9 de marzo de 2006

LECTOR LUDI-27

Segunda parte: los sueños son pensamiento en imágenes y sensaciones

Del imperio de la palabra
a la dictadura de la imagen


- Para saber pensar, es necesario saber imaginar y saber soñar
- Pareciera que se hubiera instaurado la visión de Goya: "El sueño de la razón produce monstruos"...
- ¿Es posible soñar para los otros?
- Por una crítica de la imagen pura

Por Iván Rodrigo García Palacios

Amigos LECTOR LUDI
Se han preguntado ustedes por qué algunas personas tienen VISIÓN: la habilidad de visualizar algo que les es desconocido o una situación compleja y abstracta y, a partir de ello, descubrir, inventar o deducir nuevas ideas, ciencias o tecnologías, así como también establecer y realizar un plan de acción que concluye con un resultado exitoso.

Si lo piensa y lo averigua, encontrará que son personas que piensan en palabras, imágenes y sensaciones, y saben cómo integrar ese pensamiento en sus procesos de decisión y acción.

Me pregunto, también, si tienen una mejor comprensión de su actividad onírica... ¿serán capaces de leer correctamente algunos de sus sueños y actuar en consecuencia?.

Por el contrario, quienes no han aprendido a pensar, así tengan la mente llena de imágenes y sensaciones, como muchos de los niños y jóvenes de la era audiovisual, son muy imaginativos y sensuales, pero poco prácticos.

De ese tema trata esta segunda parte del LECTOR LUDI que complementa el anterior, y aunque no ofrezco ningún método de autoayuda, propongo algunas ideas para cada cual piense y resuelva sus propias inquietudes. Ojalá las compartamos.

Y, CONTINÚA...
En la primera parte proponía la idea que, lo que se denomina por simpleza mediática: "la cultura o civilización de la imagen", podría ser la manifestación de una nueva mutación de la mente y el pensamiento, en la cual, a diferencia del primitivo estado mental determinado por los sentidos y del posterior estado determinado por la palabra, ahora se estaría desarrollando un estado determinado por la imaginación: imágenes y palabras unidas como formas de ver, comprender y conocer al universo y a los otros (1). La imagen del mundo y nosotros mismos de que tanto se habla.

Si se reflexiona sobre cómo los primitivos y los hombres modernos veían, comprendían y conocían su mundo y a sus congéneres, se entiende que los nuevos hombres, criados en esta atmósfera audiovisual, se están adaptando a nuevas condiciones y necesidades para la supervivencia, evolución y desarrollo de la especie.

¿Será por ello que los niños y los jóvenes de hoy tienen la habilidad de percibir, procesar, analizar, comprender y responder, con mayor precisión a un volumen mayor y más rápido e intenso de información (¿data?) audiovisual, comparativamente igual a como sucede cuando un ilustrado de la palabra es sometido a un curso intensivo de lectura?

Pues bien, quiero pensar que ese poder de la imaginación y de la imagen siempre ha permanecido latente y activo en la mente humana, una veces más influyente que otras, pero que sólo recientemente y gracias a los desarrollos científicos y tecnológicos creados por la razón, se están encontrando el caminos en el cerebro para su adecuada evolución y desarrollo.

SUEÑOS, PESADILLAS Y MONSTRUOS
En el principio fueron los sueños, los mismos que por épocas han sido más o menos significativos, los que dirigían el destino de los pueblos. Posteriormente, fueron las expresiones plásticas: danzas, música y dibujos, los que fijaron la visión del mundo; luego, se logró darle imagen gráfica a las palabras para acumular y trasmitir cuentos, mitos, historias y conocimientos. Y, actualmente, se logró reproducir, artificial y conjuntamente, el movimiento, el color y el sonido (no está lejano el día en que se incluyan tacto y olor), para conservar, impresionar y trasmitir, sensaciones, emociones y conocimientos: ya podemos soñar para otros.

Es pues así que también existen otras diferencias entre mi hijo y yo: la percepción de las imágenes y las formas de nuestros sueños; los dos soñamos distinto, pero no en el sentido de que cada cual es cada cual, sino que, a pesar de las diferencias individuales, en cada cultura, grupo o comunidad, hay elementos comunes que unen y diferencian.

