16 de noviembre de 2006

LECTOR LUDI-42

El proceso a Guillermo S.
Una defensa gratuita (in-necesaria) ante el maledicente Tribunal de la Crítica Literaria

- Carta abierta para reseñar el nuevo libro de Guillermo Sánchez Trujillo:
- "El crimen de Kafka. Caso cerrado", La Carreta Editores E. U., Medellín, 2006 (240 p.)
- Un alegato contra el comentario de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7
- Una pieza de evidencia genética: el ADN mitocondrial de "don Kijote Qafka"

Por Iván Rodrigo García Palacios

TABLA DE CONTENIDO

1. CAPÍTULO PRIMERO: EL MALEDICENTE TRIBUNAL
2. CAPÍTULO SEGUNDO: ADN MITOCONDRIAL
3. CAPÍTULO TERCERO: EL HUEVO O LA GALLINA
4. CAPÍTULO CUARTO: DESPERTAR SIENDO "EL OTRO"
5. CAPITULO QUINTO: DORMIR, SOÑAR, DESPERTAR
6. CAPÍTULO SEXTO: CASO CERRADO

Mi querido Guillermo S.

Con tu nuevo libro, que no último, aprovecho para hacerte mi reseña y la oportunidad de decir dos cosas. La primera, ya vieja y enquistada, sobre los que, a mí me lo parecen, maledicentes comentarios de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7, sobre tu Edición crítica de "El proceso".

La segunda, ponerte a consideración una pieza de evidencia genética, a lo mejor curiosa para tu genoma dostokafkiano, en la que creo ver las claves y códigos del ADN mitocondrial (que como bien sabes es el que se trasmite intacto a todos los hijos desde la primera madre), tanto para los dos descendientes, cuyos genomas descifraste, "Crimen y castigo" y "El proceso", como para ese hijo-personaje que denominas "don Quijote Kafka", a quien, por razones de parodia científica, yo, como acostumbraba a hacer el mismo Kafka, juego a invertir las letras iniciales, para llamarlo: "don Kijote Qafka". Esto lo explicaré más adelante.

CAPÍTULO PRIMERO:


EL MALEDICENTE TRIBUNAL

Puede que sea tu deseo el dar por cerrado y presentar ponencia final sobre "tu caso Kafka", para tus amigos y lectores y ante el virtual y maledicente Tribunal de la Crítica Literaria que, desde publicaste el primer alegato (1) y, mucho más, cuando publicaste tu Edición crítica (2), te tomó, como a Josef K., como a reo, "chivo expiatorio" y víctima del, dulce pero traicionero, veneno de su escarnio, que alaba para destruir.

O, será que, simplemente, como un Sísifo redimido, decidiste dejar ya la roca en su lugar, gústele a quien le guste... y punto.

De todas maneras, quien publica sus obras se somete al juicio público, y eso es bueno. Sólo que, ante ese Tribunal, a diferencia de los de la justicia ordinaria, se es por siempre culpable, así se demuestre lo contrario, pues, al más mínimo desvió de las herméticas y subjetivas leyes establecidas por quienes se adueñan de autores y obras, desata la furia de los infiernos.

Y tú cometiste el peor de los desaguisados: dedicarte en cuerpo y alma a la obra de Kafka para desentrañar sus misterios, pensando por tu propia cuenta y riesgo, sin someterte al dominio y explotación de esas leyes de urbanidad carreñesca.

O, lo que es mucha más grave injuria contra los amos de ese poder, no mostrar el sumiso respeto ni hacer el reconocimiento debido en una aparatosa acumulación de citas y pies de página, la mayor parte de las veces, innecesario y superfluo, pero que demuestran erudición, pericia académica (por aquello de tener asistentes que encuentran referencias) y, por supuesto, un ego adaptado para la supervivencia en el ambiente del "publicar o desaparecer" y "el citar para ser citado por otros".

En fin, parece que no cumpliste con esas leyes, según lo interpreto del insidioso comentario de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7, como lo manda la sacrosanta crítica literaria académica: utilizar el trabajo y las ideas de otros para pensar y, por supuesto, mostrar el debido sometimiento.

Por el contrario, creaste e inventaste una nueva forma de gozar a Kafka, y eso, hasta ella, tuvo que reconocerlo.

Claro que, como LECTOR LUDI, reconozco las excepciones que confirman esa regla y me quito el sombrero y agradezco a aquellos sabios críticos que utilizan el conocimiento anterior para criticarlo y crear uno nuevo y maravilloso, con el cual iluminan a la humanidad, tal como, y sólo menciono tres grandes ejemplos, M. Bajtin, G. Steiner y H. Bloom, a cuyas ideas les deben, más de lo que les reconocen, la caterva de presuntuosos y carreñescos criticones literarios. Claro que G. Steiner, H. Bloom, y Bajtin, si estuviera vivo, no desaprovechan la oportunidad para sacárselos en cara y enrostrarles su presumida ignorancia.

ALGUNOS ALEGATOS

Para ilustrar mi innecesaria defensa, pues ni tú ni tu trabajo la necesitan, escribo algunas notas al margen del maledicente comentario de la señora Kovacsics, que es el único que conozco hasta el momento, para argumentar mi alegato.

