11 de marzo de 2016

Lectro Ludi No. 81: "La ingeniería social" o la dictadura del deseo


George Grosz, Los pilares de la sociedad.
https://fragmentsdevida.files.wordpress.com/2012/09/george-grosz-los-pilares-de-la-sociedad-1926.jpg

Lector Ludi No. 81
Iván Rodrigo García Palacios
"La ingeniería social" o la dictadura del deseo

Es el sueño del Homo-Humano: alcanzar la felicidad y para lograrlo aspira a dominar a la Naturaleza y a su propia naturaleza, es decir, lograr dominar, someter y dirigir por las razones de su razón a las fuerzas de la carne, la biología, que lo mueven y lo hacen actuar: el deseo, esa expresión del cuerpo en la que se conectan, manifiestan y expresan las leyes de la naturaleza.
Y, al mismo tiempo, sueña con dominar a los otros y al mundo, imponerse a sí mismo e imponer a los otros y al mundo aquellas leyes que ha inventado, la cultura, con el fin de domesticarse y domesticar a las fuerzas naturales, tanto aquellas que rigen su cuerpo como aquellas que rigen el universo, o sea, las leyes que rigen a la energía y a la materia, para así dominar y someter a su voluntad y a su poder a la Naturaleza, a la materia y a la energía de la que está hecha la Naturaleza y a la materia y a la energía de la que está hecho su propio cuerpo.
¿Sueño o pesadilla cumplido? Ahora y por fin, las ciencias y las tecnologías han inventado métodos por medio de los cuales dominar, someter y dirigir a los Homo-Humanos a través de los deseos de la carne: la ciencia del deseo y su correspondiente, "ingeniería social". Una ciencia y una actividad del saber por la que se desarrollan los métodos y los instrumentos que permiten identificar, anticipar, dirigir y controlar las manifestaciones y las expresiones, del deseo, de los sentimientos y de la acción del Homo-Humano en el tiempo y en el espacio.
Eso es lo que hacen ahora los científicos de las ciencias exactas, quienes, a partir de la obtención de la información ("Ciencia de Datos", "Data Science", "Big Data" -ver anexo) y la manipulación de la información sobre las reacciones humanas, conocen, más que las preferencias, gustos y disgustos de las personas, sus deseos y sus sentimientos y, a partir de ese conocimiento y de esos deseos y sentimientos, provocan, anticipan, dirigen y controlan las reacciones y las acciones tanto individuales como colectivas en un sueño o en una pesadilla que algunos artistas, filósofos y científicos visionarios ya habían anticipado y anunciado en sus obras. Más adelante mostraré algunos ejemplos.
Mejor dicho, ha nacido una nueva ciencia y una nueva filosofía descendientes de las "ideas" de la manipulación política del poder de Nicolás Maquiavelo (El príncipe) o la manipulación psicológica de Giordano Bruno (De los vínculos en general). Y, por supuesto, labúsqueda de la felicidad y de la libertad en la vida social de Spinoza (Ética y tratados). Fueron ellos los que se anticiparon al desarrollo de todas esas ciencias que buscan conocer la naturaleza desconocida del Homo-Humano y, lo peor y como siempre, cómo manipularla.
En todo caso, esta es una nueva ciencia que se aprovecha de lo que se descubre en las neurociencias, tal y como lo encontró Antonio Damasio en su búsqueda de Spinoza y en lo que este dijo:
"[...] el deseo es la esencia misma del hombre, en cuanto que es concebida como determinada a hacer algo" (Espinosa, Ética, III, Definiciones de los afectos, I).
[...]
"De modo que la experiencia misma, no menos claramente que la razón, enseña que los hombres creen ser libres sólo a causa de que son conscientes de sus acciones, e ignorantes de las causas que las determinan, y, además, porque las decisiones del alma no son otra cosa que los apetitos mismos, y varían según la diversa disposición del cuerpo, pues cada cual se comporta según su afecto, y quienes padecen conflicto entre afectos contrarios no saben lo que quieren, y quienes carecen de afecto son impulsados acá y allá por cosas sin importancia" (Spinoza, Ética, III, Proposición II, Escolio).
Que conste que con este asunto de la nueva ciencia no estoy inventando nada original, porque ya otra ciencia que se relaciona y corresponde la había propuesto Eric R. Kandel, En busca de la memoria: nacimiento de una nueva ciencia de la mente.
"Ha surgido así una nueva ciencia de la mente que recurre a la poderosa biología molecular para estudiar los misterios de la vida que aún se nos ocultan.
Cinco principios son el fundamento de esta ciencia mixta. En primer lugar, no cabe separar la mente del cerebro. El cerebro es un órgano biológico complejo que tiene una enorme capacidad de cómputo y construye nuestras experiencias sensibles, regula nuestros pensamientos y emociones y controla nuestras acciones. No sólo se encarga del comportamiento motor relativamente simple que desarrollamos para correr o comer, sino de complejos actos que reputamos como la quintaesencia de lo humano: pensar, hablar y crear obras de arte. Desde esta perspectiva, la mente es un conjunto de operaciones que lleva a cabo el cerebro, así como caminar es un conjunto de operaciones que llevan a cabo las piernas, con la salvedad de que se trata de algo radicalmente más complejo.
