos, hacemos, nuestra alma o una estrella, es una simple concatenación de recuerdos que se enlazan para constituir el mundo de la representación, el mundo exterior" (Giorgio Colli, Filosofía de la expresión, Siruela, Madrid, 1996, p. 63).
La memoria de la mnemotecnia:
La memoria mágica de Giordano Bruno que es más que aquello con la que se le asocia, la mnemotecnia, y que más bien se corresponde con una propuesta de método científico, así como con la anticipación del complejo asunto de los afectos y las emociones y sus conexiones con el pensamiento, como puede notarse en la reseña de Eduardo Vinatea a una de las obras sobre el arte de la memoria de Bruno:
"De umbris idearum (1582) es la primera de las obras de carácter mnemónico en la que Bruno expone lo que metafóricamente llama escritura interna, pues del mismo modo que se escribe con un cálamo sobre un pergamino, la memoria y la facultad imaginativa pueden articular una escritura interior, con su morfología, su sintaxis y su semántica propias. Y ese lenguaje puede plasmar en el alma todos aquellos contenidos que la memoria natural no alcanza, ampliando los límites del entendimiento mediante el uso de imágenes y símbolos"
[...]
"El arte de la memoria, al que De umbris idearum pertenece por derecho propio, nos enseña que frente a una lógica de los conceptos, que se ha impuesto durante siglos en la filosofía occidental, es posible una mnemónica de los afectos, basada en representaciones y simbolismos imaginarios, en la que el mundo y el alma se unen con el entendimiento, para potenciar cognoscitiva y moralmente la personalidad del sujeto, como así lo corrobora la fascinante historia de esta antigua técnica". (Eduardo Vinatea, prólogo a Las sombras de las ideas: una arquitectura discursiva del alma , Siruela, Madrid, 2009, p. 10).
Como puede verse, Giordano Bruno ya propone una serie de conceptos que se asemejan a los actualmente propuestos por las neurociencias en sus investigaciones sobre "los misterios" de la naturaleza humana: emoción y cognición, que él anticipa y que, si bien han provocado violentas reacciones, también han sido fuente de inspiración de muchos científicos.
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Postulados
El sentir, el imaginar, el pensar, el decidir, el actuar, el memorizar.
Imaginar es formar imágenes con lo que se siente. Pensar es asignarle sentido, sentimiento, a las imágenes mentales. Actuar es decidir realizar aquello a lo que se le ha dado sentido, bien de manera concreta o bien de manera abstracta. Y, por supuesto, memorizar y recordar todo lo anterior para otras ocasiones.
El pensar y el imaginar son lo mismo que el ver, oír, gustar, oler y sentir el tacto, son imágenes mentales de objetos concretos o abstractos que se manifiestan, se expresan en códigos y se memorizan para su uso posterior, una memoria y un uso que en su dinámica se trasforman y se cambian permanentemente por la intervención del sentir (instintos, apetitos, deseos, emociones, afectos, pasiones, sentimientos y anhelos), del imaginar, del pensar, del decidir y del actuar.
El pensamiento es la manifestación y expresión de los sistemas de códigos inventados para dar nombre y medida a lo que se siente y a lo que se le da sentido y sentimiento cada vez. Se piensa lo codificado y se le re-codifica cada vez.
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Cerebro, mente y conciencia
Por donde quiera que se busque, es en el cerebro en donde se originan la mente y la conciencia. Ese es un ámbito en el cual el cerebro funciona, como el resto del cuerpo, por códigos físicos y químicos, más o menos conocidos, que se integran con los códigos y sistemas simbólicos inventados por el Homo-Humano. De esa integración de códigos y sistemas puede decirse lo mismo que de los códigos físicos y químicos, que algunos ya se conocen, pero muchos otros son todavía desconocidos. Por ejemplo, los códigos que provocan la percepción, las sensaciones, el sentir, que son los que a nivel consciente provocan las emociones, los sentimientos, los estados de ánimo, los que, a su vez, se integran con los códigos y sistemas simbólicos para dar sentido, manifestar, expresar y explicar las diversas emociones, afectos, pasiones, sentimientos, estados de ánimo, etc. Mucho de ello ya se conoce.
Ahora bien, de esa integración de códigos físicos y químicos con los códigos y sistemas simbólicos, culturales, resultan la conciencia y la intencionalidad, entre otras cosas, que son los estados que localizan el cuerpo en el espacio-tiempo, en si mismo, en el mundo y que le dan intención a sus acciones.
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Una teoría de la mente incorporada
Reseña: Carlos Muñoz Gutiérrez, Philosophy in the Flesh. The embodied mind and its challenge to western thought. George Lakoff y Mark Johnson. Basic Books, New York, 1999 (fragmento):
"Principales resultados de la Ciencia Cognitiva
La mente es inherentemente in-corporada.
El pensamiento es mayormente inconsciente.
Los conceptos abstractos son fundamentalmente metafóricos.
Cuando confrontamos estos resultados con los conceptos centrales de la filosofía encontramos importantes inconsistencias. Ante esto caben dos posturas: pensar la filosofía como tradicionalmente ha sido pensada o, como hacen Lakoff y Johnson, repensar la filosofía teniendo en cuenta estos resultados y producir una filosofía empíricamente responsable. Este enfoque obligará a reconsiderar los principales conceptos filosóficos.
Exige un cambio radical, por ejemplo, en el propio concepto de Razón:
La razón surge de la naturaleza de nuestro cerebro, del cuerpo y de la experiencia corporal. Los mismos mecanismos neurales y cognitivos que nos permiten percibir y movernos también crean nuestro sistema conceptual y nuestros métodos racionales. La razón, pues, no es un rasgo transcendental del universo o de una mente descarnada.
La razón es evolutiva, en el sentido de que la razón abstracta se construye sobre y hace uso de las formas de la percepción y de la inferencia motora que están presentes también en los animales "inferiores". Así la razón no es una esencia que nos separa del resto de los seres vivos, sino, al contrario, que nos sitúa en un continuum con ellos.
La razón no es universal en el sentido transcendente, no es parte de la estructura del universo. Es universal, a lo sumo, en tanto que es una capacidad que compartan todos los seres humanos. Con lo que encontramos afinidades en cómo la mente está incorporada en todos los hombres y mujeres.
La razón no es completamente consciente, sino principalmente inconsciente. Esta idea es la consecuencia del concepto que Lakoff y Johnson ponen en escena de la inconciencia cognitiva. El pensamiento es fundamentalmente inconsciente, no en el sentido freudiano, sino en el sentido en que opera detrás del nivel consciente, inaccesible a él y tan rápido que no podemos contemplarlo de un modo directo.
La razón no es literal, sino metafórica e imaginativa.
La razón no es desapasionada sino enlazada emocionalmente".
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Comportamiento y conocimiento
"Aunque es legítimo e interesante estudiar el interface entre neurociencia y ciencia psicológica, las cuestión por lo que aquí importa destacar es que lo que compete a la psicología es entender el funcionamiento psicológico, no lo que ocurre en el cerebro. La psicología estudia cómo funciona la mente, si se prefiere a decir la conducta, no dónde funciona el cerebro. Como dice Mike Page (2006), después de gran inversión de tiempo y dinero, los hallazgos neurocientíficos no suponen un avance en el conocimiento psicológico" (Marino Pérez Álvarez, El magnetismo de las neuroimágenes: Moda, mito e ideología del cerebro, Papeles del Psicólogo, 2011. Vol. 32 (2), pp. 98-112
http://www.cop.es/papeles).
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Pero, y ¿qué es la mente?




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