En primer lugar, la señora Kovacsics menosprecia el que Guillermo Sánchez Trujillo hubiera encontrado un nuevo orden para los capítulos de "El proceso".

Ella no reconoce que uno de los resultados del original método desarrollado por él, fue demostrar que el orden de los capítulos de "El proceso", que él descubre, respondía a la intención y a la lógica que Kafka quiso darle al sentido y significado de su estructura y construcción, cuyas claves, para descifrarlos y decodificarlos, las había encriptado en otros de sus relatos que, como a muñecas rusas, eran, también, necesario decodificar.

Como lo demuestra Guillermo Sánchez Trujillo, y yo asumo que su resultado es mucho más ajustado a la intención y personalidad de Kafka, quien era más atraído por las estructuras y construcciones complejas, míticas y bíblicas, así como de conexiones excéntricas que era necesario desvelar.

Pienso que, una ordenación de los capítulos, según "una cronología interna del desarrollo de los sucesos", como cita la señora Kovacsics que argumenta Hans Elema para justificar su orden a la edición de 1977, es demasiado simplista, si se conoce mejor a Kafka y a su escritura.

Como desconozco la "sustentación muy seria" de Christian Eschweiler, para su inclusión del capítulo "Un sueño" que agrega a su edición de 1989, y a quien también cita la señora Kovacsics, me abstengo de comentario alguno.

Sin embargo y de todas maneras, me siguen gustando más las razones y explicaciones de Guillermo Sánchez Trujillo para la inclusión y el lugar de "Un sueño", junto con todo el sentido onírico de la obra de Kafka, más ampliamente expuesto ahora en el capítulo diez de este "último" libro: "El crimen de Kafka. Caso cerrado".

Es que, esas cosas de las técnicas y métodos de la arqueología literaria, como la cronología, la filología y otras, son útiles e interesantes y ayudan a desentrañar la naturaleza y misterios de las obras literarias, pero, al igual que en los asuntos de la arqueología del origen del hombre, desatan las más alborotadas peloteras y polémicas. Al fin y al cabo, les sirven a los arqueólogos para llamar la atención, establecer verdades mediáticas que pronto se disuelven, con las cuales reclamar prestigios y autoridades, más evanescentes que sus mismos descubrimientos.

Pareciera que la anterior fuera la gran descalificación que hace la señora Kovacsics a la edición crítica de "El proceso" realizada por Guillermo Sánchez Trujillo, pero, lo único que demuestra ella, es la "sacrosanta asnidad" de muchos críticos literarios que en su prepotente ignorancia confunden dar orden con dar ordenes.

CRÉDITOS Y MÉRITOS

La otra y gran objeción de la señora Kovacsics, contra el estudio y trabajo de Guillermo Sánchez Trujillo, tiene que ver con no someterse al dominio y explotación de las leyes de la urbanidad carreñesca:

Gran pecado: No citar, por su nombre y su currículo de grandes méritos, a algunos o ningunos de los supuestos amos y señores del esclarecimiento de los misterios de la obra de Kafka y de sus relaciones con la obra de Dostoievski... Como si, en primer lugar, fuera un dato patentado y con propiedad intelectual. El mismo Kafka, como lo digo más adelante, ya lo había dejado por escrito y se lo había comunicado a sus amigos.

Y, en segundo lugar, ¿para qué?, si esas fuentes eran innecesarias. ¿Era, acaso, obligatorio hacer acto de sumisión y adulación para ser aceptado?

Por supuesto que no. Eso sería estupidez. Como el mismo Guillermo Sánchez Trujillo lo ha contado. Él, para llegar a su método, arranca de querer satisfacer una necesidad del alma y así cumplir y resolver una intriga que lo acosaba: "Tratar de averiguar de dónde sacaba Kafka sus historias".

PASOS DE UN FORENSE LITERARIO

A partir de allí, como lo dice el poeta Machado, fue hacer camino, que fueron los pasos que siguió Guillermo Sánchez Trujillo, como amenamente lo cuenta en la introducción de su Edición crítica y, ahora, en "El crimen de Kafka. Caso cerrado":

- Primer paso: tomar la obra de Kafka, en la que él "había reconocido como sus "hermanos de sangre" a Flaubert, Dostoievski, Kleist y Grillparzer e, incluso, había dicho que su novela "El desaparecido" trataba de imitar a Dickens".

- Segundo paso: "Escogí la biografía titulada "Kafka", a secas, de Klaus Wagenbach, uno de los más reputados kafkólogos".

- Tercer paso: "Se le aparece la Virgen", mejor dicho, se le aparece la puntica del hilo que lo conduce a esclarecer la relación Kafka-Dostoievski. O, sería mejor decir, el hilo de ese código genético que emparienta íntimamente a "El proceso" y a "Crimen y castigo" (*)

Eso era todo lo que necesitaba Guillermo Sánchez Trujillo. Sabiendo que existía una conexión genética, sólo eran necesarias las obras de los dos escritores, las herramientas que ya poseía, más otras que tuvo que inventar en el proceso de decodificación y las demás que fue considerando necesarias, que son citadas adecuadamente. Para qué más citas y referencias, si el asunto es pensar por sí mismo y no, necesariamente, pensar con el pensamiento ajeno.

Desentrañar o desenredar esa madeja genética le costó, sangre, sudor y lágrimas, por más de veinte años, proceso que ahora quiere dar por terminado.

