22 de junio de 2015

Lector Ludi No. 76 : El enamoramiento, el sexo sublimado


Eros y Afrodita excitando a una mujer y a un hombre.


Lector Ludi No. 76
Iván Rodrigo García Palacios
El enamoramiento, el sexo sublimado


(Sublimar: cambiar de estado).
En la teoría de la evolución y en la selección natural y sexual tanto del enamoramiento como de su derivado el amor, se puede explicar su evolución, los procesos de selección y se pueden establecer las razones y utilidades por las cuales unos comportamientos metabólicos e instintivos se convierten en sentimientos trascendentes, sublimados.
Desde el momento en el cual la evolución y la selección natural cambiaron la forma de reproducción de los organismos del replicarse a sí mismos a la reproducción por el sexo y con ello a la selección sexual, condenaron a la materia viva a la agonía y al éxtasis de buscar su otra mitad, como en el mito que expone Aristófanes en Banquete de Platón. Es a eso a lo que podría considerarse es el enamoramiento.
En consecuencia, si la reproducción por el sexo es universal en las especies sexuadas y está se produce mediante la combinación de materiales genéticos aportados por hembras y machos, salvo excepciones específicas, y que también son universales los mecanismos de selección natural y sexual, y que también es universal el necesario proceso de atracción entre ambos sexos (el estro o ese período de celo o ardor sexual de los mamíferos) para que se produzca tal unión y combinación, entonces el enamoramiento, como ese proceso de atracción, también es universal.
Sin embargo, los que no son tan universales son las creencias y los conceptos con los que se definen, explican y describen los sentimientos, los estados de ánimo y los estados fisiológicos referidos a las manifestaciones naturales y culturales de ese mecanismo evolutivo y de la respectiva selección natural y sexual que lo produjo en los organismos y que alcanza la mayor complejidad en los mamíferos y, en particular, en las mujeres y en los hombres, pues en cada uno de los sexos el enamoramiento se manifiesta de manera propia y particular, pero aun más, en cada individuo también esa manifestación se expresa de manera propia y particular. Además, como muchos otros mecanismos biológicos, el enamoramiento también provoca expresiones naturales y culturales que afectan a la vida social en todas sus expresiones 1 2 3. A lo que habría que agregar las fusiones y confusiones conceptuales e ideológicas provocadas por las creencias, las ideologías y los intereses que han afectado no sólo las expresiones del sexo y la vida sexual, sino también su estudio y tratamiento tanto por las ciencias naturales como por la moral, la ética, las religiones, la política, las ciencias sociales y humanistas y por el arte, como puede verse en la historia universal de la cultura 4.
¿Dónde se origina el enamoramiento en la selección natural y sexual? Lo obvio, en el sexo 5. Desde el momento en el cual la reproducción de los organismos también se pudo realizar por el sexo, empezó la evolución y la selección natural y sexual de aquel mecanismo que ahora los Homo-Humanos llaman, definen, explican y describen como enamoramiento, junto con sus derivados, el amor y los estados afectivos. El enamoramiento es un mecanismo de gran complejidad, pues en él se implican tanto mecanismos naturales como conceptos y acciones culturales.
