22 de enero de 2006

CUADERNO DE CITAS-8

Pensar o qué pensar, he ahí el dilema

* A pensar se aprende jugando
* Un juego de citas para definir la estulticia o la sabiduría
* Agunas citas sobre qué y quiénes son: los mitos, los profetas, los teólogos, los poetas, los sabio, los filósofos, los alquimistas, los científicos, los intelectuales, los eruditos, los académicos
* Por qué no me convertí en Filósofo

Por Iván Rodrigo García Palacios

Después de cincuenta años de fobia, burlas y malas relaciones con la Filosofía (con mayúscula), me puse a pensar si valía la pena confrontar y resolver ese conflicto o era mejor desecharlo. En especial, si tenía en cuenta, primero, que el asunto era considerado de reverencia en los ámbitos intelectuales y, segundo, que ya le había invertido cuantiosos recursos intelectuales y materiales.

Así que empecé, sin mayores pretensiones ni metodología, a preguntarme ¿para qué sirve la Filosofía (otra vez con mayúscula)?, pues, lo que me sobraban era definiciones sobre ¿qué es la Filosofía?, y la primera, única y útil respuesta que encontré, fue el lugar común y frase de cajón: "para aprender a pensar".

Ahí fue donde la cosa se puso "color de hormiga", ya que, como muchos, que le habíamos intentado a estudiar la Filosofía, escolarizada o desescolarizada, teníamos problemas con eso de "aprender y saber pensar". Y, peor, lo mismo parecía suceder con casi todos aquellos que se habían convertido en Profesionales de la Filosofía , que por más que se los observara, ni pensaban, ni sabían pensar y, menos, sabían enseñar a pensar.

Así que me hice la siguiente pregunta: Entonces ¿porqué es tan difícil aprender a pensar? Y, la respuesta, como todas las cosas maravillosas de la humanidad, era de una sencillez infinita, estaba oculta tras las tinieblas de la confusión: no se debe ni estudiar, ni aprender, ni mucho menos pretender enseñar, EN QUÉ PENSAR, como lo hacen la casi totalidad de los Filósofos Profesionales, sino, sólo A PENSAR.

Y, ¿qué es eso?

Retorne al primer día de la creación y la luz se hizo: volver a jugar.

JUGAR:
Jugar es ejercitar plenamente los elementos y expresiones de la mente: sensación, pensamiento, imaginación, emoción y ánimo.
El niño, al jugar, se hace preguntas, reflexiona: ¿qué son las cosas?, ¿para qué sirven?, ¿cómo funcionan?, ¿qué resulta de combinarlas, mezclarlas, reunirlas, hacerlas mover, cambiarlas, etc.? En fin, todas las preguntas y actividades posibles, para luego, sentir, imaginar, experimentar, deducir, comprender, conocer, inventar, y así sucesivamente, en un juego de nunca acabar, en el que va obteniendo sus propias conclusiones mediante un método que se va depurando acorde con sus errores y aciertos, fracasos y éxitos, pero sin convertirlo en algo rígido y obtuso que no le permita asombrarse permanentemente con las infinitas posibilidades, variaciones y resultados de sus procesos, en lo que la felicidad es el viaje y no el destino, como ya ha sido dicho.
De esta manera, a pensar se aprende, como todo en la vida, jugando.

Pero si lo anterior les parece muy poco Filosófico (en su sentido de seriedad y reverencia), recomiendo estudiar la segunda parte del diálogo platónico: Alcibíades, junto con el análisis que de ese tema realizó Michel Foucault en su curso en el Collège de France, 1981-82, y publicado bajo el título de La hermenéutica del sujeto, por el Fondo de Cultura Económica.

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LAS CITAS

Y, jugando, recorrí las páginas de algunos libros que se consideran inmortales, con el fin de encontrar algunas afirmaciones, conceptos, opiniones, prescripciones y descripciones, con las cuales armar un juego de relaciones y comparaciones, a partir de los los cuales, la humanidad ha aprendido cómo pensar y, en definitiva, a pensar.

En las siguientes citas, algunas serias y otras burleteras, se podrá leer sobre lo qué se creía, lo qué se pensaba, lo qué pensaban los Filósofos y la estulticia en que se convirtió la profesión de Filósofo, los enseñadores del qué pensar.