En segundo lugar, en cada función mental –desde el reflejo más simple hasta las actividades creativas como el lenguaje, la música y el arte– intervienen circuitos neurales especializados de distintas regiones cerebrales. Por esa razón, es preferible hablar de la “biología mental” para referirnos al conjunto de operaciones mentales que llevan a cabo esos circuitos neurales especializados, en lugar de hablar de la “biología de la mente”, expresión que sugiere que todas las operaciones mentales se desenvuelven en un lugar preciso y entrañan un emplazamiento cerebral único.
En tercer lugar, todos esos circuitos están constituidos por las mismas unidades elementales de señalización, las células nerviosas. En cuarto lugar, los circuitos neurales utilizan moléculas específicas para transmitir señales en el interior de las células nerviosas y también entre dos células distintas. Por último, esas moléculas específicas que constituyen el sistema de señales se han conservado a lo largo de millones de años de evolución. Algunas de ellas ya estaban presentes en las células de nuestros antepasados más remotos y pueden hallarse hoy en nuestros parientes más lejanos y primitivos desde el punto de vista evolutivo: los organismos unicelulares como las bacterias y las levaduras, y los organismos multicelulares simples como los gusanos, las moscas y los caracoles. Para organizar sus andanzas en su medio ambiente, estas criaturas utilizan las mismas moléculas que empleamos nosotros para gobernar nuestra vida cotidiana y adaptarnos al nuestro.
Así, la nueva ciencia de la mente no sólo nos ilumina sobre nuestro propio funcionamiento –cómo percibimos, aprendemos, recordamos, sentimos y actuamos– sino que, además, nos sitúa en perspectiva en el contexto de la evolución biológica. Nos permite comprender que la mente humana evolucionó a partir de las moléculas que utilizaban nuestros antepasados más humildes y que los mecanismos moleculares que regulan los diversos procesos biológicos también se aplican a nuestra vida mental" (Eric R. Kandel, En busca de la memoria: nacimiento de una nueva ciencia de la mente - 1a ed. - Buenos Aires: Katz, 2007. pp. 14-15).
Eric Richard Kandel es un científico estadounidense, nacido en Viena (Austria) el 7 de noviembre de 1929. Se destacó especialmente en los ámbitos de la medicina, la psiquiatría y la neurofisiología, recibiendo como reconocimiento a su labor el Premio Nobel en el año 2000 debido a sus estudios científicos de la aplysia, una especie de caracol marino que tiene unos mecanismos neuronales que funcionan de manera parecida a los humanos.
Y esas ciencias, la del deseo y la de la mente, serán el campo del saber y de las actividades de una "nueva ingeniería social".
***
El mejor ejemplo actual de ese campo de batalla del espíritu: manipulación versus libertad, está en la aplicación de eso que se llama "ingeniería social" que, a manera de explicación simplista, son esos métodos de investigación que están utilizando las plataformas de las grandes redes sociales y de búsqueda como Facebook, Google, Netflix, etc., las que, aplicando algoritmos, determinan, no lo que piensan los usurarios, sino, y lo más aterrador, lo que prefieren, mejor dicho, están aislando los sentimientos y los deseos para así manipular su definición, dirección y satisfacción. Lo que significa, dominar, someter y dirigir el deseo, o sea, según Spinoza, la esencia misma del Homo-Humano.
Y qué pensar de lo que en el más absoluto secreto hacen las agencias de seguridad de los países para controlar a los ciudadanos y a otros países. Y ya que habló de la ética de la ciencia, me parece que es como con las leyes, están para ser violadas, además, depende ... en cuál extremo del arma se encuentran los afectados.
El arte, mejor que las leyes, las ciencias, las filosofías, anticiparon esos futuros: El 1984 orwelliano, o el Mundo feliz de Aldous Huxley o todas esas a-topías en las que ya navegamos, mejor dicho, el sólo mencionarlos me hace recordar que desde el mito de la maldición divina en La Torre de Babel, la humanidad vive en el Leviatan, en lugar de hacerlo en el paraíso Rousseano que está más a la mano.
Y como en el arte y en las ciencias el asunto es de lenguaje, recuerdo una de las tantas confrontaciones a la teoría chomkiana y una de las que más me gustan, pues es la de un investigador, Daniel Everett, que vivió por un tiempo con una tribu "salvaje" en el medio de la nada en la selva amazónica (la historia es de novela) y, junto con sus descubrimientos lingüísticos, también se encontró con la prueba de que, en realidad, el mito del "buen salvaje" es cierto y a su regreso escribió un libro que no he podido encontrar en español y del que tomo algunas citas pertinentes que dicen más de lo que pueda decir:
Daniel Everett, Language: the cultural tool, Profile Books Ltd. London 2013:
Introducción: El regalo de Prometeo
Zeus no quería que los seres humanos aprendieran a controlar el fuego pues pensaba que esto les daría más poder del que él había planeado; tal vez hasta para competir con los dioses. Por ello condenó a Prometeo a sufrir eternamente, por robar y apoderarse del secreto del fuego. (p. 1)
La historia del dios hebreo es, sin embargo, diferente (...) Las escrituras hebreas (el antiguo testamento) reconocen que el poder del lenguaje era más grande que el del fuego. El dios hebreo no se sentía amenazado por el control del fuego por parte de los humanos, pero sí por la capacidad de estos para conversar entre sí. De esta apreciación del poder del lenguaje emerge el mito hebreo de la Torre de Babel, donde a Dios no le preocupa la tecnología física que se usa para construirla (...) Lo que le enoja es la capacidad de los seres humanos para trabajar juntos pues siente que amenaza su poder. (p. 2)
Irónicamente, el dios hebreo no era un lingüista. No pudo darse cuenta que la diversidad fortalece al Homo Sapiens, sobre todo la diversidad cultural y lingüística. (p. 2)
Todos hablamos el idioma que nos ayuda y esos idiomas han sido formados para atender las necesidades de nuestra cultura y nuestra realidad social. (p. 3)
... todas las lenguas humanas son herramientas. Herramientas para resolver los problemas conjuntos de la comunicación y la cohesión social. (p. 6)
La ciencia es usualmente mejor que los mitos para explicar. Pero los mitos capturan la importancia del tema mucho mejor que la ciencia a causa de la amplia gama de emociones que muestran y la profundidad de sus conexiones con las culturas de las cuales vienen. (p. 10)
(Si está interesado en el documento con citas de los otros capítulos del libro, puede buscarlo en: Julio Alvarez http://www.julioalvarezs.com/)
***
Y como arte, ciencia y realidad, todas a una ... buscando lo que no se me había perdido, me encontré con lo no estaba buscando, pero que era lo que quería encontrar.
Cien años antes que el año del título de la novela de George Orwell, en 1864, Fedor M. Dostoievski escribía en Memorias del subsuelo, Primera parte, VII:
"Pero hay más aún. Entonces (hablan ustedes) la ciencia hará saber al hombre (aunque, en mi opinión, esto es como un lujo superfluo) que no ha tenido nunca voluntad ni caprichos y que viene a ser, en suma, como una tecla de piano o un pedal de órgano. De modo que obra, no de acuerdo con su voluntad, sino al dictado de las leyes de la naturaleza. Bastará, pues, descubrir estas leyes para que no se pueda considerar al hombre responsable de sus actos, y entonces la vida será para él sumamente fácil. Mediante estas leyes, todas las acciones humanas se podrán calcular tan matemáticamente como los logaritmos, hasta la cien milésima, y se inscribirán en las efemérides, o se harán con ellas libros importantes, del tipo de nuestros diccionarios enciclopédicos, en los que todo estará tan exactamente calculado y previsto, que ya no habrá aventuras… y ni siquiera acciones" (Fedor M. Dostoievski, Memorias del subsuelo, I, viii).
Como se puede notar, ese asunto de "la ingeniería social" tiene tanto de viejo, largo, ancho y hondo, como se quiera imaginar. Antes de continuar. Viendo en estos días una conferencia científica, la que, junto con lo de Dostoievski, motivan este escrito, escuché que "la ingeniería social" se sustenta en eso que llaman "Ciencia de Datos", "Data Science" o "Big Data" esa de la que antes había oído hablar entre los gringos (Ver anexo), que es la que mejor se acomoda a mis propósitos por aquello de sus relaciones, correspondencias y conexiones, con el célebre "Big Brother" de 1984 de George Orwell, en más de un sentido.
Pero, también, la cosa es tan vieja como "el arte de andar parados". Mejor dicho, eso que es, que ha sido y que será "el arte de manipular" a los demás y que, en una larga historia, empieza en lo que podría considerarse una maliciosa sabiduría humana: el intuir que el Homo-Humano es y hace lo que es y lo hace por dos muy sencillas motivaciones: el placer y el dolor, y por la asombrosa presencia de "las neuronas espejo", una neuronas especializadas en la empatía y en la imitación, información que el cerebro usa para "ponerse en la situación" y anticipar los sentimientos y las intenciones de las acciones de los otros. Eso es lo que, a hoy, se ha convertido en una ciencia de ciencias: la manipulación de la voluntad por medio de la manipulación de los sentimientos y del deseo. Y la ciencia continúa avanzando ...