Además, hay que partir de que, Guillermo Sánchez Trujillo, asumió su misión de descubrir "El crimen de Kafka", más como un forense y hasta arqueólogo criminalista, que como un presumido crítico literario, currículo del que no hace ostentación.

Todo este cuento está mejor contado por el propio Guillermo Sánchez Trujillo en sus cuatro libros.

- En fin. Con esto doy por concluido "el caso de la señora Kovacsics". Y que cada cual haga lo que le corresponda.

CAPÍTULO SEGUNDO:

ADN MITOCONDRIAL

Como ya lo dije, la ascendencia genética materna se identifica en el ADN mitocondrial.

Como es de aceptación universal, la madre de toda la novela moderna es "Don Quijote de la Mancha". Un poco más o un poco menos, todos los grandes novelistas están unidos a ese ADN mitocondrial.

Pero, resulta que tus dos autores, Fiódor Mijáilovich Dostoievski y Franz Kafka, maestros únicos y extraordinarios de la parodia, además de tener ese vínculo genético universal con la madre y entre ellos mismos, como redunda la señora Kovacsics y tu demuestras mejor, hicieron algo más: dejar por escrito, así fuera encriptado, el código y las claves de su deuda con esa madre, para que "el que tuviera ojos para ver...".

Lo más asombroso. Ese vínculo, que demostraste y que hermana, íntimamente, a "Crimen y castigo" y al "El proceso", va aún más allá: une genéticamente a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., desde el texto mismo de "Don Quijote de la Mancha", logrando, en primer lugar, que para mí que, tu "don Quijote Kafka", se convierta en "don Kijote Qafka", que Raskolnikov sea descendiente de don Quijote y así, en antecedente de Josef K...

Continuando con esta metáfora genética que hace a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., hermanos de sangre, empiezo por mostrar algunos de los códigos comunes de su genoma que los unían por sus pensamientos e ideologías:

- En primer lugar: porque los tres son, también, las víctimas del crimen de un mismo sueño que comienza en el despertar en una cálida mañana de verano a principios de julio. Y, ese despertar los transforma "en el otro", por un extraño proceso de asimilación:

Don Quijote pierde la razón porque encarna las ideas luminosas del Renacimiento, y con ello, subvierte a las ideas dominantes y a los poderes establecidos de su época.

A Raskolnikov, lo perturban las ideas napoleónicas de hombres superiores y pone en evidencia la cruenta persecución de la policía del zar contra los intelectuales y políticos de ideas socialistas, engarzados en polémicas, muchas veces, estériles.

Y Josef K., está pasmado y sólo ante los absurdos de la vieja y la nueva Ley y el "nuevo mundo" que estaba surgiendo. Todo ello, además, de la particularidad de sus crímenes.

Ya paso a explicar todo ello. Pero, antes, una justificación: Como ya sabes, estas notas son el resultado del juego con mis hipótesis descabelladas y a que, sólo quiero jugar con las piezas de tu mecano y con algunas de las piezas del mío, para trazar y armar, con las tres novelas como lados, un triángulo, en el que pongo mi pedacito de ADN mitocondrial.

Espero que me digas si exagero o me equivoco o me meto en lo que no me compete o, por el contrario, lo único, es que estoy poseído por otro entretenido juego de mi imaginación delirante que encuentra hipótesis descabelladas por doquier.

INTERCAMBIO DE Q : K

Antes de proceder a mostrarte el código original de mi ADN mitocondrial, Dostoievski-Kafka y su unión genética en "Don Quijote de la Mancha"-"Crimen y castigo"-"El proceso", quería decirte que SI, que el "don Quijote Kafka" que tu bien explicas tanto en la Edición crítica como ahora el "El crimen de Kafka. Caso cerrado", es la demostración de esa asunción que hace Kafka de sí mismo como "persona literaria" que sale al encuentro de hipotéticas Dulcineas al azar, así como a afrontar azarosas aventuras de caballería con las cuales nutrir su imaginación y escritura.

Pero, sólo que para mí, a ese "don Quijote Kafka" le hace falta la unión del ADN mitocondrial que lo convierta en, el que yo denomino, "don Kijote Qafka" y que es precisamente la conexión genética que une al Franz Kafka biográfico con la persona literaria. Esa unión genética se logra por las dos siguientes razones:

La primera, como bien sabes, en Kafka existe una profunda y conflictiva contradicción afectiva-erótico-sexual, que lo parte en pedazos tanto en su vida cotidiana como en su encarnación literaria y que él resuelve más o menos así:

En el Kafka, íntimo y escrito, operan dos eróticas simultáneas: La una, la erótica lujuriosa, más cercana a los caballeros andantes "Tirant Lo Blanc" o "Amadís de Gaula", o a la erótica "Celestina". Ese es el caballero lujurioso.

La otra, la erótica, casi mística y sublimada del don Quijote con la que se asume el Kafka-Quijote y que es la que Kafka trata de proyectar hacia las Dulcineas de "carne y hueso" con las que establece relaciones sociales o amorosas y a las que, la mayor parte de las veces, trata de seducir de acuerdo a la primera erótica. Ese es el caballero de brillante armadura.

