26 de julio de 2015

Lector Ludi No. 78 El Homo-Humano, doméstico



M. C. Escher, Metamorfosis II.


Lector Ludi No. 78
Por Iván Rodrigo García Palacios
El Homo-Humano, doméstico


Publio Ovidio Nasón, Metamorfosis, Invocación:
"Mi espíritu me induce a relatar cambios de forma de unos cuerpos en otros nuevos; dioses, inspirad mis comienzos (puesto que también vosotros los cambiasteis) y llevad mi poema sin interrupción desde el origen del mundo hasta mi época".


Sin obviar la inmensa complejidad que se le da al concepto de cultura, pero obviando todos esos complejos conceptos, teorías, interpretaciones y definiciones que las filosofías y las mal llamadas ciencias sociales y humanas hacen de él, prefiero pensar la cultura en el contexto de la teoría de la evolución y de la selección natural y sexual y proponerla como aquellas expresiones resultantes de la evolución de las características que la selección natural y la selección sexual han privilegiado y desarrollado en la biología y anatomía del cuerpo y por medio de las cuales cada especie establece y desarrolla pautas de conducta, comportamiento y acción con los cuales mejorar el éxito de su reproducción, supervivencia y adaptación y cuyas consecuencias inciden, a su vez, sobre el proceso evolutivo tanto del organismo mismo como de su actividad 1.
A manera de ejemplo. Sólo en el momento en el que, por la evolución y selección biológica, se desarrolló el aparato y el sistema fonador humano, fue posible que se pudieran desarrollar los códigos y los lenguajes 2, empezando por los sonidos, la música, y todo lo que ellos significan en la historia de la evolución y del desarrollo humano, hasta el punto de que los lenguajes y códigos son el fundamento de lo que se llama la naturaleza y la condición humana: lo humano como naturaleza y condición biológica y anatómica universal y propia de la subespecie Homo sapiens sapiens, pero, también, como característica, propiedad y cualidad de lo que llamaré Homo-Humano, o sea, el Homo que se hace humano en la evolución cultural.
Además, la cultura es, a su vez, el conjunto de mecanismos y dispositivos mentales y conductuales resultantes de la evolución biológica y de la evolución cultural, mediante los cuales, tanto la subespecie hombre moderno, como el Homo-Humano, son domesticados y se domestican a sí mismos, es decir, mediante los cuales se adaptan tanto a las condiciones del ambiente como a las normas y condiciones que ellos mismos se imponen como individuos y colectivos para determinar y regir sus visiones y sus acciones consigo mismos, con los otros y con el mundo: la domesticación, que, a su vez, es la finalidad de la ética, la política, la religión, etc.
La naturaleza humana es todo aquello que hace humano al humano en el genoma, o sean las características biológicas y anatómicas propias de la especie humana. La naturaleza cultural es todo aquello que a partir de las condiciones de la naturaleza biológica y anatómica le permiten al humano desarrollar los mecanismos y dispositivos con los cuales expresarse, conectarse y relacionarse consigo mismo, con los otros y con el mundo, eso que se define como cultura, cualquiera sea el concepto y el significado que se acepte.
Lo humano es aquello que a partir de la naturaleza biológica y anatómica le permite al Homo sapiens sapiens elaborar y desarrollar las expresiones y manifestaciones propias de los humanos, lo que lo hace Homo-Humano. Lo humano es esa naturaleza y es la generación de cultura a partir de esa naturaleza. La cultura es la domesticación de la naturaleza.
Y será la complejidad de cada cultura la que determine el grado y las condiciones de la domesticación, es decir, hasta que punto los miembros de una comunidad cultural han desarrollado sus capacidades de definir y de medir conceptos y actividades tan complejos, por abstractos, como la felicidad y la libertad, el bien y el mal, el espacio y el tiempo, etc., que no son otras cosas que la evolución de una abstracción que se inició en el sentir placer y dolor. Y cada cultura inventa y desarrolla sus propios mecanismos y dispositivos según sus necesidades y anhelos, y cada Homo-Humano lo hará según sienta al mundo, a los otros y a sí mismo y se conecte, corresponda y relacione con todo ello.
El grado de domesticación se puede establecer según prime lo natural o lo cultural en la acción, los comportamientos, las expresiones y las manifestaciones de los Homo-Humanos.
***
¿En que momento el Homo sapiens sapiens se domesticó y se transformó en Homo-Humano?
En el momento en el que se inventó a los dioses masculinos como motivo y figura de poder e impunidad mediante los cuales dominar y someter a sus deseos a las hembras, a los otros y a la Naturaleza y, por supuesto, a toda la cultura que a partir de allí se desarrollo. Las culturas que de allí emergieron fueron el resultado de cambiar la visión del mundo, de los otros y de sí mismos como hijos de la Naturaleza, de La Gran Madre, lo matricial, para empezar a considerar a la Naturaleza y los Homo-Humanos como creaciones y criaturas de dioses masculinos autocreados, sin madre, lo patricial 3. Hoy por hoy, ni lo uno ni lo otro, pero ese asunto, junto con la significación de las diosas femeninas, requiere otra explicación.
¿Qué es el Homo-Humano? El Homo sapiens sapiens es la subespecie de los Homo en la cual la paleo-antropología agrupa a los humanos modernos clasificados por su anatomía.
A diferencia de la clasificación anatómica, voy a utilizar el término Homo-Humano para definir a los humanos, no por su especie, sino por lo que se entiende son sus cualidades de humanos. Ese proceso de humanización y culturización que propongo como el proceso de su domesticación, es decir, el desarrollo de aquellas características no anatómicas que hacen humano al Homo sapiens sapiens.
Ahora bien, ese proceso de humanización y culturización se inició en el momento en el cual las expresiones y comportamientos, naturales o salvajes, del Homo sapiens sapiens empezaron a ser regidos por la naturaleza cultural o por la cultura, es decir, en el momento en el cual la cultura empieza a regir y determinar los comportamientos de los Homo-Humanos por sobre las expresiones y comportamientos naturales o salvajes. Esto es lo que podría denominarse como el momento en el cual el comportamiento cultural o doméstico prima sobre el comportamiento natural o salvaje.
Lo anterior se puede afirmar porque, como lo dice en antropólogo cultural Marvin Harris, los antropólogos, al igual que, paleontólogos psicólogos, sociólogos, etc., aceptan que las distintas subespecies de Homo desarrollaron dispositivos culturales con los cuales tener éxito como especie 4. Y no sobra enfatizar, con la teoría evolutiva, que todo ello se hace para lograr el éxito de la reproducción, de la supervivencia y de la adaptación de la especie.
Al igual que otras especies animales a las que el Homo-Humano domesticó a lo largo de su evolución natural y cultural, él mismo, como animal, ha sido sometido por el proceso de domesticación desarrollado por la propia especie y por las distintas culturas por ella desarrolladas a lo largo de la evolución cultural 5, y vuelvo a decirlo, la humanización y la culturización del Homo-Humano son un proceso de domesticación. La lucha, entonces, es entre la expresión salvaje y la expresión doméstica. Domesticar: dominar lo salvaje para construirse a sí mismo, construir a los otros y construir al mundo a "imagen y semejanza" de lo que inventa el Homo-Humano.
Consecuencia final. Gústenos o no, la naturaleza salvaje jamás podrá ser domesticada ... totalmente. La vida es una fuerza que se manifiesta en el imperativo de la reproducción y la supervivencia de la especie. Una fuerza a la que en la cultura se le denomina Eros, tanto como eros vulgar o como el Eros cósmico, ese que todo construye y todo destruye.
La aporía. El anhelo de futuro, eso que ya he definido como El Espíritu, es infinito como infinito es el universo.
La tragedia. El Homo-Humano es la única especie sobre la tierra que tiene en sus manos el destino final de la habitabilidad en el planeta y, con ella, del destino de la especie: la extinción. Nada de que extrañarse, al fin y al cabo, si el universo se formó en un Big Bang, acabará en un Big Crunch, estemos nosotros o no.