En mi ociosa curiosidad llegué a la conclusión de que para los muchachos de la generación de mi hijo y posteriores, a diferencia de los de mi generación y cercanas, sus sueños ya están lejanamente dominados por la imaginería y tabú de los cerca de los dos mil años de judeo-cristianismo y los cien del psicoanálisis, así se persista, cada vez menos, en creer, falsamente, en los poderes sobrenaturales de los sueños, esos poderes que tanto para los nuevos como para nosotros los viejos, no son otra cosa que fuentes de pesadillas y producción de monstruos.

Eso demuestra que los sueños son, además de necesarios para la supervivencia de la especie, medio poderoso, tanto para la evolución y, más próximamente, parte fundamental de la salud individual y colectiva, por supuesto, de ninguna manera por sus poderes sobrenaturales, sino por su necesidad para la salud física y mental, al igual que para una mejor y más creativa visión, comprensión y conocimiento del universo, sus leyes y de los otros.

¿QUE SON LOS SUEÑOS?
Los sueños son pensamiento en imágenes y sensaciones.

Neurológicamente, tanto el pensamiento como los sueños se manifiestan de manera similar en el cerebro, en el primero predominan y se percibe por palabras, en los segundos predominan y se percibe por imágenes y sensaciones, pero, igualmente, ambos desatan asociaciones y reacciones en todos los niveles del cerebro y el resto del cuerpo. En consecuencia, pareciera ser que, para el cerebro y el cuerpo, pensamiento y sueños son una misma cosa (2).

Advierto anticipadamente que para efectos de lo que aquí se está tratando, tanto los sueños como los ensueños son iguales, salvo que, con relación a los segundos, se podría argumentar que se presentan en la frontera de la vigilia y el dormir, y que, de alguna forma, pueden ser manipulados por la conciencia (3).

Entonces, ¿dónde se presentan sus diferencias?

La primera diferencia y presuntamente determinante, sería que el pensamiento es una actividad que se ejercita en la vigilia y los sueños son una actividad que se presenta, mientras se duerme, situación espontánea, que se nos impone, como se ha pensado desde Platón (4). Pero esta diferencia, como lo dije antes, se disuelve en la ensoñación. Esa misma disolución se producirá en la medida en que se conozca más del sueño y la vigilia, del pensamiento y los sueños, cuando se demuestre que, si bien son estados diferentes, su continuidad y finalidad son una y la misma, y me atrevería a decirlo con la clásica paradoja del Segismundo, de Calderón de la Barca: "La vida es sueño y los sueños, sueños son".

La segunda diferencia sería que el pensamiento se maneja por la palabra y los sueños por las imágenes y las sensaciones, pero no necesariamente determinante, como lo mostraré. Como ya he afirmado antes, para la palabra ya existen sistemas o medios estructurados y universales por medio de los cuales se puede percibir el pensamiento ajeno y expresar el propio, al igual que permiten su comprensión y desarrollo, tal y como se consigna en el extenso conocimiento lingüístico, así todavía se continúe explorando para establecer su origen y funcionamiento, afirmación, esta última, válida también para los sueños.

He dicho que esta segunda diferencia no es necesariamente determinante, para el cerebro y la mente es indiferente si se trata de palabras o de imágenes u otras sensaciones. Lo que realmente hace funcionar la mente es el sistema que ordena, organiza y decide el funcionamiento de la mente en su percepción, actividad cerebral y mental y la expresión, finalmente resultante, y el círculo vuelve a girar.

Aquí cabe preguntarse: ¿Qué determina que cerebro y mente funcione o priorice sus acciones en uno o en múltiples sentidos para dirigir el comportamiento y las manifestaciones del humano? Sin entrar en complejidades filosóficas o metafísicas, pareciera que existe un centro de control, una voluntad autónoma (5), pero integrada a las condiciones y necesidades del todo. Un asunto que es mejor dejar para otra ocasión.

El que existan sistemas o medios estructurados y universales por medio de los cuales se puede percibir el pensamiento ajeno y expresar el propio, y que igual situación no se dé todavía, en forma plena, para las imágenes, los sueños y las sensaciones, no se constituye en una condición excluyente o diferencial, pues una vez se desarrollen los sistemas, propios y universales, para comprender y expresar las imágenes, los sueños y las sensaciones, como ya lo sugería en LECTOR LUDI-23 y CUADERNO DE CITAS-3, se hará la luz.