En fin, como todo juego, una cosa seria.

EL MITO
Ludovico Geymonat, Historia de la filosofía y de la ciencia:
"El hombre, para explicar el curso de los fenómenos, antes que a la razón o a la observación, recurrió a la fantasía".

Aristóteles, Metafísica:
"También el amigo de los mitos es en cierto sentido un amigo de la sabiduría".

LOS TEÓLOGOS
Hesíodo, Teogonía:
"Hervía la tierra entera y las corrientes del Océano y el Ponto estéril; una ardiente llamarada envolvió a los Titanes, hijos de la tierra; la llama inextinguible llegaba al éter divino y el resplandeciente fulgor del rayo y del relámpago cegaba (sus) ojos, a pesar de ser fuertes. Un fuego inefable invadía a Caos; parecía al verlo de frente con los ojos o al oír el ruido con los oídos, como si Gea (la tierra) y el ancho Urano (el cielo) se estuvieran juntando arriba; pues un estrépito igual de grande se habría levantado..."

Esquilo, Danaidas:
"Ardientemente desea el cielo augusto penetrar la tierra y el deseo de la tierra se apodera por realizar la unión. La lluvia de su lecho del cielo cae y fecunda la tierra; ésta genera para los mortales pastos para sus rebaños y el sustento de Deméter".

Aristófanes, Aves:
"Al principio había Caos, Noche, el negro
Érebo y el Tártaro anchuroso,
pero tierra aún no había, ni aire ni cielo...
Y este [Eros], unido al Caos alado en medio
de la noche por el Tártaro anchuroso empolló
nuestra raza y la trajo la primera luz"

LOS PROFETAS
Virgilio, Eneida (Prisca theologia. Virgilio, ¿profeta del cristianismo?)
"Desde el principio el cielo y las tierras y las llanuras líquidas
y el reluciente globo de la luna y los astros titanios
alimenta en su interior el espíritu e infundida por los miembros
la mente agita toda la mole y se mezcla con el gran cuerpo.
De ahí el género de los hombres y de las bestias y el linaje de las aves
y todos los prodigios que cría el mar bajo la tersa superficie de sus aguas.
Vigor de fuego tienen tales gérmenes, origen celestial,
mientras los cuerpos nocivos no los frenan
no los vínculos terrenos los embotan ni los miembros que han de morir.
Por ello temen y quieren, se lamentan y gozan, y por ello
no dirigen sus miradas al cielo, ciegos sin lumbre en cárcel tenebrosa.
Ni siquiera cuando en su último día las abandona la vida
acaban sus pesares ni las abandonan totalmente las plagas corpóreas
que necesariamente ha hecho crecer en ellas de manera admirable
esa larga unión con el cuerpo.
Por eso son sometidas a castigos y expían con suplicios
las antiguas culpas: unas cuelgan inanes
suspendidas a los vientos; otras lavan en el profundo abismo
las manchas de que están infectadas o se purifican con el fuego.
Cada cual paga su pena como exige su demonio. Luego somos enviados
al espacioso Elíseo y unos pocos ocupamos estos felices lugares,
cuando al cabo de muchos días (cumplido el círculo del tiempo)
queda borrada la mancha acumulada y devuelto el puro sentido
etéreo y el fuego de aura pura".

Homero, Iliada:
"Canta, diosa, de Aquiles el Pelida
ese resentimiento -¡que mal haya!-
que infligió a los aqueos mil dolores,
y muchas almas de héroes esforzados
precipitó al Hades,
y de sus cuerpos el botín hacía
de perros y de todas
las aves de rapiña,
y el designio de Zeus se iba cumpliendo
desde el primer momento
en que se separaron,
después de una disputa,
el Atrida, caudillo de guerreros,
y Aquiles que vástago es de Zeus.