Es, en esa profunda y conflictiva contradicción, donde se originan las torturas y los martirios eróticos que Kafka sintetiza en su literatura como un juego perverso de ficción y realidad. Tal y como lo había planteado, hace un par de años, en mi LECTOR LUDI-5 (*), al hacer mi reseña del libro de Daniel Desmarquest, "Kafka y las muchachas" (3).

DULCINEA-ALDONZA

La segunda razón y aquí es donde entra la novedad de mi argumento.

Siento que, a este Kafka-Quijote, le faltaba un elemento fundamental y acorde con la personalidad y escritura de Kafka, que lo conecte íntimamente con el "Don Quijote de la Mancha", de Cervantes.

Como bien se sabe, el Kafka-Quijote, como Don Quijote, sale en búsqueda de "su" Dulcinea. Ambos la encuentran en ese territorio erótico-imaginario de sus aventuras y ambos las trasmutan en esos seres maravillosos y sublimes de sus literaturas. Hablo de la imaginación desbordada de don Quijote que es la literatura de Cervantes.

Sólo que, la Dulcinea de don Quijote, nunca es "conocida" por él, en ambos sentidos del término. Su "conocimiento" es sólo el resultado de los "inventos" que le cuenta Sancho Panza y que él convierte en los delirios de sus sueños, para su alivio, tranquilidad y certeza.

En cambio, don
Quijote-Kafka, si se encuentra con varias Dulcineas, estas sí personas reales que, posiblemente, para su imaginación erótica sean sólo una y que, en lo profundo de su complejidad psicológica, se convierten en tormento de la carne y gozo de la escritura.

Y, ahora sí, el quid del asunto. Como en la vieja adivinanza: ¿Qué fue lo que al Quijote-Kafka le hizo falta en tu genoma dostokafkiano, pero que el don Quijote de Cervantes si encontró?

¿Cuál es el elemento fundamental de la obra de Kafka, que es igualmente fundamental para Cervantes en "Don Quijote..." y que los conecta? Es, exactamente, el elemento de sus propias biografías que es convertido en ficción. La conexión biográfica de Cervantes y don Quijote ya ha sido bien demostrada.

Pero, y ¿en la biografía de don Quijote-Kafka? Le hacía falta la piedra angular, esa que completara la unión, esa que armonizara la simetría y la sincronización kafkiana en su arco de unión y soporte mutuo, entre ficción y biografía, esa que completara el reparto de su drama en escena.

Esa piedra angular tenía que ser: descubrir quién era su Aldonza Lorenzo, una real y biográfica, una que cayera en el juego de las manipulaciones literarias de su mente perversamente inocente. Y ella fue: Felice Bauer.

Don Quijote decide escoger como su "Dama" de caballero andante a Aldonza Lorenzo, la corpulenta pastora, que no es ninguna Dulcinea.

Y, ¿Kafka? Decide convertirse, unilateralmente, en el "caballero acompañante" de Felice Bauer, desde el nunca realizado viaje a Palestina del que hablaron el día que se conocieron en la casa de Max Brod, el 13 de agosto de 1912, cuando, don Kijote Qafka, se forma el "juicio inquebrantable", que anota en su diario en agosto 20 de 1912.

Pero, como para el abogado-escritor, Kafka, los contratos se realizan por escrito, y sus cartas parecieran serlo, él le impone a Felice Bauer, su decisión desde la primera carta que le escribe, 20 de septiembre de 1912, "[...] en lo tocante a llevarme a lo largo de un viaje en calidad de acompañante, guía, lastre, tirano o lo que de que de mí pueda buenamente resultar" (Diario y carta citados de "El crimen de Kafka"..., pp. 123 y 125).

Para mi gusto, nunca antes en la literatura una persona real, convertida en literatura, había encarnado física y psicológicamente y de manera tan exacta, a un personaje de ficción. Aldonza Lorenzo y Felice Bauer son idénticas: feas, bruscas, desaliñadas e incultas en el trato social y en el vestir, simples y pragmáticas ante la vida, etc. Ambas se burlan de don Quijote y de Kafka, pero, más que nada, son también las víctimas de un escarnio peor: sufrir la tortuosa imaginación de ambos novelistas.

Por los Diarios y la correspondencia, se sabe que Kafka nunca se manifestó con Felice Bauer de manera similar a como lo hizo con las "otras Dulcineas". ¿Por qué esa evidente diferencia? ¿Es ella un personaje diferente en su planeada vida/literatura? ¿De todo ese drama/proceso que montó para "El proceso"?

Eso parece y con ese dato ya puedo justificar mi anagramático juego kafkiano para convertir tu "don Quijote Kafka", en mí "don Kijote Qafka", porque este último, a diferencia del primero, al encontrar su Aldonza Lorenzo: Felice Bauer, encuentra la mujer que, encriptada, protagoniza el proceso de "El proceso".

El resto de las comparaciones, que esta vez no demeritan, quedan al gusto de los LECTOR LUDI.