Se puede afirmar que todos los organismos que se reproducen por el sexo se enamoran, pero solo los Homo-Humanos han hecho de esa conciencia un consciente, es decir, toda una historia a la que llaman deseo, amor, pasión, etc., historia con la que expresan lo que se siente cuando el organismo es atraído o rechazado por aquel otro organismo correspondiente para la reproducción sexual. Historia que es la descripción de los placeres y dolores, los instintos, los apetitos, los deseos, las emociones, los sentimientos, los afectos, las pasiones, las imágenes y los pensamientos que tales estados provocan, con el fin de asignarles algún sentido, único y propio para cada individuo, pero universal en los procesos fisiológicos de las sensaciones.
Pero, simplificando las cosas, si bien el cuento del enamoramiento, sentido, definido, explicado, descrito, poetizado y contado por los Homo-Humanos, es de una complejidad inconmensurable, visto desde su origen, evolución y selección natural, es de una sencillez "elegante", si se le estudia, como dicen los científicos, desde las teorías capaces de predecir y acumular el saber gracias a su estructura deductiva y experimental.
Y ello es así porque en el enamoramiento también se cumplen las leyes que rigen al universo. La materia se une y se separa por reactividad, es decir, por atracción y rechazo, por la que se forman todos los cuerpos que existen y que, también por esa reactividad, esos cuerpos se construyen, mantienen, evolucionan, mutan y se destruyen y que, en ese proceso se requiere y se invierte energía.
Saltando toda la historia de la evolución de la materia en el universo, empecemos ahora desde el momento en el cual se organizan y se forman los organismos y estos convierten los procesos de manejo de la energía en la capacidad de sentir placer y dolor, es decir, la atracción por lo que les resulta placentero y el rechazo de lo que les produce dolor.
De allí en adelante y por evolución, selección natural y sexual, ese sentir se hará cada vez más complejo, en el sentido de que los organismos seleccionaran y desarrollaran los mecanismos y procesos mediante los cuales memorizar y recordar ese sentir y, junto con ello, para su adecuada organización, darle sentido, desde lo más simple de las percepciones y la sensaciones, hasta desarrollar los códigos tanto biológicos como culturales, mediante los cuales etiquetar, ordenar, memorizar, recordar y expresar lo que se percibe y se siente, desde el nivel metabólico hasta la invención de los más complejos códigos y sistemas articulados mediante los cuales se expresan pensamientos, imágenes, emociones, sentimientos y anhelos 6.
Ahora bien, el sentir y la reproducción sexual se hacen enamoramiento desde el momento en el que la materia atrae y es atraída. La que atrae y es atraída, la que "desea" reproducirse, se encuentra, siente, atrae o rechaza, con la materia adecuada que la atrae para combinarse, fecundarse y reproducirse. Los organismos que se reproducen por medio del sexo buscan y encuentran la materia para su reproducción al exterior del organismo o en el interior mismo del organismo en los casos especiales en los cuales el mecanismo de los sexos hace parte del mismo cuerpo. En el caso de los organismos que se replican a sí mismos, en esa forma de reproducción los mecanismos de atracción o rechazo actúan de forma específica al interior del organismo.
Es ese proceso de sentir la atracción y el rechazo, lo que en la evolución y selección natural y sexual, así como en la evolución y la selección cultural, se convertirá en el complejo mecanismo de reacciones y sentimientos mediante los cuales se expresan el placer y el dolor que se experimentan con el cuerpo y en el estado de ánimo y el cómo a esas sensaciones y a esos sentimientos se les asigna sentido y se expresan en la cultura y se manifiestan como enamoramiento.


