26 de junio de 2007

LECTOR LUDI-46

¡Contra la dictadura de la filosofía oficial!

* Para que los que hablan de Michel Onfray no los descresten.

Por Iván Rodrigo García Palacios

Luego de 2.500 años de dictadura filosófica por parte del idealismo platónico y 250 años de la del platonismo académico alemán (Kant, Hegel, Heidegger y compañía), por fin la resistencia contrafilosófica francesa empieza a hacer mella en las murallas de la fortaleza filosófica oficial y se empieza a romper la mordaza con la cual se ha censurado la voz de esa "filosofía de incandescencia hedonista” que el filósofo francés, Michel Onfray, descubre como a un tesoro perdido.

Porque han sido los Intelectuales franceses, con mayúscula, quienes desde sus posiciones marginales y subversivas, menospreciados por la historia oficial de la filosofía, los que, como solidarios de un espíritu comunitario, más que como miembros de una tradición, se han encargado de mantener la reivindicación de la dignidad del Ser humanos por sobre todo poder, creencia e ideología.

Esa ha sido una larga y bella historia, ya bien documentada y la que cada lector interesado podrá consultar a su antojo. Sin embargo, la invoco aquí y ahora sólo para llamar la atención hacia algunos aspectos de la misma, un poco menos conocidos pero relacionados con el fenómeno banalizador mediático en el que se está tratando de convertir a Michel Onfray, de quien espero, como de los antídotos, sea el "buen veneno" que los enfrente y los derrote, como lo explicaré.

Cuando el establecimiento quiere esterilizar el poder subversivo y revolucionario de cualquier innovador, idea o movimiento revolucionario, lo banaliza, es decir, lo convierte en mercancía popular -pop- dentro del sistema de consumo globalizado. Para lograrlo, entran en operación los medios de comunicación.

Desde finales del siglo XIX y en la época del "caso Dreyfus", se inició en Francia la creación de los proyectos denominados Universidad Popular. De uno de ellos, el más reciente y conocido, Michel Onfray, es su creador y animador: la Universidad Popular de Caen, desde la cual ha venido provocando uno de los movimientos más revolucionarios y subversivos de la resistencia contrafilosófica.

Pues bien, el sistema quiere banalizar y demonizar a Michel Onfray y a sus propuestas por liberar a aquellas sabidurías de la antigüedad que han permanecido secuestradas durante veinticinco siglos de idealismo supersticioso.

Como espero que eso no suceda, deseo que "el buen veneno" de las ideas y actividades de Michel Onfray, además de ser el antídoto que neutralice su banalización, ponga en su sitio al sacro imperio de las filosofías, ideologías, metafísicas, teologías, etc., oficiales que persisten en continuar asesinando y explotando a la humanidad con las promesas de falsos mundos en el más allá.

Y bien qué Michel Onfray está realizando su trabajo. Ha sabido utilizar el poder de los medios de comunicación a su favor y en contra del mismo establecimiento.

Desde la publicación de su primer libro, "El Vientre de los Filósofos. Crítica de la Razón Dietética" 1989 y los cerca de treinta títulos que le han seguido, sus propuestas se han ido globalizando aceleradamente desde su local Caen gracias a que él ha estado alimentando a los medios de comunicación con esas materias a las que se han vuelto adictos: la polémica y el escándalo.

Para lograrlo, Michel Onfray lo está haciendo de la mejor manera: rescatando con plena autoridad intelectual, seria investigación y original sencillez, aquellos aspectos y elementos de la sabiduría y la filosofía de la antigüedad que las ideologías imperantes habían condenado a la oscuridad tras las rejas de moralidades e idealismos convenientes y ha destapado la Caja de Pandora de la que ha emergido, libre y feliz, para escandalizar y polemizar, el cuerpo desnudo y radiante del Homo-Humano, al que, religiones, ciencias e ideologías, mantenían encadenado y descuartizado.

Este polémico y escandaloso, pero fundamental y auténtico ataque contra "la moral y las buenas costumbres (burguesas y académicas)", le ha merecido a Michel Onfray la masiva celebridad con la que los medios de comunicación y cientos de miles de lectores (serios y noveleros) han recibido libros suyos como: "Política del Rebelde. Tratado de la Resistencia y la Insumisión" 1997, "Teoría del Cuerpo Enamorado: por una Erótica Solar" 2000, entre otros.

