21 de diciembre de 2005

LECTOR LUDI-3

Al rescate del Imperio Inca
como materia de películas o video juegos


Por Iván Rodrigo García Palacios

El origen perdido
Autora: Matilde Asensi
Editorial Planeta Colombiana, 2003 (496 p.)

Es obvio que los héroes y aventuras de las novelas, películas y video juegos gringos, sean gringos y al estilo gringo, el que es ya un lugar común: la simplificación anodina de civilizaciones, pueblos y culturas en cualquier lugar del mundo que tengan algún atractivo de moda para lectores, espectadores y jugadores... gringos.

Por supuesto, casi ninguna de estas aventuras se desarrolla en las antiguas culturas americanas, pues ello sería reconocer que en estos territorios, antes que ellos, existieron civilizaciones y culturas superiores que podrían convertirse en herencia ideológica de los hoy sometidos pueblos latinoamericanos y reconocer que el exterminio y la destrucción europea, borró con sangre un legado de sabiduría incalculable e irrecuperable que, todavía y ahora, los países desarrollados tratan de robar, bien en sus versiones arqueológicas y antropológicas o en las más sofisticadas versiones científicas de la diversidad biológica, junto al conocimiento ancestral de los primitivos pueblos ya en vía de extinción.

Aun cuando el propósito de El Origen perdido, de Matilde Asensi no sea propiamente denunciar ese estado de cosas, por lo menos si tiene la intención de llamar la atención, con esta especie de Indiana Jones español, sobre los misterios del desaparecido imperio preincaico y su localización en las alturas andinas bolivianas y sus selvas amazónicas, como un motivo de aventuras en el reducido mundo en el que la tecnología ha convertido al planeta.

En una trama entretenida y contada con suspenso, la situación se desencadena cuando Daniel, un brillante profesor de antropología en Barcelona, trata de descifrar un antiguo código secreto aymará, el cual tuvo el poder de dejarlo en coma, y por medio del cual se lograba descubrir el misterio de la desaparición y actual localización de los primitivos fundadores del Imperio Inca.

Cuando Daniel cae en coma, Arnau Queralt, su hermano medio, un exitoso empresario informático y hacker clandestino, se propone encontrar, a como dé lugar, la forma de curarlo, que no es otra que encontrar el código correspondiente que revierta el efecto.
Para empezar, Arnau se encuentra con que su hermano había robado la información a la profesora Marta Torrent, una prestigiosa arqueóloga, para quien realizaba una investigación sobre la posible escritura de los incas, a partir de las afirmaciones de los documentos Miccinelli que afirmaban que los antiguos incas si tenían un lenguaje escrito, al contrario de lo que afirmaron los cronistas españoles, pero que Daniel había llevado más lejos, gracias a su robo, hasta las fuentes del aymará y se encontró con el texto que alteró su cerebro hasta dejarlo en coma.

Desconociendo todo sobre la historia inca y con la hipótesis de que sólo por ese camino podrá salvar a su hermano, Arnau llama a sus colaboradores, la pareja de hackers y genios informáticos Marc y Lola, para juntos tratar de desbloquear la información del computador de Daniel y encontrar el punto donde iniciar la expedición que los lleva en primer lugar a Tiwanacu, la fabulosa ciudad preincaica en los andes bolivianos, para encontrar el tesoro y el camino hacia la civilización perdida de los yatiris oculta en la selva amazónica, los únicos conocedores del poder de las palabras que sacarán a Daniel de su coma, una sabiduría y un poder superior al del mítico El Dorado que han tratado de encontrar ya por más de cinco siglos.

Es ahí donde el lector se embarcará en la cinematográfica aventura que lo llevará a descubrir que el origen perdido de la humanidad no es tan sencillo, que la teoría de la evolución darwiniana es más paradójica que clara, que es posible que el cerebro humano pueda responder y programarse a partir de ciertos sonidos, que exista la comunicación telepática y que, a pesar de la globalizada y tecnocrática vida moderna, aún son posibles algunas aventuras en estos territorios desconocidos e ignorados por el primer mundo.
Y lo más divertido, que esta aventura, a diferencia de las tradicionales aventuras gringas en Asia, África o Europa, con sus códigos polémicos y sus estereotipos ya gastados, se desarrolla en el territorio maravilloso de Sudamérica.

Una novela agradable y entretenida.

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