Sentir en el cuerpo
Hasta ahora que se empiezan a utilizar los modelos, instrumentos y herramientas adecuados para descubrir, detectar y medir las reacciones corporales provocadas por la reactividad y los "influjos" del enamoramiento, se ha podido establecer que, al contrario de lo que se sostenía, el enamoramiento no es un estado o situación patológica ni mental ni fisiológica y que si bien, como en otros procesos fisiológicos sus mecanismos son similares, la totalidad del proceso es específico y particular para la acción que se realiza.
El enamoramiento es una intensa reacción fisiológica y anímica, cuya explicación en la selección natural y sexual no es otra que la de garantizar la adecuada reproducción de los organismos 7.

El sentir en la cultura
En la cultura, las cosas son aun más complejas, pues los Homo-Humanos han inventado un sin fin de formas para definir y expresar las inconmensurables variaciones del placer y del dolor que se sienten en y con el cuerpo y que afectan al estado de ánimo y que, como en todo lo que tiene que ver con la necesidad de expresarse, son el mecanismo cultural por medio del cual compartir los sentimientos, las intenciones, y tratar de comprender y anticipar los sentimientos, las intenciones y las acciones de los otros y de sí mismo. Y, por supuesto, el formar parejas y comunidades.
En consecuencia y como se dijo atrás, el enamoramiento es el estado en el cual se sienten intensas reacciones de placer y de dolor, fisiológico y anímico, cuya finalidad es la misma que la de la selección natural y sexual, el éxito reproductivo y que se expresa por medio de complejos y elaborados códigos tanto biológicos como culturales.
Pero hay un antes y ahí está el quid de la cuestión y el motivo de la gran polémica. Como en la infinidad de muchos otros procesos fisiológicos del cuerpo del Homo-Humano, el enamoramiento comienza antes de que el cuerpo, el cerebro incluido, tenga conciencia, sienta e identifique los procesos que lo provocan, desarrollan y concluyen. Lo mismo es válido para muchos otros procesos relacionados, de los que no se tiene conciencia durante el período del enamoramiento.
Pero no son esos procesos no conscientes los que me interesan y los dejo a los científicos descubrir y explicar. Los que atraen mi atención son aquellos que si se sienten y se identifican y que hacen parte de la conciencia, porque son esos los que el Homo-Humano hace conscientes y los convierte en poesía, filosofía, ciencias, ideologías, religiones, etc., mejor dicho, en cultura y en la cultura del sentir.


Sublimar: cambiar de estado
De la carne al espíritu, ese es el cambio de estado que provoca el enamoramiento.
De manera menos poética, se puede decir que el enamoramiento comienza en un proceso físico y químico al interior del cuerpo, en el cual se liberan y producen las sustancias químicas y se suceden los procesos físicos, mediante los cuales la hembra y el macho se preparan para la reproducción sexual y, además, generan las condiciones y circunstancias para que el proceso de fecundación, gestación y crianza del nuevo espécimen se realice en las mejores condiciones, acorde con las instrucciones particulares codificada en el ADN de cada especie.
Es esa carne la que se sublima en espíritu. La carne anhela y ese anhelo es deseo vehemente de futuro: ese es el espíritu. Spinoza lo llama conatus, del cual el sexo es especial manifestación, como que es el esfuerzo de la carne por perseverar en su identidad. He ahí el enamoramiento.


