1 de septiembre de 2016

LECTOR LUDI No. 88: LA HARMONIA, EL NUEVO MUNDO AMOROSO

Pierre-Auguste Renoir, Baile en el Moulin de La Galette. Óleo sobre tela, 1876
https://es.wikipedia.org/wiki/Baile_en_el_Moulin_de_la_Galette#/media/File:Pierre-Auguste_Renoir,_Le_Moulin_de_la_Galette.jpg


Lector Ludi No. 88
Iván Rodrigo García Palacios
La Harmonía, El nuevo mundo amoroso.
Erótica y política


¿Cuál es la mejor sociedad posible?
Para Charles Fourier: La Harmonía:
"El tema parece frívolo a esos civilizados que relegan el amor al rango de cosa inútil y lo hacen, bajo la autoridad de Diógenes, ocupación de los perezosos. Tampoco lo admiten más que a título de placer constitucional sancionado por el matrimonio; no sucede lo mismo en La Harmonía, donde, al volverse los placeres asunto de Estado y fin especial de la política social, debe darse necesariamente gran importancia al amor, que en efecto retiene el primer rango entre los placeres; la cábala gastronómica, otro placer de La Harmonía, retiene el primer rango en títulos, pero el amor lo retiene en la realidad.
Se trata aquí de asegurar a las personas de toda edad el encanto del amor… como podemos encontrarlo en la juventud." (Charles Fourier, La armonía pasional del nuevo mundo, Taurus, Madrid, 1973, p. 221).
Los componentes primordiales de La Harmonía de Charles Fourier son, por una parte, eso que se denomina la felicidad, a la que habría que integrar con el placer, el bienestar, la satisfacción, y por la otra, con el amor, el que también habrá que integrar con el sexo, la sexualidad y eso que llaman erotismo o erótica, lo que, junto con la comida, ("la cábala gastronómica"), como dice Fourier, son los dos placeres básicos y naturales del Homo y a los que la ciencia actual considera de igual forma 1.
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Se puede decir que, desde que el Homo se hizo consciente, la gran preocupación o propósito que decide y dirige su vida y su existencia ha sido el deseo de alcanzar ese estado corporal y de ánimo al que se ha llamado felicidad, placer, bienestar, satisfacción, etc. y el cual se corresponde con el estado corporal y mental mediante el cual el cuerpo informa al cerebro del equilibro o armonía del sistema homeostático y por el cual se expresa su salud y vitalidad con una sensación agradable y placentera tanto física como anímica.
"Los biólogos sostienen que nuestro mundo mental y emocional está regido por mecanismos bioquímicos modelados por millones de años de evolución. Como todos los demás estados mentales, nuestro bienestar subjetivo no está determinado por parámetros externos como el salario, las relaciones sociales o los derechos políticos. Está determinado, en cambio, por un complejo sistema de nervios, neuronas, sinapsis y varias sustancias bioquímicas como la serotonina, la dopamina y la oxitocina" (Yuval Noah Harari, De animales a dioses, Debate, Madrid, 2014).
Por otra parte, felicidad, placer, bienestar, satisfacción, etc., son estados corporales y anímicos que también han sido relacionados con el enamoramiento y el amor, que, a su vez, son esos estados del cuerpo y del ánimo a los que la cultura y las ideologías han fundido y confundido con actividades y conceptos de connotaciones y denotaciones que muy poca relación tienen con los estados fisiológicos y anímicos que los provocan y que se tratan de definir, describir y explicar con ellos, hasta el punto de que han sido un obstáculo al explorar, experimentar y descubrir la naturaleza biológica, fisiológica, anímica y psicológica, tanto de aquellos como del enamoramiento y del amor, porque se les niega buena parte de sus componentes biológicos, evolutivos, fisiológicos, etc. al considerarlos manifestaciones ajenas o apenas relacionadas con la mecánica biológica y evolutiva del cuerpo.
Ahora bien, tal como se ha entendido desde la antigüedad y como ahora lo están demostrando las neurociencias, la felicidad, placer, bienestar, satisfacción, etc., así como el amor (y en algo el enamoramiento, porque este un estado fisiológico), son objetivos, logros y realizaciones individuales y/o colectivos, posibles de ser logrados por las personas y las colectividades cuando realizan y ejercitan de manera equilibrada o armónica la combinación de actos y actividades sencillas que provocan estados corporales, mentales y anímicos que producen resultados saludables tanto fisiológicos como en estado del ánimo.
