4 de octubre de 2006

CUADERNO DE CITAS-18

María Zambrano: la razón poética, la razón profética

- Las mujeres y la filosofía

Por Iván Rodrigo García Palacios

Resulta curioso, por no decir extraño, que en la historia de la filosofía se reconozca a tan pocas mujeres como filósofas. No sé si es que no existieron otras, o que a sus obras no se les otorgó tal consideración o, es que esas disciplinas son más un territorio para la exploración de la mente masculina y que estas pocas mujeres, todas ellas en los últimos cien años, son excepciones:

- Edith Stein o Santa Teresa Benedicta de la Cruz (1891-1942), filósofa y teóloga alemana.
- Hannah Arendt (1906-1975), politóloga alemana, nacionalizada estadounidense, reputada por sus obras sobre el totalitarismo y el mundo judío.
- Simone Weil (1909-1943), filósofa francesa, mística y activista política.
- María Zambrano (1907-1991), filósofa española.

No sé si el que tres de ellas se interesaran por la mística pueda tener algún significado, o sea mera coincidencia. Lo cierto es que entre los hombres filósofos, el interés por la mística es diferente.

Igualmente y sobre este asunto de la mística, recomiendo leer, más adelante, la TRIGESIMA CITA que les incluyo, al mismo tiempo que los invito a preguntarse, como lo hago yo, sobre el sentido y comparación que pueden existir entre
"la nada" de la que habla María Zambrano, y "la Nada" de la que habla Fernando González, en el "Libro de los viajes o de las presencias".

Asuntos para pensar.

LECTURA EN PROGRESO

Explorando esa curiosidad de la historia de la filosofía, ahora retorno a María Zambrano, con quien, hace algunos años me había emocionado con su obra: "La confesión: género literario", escrita en 1943 y reeditada por Siruela en 1995.

Después de este primer encuentro, me topé con: "Claves de la razón poética. María Zambrano, un pensamiento en el orden del tiempo", volumen de Editorial Trotta, coordinado por Carmen Revilla, publicado en 1998, que leí "al vuelo", en su momento, pero que dejé para "mejores tiempos"... que ya están aquí y...

... Ahora, interesado por esos temas que tocan los misterios de la mente, me estoy entusiasmando con las reflexiones, pero mucho más, con la escritura de esta mujer filósofa, a quienes sus exégetas atribuyen una "razón poética" y, a lo que yo agrego, también, una "razón profética", como se podrá "sentir" leyendo sus textos de reflexión política.

Así que estoy en la lectura de:

- "La razón en la sombra -antología crítica- de María Zambrano", edición de Jesús Moreno Sanz, Siruela, 2004.

- Así como de dos de sus obras más populares:

- "Filosofía y poesía", escrito en México entre 1939-40, publicado en la colección de los setenta años del Fondo de Cultura Económica, 2005.

"El hombre y lo divino", escrito en 1955 y complementado en 1973, recientemente publicado por Fondo de Cultura Económica, 2002.

BÚSQUEDA INFRUCTUOSA

Pero, como soy un maniático lector y buscador de literatura, ando medio desesperado tratando de encontrar una novela autobiográfica de María Zambrano, titulada: "Delirio y destino", escrita a comienzos de los años cincuenta y sólo publicada, por deseo de ella, en 1989, por Mondadori y de la que no parece existir reedición, ni por otras editoriales.

Si alguno sabe de algún ejemplar, me gustaría que me lo informara. Gracias.

UNA CRÍTICA

Sin embargo y a pesar de la bella forma de exponer sus ideas y pensamientos, me sorprendieron sus afirmaciones sobre el ser y el papel de la mujer, en especial su comentario sobre mi muy admirada Lou Andreas Salome y el supuesto papel que ella debió realizar en las vidas de Nietzsche y Rilke, consignados en "Hacia un saber sobre el alma", Alianza, 1987, pp. 157-158.