El enamoramiento transforma
En el enamoramiento, el enamorado se funde y se fusiona con aquello que le ha desatado el anhelo. Una visión que bien puede ser la visión del dios de los mitos o de los místicos o de la persona amada o el descubrimiento e invención de algo original o el sueño de viajar por el universo o de realizar una acción o una actividad, en fin, ese estro amoroso y creativo, ese momento exaltado en el cual se tiene plena conciencia y saber de haber desvelado y revelado un misterio: una hierofanía, una revelación que todo lo trasforma y un acto heroico en el que se la concreta.
Porque, y para evitar objeciones, lo que en el enamoramiento se presenta como causa externa, de inmediato se transforma en causa íntima o inmanente, si se quiere, como poéticamente lo expresa San Juan de la Cruz:
"¡Oh noche que juntaste
Amado con amada,
amada en el amado transformada!".
(San Juan de la Cruz, La noche oscura).
Antes que San Juan de la Cruz, Giordano Bruno había expresado el mismo fenómeno, pero para "el furioso heroico":
"CICADA: Entiendo: porque el amor transforma y convierte en la cosa amada".
(...)
"TANSILLO: Así es. He aquí pues cómo Acteón, convertido en presa de sus propios canes, perseguido por sus propios pensamientos, corre y "dirige los nuevos pasos" -renovado en cuanto procede divinamente y con mayor ligereza, es decir, con mayor facilidad y con más eficaz vigor- "hacia la espesura", hacia los desiertos, hacia la región de las cosas incomprensibles; de hombre vulgar y común como era, se torna raro y heroico, tiene costumbres y conceptos raros, y lleva una vida extraordinaria. Y en este punto "le dan muerte sus muchos y grandes canes", acabando aquí su vida según el mundo loco, sensual, ciego e ilusorio, y comenzando a vivir intelectualmente; vive la vida de los dioses, nútrese de ambrosía y de néctar se embriaga" (Los Heroicos Furores, I, 4).
(Ver: Iván Rodrigo García Palacios, El ferino furor del enamoramiento).
Es por concepciones como estas que en las palabras el enamoramiento y el amor se trasforman también en universo de imaginación y pensamientos en los que la existencia humana se expresa en todos los sentidos imaginables. Todo, el arte, las ciencias y las filosofías, se empeñan en desvelarlo y revelarlo, pero, como en un juego aporístico, lo velan y lo ocultan.
Ya había sucedido así desde las más antiguas de la antiguas mitologías y no fueron menos complejos los mitos con los que Platón fundó las concepciones que rigen sobre las visiones que en todas las culturas occidentales nos formamos desde entonces sobre el enamoramiento y el amor.
Para Platón el asunto del enamoramiento y del amor está regido por Eros y Afrodita, que son dos de cada uno. Un Eros y una Afrodita celestes en los que se encarnan los asuntos trascendentes del espíritu y un Eros y una Afrodita vulgares en los que se encarnan los asuntos de la carne, del sexo, como lo explica en Banquete. Pero, además, en Fedro, Eros y Afrodita también encarnan la cuarta de las divinas locuras:
"[...] la locura erótica, que dijimos ser la más excelsa, a Afrodita y a Eros" (Platón, Fedro: 265 a-b).
En palabras actuales, el enamoramiento y el amor siempre han sido carne y espíritu. Carne que engendra y que también se sublimiza que se trasforma en el espíritu, ese anhelo de futuro.
***
Por fin. Si bien para la evolución natural el sexo y el enamoramiento son mecanismos biológicos necesarios y útiles, sin otro misterio que el de la calidad de las herramientas científicas con los que se le observa y describe, también son, a su vez, un gran misterio para la evolución cultural, la que, debido a la profundidad y complejidad de los sentimientos y anhelos implicados en sus procesos biológicos y en sus expresiones anímicas, todavía no es posible explicarlos.

Notas

1Helen Fisher, El primer sexo, Suma de Letras, Madrid, 2001.
2Jared Diamond, ¿Por qué es divertido el sexo? La evolución de la sexualidad humana, Deabate, Barcelona, 2007.
3José Antonio Marina, El rompecabezas de la sexualidad, Anagrama, Barcelna, 2002.
4Francesco Alberoni, Enamoramiento y amor. Nacimiento y desarrollo de una impetuosa y creativa fuerza revolucionaria, Gedisa, Barcelona.
5Lynn Margulis & Dorion Sagan, ¿Qué es el sexo?, Tusquet, Metatemas, Barcelona, 1997.
6Gerald M. Edelaman y Giulio Tononi, El universo de la conciencia. Cómo la materia se convierte en imaginación, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2005.
7"Todo discurso acerca de la evolución parte de una interrogante: ¿para qué sirve tal o cual estructura? Por ejemplo, si estudias la evolución del riñón, debes saber qué función cumple (secretar orina, desechar basura) para tratar de deducir cómo ha evolucionado. Lo mismo vale para el cerebro. Ahora bien, la mayoría de los neurocientistas se ha mostrado incapaz de resolver la interrogante, pero los biólogos evolucionistas pueden dar la repuesta sin vacilar: el cerebro sirve para tomar decisiones destinadas a asegurar el éxito reproductivo" (Michael S. Gazzaniga, El pasado de la mente, Editorial Andrés Bello, Barcelona, 1999, pp. 59-60).

1 comentario:

martiniano dijo...

Querido Ivancho : es la capacidad de fabulación lo que nos permite convertir en símbolo lo que en otras circunstancias no dejaría de ser una simple función. Es allí, en el terreno del significado , donde nuestros actos cobran algún sentido. En la frontera que separa la cópula animal del eros o amor humano acontece el mito, es decir, la poesía. A partir de ese momento se desencadena la desesperada búsqueda de la media naranja, el alma gemela o el complemento ideal que han alimentado el cancionero universal desde tiempos remotos.

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