Homero, Odisea:
"Cuéntame, Musa, la historia del hombre de muchos senderos, que anduvo errante muy mucho después de Troya sagrada asolar"

LOS POETAS
Jenofonte, Symposion:
"- Y tú, Nicerato, ¿de qué ciencia te sientes orgulloso?
- Mi padre -respondió-, que se preocupa de hacer de mí un hombre de bien, me ha constreñido a aprender de memoria todos los versos de Homero; y aun ahora podría yo recitar de memoria la Iliada y la Odisea por entero.
- Pero olvidas -dijo Antístenes- que también todos los rapsodas saben estos versos de memoria.
- ¿Y cómo no habría de recordarlo, si voy casi cada día a escucharlos?
- ¿Y conoces una raza más necia que la de los rapsodas?
- Por cierto que no -respondió Nicerato-, no creo que yo la conozca.
- Es evidente -observó Sócrates-: porque no comprenden el significado de las cosas que recitan. Tú, en cambio, has entregado mucho dinero a Stesimbroto, a Anaximandro y a muchos otros, a fin de que no se te escapara nada de lo valioso de esos poemas"

Vico, Ciencia Nueva:
"Que los caracteres poéticos, en los cuales consiste la esencia de las fábulas, nacieron por necesidad natural, incapaz como era de abstraer las formas y las propiedades de los sujetos; y, en consecuencia, éste debió de ser el modo de pensar de pueblos enteros".
"Habiendo sido tales los caracteres poéticos, sus alegorías poéticas (...) necesariamente deben contener sólo significados históricos de los primeros tiempos de Grecia. Tales historias debieron conservarse de modo natural en la memoria de los pueblos (...): pues como niños de las naciones, debieron tener una memoria asombrosa. Que por necesidad natural (...), las primeras naciones hablaron en verso heroico. En lo que ha que admirar también a la providencia, que, en el tiempo en el que aún no se habían descubierto los caracteres de la escritura vulgar, las naciones entre tanto hablaban en verso, el cual, gracias a metros y ritmos, agilizaba su memoria para conservar más fácilmente sus historias familiares y civiles".

Platón, República:
"- Pues bien, en este punto damos por cierto que, a partir de Homero, todo artista es imitador de imágenes de la virtud y de todos los otros objetos sobre los que opera, que no alcanza la verdad (...)".
"- De este modo, según mi parecer, podemos decir que también el poeta se limita a reavivar los colores del arte de algún otro, sirviéndose de nombres y de frases; pero no conocimiento de causa, sino por vía de imitación".

Platón, República:
"¿No te parece que todo aquello que relatan los creadores de mitos y los poetas se reduce a una exposición de hechos pasados, presentes y futuros?"

LOS SABIOS
Empédocles, Sobre Pitágoras:
"Vivía allí un hombre de inabarcable saber,
que manejaba un inmenso caudal de pensamientos,
y dominaba enteramente las más diversas artes.
Pues cuando desplegaba su pleno entendimiento,
alcazaba sin esfuerzo todo lo sucedido
en el lapso de diez, y hasta veinte vidas humanas"

Jenófanes, Fragmentos:
"Siempre permanece en el mismo sitio, sin moverse.
No le corresponde cambiar de un sito a otro.
Sino que, sin esfuerzo, con el querer de su espíritu,
todo lo mueve"

Jenófanes, Fragmentos:
"Alcmeón de Crotona, hijo de Pírito, dijo lo siguiente a Brotino, Leonte y Batilo: acerca de lo no perceptible y de lo humano, los dioses tienen una visión clara, pero los hombres sólo pueden hacer conjeturas".

Platón, Teeteto:
"Sócrates: (...) Es sólo el cuerpo [del sabio] que se encuentra en la Ciudad y allí reside, mientras que su mente, juzgando ésto poca cosa y aún más de ningún valor, no las estima para nada y vuela por todas partes, como dice Píndaro: "bajo la tierra, midiendo las superficies como un geómetra, estudiando los astros allá arriba en el cielo y explorando por todas partes la compleja naturaleza de las cosas existentes, de cada una en su entereza, sin rebajarse a ninguna de aquella que le están cerca.
Teodoro: - ¿Qué tratas de decir con ésto, oh Sócrates?
Sócrates: - Aquello, oh Teodoro, que se cuenta aún de Tales, quien, al estudiar los astros y mientras miraba hacia arriba, cayó en un pozo: su joven esclava Tracia, inteligente y graciosa, se burló de él observando que se preocupaba tanto de conocer las cosas que están en el cielo y, en cambio, no veía aquellas que tenía delante suyo, ante sus pies. La misma burla se puede referir a todos aquellos que dedican sus vidas a la filosofía. En realidad, a un hombre semejante se le escapa no sólo aquello que hace su prójimo, inclusive su vecino de casa, sino también si es un hombre o algún otro animal. Al contrario, qué es un hombre y qué cosas conviene hacer o sufrir a la naturaleza humana diversamente en relación a las otras naturalezas, va en búsqueda de estas cosas y se empeña a fondo en su investigación. Tú comprendes, supongo, oh Teodoro, ¿ o no?"