En orden y en una escala hacia el logro de la felicidad, placer, bienestar, satisfacción, etc. y hacia el amor, incluso la sexualidad y el enamoramiento 2, un primer estado se corresponde con la salud del cuerpo, la que se logra por el adecuado tratamiento y satisfacción de las necesidades básicas: alimentación, higiene, salud, vestido, hogar, protección frente a los elementos naturales y de los riesgos exteriores. El segundo, sería el tratamiento y satisfacción de las necesidades emocionales y de los sentimientos, las cuales se inician en una crianza adecuada 3 y en las buenas conexiones, correspondencias y relaciones sociales y sentimentales con otras personas 4. El tercero se refiere a la satisfacción de las necesidades intelectuales, lo cual significa que cada persona y la comunidad en la que habita, le sea posible realizar y desarrollar actividades atractivas y agradables para el propio beneficio y para el beneficio de la colectividad 5. El cuarto estado, se corresponde con las necesidades espirituales, aquellas que se explican en conexión y correspondencia con el anhelo 6, o sea, esa cualidad de la materia por perseverar en su forma 7 y la que se expresa en el cuerpo y en la mente como el sentir y, luego, como el sentimiento superior de alcanzar el futuro, de poder viajar hasta confín del universo y de ser libre para emprenderlo 8.
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Harmonía ha sido un complejo y rico concepto desde antes y después de los griegos: Homero, Hesíodo, los presocráticos, Platón, Aristóteles y, desde de ellos y en adelante, para la cultura helénica, romana, cristiana, renacentista, moderna y para las actuales filosofías prácticas o espirituales que tanto se han popularizado.
Así que se puede pensar que Charles Fourier al denominar, en los comienzos del siglo XIX, su "Nuevo mundo amoroso" con el nombre de La Harmonía, estaba consciente y en concordancia o en armonía con esa tradición conceptual, religiosa y filosófica, que se remonta a las más antiguas culturas del oriente, por las que también fueron influidos los griegos.
Para las cosmogonías orientales, al igual que para las cosmogonías egipcia, las del Medio Oriente y las griegas, Harmonía es el estado al que tiende el universo al emerger del caos.
Así definieron la Harmonía y la armonía algunos de los griegos:
"La tradición, con fidelidad según creo, cuenta que Pitágoras afirmó que el alma era, o que contenía, una armonía, o mejor, una harmonia. Y esto porque en griego la palabra harmonia, no quiere decir "armonía" si armonía tiene para nosotros la connotación de referirse a varios sonidos concordantes. A esto los griegos lo llamaban symphonía. Harmonia significaba en su origen el ajustamiento ordenado de las partes en una fábrica compleja; después, en particular, la afinación de un instrumento musical, afinación compuesta de varias notas producidas por las cuerdas afinadas. Lo que nosotros llamamos los «modos" serían para los griegos las harmoniai." (Francis Cornford, La filosofía no escrita, Ariel, Barcelona, pp. 54-55).
Harmonía es también la oposición de los contrarios en Heráclito, así como "La Esfera del Amor" de Empédocles.
De la Teoría de la Harmonía de Pitágoras, Platón toma tanto el sentido de ajuste complejo de un conjunto de partes o de personas o del universo y como un modo de vida, así como sus teorías musical y matemática. También, como una Harmonía cósmica. Y con todo ello, para Platón, también, "[...] el concepto de harmonía, o recto ordenamiento de las partes, como fundamento de salud en el cuerpo y en el alma" 9.
Helénicos y romanos mantuvieron las mismas definiciones, explicaciones y usos de los griegos para Harmonía y armonía.
Serían los cristianos quienes introducirán nuevas definiciones, explicaciones y usos para los conceptos de Harmonía y armonía, empezando por la división y relaciones entre cuerpo y alma, así como por la creación, origen y funcionamiento del universo.
En el Renacimiento el concepto de Harmonía también estuvo constreñido por los preceptos que la Iglesia Católica había impuesto a sangre y fuego desde su fundación, salvo que para ese momento ya estaban siendo subvertidos con nuevas visiones científicas y filosóficas. Los humanistas renacentistas retornaron a los conceptos, definiciones y explicaciones de Harmonía y armonía de los antiguos griegos.
Ya en los tiempos finales del Renacimiento así se expresó Giordano Bruno y pagó con su vida por ello:
"Se contempla a continuación la armonía y consonancia de todas las esferas, inteligencias, musas e instrumentos conjuntamente; allí, el cielo, el movimiento de los mundos, las obras de la naturaleza, el discurso de los intelectos, la contemplación de la mente, el decreto de la divina providencia, todos a un mismo compás celebran la elevada y magnífica vicisitud que iguala las aguas inferiores a las superiores, cambia la noche en día y el día en noche, a fin de que la divinidad esté en todo, del modo en que todo entraña todo, y de que la infinita bondad infinitamente se comunique según la capacidad de las cosas" (Giordano Bruno, Heroicos furores, Argumento del quinto diálogo de la segunda parte, Tecnos, Madrid, 1987, p. 24-25). Ver también: p. 86).
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De la República, la utopía política de Platón, a la comunidad amorosa de Charles Fourier o de la erótica y de La Harmonía social y política, respectivamente.
Mientras que la República de Platón está concebida como el Estado por y para hombres sabios cuya misión es el ejercicio justo del poder. La Harmonía de Charles Fourier es propuesta para hombres comunes y corrientes que manejan sus vidas individuales y colectivas por un "modelo de asociación por atracción pasional y de trabajo atractivo".