Yo, por mi parte, ya lo escribí "hace tiempos", en el Dominical de El Colombiano. Sí, Lou Andreas Salome, no hubiese rechazado las pretensiones amorosas de Nietzsche, él no hubiera escrito su poético-filosófico lamento despechado: "Así habló Zaratustra" o, por lo menos, no el Zaratustra que es.

Y, en cuanto a Rilke. Sí, en lugar de amarlo como lo amó, Lou Andreas Salome hubiera accedido a psicoanalizarlo, como él se lo suplicó, quizás, las "Elegías de Duino" y los "Sonetos a Orfeo", terminados de escribir en 1923, tras cerca de diez años de maduración, repito, quizás, y quien pudiera decirlo, no hubieran sido, o sido lo que son.

En fin, como para imaginar que la literatura y los grandes literatos, su vida y sus obras, son un gran misterio con el cual viajar al reino del juego y de la ensoñación.

Al asunto. Mientras organizo algunos temas, inspirados por los textos y la escritura de María Zambrano, adelanto algunas citas que espero les llamen la atención:


PRIMERA CITA

"Hay que dormirse arriba en la luz.

Hay que estar despierto abajo en la oscuridad intraterrestre, intracorporal de los diversos cuerpos que el hombre terrestre habita: el de la tierra, el del Universo, el suyo propio.

Allá en los "profundos", en los ínferos el corazón vela, se desvela, se reenciende en sí mismo.

Arriba, en la luz, el corazón se abandona, se entrega. Se recoge. Se duerme al fin ya sin pena. En la luz que acoge donde no se padece violencia alguna, pues que se ha llegado allí, a esa luz, sin forzar ninguna puerta y aún sin abrirla, sin haber atravesado dinteles de luz y de sombra, sin esfuerzo y sin protección".

María Zambrano, Claros del bosque, parte III, "Pasos"

SEGUNDA CITA

"La crisis de Occidente" ya no ha lugar apenas. No hay crisis, lo que hay más que nunca es orfandad. Oscuros dioses han tomado el lugar de la luminosa claridad, aquella que se presentaba ofreciendo a la historia, al mundo, como el cumplimiento, el término de la historia sacrificial. Hoy no se ve ya el sacrificio: la historia se nos ha tornado en un lugar donde cualquiera acontecimiento puede tener lugar con la misma vigencia y los mismos derechos que un Dios absoluto que no permite la más leve discusión. Todo está salvado y al par vemos que todo está destruido o en vísperas de destruirse. Es mi sentir [...]. Aquello, aquel monstruo, no podía volver a suceder cumplido el sacrificio, mientras hoy vemos que sí, que es así, que no puede volver a suceder porque hoy se extiende como una llanura donde ni nostalgia ni esperanza pueden aparecer. Algo se ha ido para siempre, ahora es cuestión de volver a nacer, de que nazca de nuevo el hombre en Occidente [...] que el espíritu creador aparezca inverosímilmente a su modo y porque sí".

María Zambrano, Persona y democracia, Anthropos, Barcelona, 1992, pp. 7-8

TERCERA CITA

"Pues solamente se es de verdad libre cuando no se pesa sobre nadie; cuando no se humilla a nadie, incluido a sí mismo. La condición humana es tal que basta humillar, desconocer o hacer padecer a un hombre -uno mismo o el prójimo- para que el hombre todo sufra. En cada hombre están todos los hombres".

María Zambrano, Persona y democracia, Anthropos, Barcelona, 1992

CUARTA CITA

"Hay una cáscara en el fascismo, hay un nudo estrangulado en el alma del fascista que le cierra a la vida. Es la misma que veíamos en el idealismo europeo hacia la realidad, es la misma cerrazón que desde el romanticismo se ha ido agravando hasta llegar al tedio y a la incapacidad de experiencia".