Tito Lucrecio Caro, De la naturaleza de las cosas:
"Sacaron de sus íntimas entrañas
oráculos más ciertos y sagrados
que la Pitia en el trípode de Apolo
los diera, usando sus laureles".

LOS FILÓSOFOS
Platón, República:
"- Y, pues -preguntó- ¿cuáles son los verdaderos filósofos?
- Y yo, en respuesta: quienes aman contemplar la verdad".

Platón, Apología de Sócrates:
"Estoy intentando persuadiros, oh jóvenes y ancianos, no debéis tener cuidado de vuestros cuerpos, ni de las riquezas ni de ninguna otra cosa con mayor empeño sino de vuestra alma, de modo que se lo más buena posible; sosteniendo que la virtud no nace de las riquezas, sino de la misma virtud nacen las riquezas y todos los demás bienes para los hombres, sea en privado o en público".

Platón, Fedro:
La oración final del Fedro:
"Fedro: (...) Pero ahora vamos, porque ya el gran calor oprimente se ha ido.
Sócrates: - ¿No conviene elevar una oración a los dioses del lugar antes de iniciar a caminar?
Fedro: ¿Cómo no?
Sócrates: -Oh querido Pan y vosotros, oh dioses que habitáis en este lugar, concededme que mi interior se vuelva bello y que todas las cosas existentes afuera se encuentren en armonía con aquellas que poseo dentro de mí. Que pueda considerar rico al sabio y que pueda tener una cantidad de oro tal, de la que nadie pudiera tomar ni llevarse, a menos que sea temperante. ¿Necesitamos aún algo más? Me parece que yo he rezado en la justa medida.
Fedro: Me uno a tí en esta oración, porque las cosas de los amigos son comunes.
Sócrates: -¡Vámonos!"

LOS CIENTÍFICOS
Aristóteles, Metafísica:
"Existe una ciencia que considera el ser en cuanto ser y las propiedades que le competen en cuanto tales. Esta no se identifica con ninguna de las ciencias particulares: en efecto, ninguna de las otras ciencias considera universalmente el ser en cuanto ser, sino después de haber delimitado una parte de éste, cada una estudia las características de esta parte. Así sucede, por ejemplo, con las matemáticas".

LOS ALQUIMISTAS
Claus Priesner, Karin Figala, editores, Alquimia, enciclopedia de una ciencia hermética:
"La alquimia antigua se caracteriza por dos aspectos, uno de tipo químico técnico y otro espiritual, que están entrelazados entre sí. El objetivo práctico era el perfeccionamiento de los metales no nobles y la transformación (transmutación) de los mismos en oro y plata. El objetivo espiritual tenía que ver con la "liberación" de la materia y, por ende, con la purificación y perfección del alma del alquimista".

Claus Priesner, Karin Figala, editores, Alquimia, enciclopedia de una ciencia hermética:
Alquimia moderna: "La transmutación de los metales pasó a simbolizar la obra redentora de Cristo mientras que la Resurrección se convirtió en análogon del opus magnum alquímico".
"Fue en el marco de esta espiritualidad imbuida de pietismo y marcada por un renovado interés por la alquimia que Goethe estudio las obras de Paracelso, Basilio Valentino, van Helmont y de Filaletes. Realizó algunos ensayos movido por el interés de encontrar una medicina universal, interés que tenía su origen, entre otros motivos, en una enfermedad gravísima que había contraído en diciembre de 1768 y de la que consiguió curarse. En su época de estudiante Goethe vio en la alquimia un camino para llegar a la esencia íntima de las cosas. Encontramos evocada esta idea en el monólogo que abre el Fausto".