CAPÍTULO TERCERO:

EL HUEVO O LA GALLINA

Ahora sí, a lo que vinimos. La decodificación de mi ADN mitocondrial que emparienta, como a "hermanos de sangre", a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., en un triángulo genético, cuyo orden de tiempos e incidencias no me atrevo a establecer, pero que, para trazarlo, descifrarlo e interpretarlo, sigo las claves que tanto Dostoievski como Kafka dejaron, diferentes a las tuyas, pero de las cuales se inspira. Veamos:

Sin meterme con la exuberante bibliografía en la que se estudian las relaciones entre Cervantes y Dostoievski y, a su vez, de Kafka con ellos dos, mi propósito es mostrar dos cosas:

La primera: Explorar a ver si, Dostoievski como Kafka, se sirvieron e inspiraron de "Don Quijote de la Mancha" para crear sus personajes y escenarios y, así, encriptar sus escrituras.

La segunda, presentar el código del cual se toma el ADN mitocondrial que conecta la parodia que hace Dostoievski en "Crimen y castigo" de "Don Quijote de la Mancha" y que, por ende, lo conecta con tu genoma dostokafkiano, ya plenamente decodificado.

Como ya dije, no puedo resolver el asunto de "qué fue primero, el huevo o la gallina". Me es imposible determinar la precedencia de si Kafka leyó primero a "Don Quijote de la Mancha" y a Cervantes, o a "Crimen y castigo" y a Dostoievski. O, a Dostoievski por Nietzsche, de lo que hablaré más adelante. O, en fin, como en "El cuento del gallo capón"...

Lo cierto es que Kafka dejó de leer a Dostoievski después de terminar con "El proceso". Por lo visto, no hizo lo mismo con "Don Quijote...", pues si bien, el viejo caballero murió para Kafka, no así su nueva reencarnación del escritor en Sancho Panza que, como se verá más adelante, en el relato de Kafka, "La verdad sobre Sancho Panza", continúo escribiendo "novelas de caballería y de bandoleros [...] alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin".

Como quien dice, un Kafka murió con "El proceso", pero otro renace, muy nietzscheanamente, y continúa escribiendo tal y como lo dice en su relato.

Asuntos realmente importantes que, además de servir para determinar el orden de las influencias absorbidas por Kafka, abren una nueva línea de juego al laberinto... Las transformaciones de Kafka.

Pero, ese es otro asunto que me desviaría de mi propósito y que "tiro a la jura", por si luego no vuelvo.

Sigamos con el orden de las cosas.

MENTIRAS SALVADORAS

En el momento en que Fiódor Mijáilovich Dostoievski emprendía la escritura de la última de sus grandes novelas, "Los hermanos Karamazov" (1879-1880), escribió en su "Diario de un escritor", la que considero como una "profesión de fe" de su escritura, y en la cual, también, establece las claves para la imitación e interpretación de "Don Quijote de la Mancha", al que ya había imitado, de una forma evidente y sin misterios, en "El idiota" (1868-1869). Pero este asunto que, con toda seguridad ya habrán explicado de miles de formas los críticos literarios de la señora Kovacsics, a mí me interesa por otras razones.

Se trata del breve texto "La mentira se salva por otra mentira" (1879), en "Diario de un escritor" (Ver texto **). Y, esto es lo que dice, entre otras cosas, Dostoievski (más adelante voy a mostrar, exactamente, de dónde toma a don Quijote para convertirlo en Raskolnikov):

"Los centenares de miles de hombres evocados por los magos tendrán cuerpos de moluscos, y la espada del buen caballero trabajará diez veces más deprisa en su faena. Su necesidad de semejanza quedará satisfecha. Tendrá derecho a creer en el primer sueño gracias al segundo, mucho más ridículo".

Tal y como yo lo quiero entender, el código secreto de este texto oculta la explicación por la cual Dostoievski se toma el pleno derecho de hacer de Raskolnikov un Quijote y Kafka, de Josef K. un Raskolnikov.

En fin, sigamos ahora con "don Kijote Qafka".

SANCHO-QUIJOTE

Aproximadamente, entre el 21 y 22 de octubre de 1917, cuatro años después de haber iniciado la escritura de "El proceso", Franz Kafka escribió en el cuaderno en octavo G., un breve relato que bien pudiera servir para decodificar la clave de la conexión de su escritura y de su parodia con "Don Quijote de la Mancha", esa que le permite, por acto de transmutación literaria, convertirse en el "don Kijote Qafka", el que emprende eróticas aventuras caballerescas, seduce muchachas y escribe palimpsestos de "novelas de caballería", tal y como se lo recomendara su maestro Dostoievski en "La mentira se salva por otra mentira".

Se trata del relato "La verdad sobre Sancho Panza" (¿verdad, aquí; mentira allí?):

"Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras; las cuales, empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiera debido ser Sancho Panza, no dañaron a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin".

(Franz Kafka, "La verdad sobre Sancho Panza" (Aproximadamente entre el 21 y 22 de octubre de 1917).

Me llama mucho la atención y, como ni tengo la formación filológica ni idea del alemán, para decodificar esta casualidad, me contento sólo con hacerme la pregunta: ¿por qué el traductor del relato utiliza al final una vieja forma gramatical del español: "alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin"?

Si está es interpretada desde el uso que hizo el propio Kafka del alemán, podría estar, aún más, relacionada con la conexión quijotesca de la intención kafkiana.

Pero que sea otro de los asuntos para otras ocasiones. Entro ahora a decodificar el genoma cervanto-dostoiesvskiano tomado de la mano de tu método de decodificación dostokafkiano.