La cosa tiene muchos antecedentes, tantos como para elaborar una base de "Big Data" con todo tipo de categorías, clases y tipos, unos más científicos que otros y combinarlos, para, al final, obtener un gran recetario integrado, tal y como lo hace el gran cerebro humano, por una parte, con especulaciones filosóficas, psicológicas, sociológicas, antropológicas, etc., sobre el poder y la política y, por la otra, con ciencias, tecnologías y técnicas de la información, de la comunicación, de la manipulación social y política.
De todas ellas y como pre-ciencia, este asunto ya había sido propuesto por Giordano Bruno, quien, como se puede leer a continuación, que no es lo único asombroso sobre sus teorías, anticipó, con notable e intuitiva visión, eso que ahora es "la ingeniería social", de la que estoy hablando, o sea, la manipulación de los sentimientos y de los deseos de las personas.
Así lo expone Ioan P. Culianu:
"De vinculis in genere («De los vínculos en general») de Giordano Bruno, pertenece a estos escritos oscuros cuya importancia en la historia de las ideas supera de buen trecho la que tienen ciertas obras célebres. Por la franqueza, e incluso el cinismo, que demuestra en el análisis de su materia, podría compararse al Príncipe de Maquiavelo; además el tema de las dos obras está emparentado: la de Bruno se interesa por la manipulación psicológica en general, la de Maquiavelo se ocupa más especialmente de la manipulación política. Pero ¡qué pálido y ridículo se ve, hoy en día, al príncipe-aventurero maquiavélico comparado al mago-psicólogo de Bruno!
La popularidad del Príncipe ha favorecido su consideración durante sucesivos siglos, y le ha llevado, recientemente, hasta la moderna teoría del «Príncipe» «el partido comunista» lanzada por A. Gramsci. Inédito hasta una fecha tardía, poco leído y siempre mal entendido, el De vinculis in genere es sin embargo el escrito que merecería ocupar, hoy en día, el verdadero y único puesto de honor entre las teorías de manipulación de las masas. Sin saberlo, los trusts de inteligencia que dominan el mundo se han inspirado en él: han llevado a la práctica las mismas ideas de Bruno. Podría existir una cierta continuidad ya que Bruno parece haber ejercido su influencia sobre el movimiento ideológico, a principios del siglo XVII, conocido bajo el nombre de rosacruz, cuya repercusión fue enorme. Pero, por lo que sabemos, no ha existido, ni antes de Bruno ni después de él, ningún autor que haya tratado esta materia bajo su aspecto empírico, dejando de lado cualquier consideración de orden ético, religioso o social. De hecho, a nadie se le hubiera ocurrido tratar un tema como éste desde el punto de vista del mismo manipulador, sin poner primero, como principio fundamental de su investigación, algún derecho divino o humano intangible en el nombre del cual la manipulación estaría condenada.
[...]
Vemos que la magia erótica bruniana se propone ofrecer a un manipulador los medios para que controle a unos individuos aislados así como a unas masas. El supuesto fundamental es que existe un gran instrumento de manipulación: el eros en su sentido más amplio, aquello que se quiere, que va desde el placer físico hasta las cosas más insospechadas, pasando probablemente por la riqueza, el poder, etc. Todo puede definirse en relación con el eros, puesto que la repugnancia y el odio sólo representan el lado negativo de la misma atracción universal:
«Todos los afectos y vínculos de la voluntad se reducen y se refieren a dos: la repugnancia y el deseo, o el odio y el amor. Sin embargo, el odio se reduce él mismo al amor, y por ello resulta que el único vínculo de voluntad es el eros. Está demostrado que todos los otros afectos que una persona puede sentir sólo son, tanto formalmente como fundamental y originalmente, amor. Por ejemplo, la envidia es amor de alguien por sí mismo, y no soporta ni la superioridad ni la igualdad del otro; el mismo principio se aplica a la emulación. La indignación es amor por la virtud [ ... ]; el pudor y el miedo [verecundia, timor] no son más que amor por la honestidad y por lo que da miedo. Se puede decir lo mismo para los otros afectos. Por lo tanto, el odio no es más que amor por el contrario o por lo opuesto, y así mismo, la ira sólo es una especie de amor. Para todos aquellos que están destinados a la filosofía o a la magia, es del todo evidente que el vínculo más elevado, más importante y el más general [vinculum summum, praecipuum et generalissimum] pertenece al eros: lo que explica que los platónicos llamaran al amor el gran demonio, daemon magnus»(*).
[...]
(*) Theses de Magia, t. LVl, Op. Iat., III, pág. 491. La expresión daemon magnus viene del Comentario a El banquete, de Ficino, y ha sido transmitida a consciencia por toda la tradición ficiniana, desde Juan Pico.
(Ioan P. Culianu, Giordano Bruno: magia & psicología. Selección de Eros & Magia en el Renacimiento, Siruela, Madrid, 1999 p. 131 y 133-134).


