16 de enero de 2007

LECTOR LUDI-43

Beso Rico-EROS ALQUÍMICO


Medellín, 16 de enero de 2007


Amigos LECTOR LUDI

En primerísimo lugar, desearles que este año, ya comenzado, les depare ventura y felicidad.

Si me han extrañado por estos dos meses de silencio, les cuento que he dedicado ese tiempo organizar, complementar, revisar, corregir y reescribir, tanto algunos temas con los que me venía entreteniendo, en una especie de novela filosófica que titulo: El Circum-Loquio de los Cínicos, como, también, reelaborando algunos de los LECTOR LUDI y CUADERNO DE CITAS que, por sus obvias conexiones, parecían tener unidad temática y conceptual, a la que era necesario darles una estructura y un acabado suficientes para conformar un libro que fuera, algo así como un adelanto de mis Confesiones de Lector Profesional y Filósofo Aficionado.

Como ya estoy en las adecuaciones finales, les envió, más que nada, para hacerles saber que continúo en actividad, la introducción y para que se sientan libres de comentar, criticar o hacer sugerencias, o simplemente guardar complaciente silencio.

Como de costumbre, espero su acuse de recibo y, a los interesados, les sugiero copiarlo del weblog, simplemente haciendo clic en la siguiente dirección:

http://lectorludi.blogspot.com/

Cordial saludo,
Iván Rodrigo.

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LECTOR LUDI-43

Beso Rico-EROS ALQUÍMICO-Introducción

Iván Rodrigo García Palacios

Beso Rico o el Eros alquímico

Hipótesis descabelladas sobre la mente,
el enamoramiento, el soñar y el imaginar


INTRODUCCIÓN

El Homo-Humano en la retorta alquímica
de la evolución y de su mente


"La anarquía intelectual está llena de luces; su ceguera está compuesta por deslumbrantes vestigios, renacimientos y nuevos comienzos. Si no fuera por estos fragmentos o semillas de orden, el mismo caos no podría existir, sería nada".
George Santayana, Platonismo y vida espiritual (1).


¡Hipótesis descabelladas! ¡Por supuesto! Esa es mí manera para especular sobre un asunto o una idea que despierta mi curiosidad o atención, bien por sorpresiva o por disparatada y jugar con ello, como lo hacen los niños, hasta que se agotan sus variaciones y conexiones o cuando, por la presencia y acumulación de nueva información y nuevos conocimientos, se deriva en otras hipótesis descabelladas.

Todo ello en una lúdica que, lastimosamente, va desapareciendo cuando nos hacemos mayores y la cultura la legaliza, petrificándola en la nostalgia y condenándola como un pecado ideológico.

Y digo, a manera de metodología, que mis hipótesis descabelladas son como los juegos de los niños, porque pienso que los juegos de ellos son el remanente y el punto de partida que permanece del primordial inicio de la actividad mental del Homo-Humano que, igual hoy que en ese entonces, a la manera de los juegos infantiles, ve, siente, imagina, sueña, acumula, conecta, relaciona, varía, experimenta, en fin, juega ese juego en el que se origina la creación de las palabras y del el lenguaje.

Palabras y lenguaje que son los que dan origen al pensar y al actuar organizados y, con ello, al desarrollo del pensamiento (2). Ese pensamiento que va a alcanzar las complejidades y sofisticaciones que ahora nos asombran y confunden, muy superiores a las de aquel entonces, pero mucho menos complejas y sofisticadas a las que pudiera anticipar cualquier hipótesis descabellada que se atreva a profetizar el horizonte futuro al que pudiera estar destinado el pensar el actuar del Homo-Humano.

Horizonte y destino estos, obscurecidos por la soberbia de los Homo-Humanos de hoy, para quienes, la mente y el pensamiento de los primitivos ancestros, peyorativamente hablando, son como el de los niños y sus, no tan simples, juegos. Es, quizás, por lo que no se atreven a reconocer, como ya lo dije, que un niño es una réplica evolucionada y evolucionante que se repite y desarrolla, física y mentalmente, de manera similar, desde el primer hijo de los primeros padres.

En fin, la historia es muy larga y lo que me interesa rescatar ahora es esa primordial función del juego, de la lúdica, como la acción y la pasión a partir de las cuales el Homo-Humano se transforma y se hace más humano.