CAPÍTULO CUARTO:

DESPERTAR SIENDO "EL OTRO"

Tres cabalísticos despertares, al calor del verano de los primeros días de julio, y don Quijote es transmutado en Raskolnikov, quien, a su vez, es transmutado en Josef K. /Kafka:

En "Don Quijote de la Mancha":

"Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase, cuando don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se puso en pie [...]" (4).

En "Crimen y castigo":

"¿Estaré soñando todavía?", pensó de nuevo Raskolnikov, mirando con desconfianza al inesperado visitante" (5).

En "El crimen de Kafka. Caso cerrado":

[...] "una mañana" [...] "Josef K. despierta y un hombre extrañamente vestido entra en su habitación y le informa que está detenido" (6).

¿Coincidencias, casualidades...? Demasiadas y muy precisas.

O, ¿CAUSALIDADES? (y existen muchas más), Dostoievski y Kafka, dos hombres de la Biblia, de la letra, son extremadamente cuidadosos de su escritura.

EL HILO DE ARIADNA

"Una mañana", Don Quijote, Raskolnikov y Josef K. se despiertan para enfrentar un mismo destino literario:

- Asistir a una boda frustrada, y de la imposibilidad de ciertos matrimonios.
- Un crimen. Uno de engaño, uno real y uno inexistente.
- Un tribunal. La intercesión por el moribundo, la pensión, el hotel
- Un juicio o proceso.
- Un castigo.

BODAS:

- Don Quijote se despierta para asistir a las bodas de Camacho con Quiteria. Y el correspondiente banquete (Cervantes casa a Quiteria con Basilio).

- Raskolnikov se despierta para ir a una reunión-cena en la que impedirá la boda de su hermana Dunia con Lujine (él prefiere que ella se casara con su amigo Razumikin)

- Josef K. asistirá a una cena. Es el banquete del compromiso matrimonial de Kafka con Felice Bauer previo a su rompimiento, dos eventos biográficos que se trasforman en el proceso, este sí de la ficción, que se le sigue por ese rompimiento.

CRÍMENES (por el rompimiento de un compromiso matrimonial y por uno ideológico):

- Don Quijote presencia el supuesto suicidio de Basilio, trastornado y desesperado por ver impedida su posibilidad de contraer matrimonio con Quiteria, quien también lo desea. Pero don Quijote ha cometido un crimen peor: se ha enloquecido por creer en las ilusiones de sus lecturas, al tiempo que con ello subvierte la ideología dominante. Sancho Panza, por su parte, defiende las razones por las cuales es malo el matrimonio.

- Los crímenes de Raskolnikov. El primero, similar al de don Quijote, por sus ideas y, el segundo, por asesinar a dos viejas agiotistas para probarlas en su realidad.

- El único crimen de "El proceso", existe por su ausencia.

TRIBUNALES, JUICIOS O PROCESOS:

- Don Quijote se convierte en el abogado defensor gratuito de Basilio y de sus intenciones de casarse con Quiteria antes de morir y, más adelante, como apologista de las bondades del matrimonio, a pesar de las quejas y lamentos antimatrimoniales de Sancho Panza.

- Raskolnikov: ver capítulo: "Tribunal en la pensión" (7).

- Josef K. /Kafka: ver capítulo: "Tribunal en el hotel" (8)

UN CASTIGO (el infierno de los sueños):

- El castigo de don Quijote, después de su intervención en las bodas de Camacho, Quiteria y Basilio, pareciera consistir en descender a las profundidades de sus sueños y pesadillas en la cueva de Montesinos. Esta condena es anunciada por Sancho Panza:

"Sepa que el primer volteador del mundo fue Lucifer, cuando lo echaron o arrojaron del cielo, que vino volteando hasta los abismos" (9).

Y, don Quijote acepta su destino encomendándose a su señora Dulcinea del Toboso:

"Yo voy a despeñarme, a empozarme y a hundirme en el abismo que aquí se me presenta, sólo porque conozca el mundo que si tú me favoreces no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe" (10).

- Raskolnikov es castigado con el remordimiento y sus delirios, sueños y pesadillas.

- El castigo de Josef K. es "Un sueño", muchos sueños y pesadillas (ver capítulo: "Donde se cuenta la historia de "Un sueño" y otros sueños" (11)

CAPÍTULO QUINTO:

DORMIR, SOÑAR, DESPERTAR

Se cierra así el círculo: dormir, soñar, despertar... Todo era sólo un sueño...

- Don Quijote:

"[...] durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas..." (12).

... Para seguirse soñando por siempre en los sueños de sus lectores.

Pero, despertó retornando a ser don Alonso Quijano el Bueno, arrepentido de ilusorias caballerías y solicitando el perdón de la Iglesia Católica.

Habían terminado, para él, sueños y pesadillas.

- Raskolnikov:

"Un día, hacia la caída de la tarde, el prisionero, ya convaleciente, se durmió. Cuando despertó se acercó casualmente a las rejas y vio a Sonia" (13).

Sus crímenes habían sido expiados y él había sido redimido por el amor, para retornarlo a la "normalidad":

"La vida había sustituido al razonamiento" (14).

Y, un poco más allá, para abrirle la promesa de una nueva vida:

"Pero aquí comienza una nueva historia, la historia de la lenta y progresiva recuperación de un hombre, de su renovación y paso gradual de un mundo a otro nuevo" (15).