Literatura acerca de "la ingeniería social"


Por supuesto que me siento como explorador en uno de esos mundos inventados por Isaac Asimov en las novelas del Ciclo de Trántor y atrapado en cómo su psicohistoria anticipa "la ingeniería social" de la que más adelante digo algo:
"PSICOHISTORIA– ...Gaal Dornick, utilizando conceptos no matemáticos, ha definido la psicohistoria como la rama de las matemáticas que trata sobre las reacciones de conglomeraciones humanas ante determinados estímulos sociales y económicos...
Implícita en todas estas definiciones está la suposición de que el número de humanos es suficientemente grande para un tratamiento estadístico válido. El tamaño necesario de tal número puede ser determinado por el primer teorema de Seldon, que... Otra suposición necesaria es que el conjunto humano debe desconocer el análisis psicohistórico a fin de que su reacción sea verdaderamente casual...
La base de toda psicohistoria válida reside en el desarrollo de las funciones Seldon, que exponen propiedades congruentes a las de tales fuerzas sociales y económicas como... Enciclopedia Galáctica" (Isaac Asimov, Fundación, 1951, p. 27 (Plaza & Janes, Barcelona, 1997)).
O peor aun, en esa pesadilla de realidad del futuro que es el mundo de Manfred en la novela de Philip K. Dick, Tiempo de Marte:
"—Leí algo sobre un niño que se creía una máquina —dijo Arnie—. Decía que para que funcionara había que enchufarlo" (Philip K. Dick, Tiempo de Marte, Minotauro, Barcelona, 2002, p. 146)..
[...]
"Se le revolvía el estómago—. Casi me parece que Manfred no sólo conoce el futuro; en cierto modo lo controla. Puede hacer que suceda lo peor posible porque eso es lo natural para él, porque así ve la realidad. Es como si estando a su alrededor nos fuéramos sumiendo en esa realidad, como si nos embebiera y nos reemplazara la forma de ver las cosas, y por alguna razón no sucediera la clase de acontecimientos a que estamos habituados. Para mí no es natural pensar así; nunca antes he tenido esta sensación del futuro" (Philip K. Dick, Tiempo de Marte, Minotauro, Barcelona, 2002, p. 158).
O asistiendo a la desintegración del mundo en Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, de Jorge Luis Borges:
"El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural), "idioma primitivo" de Tlön; ya la enseñanza de su historia armoniosa (y llena de episodios conmovedores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre -ni siquiera que es falso-. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar ... Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue".
"Entonces desaparecerán del planeta el inglés y el francés y el mero español. El mundo será Tlön" (Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, en Ficciones - El Aleph -El informe Brodie, Colección Ayacucho, Caracas, 1986 p. 16.
O en el mundo de las fábricas de producción de humanos por referencias, preferencias y condicionamientos, en Un mundo feliz, de Aldous Huxley:
"Un edificio gris, achaparrado, de sólo treinta y cuatro plantas. Encima de la entrada principal las palabras: Centro de Incubación y Condicionamiento de la Central de Londres, y, en un escudo, la divisa del Estado Mundial: Comunidad, Identidad, Estabilidad" (Aldous Huxley, Un mundo feliz, capítulo 1, Barcelona, Plaza & Janés, p. 18).
En lo que sigue de este primer capítulo, Aldous Huxley explica "El Método Bokanovsky", ese mediante el cual se multiplica la producción de clones humanos según los requerimientos del sistema económico y político de ese mundo feliz:
"—Esto —siguió el director, con un movimiento de la mano— son las incubadoras. —Y abriendo una puerta aislante les enseñó hileras y más hileras de tubos de ensayo numerados—. La provisión semanal de óvulos —explicó—. Conservados a la temperatura de la sangre; en tanto que los gametos masculinos —y al decir esto abrió otra puerta— deben ser conservados a treinta y cinco grados de temperatura en lugar de treinta y siete. La temperatura de la sangre esterilizada.
Los moruecos envueltos en termógeno no engendran corderillos.
Sin dejar de apoyarse en las incubadoras, el director ofreció a los nuevos alumnos, mientras los lápices corrían ilegiblemente por las páginas, una breve descripción del moderno proceso de fecundación. Primero habló, naturalmente, de sus prolegómenos quirúrgicos, la operación voluntariamente sufrida para el bien de la Sociedad, aparte el hecho de que entraña una prima equivalente al salario de seis meses; prosiguió con unas notas sobre la técnica de conservación de los ovarios extirpados de forma que se conserven en vida y se desarrollen activamente; pasó a hacer algunas consideraciones sobre la temperatura, salinidad y viscosidad óptimas; prendidos y maduros; y, acompañando a sus alumnos a las mesas de trabajo, les enseñó en la práctica cómo se retiraba aquel licor de los tubos de ensayo; cómo se vertía, gota a gota, sobre placas de microscopio especialmente caldeadas; cómo los óvulos que contenía eran inspeccionados en busca de posibles anormalidades, contados y trasladados a un recipiente poroso; cómo (y para ello los llevó al sitio donde se realizaba la operación) este recipiente era sumergido en un caldo caliente que contenía espermatozoos en libertad, a una concentración mínima de cien mil por centímetro cúbico, como hizo constar con insistencia; y cómo, al cabo de diez minutos, el recipiente era extraído del caldo y su contenido volvía a ser examinado; cómo, si algunos de los óvulos seguían sin fertilizar, era sumergido de nuevo, y, en caso necesario, una tercera vez; cómo los óvulos fecundados volvían a las incubadoras, donde los Alfas y los Betas permanecían hasta que eran definitivamente embotellados, en tanto que los Gammas, Deltas y Epsilones eran retirados al cabo de sólo treinta y seis horas, para ser sometidos al método de Bokanovsky.
El método de Bokanovsky —repitió el director.
Y los estudiantes subrayaron estas palabras.
Un óvulo, un embrión, un adulto: la normalidad. Pero un óvulo bokanovskificado prolifera, se subdivide. De ocho a noventa y seis brotes, y cada brote llegará a formar un embrión perfectamente constituido y cada embrión se convertirá en un adulto normal. Una producción de noventa y seis seres humanos donde antes sólo se conseguía uno. Progreso.
En esencia —concluyó el DIC—, la bokanovskificación consiste en una serie de paros del desarrollo. Controlamos el crecimiento normal, y paradójicamente, el óvulo reacciona echando brotes.
«Reacciona echando brotes». Los lápices corrían" (Aldous Huxley, Un mundo feliz, capítulo 1, Barcelona, Plaza & Janés, p. 18).