Saltándome toda esa historia de evolución y desarrollo, me detengo un momento en los juegos de aquellos griegos que influyeron para que las culturas actuales fueran lo que son.

Con toda seguridad, presocráticos y postsocráticos, fueron originales jugadores de hipótesis descabelladas que se inspiraron en la información y conocimientos recibida del Oriente, de Minos, de Egipto, etc., acumulándola, transformándola y transmitiéndola, de generación en generación, en un creciente y acelerado juego de hipótesis descabelladas que, se supone, se inició con Tales y se fue haciendo más amplio, profundo y complejo, al pasar de jugador en jugador hasta transformarse en poema, tragedia, diálogo platónico, tratado aristotélico, especulación sofística, medicina para el alma epicurea o estoica..., en fin, una exploración inacabable de horizontes y verdades sin fin, en la que la Verdad o el Horizonte absolutos eran apenas una Idea y no la finalidad de la existencia.

... Y todo ello, hasta que los poderosos y sus ideologías, impusieron sus absurdas leyes. Absurdas por sus pretensiones de absolutos.

Sin oponerme, de ninguna manera, a la seriedad y formalización del pensamiento y del conocimiento, creo que el juego de las hipótesis descabelladas es una etapa indispensable en el desarrollo del Homo-Humano que le permite ejercitar y capacitarse, en su iniciación de aprendiz de alquimista, en los misterios, secretos y conocimientos de su naturaleza y de la Naturaleza.

Es por ello que ahora propongo mis hipótesis descabelladas para quienes las quieran jugar.

Y..., ahora sí, ¡a jugar! Esto es de lo que trata este libro.

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El asombro es la primera impresión del Homo-Humano ante los misterios de lo desconocido y la puerta de entrada al territorio de lo sagrado.

El asombro, punto de partida hacia el ignoto territorio del ser humanos, porque, para poder pensar, antes tuvo que soñar e imaginar... y sentir curiosidad y apasionarse (3).

Y, el primer sueño y la primera imaginación del Homo-Humano, fueron "Los Otros", unos seres, "a su imagen y semejanza", con el inmenso poder que en sus sueños e imaginaciones les otorgaban. Asuntos se tratan en los capítulos de la tercera parte, titulada: Sueños e imaginación.

Y soñó e imaginó que podría existir una puerta que comunicaba su concreta, frágil y vulnerable realidad con esa otra región en donde residían "Los Otros", los creadores supremos, causantes de todo aquello que le era desconocido y quienes, parecían tener el poder de transportarse, de ir y venir desde ese "más allá" para actuar, a su capricho, sobre este "más acá".

Pero, sin saberlo ese primitivo Homo-Humano, era que su mente, un nuevo y apenas aparecido mecanismo evolutivo de la Naturaleza y de la vida, que en otra de sus jugadas de dados, se había puesto en marcha e iniciaba su labor de mutaciones y transformaciones sin un destino conocido, todavía hoy.

... Y, aquel Homo-Humano primitivo, le otorgó el carácter de divinos a aquellos "Otros" y de sagrado al lugar sobrenatural en el cual su imaginación los hizo habitar.

... E hizo sagrados los lugares de su realidad profana en los que se manifestaba lo que le era desconocido por considerarlo manifestaciones de "Ellos".

... Y creo ritos y ceremonias como una manera solidaria de comunicarse y congraciarse con "Ellos", o como una llave que le permitiera a él acceder a ese "más allá" y a sus poderes.

... Y, pensó que esa era la forma de comprender y explicar los misterios para esos misterios que, en un principio, fueron: su capacidad para engendrar nuevos Homo-Humanos; los fenómenos extraordinarios y las transformaciones de la Naturaleza y de su existencia; el sentir placer, dolor y miedo; el poder de su imaginación, de sus sueños y de su pensamiento (4).

... Y, así, hasta que su mente descubrió que aquel miedo a lo desconocido, que hasta ese momento lo reunía de manera solidaria, también le servía para dominar y esclavizar a sus semejantes. Asunto que se explica en el Capítulo 4, de la primera parte, en El Circum-Loquio de los Cínicos.

... Y, con ello, los dados dieron, en ese entonces, otro giro.

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Esa nueva jugada de dados del mecanismo de la evolución mental, cualquiera fuera su propósito y sentido, cambio al Homo-Humano del ser solidario que era, para convertirlo en el Homo-Guerrero, ese mismo que, todavía ahora, continúa siendo. Solidaridad y Homo-Guerrero como se explican en los capítulos 3 y 4, de la primera parte, en El Circum-Loquio de los Cínicos.