Como consecuencia práctica a tal Iluminación, el sentido de la existencia se ampliará enormemente. Y, agregando, que si en las actuales condiciones los sueños se muestran poderosos a la hora de resolver problemas de difícil solución, esclarecer misterios y abrir puertas desconocidas, en fin y además, de otras situaciones que se confunden con lo sobrenatural, una vez se esparza esa luz y se comprenda y conozca su funcionamiento, como se conoce el de la palabra, las posibilidades, como se dice exageradamente, serían infinitas: se integrarían para la mente palabras, imágenes y sensaciones como varios sistemas en uno para la percepción, comprensión, conocimiento y expresión, del universo, sus misterios y leyes, pero, quizás lo más importante, de sí mismos y de los otros. Una imagen del universo y de nosotros más completa y poderosa.

REALIDAD FRAGMENTADA, REALIDAD TOTAL
Y para finalizar, por el momento, voy a enunciar otra aparente diferencia que dejaré para una posterior argumentación: la percepción de la realidad con el pensamiento es diferente a la percepción de la realidad por los sueños y las sensaciones.

Ha corrido mucha tinta bajo el puente sobre el tema de la percepción de la realidad en el estado de vigilia. Lo cierto del caso es que las realidades que percibimos en la vigilia son fragmentarias.

Por el contrario, se sabe que en los sueños las realidades son percibidas como un todo, cada sueño es una realidad total y completa.

¿A qué puede deberse tal situación? Especulo, posiblemente, a que los sueños y sensaciones, por carecer del sistema estructurado del que se ha escrito antes, se perciben en el cerebro y la mente como realidades totales, mientras que para el pensamiento es necesario desmenuzar lo que se percibe y realizar un análisis independiente y, finalmente, integrarlo, en lo que, también, sería una realidad parcial y momentánea, en una dinámica sin fin.

CRÍTICA DE LAS IMÁGENES Y SUEÑOS
Si se está sucediendo, como lo supongo, una mutación y una evolución mental hacia una mayor incidencia de las imágenes y las sensaciones en la forma de ver, percibir, comprender, conocer y manifestarse de los humanos en el universo, es urgente empezar a desarrollar las vacunas contra esa enfermedad que tanto le gusta al poder: la manipulación.

En consecuencia y al igual, que como lo dije antes, tras siglos de manejo de la palabra, pensada, hablada y escrita, fue posible para que la filosofía y otras ciencias, tal el caso de Kant, elaboraran y formularan una crítica de la razón, así como de ese tipo de pensamiento y expresión, lo suficientemente efectiva como para poder defenderse de la manipulación por medio de la razón y la palabra, es necesario, ahora, elaborar una crítica similar para el pensamiento en imágenes y sueños, pues, tal y como están las cosas en este momento, el bombardeo permanente de imágenes, con oscuras intenciones, sobre el cerebro y las mentes de personas indefensas, con el cual se controla la imagen que se tienen del mundo y de nosotros mismos, se está produciendo una alienación tal que se la soñaría el más perverso de los "Grandes Hermanos", pero que para humanidad es una pesadilla.

Y, como para decir, parodiando a Goya: "Las imágenes y los sueños, también, producen monstruos".

De todas formas, el asunto queda abierto.

P.D. En el próximo LECTOR LUDI intentaré iniciar una lista de los sueños fundacionales de las culturas del mundo, y de aquellos sueños que son una pesadilla para la humanidad. Hasta tanto.

NOTAS
(1) Sobre el tema de la imaginación recomiendo el libro de Mary Warnock, La imaginación, Fondo de Cultura Económica, México, 1993 (363 p.)
(2) Como de costumbre, remito a los interesados a leer las buenas obras de divulgación neurocientífica.
(3) Para los interesados en el tema del ensueño, sugiero la lectura de las obras de Gaston Bachelard: El derecho de soñar, La poética de la ensoñación, El aire y los sueños, La poética del espacio, El agua y los sueños, Fragmentos de una poética del fuego. Todos ellos publicados por Fondo de Cultura Económica, Colección Breviarios, excepto Fragmentos..., publicado por Editorial Paidós.
(4) Sobre este asunto recomiendo leer el capítulo 6 del libro de Graham Cairns-Smith, La evolución de la mente, Cambridge Univesity Press, Madrid, 2000 (296 p)
(5) ¿Se podría pensar que los filósofos del siglo XIX, Arthur Schopenhauer, Friedrich Nietzsche y otros que, como ellos, reflexionaron sobre la importancia de la voluntad en el "Ser humanos" o las condiciones de humanidad, anticipaban la posibilidad de que en el cerebro y la mente existiera un mecanismo que gobierna su actividad? Interesante asunto.
Licencia Creative Commons
Lector Ludi por Iván Rodrigo García Palacios se distribuye bajo una Licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-SinDerivar 4.0 Internacional.