María Zambrano, Los intelectuales en el drama de España y escritos de la guerra civil, Trotta, 1998, p. 95

QUINTA CITA

"Parece propio del hombre el tener que mirarse en alguien o en algo. Y apenas hay gesto, acción o palabra humana que no vaya acompañada por la intención de ser vista y recogida por algún espejo. Y aún en soledad sentimos el anhelo y el temor de ser vistos y recogidos por alguien, o por alguien rechazados".

María Zambrano, "El espejo de la historia", Anthropos 70-71, 1987, p. 103

SEXTA CITA

"Pensar no es sólo captar los objetos, las realidades que están frente "al sujeto" y a distancia. El pensar tiene un movimiento interno que se verifica dentro del propio sujeto, por así decir. Si el pensar no barre la casa por dentro, no es pensar".

María Zambrano, "Delirio y destino", Mondadori, 1989, p. 82

SÉPTIMA CITA

"El hombre crea objetivamente, es decir, va más allá de la expresión, va más allá de su propio particular sentir, y por ello se salva, porque, en cierto modo, se anula a fuerza de violencia, de afirmar una forma trascendente. La creación tiene el poder de absorber el movimiento de donde parte; como toda flor hace invisible a la raíz. Hasta tal punto que constituye el modo más perfecto de liberación y de salida de los conflictos interiores. Es lo que hace el hombre: universaliza sus situaciones, las lanza de sí mismo haciéndolas impersonales, por muy personales que parezcan ser. Es lo propio de lo que se ha nombrado "espíritu".

María Zambrano, "La mujer en la cultura", Ultra 46, 1940, p. 367

OCTAVA CITA

"¿Se atreve el hombre de hoy a pedir razones a la historia? Aunque ella sea su ídolo, hacerlo lleva consigo pedirse razones a sí mismo. Confesarse, hacer memoria para liberarse [...]. Y puesto que ha caído bajo el poder de una historia hecha ídolo, quizás haya de recobrarse adentrándose en ella sin temor [...] volver la vista atrás, revivir el pasado a ver si sorprende el instante en el que se rompió su dicha. El que no sabe lo que pasa, hace memoria para salvar la interrupción de su cuento, pues no es enteramente desdichado el que puede contarse a sí mismo su propia historia".

María Zambrano, "El hombre y lo divino", Siruela, 1991, pp. 24-25

NOVENA CITA

"Y al salirse de ese mar, de ese río, solo entre cielo y tierra, hay que recogerse a sí mismo y cargar con el propio peso; hay que juntar toda la vida pasada que se vuelve presente y sostenerla en vilo para que no se arrastre. No hay que arrastrar el pasado, ni el ahora; el día que acaba de pasar hay que llevarlo hacia arriba, juntarlo con todos los demás, sostenerlo. Hay que subir siempre. Eso es el destierro, una cuesta aunque sea el desierto. Esa cuesta que sube siempre y, por ancho que sea el espacio a la vista, es siempre estrecha. Y hay que mirar, claro, a todas partes, atender a todo como un centinela en el último confín de la tierra conocida. Pero hay que tener el corazón en lo alto, hay que izarlo para que no se hunda, para que no se nos vaya. Y para no ir uno, uno mismo haciéndose pedazos".

María Zambrano, "La tumba de Antígona", en Senderos, Anthropos, 1986, p. 260

DÉCIMA CITA

"Persona es lo que ha sobrevivido a la destrucción de todo en su vida y aún deja entrever que, de su propia vida, un sentido superior a los hechos les hace cobrar significación y conformarse en una imagen, la afirmación de una libertad imperecedera a través de la imposición de las circunstancias, en la cárcel de las situaciones [porque la libertad verdadera es] el rescatar la esperanza de la fatalidad".

María Zambrano, "El hombre y lo divino", Siruela, 1991, p. 234

UNDÉCIMA CITA

"Los horrores y padecimientos de los que está infectada la historia humana se justifican, en última instancia, porque a través de los cambios históricos el ser humano se desentraña, sale a la luz; es decir, que el hombre va naciendo en la historia, en lugar de haber nacido de una vez por todas".