Ese cambio es, probablemente, la primera gran experiencia demostrable de que la mente es un mecanismo evolutivo, propio y concreto, que causa mutaciones y transformaciones en el Homo-Humano, con un poder todavía lejos de su dominio.

Ese poder evolutivo de la mente, por lo que puedo deducir, se manifiesta, en primer lugar, a partir de la actividad erótica, esa que resultó de transformar el sexo en sexualidad.

En segundo lugar y relacionado con la anterior, en el enamoramiento (Sexo y enamoramiento son los temas que se tratan en los capítulos de la segunda parte). En tercer lugar, por los sueños y la imaginación, esta última, característica exclusivamente humana. Y en cuarto lugar, por el pensamiento.


Del poder evolutivo de la mente y de la posibilidad de utilizarlo en propio beneficio, es de lo que trata este manual de iniciación al Eros Alquímico.

He aquí algunas claves para abrir "La puerta", esta sí real y concreta, pero requiere de saludables sueños, imaginación y pensamiento.

Otras pistas y claves se sugieren en los comentarios y citas que se incluyen en los capítulos de la cuarta y última parte del libro.

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Para el Homo-Humano primitivo y para los que de él evolucionaron, desde entonces, el asombro fue el método del conocimiento, en un proceso simple pero poderoso: del asombro, al miedo o al placer; a la curiosidad y la aventura; al soñar y al imaginar; al pensar y el comunicar; al crear y el inventar; al manufacturar, al construir, al transformar y al transformarse, en fin, el punto de partida de la evolución cultural

Más afortunados aquellos Homo-Humano primitivos, para quienes todo era nuevo, maravilloso, extraordinario, porque, desgraciadamente, los Homo-Humanos actuales, la gran mayoría, adormecieron su capacidad de asombro y se han convertido en esclavos del "dar todo por sentado" y se dejan dominar por la ignorancia y la estulticia.

Renunciaron a los desafíos de aquella solidaridad primitiva que los hacía más humanos que guerreros, en la que eran uno en la comunidad y no, como ahora, una propiedad del grupo de unos cuantos.

Sin embargo y, mientras el Homo-Humano siga siéndolo, el punto de partida, el camino y el desafío continúan siendo los mismos: el asombro, la curiosidad, la aventura... Las preguntas siguen siendo las mismas: ¿Qué es eso? ¿Qué es el hombre? ¿Qué es ser humano?...

... El horizonte continúa abierto, tan próximo o lejano como al principio. Es asunto de supervivencia.

Mi propuesta es jugar como lo hacen los niños, lo más parecido, todavía, a la mente y cerebro del Homo-Humano primitivo, a preguntarse y responderse esas y las nuevas preguntas, con el mismo asombro, libertad y solidaridad.

Con toda seguridad y, así ninguno descifre los grandes misterios, como los niños, gozará aprendiendo y mantendrá en permanente y saludable actividad los poderes de la mente y del cerebro, la fuente insustituible de la vida.

Ese será el primer juego de hipótesis descabelladas que se propone en los capítulos de la primera parte, o sea, en El Circum-Loquio de los Cínicos, el que se irá ampliando, variando, profundizando o repasando, a medida que se avance en la lectura de las otras partes y capítulos de este libro, con el que he gozado como un niño al irlo pensando y escribiendo.

Y, para complementar los temas y asuntos de las tres primeras partes, en la cuarta parte, titulada: Cuaderno de Citas, se transcriben, precedidos de un comentario, algunos fragmentos de autores reconocidos que han tratado de estos asuntos de manera o poética, o literaria, o filosófica, o científica, en fin, la idea es agregarle diversión y atraer la atención hacia otras y nuevas lecturas.

NOTAS

(1) George Santayana, Platonismo y vida espiritual, Trotta, Madrid, 2006 (83 p.), p. 15
(2) Adriana Silvestre y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993 (286 p.)
(3) Según teoría epistemológica: Eugenio Trías, Tratado de la pasión, Debolsillo, Barcelona, 2006 (217 p.). pp. 83-113
(4) Mircea Eliade, Tratado de historia de las religiones, Ediciones Era, México, 1984 (462 p.)

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