- Josef K.:

Josef K. ya había tenido su sueño y despertar últimos en el capítulo excluido, "Un sueño".

Así que, los sueños y pesadillas de Josef K. tienen su "Fin" una noche, en la que ya no dormirá, pero cuya representación será con una comparsa de teatro en un escenario de pesadilla:

O, en un teatro de pacotilla:

"Me envían viejos actores de segundo orden [...] "¿En qué teatro actúan ustedes?". "¿Teatro?" (16).

O, en uno de opereta:

"Quizás sean tenores" (17).

O, conducido al manicomio:

"¿Por qué los han enviado precisamente a ustedes?"[...] como enfermeros cuando el enfermo quiere descansar" (18).

Como en el último despertar de Raskolnikov, a Josef K., también, se le aparece la señorita Bürstner-Sonia. Pero, a diferencia de aquel, el amor ni lo redime ni lo transforma:

"[...] lo único que puedo hacer ahora es conservar hasta el final mi razonamiento sereno" (19).

En el despertar de este sueño de Abraham, si se degüella a Josef K., quien y diferente de Isaac, finalmente duerme el sueño de los justos sobre la piedra de los sacrificios...:

"De todos modos, sea lo que fuere, Kafka hizo de Josef K. un chivo expiatorio al que sacrificó sobre una piedra, al estilo de Abraham, para redimirse, pues Kafka, contrario a lo que pensaba de sí mismo, también tenía su corazocito" (20).

Pues, aquí, quien muere es Kafka el cínico (***), "¡Como un perro!" (21), ese que montó esta pesadilla, como una obra teatral o una opereta o un manicomio...

Porque, el Kafka inocente-perverso, continuará soñando otros sueños y pesadillas, pues su única redención será continuar cometiendo crímenes biográfico-literarios.

¿FINAL DE LA ESPIRAL?

Cerrando esta espiral, que no círculo, lo más probable es que, en este punto, Orfeo-Dionisio y su viaje a los infiernos y la desaparición de Eurídice, han renacido, han retornado, porque los padecimientos del amor rechazado no se perdonan jamás.

Desde "Zaratustra", de Nietzsche (Orfeo-Dionisio), quien enloqueció en Turín como en un sueño de Dostoievski, de tanto leer su obra, Kafka pasó a Dostoievski y a sus obras (22). A la vida como literatura (23). A "que la ficción hecha realidad se convierta en literatura" (24). Al don Kijote Qafka, que he explicado atrás...

En fin, ese mismo "Zaratustra" que el adolescente Kafka leía a las muchachas, porque, probablemente, sabía que ese canto de abominación del sexo y de las mujeres y, como tu bien dices, de hombres superiores, era también un canto de despecho amoroso y venganza, escrito por Nietzsche, según mi hipótesis descabellada, publicada en el Literario Dominical de El Colombiano del 1º de agosto de 2004, como un desquite por su fracaso amoroso con Lou-Andreas Salomé (*).

Y Kafka, como Nietzsche, tenía que vengar sus fracasos afectivos y el terror de sus pesadillas y culpas.

CAPITULO SEXTO:

CASO CERRADO

Cuando, hace ya mucho tiempo, nos pusimos en contacto para publicar en el LITERARIO DOMINICAL de El Colombiano, la primera historia de cómo descifraste el enigma de "El proceso", recuerdo que te dije que al leer los originales de tu ensayo me quedé con la sensación de que esa historia "tenía mucha más tela para cortar".

Como estabas en las vísperas y detalles finales, que son los más complicados, de la publicación de tu edición crítica de "El proceso", apenas si me paraste bolas y, pienso que dejaste la idea en el cajón de los pendientes.

Pero "como no hay deuda que no se pague ni plazo que no cumpla", he recibido con emoción "El crimen de Kafka. Caso cerrado", que le hace justicia a tu esfuerzo y, al fin, a mi deseo de conocer la historia completa, con pelos y señales, que ha sido satisfecho plenamente,

Y, como cada vez que me "tocan" los influjos de tu delirio, has desatado mi lujuria literaria, pues, si bien deseas que el tuyo sea un caso cerrado, lo cierto es que ya hiciste el más maravilloso trabajo de albañilería o ingeniería o de ingenio, o de todos a la vez:

Abrir el umbral alquímico del las mil y una lecturas de Kafka, Dostoievski, Cervantes, Nietzsche y de toda la gran literatura habida y por haber.

Y eso, para mi, y espero que para los LECTOR LUDI, es el Paraíso.

Muchas gracias,

Iván Rodrigo.