¿Qué es el deseo?


Se ha dicho en abundancia del deseo como especulación pero no como definición científica. Pero ahora las ciencias, en particular las neurociencias, están explorando y descubriendo a la naturaleza humana en esa materia viva que siente y siente su sentir y que de ese sentir placer y dolor hace la conciencia y desarrolla todo aquello que constituye el funcionamiento y actividades del cuerpo, desde la carne viva ascendiendo a la mente y hasta el espíritu que es el anhelo de futuro, una escala que se inicia con la regulación homeostática automatizada del cuerpo desde lo biológico a lo mental y a la conciencia, escala en la cual el deseo es el punto o el escalón en el cual lo que se siente pasa de ser sentido por y en el cuerpo, a tener sentido en la mente (feeling to meaning). En otras palabras, el deseo es la fuerza que se hace consciencia y que atrae o empuja hacia el placer y es la fuerza que rechaza y huye del dolor, conscientemente.
El deseo tiene, también, una larga historia, más en las artes -poesía, filosofías, plásticas, dramáticas, etc.- que en las propias ciencias que, hasta ahora, han estado más apegadas a las especulaciones filosóficas y artísticas que los métodos y modelos propiamente científicos.
Y es que ahora las ciencias biológicas, en particular las neurociencias, han desarrollado las herramientas adecuadas con las cuales explorar las complejidades del cuerpo y en particular, del cerebro, y están proponiendo los métodos y los modelos por medio de los cuales funcionan esos mecanismos del sentir y sentir que se siente que, finalmente, conforman la conciencia, en la que el deseo es un asunto crítico y complejo, como ya lo van explicando.
Y en ese ámbito, hubo un filósofo que con su propio genio y a partir de la combinación de lo propuesto antes por otros tan lúcidos como él, anticipó unas explicaciones que al día de hoy están comprobando en su certeza las neurociencias. Se trata de Spinoza, quien define así el deseo y su funcionamiento:
Además, entre «apetito» y «deseo» no hay diferencia alguna, si no es la de que él «deseo» se refiere generalmente a los hombres, en cuanto que son conscientes de su apetito, y por ello puede definirse así: el deseo es el apetito acompañado de la conciencia del mismo. Así pues, queda claro, en virtud de todo esto, que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos 1 (Spinoza, Ética, III, Proposición IX, p. 87).
El neurocientífico Antonio Damasio explica el deseo como un subproducto de la conciencia:
"Sufridos individualmente u observados en el prójimo, el pathos y el deseo son subproductos de la consciencia. No podríamos conocer ninguno de estos estados personales si no tuviéramos consciencia. No culpes a Eva por saber; culpa a la consciencia, y dale las gracias" (Antonio Damasio, Sentir lo que sucede. Cuerpo y emoción en la fábrica de la consciencia. Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2000, p. 20).
Y luego, lo explica a partir de las definiciones que para apetito y deseo propuso Spinoza en su Ética:
"La palabra apetito designa el tipo de comportamiento de un organismo ocupado en un determinado instinto; el término deseo se refiere a los sentimientos conscientes de tener un apetito y a la eventual consumación o frustración de dicho apetito" (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 38).
El deseo es la expresión consciente de un apetito al que se le ha asociado un recuerdo. Un apetito es un deseo sentido y con sentido y con sentimiento. Así lo explica Antonio Damasio:
"¿Son el hambre y la sed tan diferentes del deseo sexual? Más simples, sin duda, pero no realmente diferentes en su mecanismo. Ésta es la razón por la que los tres puedan fundirse de modo tan fácil y, a veces, incluso compensarse mutuamente. La principal distinción procede de la memoria, me atrevería a decir, de la manera en que la remembranza y redistribución permanente de nuestras experiencias personales desempeñan un papel en el despliegue del deseo, más aún de lo que por lo general hacen en el hambre o la sed. (Pero guardémonos de los gastrónomos y de los connaisseurs** de vinos que nos desengañarán de esta idea.) Sea como sea, hay una rica interacción entre el objeto de deseo y un cúmulo de memorias personales pertinentes al objeto: ocasiones pasadas de deseo, aspiraciones pasadas y placeres pasados, reales o imaginados" (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 94).
El deseo es la fuerza que domina y somete al Homo-Humano a sus necesidades, pero también, a sus caprichos o a sus anhelos. Y esa es la mecánica que explica Antonio Damasio y de la que "la nueva ingeniería social" se lucra para desarrollar sus técnicas de manipulación de los deseos y la voluntad de las personas.
Pero es que en los asuntos de la voluntad, una es la fuerza que hace moverse hacia al éxito o hacia el fracaso como especie, como individuo o como colectividad. Otras son las fuerzas de la llamada voluntad de poder, esas que hacen que el Homo-Humano sea consciente de sus deseos y, en la última instancia, de su anhelo de futuro, su espíritu, y se proponga dominarlos y someterlos por la razón y por la fuerza de su voluntad razonada.
Así pues, queda claro, en virtud de todo esto, que nosotros no intentamos, queremos, apetecemos ni deseamos algo porque lo juzguemos bueno, sino que, al contrario, juzgamos que algo es bueno porque lo intentamos, queremos, apetecemos y deseamos" (Spinoza, Ética, III, Proposición IX, Escolio, p. 87).


Del Caos ...