Notas

1 Michael S. Gazzaniga, ¿Qué nos hace humanos? La explicación científica de la singularidad de nuestra especie, Paidós, Barcelona, 2010, p. 43. "El cerebro humano es en verdad un extraño mecanismo, diseñado por la selección natural con un propósito principal: tomar decisiones que favorezcan el éxito reproductor".
2 Daniel Everett, Language: The Cultural Tool, Profile Books Ltd. London 2013.
3 Fue aquel momento en el que aquellas cosmogonías y mitologías de la Gran Madre, “matriciales”, horizontales, solidarias e igualitarias, fueron sustituidas por las nuevas cosmogonías y mitologías invocadas por los hombres: “patriciales”, verticales, jerarquizadas y violentas, el Gran Padre que discrimina entre hombres y mujeres, fuertes y débiles, etc.
Matricial: La Naturaleza era la gran diosa, La Gran Madre de todo lo existente, en un mundo y las comunidades de humanos regidas por la Ley de la Madre, el matriarcado.
Patricial: Dioses masculinos, autocreados, con o sin la participación de diosas mujeres, crearon el universo y en él a las mujeres y a los hombres y al resto de las cosas. Un mundo y las comunidades de humanos regidos por la Ley del Padre, el patriarcado.
Ley de la madre: Es aquella que se origina en la necesidad de la madre de proteger a sus hijos y que se representa en el hogar, la fogata, el fogón, que crea una esfera cálida y solidaria donde se acogen, se refugian, los miembros del grupo o la comunidad, los hijos de la Madre Tierra, para enfrentar unidos el miedo y la necesidad por medio de la solidaridad.
Ley del Padre: Es la ley institucionalizada, de las instituciones, que el macho, se ha inventado para imponer su dominio sobre las hembras y sobre los otros, construyendo fronteras, barreras, muros, con el fin de establecer y perpetuar su poder y propiedad.
4 Marvin Harris, Antropología cultural, Alianza, Madrid, p. 30. "La mayoría de los antropólogos coincidirá en que todas las sociedades humanas han de tener dispositivos culturales de índole conductual y mental para satisfacer las necesidades de la subsistencia, la reproducción, la organización del intercambio de bienes y trabajo, la vida en el seno de grupos domésticos y grandes comunidades, así como los aspectos creativos, expresivos, lúdicos, estéticos, morales e intelectuales de la vida humana".
5 Luigi Cavalli Sforza, La evolución de la cultura. Propuestas concretas para futuros estudios, Anagrama, Barcelona, 2007.



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