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NOTAS

(1) Guillermo Sánchez Trujillo: "Crimen y castigo de Franz Kafka, anatomía de El proceso", Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, 2002
(2) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, 2005 (existe versión en Internet)
(3) Daniel Desmarquest, "Kafka y las muchachas", Edaf, Madrid, 2002
(4) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha", Real Academia Española, Bogotá, 2005, p. 697
(5) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo", Edimat, Madrid, 2000, p. 219
(6) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado", La Carreta Editores E. U., Medellín, 2006, p. 76 (igual en p. 38, edición crítica)
(7) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 112 ss.
(8) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 160 ss.
(9) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 719
(10) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 721
(11) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 89 ss.
(12) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 1100
(13) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 411
(14) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 413
(15) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 413
(16) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 241
(17) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(18) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(19) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(20) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., p. 231
(21) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 244
(22) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 230-231
(23) Alexander Nehamas, Nietzsche, "La vida como literatura", Turner/Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2002
(24) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 167 y otras


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SUGERENCIAS

(*) Sobre el tema de Kafka, Nietzsche y la genética literaria, ver LECTOR LUDI-5, 13, 18, 20, 21, 41
(**)
Fiódor Mijáilovich Dostoievski
"La mentira se salva por otra mentira"

Un día Don Quijote, el caballero tan conocido, el más magnánimo caballero que jamás haya existido, vagabundeando con su fiel escudero Sancho, tuvo un ataque de perplejidad. Había leído que sus predecesores de los tiempos antiguos, por ejemplo, Amadís de Gaula, habían tenido a veces que luchar durante años enteros con cien mil soldados enviados contra ellos por las potencias infernales o los magos. Ordinariamente, un caballero que tropieza con semejante ejército de réprobos saca su espada, invoca en su ayuda el nombre de su dama y se lanza solo en medio de sus enemigos, a los que extermina, sin dejar uno. Todo esto estaba bien claro; pero aquel día, Don Quijote permaneció pensativo. ¿Cómo querían que un caballero, por fuerte y valiente que fuese, exterminase a cien mil adversarios en un solo combate de veinticuatro horas? Se necesita tiempo para matar a cada hombre; para matar a cien mil hace falta un tiempo inmenso. ¿Cómo podía ocurrir todo aquello?

"Ya he salido de mi perplejidad, amigo Sancho, dijo al fin Don Quijote; esos ejércitos eran diabólicos; por lo tanto imaginarios; los hombres que los componían no eran más que una creación de la magia; sus cuerpos no se parecían a los nuestros; tenían más analogía con los de los moluscos, los gusanos o las arañas. De tal modo, que la espada de los caballeros los cortaba de un solo golpe sin encontrar más resistencia que la del aire. Y siendo así, podían matar tres, cuatro y hasta diez de esos guerreros de una sola estocada. Así es como resultaba fácil deshacerse, en algunas horas, de ejércitos de ese género".

En esto, el autor de Don Quijote, gran poeta y profundo observador del corazón humano, ha comprendido uno de los aspectos más misteriosos de nuestros espíritus. Ya no se escriben libros como aquel. Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más secretos arcanos del alma humana. Notad que ese Sancho, el escudero, es la personificación del buen sentido, de la prudencia, de la astucia, y que, sin embargo, se ha convertido en compañero del hombre más loco del mundo; ¡precisamente él, y ningún otro! A cada instante engaña a su amo, lo engaña como a un niño pequeño; pero al mismo tiempo se siente lleno de admiración por la grandeza de su corazón y cree reales todos sus sueños fantásticos; no duda ni un minuto el que su amo no llegue a conquistarle una ínsula.

Es de desear que nuestra juventud adquiera un serio conocimiento de las grandes obras de la literatura universal. Yo no sé lo que les enseñan hoy a los jóvenes como literatura, pero el estudio de Don Quijote, uno de los libros más geniales y también de los más tristes que haya producido el genio humano, es muy capaz de educar la inteligencia de un adolescente. Verá allí, entre otras cosas, que las más hermosas cualidades del hombre pueden llegar a ser inútiles, excitar la risa de la Humanidad, si el que las posee no sabe penetrar el sentido verdadero de las cosas y hallar la "palabra nueva" que debe pronunciar...

Aparte de eso, yo no he querido decir más que una cosa; a saber: que el hombre que puso en acción los sueños más locos, los más fantásticos, llega de pronto a la duda y a la perplejidad. Toda su fe ha desaparecido, y no porque lo absurdo de su locura le haya sido revelado, sino porque una circunstancia secundaria aclara momentáneamente su inteligencia. Este hombre de ideas de otro mundo experimenta súbitamente la nostalgia de lo real. Si libros que él venera como verídicos le han engañado una vez, pueden engañarle siempre; quizá todo lo que contienen es mentira. ¿Cómo volver a la verdad? Cree volver a ella imaginando un absurdo mayor que el primero. Los centenares de miles de hombres evocados por los magos tendrán cuerpos de moluscos, y la espada del buen caballero trabajará diez veces más deprisa en su faena. Su necesidad de semejanza quedará satisfecha. Tendrá derecho a creer en el primer sueño gracias al segundo, mucho más ridículo.

Amadís a vosotros mismos y ved si cien veces no os ha ocurrido lo mismo. ¿Os habéis sentido enamorados de una idea, de un proyecto, de una mujer? ¿Habéis tenido una duda? Os habéis cuidado de crearos una ilusión más engañosa que la primera, que os habrá permitido continuar estando enamorados y desprenderos de la duda.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "La mentira se salva por otra mentira (1879), "Diario de un escritor".

(***) Cynós: Can: Perro, nombre que se daba a los filósofos que encarnaban las ideas de Antístenes, "El Verdadero Perro". Y, digo encarnaban, porque los cínicos, como el célebre Diógenes de Sínope, más que explicar su filosofía la actuaban.

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