"Del Caos surgieron Érebo y la negra Noche. De la Noche a su vez nacieron el Éter y el Día, a los que alumbró preñada en contacto amoroso con Érebo".
(Hesíodo, Teogonía, Gredos, Madrid, 1978, p. 76).
En la escala de la naturaleza humana, el deseo -"el contacto amoroso"- es el punto en donde se conectan naturaleza y cultura.
En la naturaleza, las fuerzas que dominan la materia son lo que son, sólo nos resta conocerlas para entender qué, cómo y por qué, es y funciona la naturaleza. En la naturaleza esas fuerzas son las que provocan la atracción y el rechazo y que se manifiestan en la reactividad que construye y destruye las cosas que forma la materia. En la materia viva del Homo-Humano, igual, actúan las fuerzas de la naturaleza. Son esas las mismas fuerzas, la atracción y el rechazo, que se manifiestan y expresan como el placer y el dolor, placer y dolor que se manifiestan, expresan y se hacen conscientes en la manifestación, expresión y acción del deseo.
Ya los primeros filósofos de la naturaleza en Grecia planteaban la existencia del universo y de los hombres como el resultado de la acción de las fuerzas que unían y separaban la materia. Al mismo tiempo, los filósofos del "aliento vital", hacían equivalentes esas mismas fuerzas tanto para el cuerpo como para las expresiones de la vida.
Igual, para ambos, esas fuerzas se manifestaban de la misma manera en la materia del universo como en la materia del cuerpo, con las mismas consecuencias y resultados. La lucha por mantener la unidad de la forma y el anhelo por perseverar en el tiempo y en el espacio.
En la materia universal, la perseverancia en la preservación de las formas que se debate entre la formación y desintegración de las cosas en un ciclo sin fin. En la materia del cuerpo, por un lado, la acción de esas mismas fuerzas cósmicas y, por el otro, el deseo y el anhelo de reproducirse y proyectarse, permanecer en el tiempo y en el espacio.
Unas son las leyes y las fuerzas de la Naturaleza y otras son las leyes y las fuerzas de la cultura, sólo que equivalentes.
En la naturaleza y en la cultura, las fuerzas del deseo son las que se expresan como la lucha de las formas materiales por perseverar o perecer. En el Homo-Humano esa lucha se desarrolla en su carne y en su mente. En su carne, serán las leyes biológicas las que expliquen la persistencia del cuerpo por permanecer y su resistencia a perecer. Y en la mente, serán los sentimientos, los deseos, la imaginación, los pensamientos, los anhelos, los que tratan de explicar y manejar las fuerzas de la atracción y del rechazo al placer que une y al dolor que separa.
En la cultura, las fuerzas que afectan la naturaleza del Homo-Humano, si bien son las mismas que afectan a la Naturaleza, ocurre que, en la materia viva del cuerpo, esas fuerzas se hacen conciencia y conscientes y que, a su vez, se sienten placenteras o dolorosas y, por ello, van a ser consideradas como amigas o enemigas, amor y odio, a las que es necesario cultivar o combatir. Estas últimas, las fuerzas que se hacen conscientes son las que motivan las leyes que el Homo-Humano se inventa y que son la cultura.
Y, continuando el ascenso en la escala de la naturaleza humana, a las emociones y a los sentimientos les siguen los deseos, el paso previo y necesario para que se produzcan la imaginación, el pensamiento y, por supuesto, el espíritu que es el anhelo de futuro, el conatus spinoziano.
Y aquí empiezan a funcionar las leyes de la teoría de la evolución, la selección natural y la selección sexual, por un lado y, por el otro, las leyes que el Homo-Humano inventa para dominar, someter y dirigir su cuerpo, su vida y su existencia en el tiempo y en el espacio de su vida y en "el más allá". Al tiempo que persiste en dominar, someter, dirigir y trasformar al universo y a la materia.
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Que al final, el deseo del Homo-Humano no es más que un deseo de poder que, si se pudiera realizar, más que un sueño feliz, será una pesadilla aterradora, a la que se condenaría a la humanidad y a la Naturaleza.
Algo como lo que narra Giovani Papini, en su relato incluido en el libro GOG (1931):


"COSMOCRÁTOR
New Parthenon, 2 noviembre
Tengo miedo de haberme equivocado de planeta. Aquí estamos demasiado estrechos. No hay bastante sitio para mí.
O tal vez me he equivocado de siglo. Mis verdaderos contemporáneos murieron hace miles de años o tienen todavía que nacer.
El hecho es que me siento extranjero en todas partes y mortificado. La Tierra es un puñado de estiércol resecado y de orina verde, a la que se da la vuelta hoy en pocas horas, mañana en pocos minutos. Y no hay ocupaciones a propósito y dignas para uno que sienta dentro de sí los apetitos y las fantasías de un titán.
Pienso a veces que Asia podría ser mi factoría; África, mi campo de caza o mi jardín de invierno; América del Norte, mi fábrica con las administraciones anejas; la del Sur, los pastos para mis rebaños; Europa, mi museo y mi villa de descanso. Pero sería siempre una manera mezquina de vivir. Tener el Atlántico como piscina, el Pacífico como pesquería, el Etna como calorífero, tomar duchas bajo el Niágara, poseer Australia como parque zoológico y el Sáhara como terraza para los baños de sol, son cosas que parecerían, a las estúpidas criaturas que se alojan en esta esfera de quinta magnitud, portentosas o monstruosas.
Para mí, en cambio, desearía algo más. Ser el Cosmocrátor supremo, el director de la vida universal, el ingeniero jefe del teatro del mundo, el gran prestidigitador de la tierra y de los mares: esto sería mi verdadera vocación. Pero no pudiendo ser Demiurgo, la carrera de Demonio es la única que no deshonra a un hombre que no forma parte del rebaño.
Si pudiese, por ejemplo, desencadenar el hambre en un continente, desmenuzar en repúblicas de San Marino y de Andorra un imperio, destruir una raza, separar Europa de Asia por medio de un canal desde el mar de Botnia al Caspio, obligar a todos los hombres a hablar y a escribir una sola lengua, creo que por dos o tres años conseguiría hacer desaparecer mi eterno aburrimiento.
Me gustaría también tener en mi casa, bajo mi mando, a un presidente de República como mecanógrafo, a un rey cualquiera para chófer, a una reina desposeída como cocinera, al Kaiser como jardinero, al Mikado como portero y sobre todo tener a mi servicio, como ídolo doméstico y parlante, a un Dalai-Lama, esto es, un dios vivo. ¡Con cuánta voluptuosidad desfogaría sobre esos grandes, reducidos a esclavos, la desesperación de mi insoportable pequeñez!" (Giovani Papini, Gog, Porrúa, México, 1990 p. 140).
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Anexo