LOS INTELECTUALES
Erasmo, El elogio de la necedad:
"En cambio, el escritor que me es más devoto es más feliz cuanto sea más insigne su extravagancia, porque sin necesidad de pasar las noches en vela, todo cuanto se le viene a las mientes, todo cuanto afluye a su pluma y todo cuanto sueña, lo pone en seguida por escrito con sólo un pequeño gasto de papel, no ignorando que, en el porvenir, aquel que mayores necedades haya escrito será el preferido por los demás, es decir, por los indoctos y por los estultos. ¿Qué le importa a él que le desprecien tres o cuatro sabios, caso de que lo lean? ¿Qué significaría el parecer de éstos ante la muchedumbre que lo aclama?"

LOS ERUDITOS
Erasmo, El elogio de la necedad:
"Habréis observado que hablo en griego y en latín, porque yo también quiero seguir el ejemplo de algunos retóricos flamantes que se creen auténticos dioses con sólo mostrarse con dos lenguas, como la sanguijuela, preciándose de salpicar sus preciadas producciones de frases latinas y algunos terminachos griegos, con los que hacen, aún trayéndolos por los cabellos, una especie de mosaico. Y dado el caso de que ignoren tales lenguas, no tienen sino sacar de algún libro apolillado cuatro o cinco palabrejas cuya oscuridad ofusque a los lectores para que aquellos que las entiendan se complazcan doblemente, y los que no, les rindan, por esto mismo, mayor admiración, ya que somos propensos a que nos guste tanto más una cosa cuanto viene de más lejos; y si hubiere alguien que estimase que esto no basta para aparentar que lo comprende, ría, aplauda y mueva los orejas como el asno, que con ello y con hacer signos constantes de aprobación tendrá suficiente para que los demás crean que lo comprenden a maravilla, aunque no entiendan palabra".

Iván Rodrigo, De mi propio caletre:
Eruditos, en sentido peyorativo, son aquellos seres insoportables que pareciera que tuvieran en el cerebro una enciclopedia de citas y referencias de autores y obras importantes para descrestar ingenuos, y hacen prepotente alarde de su habilidad hasta en las situaciones más descabelladas e inoportunas.

LOS ACADÉMICOS
Aristófanes, Las nubes:
Recomiendo la lectura de esta comedia en la cual se hace descarnada burla de los sofistas, una especie de académicos en la antigua Grecia.

Iván Rodrigo, De mi propio caletre:
Habiendo sufrido durante mi vida académica los rigores, casi sin ningún placer, de la enseñanza institucionalizada, no me queda otro remedio, al final de mis días, que reírme burleteramente, no de mis sufrimientos que poco o nada hicieron por mejorar mi forma de existir, si no de aquellos necios que Erasmo no incluyó en su Elogio de la estulticia: los académicos.

Claro, que como en todo, los hay de todas las naturalezas y pelambres, pero es necesario distinguirlos de los que son verdaderos Maestros, que son aquellas personas para quienes su vida y su arte y su oficio, están plenos de la sabiduría que entregan con humildad y amor a sus discípulos (leer sobre la tradición de los maestros en la antigüedad: India, China, Japón, Grecia, etc.)
Por el contrario, los académicos, en sentido puro, figurado y aproximado, son:
- Personajes que consideran más importante un título y un nombre con una sigla griega de sufijo, que el conocimiento y la formación que imparten.
- El académico considera que lo más importante es: demostrar que él es lo más grande sobre la tierra en su especialidad, que el discípulo es un estúpido y que los asuntos que enseña son un galimatías que sólo él puede descifrar.
- Ese galimatías académico es un truco que los mismos académicos se inventaron, dizque para objetivar sus conceptos, pero que a la hora de la verdad no es más que un ridícula semántica hermética para patentar descrestes, evitar la competencia en el mercado de las cátedras y enredar los asuntos más sencillos (es necesario diferenciar este truco de la verdadera escritura hermética, ver CUADERNO DE CITAS-7).
- Los académicos comparten la mayor parte de las características ya citadas, que Erasmo otorga para los intelectuales y los eruditos.
- Los LECTORES LUDI podrán agregar sus propias ocurrencias y hacérmelas saber.

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