Pero, será con la publicación del "Antimanual de filosofía", 2001 y del "Tratado de ateología", 2005, con los que se rebosa la copa y, ahora, la polémica y el escándalo se han extendido como llamas por las praderas resecas del establecimiento y de la academia, los que, para defenderse y esterilizarlo, tratan de aprovechar la oportunidad de banalizarlo con insulsas polémicas.

Sin embargo, me parece que están subestimando la inteligencia y perseverancia de Michel Onfray, porque, luego de sacudir la carcomida estructura de la fortaleza de la moral judeo-cristiana y católica, así como la de "lo políticamente correcto", construida con sangre, sudor y lágrimas, como él lo dice, por "la filosofía idealista en su triple fórmula platónica, cristiana y alemana", se ha propuesto sentar las bases de su contrafilosofía, sobre las cuales y a partir de su germinal aporte, él espera que se redescubra y se reencarne aquel cuerpo y aquella visión del mundo, censurados.

Para ello ha emprendido el ambicioso proyecto historiográfico de rescatar, de siglos de oscuro silencio, a "la filosofía hedonista: materialista, sensualista, existencialista, utilitarista, pragmática, atea, corporal, encarnada...", a la que se ha empeñado en liberar.

Se trata de la escritura de los seis volúmenes de su obra: "Las sabidurías de la antigüedad. Contrahistoria de la filosofía", de los que ya publicó el primer volumen y en los cuales Michel Onfray, según sus propias palabras, se propone:

"[...] volver a contar los grandes episodios de estas abundantes aventuras, desde Leucipo hasta Jean-Francois Lyotard, el último de los muertos ilustres; es decir, más de veinticinco siglos de colores, luces, abigarramientos solares, vivos cromatismos, pensamientos generosos, sabidurías pródigas y existencialmente útiles. Todo lleva a creer que, inmutada, radiante y luminosa, esa filosofía de la incandescencia hedonista está disponible para nuevas aventuras".

Como quien dice, el ambicioso proyecto que Michel Onfray, busca que se cambien las formas y contenidos, filosóficos, ideológicos y religiosos, por los que estamos alienados para que pensemos y sintamos que son el dolor, el sufrimiento y la resignación, los excelsos valores con los que se compran la gloria y la felicidad eterna, pero, en el más allá.

Para, en su lugar, instaurar aquellos valores censurados que proponían "la alegría auténtica", de Leucipo o "el goce del placer en uno mismo", de Demócrito o "el placer supremo", de Epicuro o "la voluptuosidad divina", de Lucrecio o "de la alegría de nuestra naturaleza", de Diógenes de Enoanda.

Por otra parte, ojalá se hubiese derrocado mucho antes esta dictadura y poder estar disfrutando ahora "el arte de combatir la tristeza", propuesto por Antifón, el inventor de un verdadero psicoanálisis, en lugar de estar sufriendo las consecuencias de la pernicia de Freud, Jung, Lacan y el resto de los dañinos miembros de sus sectas psicoanalíticas, torturadores conscientes de cuerpos y mentes.

O, haber tenido la opción de convivir con el modelo epicúreo latino del Jardín de Herculano en el que Filemón de Gandara proponía una ética en la que "el trabajo solitario adquiere sentido en el intercambio solidario".

En fin, descubrir y explorar, como lo hace Michel Onfray en este primer volumen, esos territorios perdidos del conocimiento de la antigüedad griega y latina en los cuales se pensaba y se sentía lo humano como humano, verdaderamente, humano, en los cuales el cuerpo era "la gran razón", esa de la que hablaba Nietzsche en "La gaya ciencia", otro de los filósofos libres.

Impacientemente habrá que esperar los siguientes cinco volúmenes para así completar el cuadro de esa "filosofía de incandescencia hedonista" que propone Michel Onfray.

Y, para que los que hablan de Michel Onfray no los descresten, les sugiero consultar la vida y obra de Michel Onfray en la Wikipedia, en donde se ofrece breve y útil información en español, pero, y mucho mejor, se encuentran algunos buenos enlaces para conocerlo y conocer su proyecto, pero, en francés.

Y, ¡se los dije!

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