"Reconsidereng Humanity: Big Data, the Scientific Method, and the Images of Humans. Symposium on June 25 and 26, 2015, Visual Arena Lindholmen, Lindhomen Science Park, University of Gothengurg, Sweden. Los videos:
http://philosophicalcomment.blogspot.com.co/ - https://play.gu.se/media/t/0_mxmx3jy9/29277821
Big data” : Digital technology drastically increases opportunities and reduces costs for the allocation and analysis of data, at the same time as the internet and social media, helps to create gigantic volumes of digitally stored information about humans in all their dimensions such as body, thoughts, feelings, actions, appearance, life situations, placement in space and time, etc. In parallel and, supported by the same digital technology, increasingly sophisticated analytical and theoretical tools are evolving, facilitating analysis of these data sets to unravel and describe hitherto elusive connections, relationships, and complexities in the understanding of human nature.
Part of this consists of easily accessible data produced in real time, daily. Some data with direct view to be used and otherwise produced because it is possible. Sources consist partly of so-called user-generated content via button presses and taps on the smart phones, tablets, and personal computers as well as uploaded content in shared databases of social media formats: videos, images, audio, and texts.
Others kind of big data consist of from the daily user’s viewpoint less visible side effects of the above, in the form of personal data and conduct surveys that are stored in databases for commercial or marketing purposes.
Data are also produced by digital sensors, including the so-called RFID technology, which is a technology to read information remotely by microchip transponders called tags. Digital sensors of this type are embedded in cars, oil pipelines, power lines, roads, traffic lights, water pipes, hospital instruments, etc. They are also common in terms of bus passes, lift tickets, road tolls, passport, anti-theft systems in shops, booking systems, library loans, etc.
Data is also produced in the form of traditionally “ qualitatively” materials for arts and social science studies, which documents and informs about humans, human cultures, behavioral patterns, way of thinking, communities, etc. These databases already exist but are under substantial expansion, thanks to technological possibilities.
Data are also produced within existing and still growing repositories or “ banks” of information from medical, neurological and/or scientific research, and related technical product development and business operations (ex. pharmaceutical and healthcare testing industry, implant industry, etc.). A strong trend is that these data bases are or will be open, i.e. available for research and scientific analysis.
Finally, the development of “ Internet of things” , E-/M-health, subcultural movements like “ The Quantified Self” , and the like, accelerate the development of large amounts of data that become available for analysis from the research perspective.
To the large-scale production of data belongs also the target-oriented fact-finding for intelligence, police, and military purposes. This information will, at least not in the first stage, be available for research - although the course used for the analysis and formulation of conclusions in these respective areas, may eventually manifest itself in the form of publicly noticeable consequences for scientists to ponder.
One particularly important aspect of big data is the development of methods that can be called “ Big data Analytics” . This refers to methods for fast, systematic, and adequate extraction of new information about people, people’s bodily facilities, human behavior, thoughts, emotions, communities, lifestyles, cultures, etc. on the basis of big data. The temptation to manage the very large volumes of data runs on the hardware and software development, which is supported by increasingly sophisticated mathematical-statistical and measuring-theoretical models.
Voluminous and complex data sets require complicated systems and analytic methods for data processing, which are highly automatized. A particular feature of big data is that it is less homogeneous than usual bases of researchers’ studies, and therefore requires special solutions – eg. for automatized analysis of combined qualitative and quantitative material from radically different fields.
Another special feature of big data analytics is the increasing ability to analyze and process data in real time, to control analyzes, statements, information, that is made on the basis of and/or is spread by the same technology that creates big data. This development contributes in itself to increase the complexity of big data, because it creates awareness of new types of information to store.
One more technical aspect of big data is a need for visualization. The combination of very large data volumes, complex systems, and analytical methods for the processing of data means that visualization is important in the research process, to provide the researcher with an overview of a vast and complex set of data, to design research and carry out analysis. That big data increase the dependence on visualization is also exemplified in the process where the research results are communicated to the public and the interests involved.
The above is what can be brought under the single category of “ big data” . But big data is also a kind of movement of ideas, practices, dreams, visions, and people. And it is primarily this aspect of big data that we focus on in this symposium. Some of the practices and ideas are already under discussion and scientific analysis. Big data applications in fields such as health, marketing, and surveillance, are studied and discussed by sociologists, lawyers, and philosophers among others. Another example of the big data movement is the approach known as “ Digital Humanities” .
However, it is none of these specific fields or areas that we want to bring into focus in this symposium, since there are already adequate activities started. What we want to do instead is to the discover, consolidate, explore, discuss, contextualize, historicize, and both criticize and exaggerate the claims, fears, hopes, descriptions, beliefs, and expectations about big data’s impact on our overall understanding of humans and society that are assumed and canonized in what we perceive as the big data ideational movement".
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- Spinoza, B. (1980). Ética, III, Proposición II, Escolio. Ética demostrada según el orden geométrico, III, Definiciones de los afectos, I, traducción y notas de Vidal Peña, Madrid, Ediciones Orbis.

Notas

1 La conciencia del conatus es característica diferencial del alma humana, frente a otras realidades. Véanse consecuencias más adelante, en la primera Definición de los afectos. La frase final del Escolio de esta Proposición parece decisiva respecto de la cuestión del «intelectualismo» de Espinosa. Ese deseo del que surge la estimación de un «bien» podrá ser irracional, pero es real.





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Lector Ludi por Iván Rodrigo García Palacios se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.