María Zambrano, "Para una historia de la piedad", Lyceum 17, 1949, p. 8

DUODÉCIMA CITA

"Mas sucede que en la figura del hombre escondida en la Esfinge hay, sí, un condenado; hay también un desconocido. El condenado es el que padeció tan largo trecho; el desconocido es el que clama por ser, lo porvenir. Pasado y porvenir se unen en este enigma. No podría suceder de otro modo, dado que el hombre se encuentra siempre así: viniendo de un pasado hacia un porvenir. Y a las condenaciones y errores del pasado sólo da remedio el porvenir, si se hace que ese provenir no sea repetición, reiteración del pasado, si se hace que sea de verdad porvenir. algo un tanto inédito más necesario; algo nuevo que se desprende de todo lo habido. Historia verdadera, que sólo desde la conciencia -a través de la perplejidad y de la confusión- puede nacer".

María Zambrano, "La conciencia histórica: el tiempo", en "María Zambrano, Antología", Anthropos Suplemento, 1987, pp. 105-106

TRIGESIMA CITA

"La resistencia al ser propio del hombre es la nada, y la nada es Dios, lleva a él; dejarse caer, hundirse en la nada es hundirse en el fondo secreto de lo divino. El demonio no acecha ya por la nada, sino por el ser; el ser es la tentación. Y así el infierno queda también apaciguado, anulado. Al aceptar la nada, el infierno se anula, carece de entidad; el abandono absoluto, la absoluta entrega de las pretensiones de ser propias del hombre [...]. Dios no es la fuente de una promesa, ni la amenaza de condenación: es el todo sin fronteras que incluye la nada; la nada del alma, por el amor [...]. La nada es lo irreductible que encuentra la libertad humana cuando pretende ser absoluta. Y la pretensión de algo absoluto puede dejar caer su absoluto sobre aquello que le resiste, verificándose así una conversión entre lo absoluto del ser y del no-ser. Quien pretende ser absolutamente acaba sintiéndose nada dentro de una resistencia sin fronteras. Es lo sagrado que reaparece en su máxima resistencia".

María Zambrano, "El hombre y lo divino", Siruela, 1992, pp. 166-174

CATORCEAVA CITA

"Conciencia y memoria: continuidad. Y esperanza. Y ha sido en la poesía como se ha mostrado, porque demasiado profunda y tímida, demasiado reservada, demasiado sin asidero razonable, apenas nadie le hubiese dado crédito. El pensamiento necesita razones más positivas, es decir, más hechas para acoger a algo dentro de sí, mientras que la poesía tiene por vocación acudir a cantar lo que nace y lo que nace sobre todo, en contradicción y a despecho de lo que le rodea. La poesía exige menos y ofrece más que el pensamiento; su esencia es su propia generosidad".

María Zambrano, "Pensamiento y Poesía en la Vida Española", conferencia pronunciada en México

DECIMOQUINTA CITA

"Orfeo es poeta más que por lo que pudo al fin decir, si dijo algo, por su acción. Acción poética, tan distinta a la decisión filosófica, que se desata en delirio; el delirio, principio de la poesía, el llanto y el gemido, principio de la música".

María Zambrano, El hombre y lo divino, Siruela, 1992, p.102

DECIMOSEXTA CITA

"La suerte de la razón del vencido es convertirse en semilla que germina en la tierra del vencedor. La semilla, toda semilla, ¿no está vencida cuando es enterrada?, y cuando revive de entre los muertos, donde se la arrojó, es porque se ha vencido enteramente a sí misma"

María Zambrano, El hombre y lo divino, Siruela, 1992, p.86

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... En fin, como rendida admiradora que fue María Zambrano de Antonio Machado, digo aquí con él: "Caminante, no hay camino..."

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