Tanto Platón como Fourier proponen un Estado que procure la felicidad individual y colectiva. Platón, por la paideia y Fourier, por la "atracción apasionada". Ambas propuestas son, también, un modelo político motivado por Eros o la satisfacción de los deseos. A partir de "las cuatro locuras divinas" para Platón y, para Fourier, por un Estado en el que los placeres son su asunto y el Falansterio su ámbito y lugar.
La República y otros diálogos de Platón son un tratado de filosofía política del más alto nivel teórico. El nuevo mundo amoroso de Charles Fourier, es la descripción minuciosa, hasta la monotonía, de los modos y formas de sentir y de vivir en La Harmonía.
La de Platón es una propuesta política y, a su vez, erótica. Para la civilización occidental, lo que hizo Platón en sus diálogos, fue una propuesta de explicación, formalización y sistematización teórica de esa organización y gobierno de las comunidades a la que se denomina Estado. Lo que me interesa de la propuesta platónica es que es tanto erótica como política y, por ello, abarca tanto lo individual como lo comunitario y es, también, tanto ideal o teórica como real y empírica. Mejor dicho, véase la explicación que hace Giorgio Colli:
"La doctrina del Eros 10 es lo que permite a Platón llegar a este punto culminante: el éros es como el puente tendido sobre el abismo de lo real y lo ideal, que realiza su función mediadora de un modo mucho más completo que la educación musical, porque es más universal que ésta el significado que adquiere el amor como fuerza cósmica que impulsa a todos los seres hacia la idea de lo bello. El éros tiene sus raíces en la parte afectiva del hombre y tiende a lo bello a través del contacto que establece entre los hombres: esta fuerza, este impulso del individuo que lo lleva a alcanzar lo ideal, halla su realización gracias a la comunidad. Platón, una vez más, ha unido los contrarios, y en esta ocasión la victoria tiene visos de ser definitiva: el pesimismo del Fedón es sustituido por el optimismo del Banquete, la comedia sucede a la tragedia, y de nuevo la vida política está justificada" (Giorgio Colli, Platón político, Sexto piso, México, 2011, p. 64).
[...]
"En primer lugar, el éros, nótese bien, se desarrolla en el individuo y es precisamente la actividad que lleva a la individualidad a su plena manifestación en su aspecto universal. Ahora bien, ¿cómo se manifiesta esta actividad? El Thymós, el alma que se mueve impulsada por ese anhelo, intenta sobre todo acercarse a otros hombres, primero a uno, después a un número lo más elevado posible; primero al cuerpo, después al alma, para continuar el proceso descrito en el Banquete, esto es, en otras palabras, tiende a inmortalizar su individualidad por medio de la vida en comunidad y a través de la acción y la creación en la comunidad. Todos aspiran a la idea suprema de lo bello, y con este afán se agrupan solamente para poder alcanzar el fin último con la generación que les da la inmortalidad, y para generar, es necesaria la vida común, la reunión de los seres, su colaboración mutua. En la escala infinita de perfección de los seres, reina este principio porque, así como cada uno de ellos se reúne con el objetivo de generar a sus hijos, así también es imprescindible la existencia de la comunidad y del Estado para que los legisladores, Licurgo y Solón, puedan generar a sus hijos inmortales, las leyes y la virtud" (Giorgio Colli, Platón político, Sexto piso, México, 2011, p. 68).
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Más allá de la propuesta política y erótica platónica, La Harmonía o Nuevo mundo amoroso de Charles Fourier está concebido a partir de la "atracción apasionada", la cual él asimila a la Ley de la gravitación universal y a las leyes del movimiento de Newton en las ciencias físicas y a las matemáticas del cálculo tanto de Newton como de Leibniz, pero que son unas ciencias que él mismo Fourier inventa, propone, define, describe, en la Teoría de los cuatro movimientos y los destinos generales, el primer libro publicado por él en 1808, pero de forma anónima:
"La primera ciencia que descubrí fue la teoría de la atracción apasionada.
[...]
... y, con ello, llegué al cálculo analítico y sintético de las atracciones y repulsiones apasionadas (cursivas en el original).
[...]
La teoría de las atracciones y repulsiones apasionadas es fija y aplicable por completo a los teoremas de la geometría.
[...]
Muy pronto me di cuenta de que las leyes de la atracción apasionada correspondían punto por punto a las de la atracción material explicadas por Newton y Leibniz, y que existía una unidad del sistema del movimiento para el mundo material y espiritual (cursivas en el original).
[...]
Así fue descubierta una nueva ciencia fija (la segunda de Fourier): la analogía de los cuatro movimientos (*), material, orgánico, animal y social, o analogía de las modificaciones de la materia con la teoría matemática de las pasiones del hombre y de los animales (cursiva en el original)" (Charles Fourier, Teoría de los cuatro movimientos y de los destinos generales, Barral, Barcelona, 1974, pp. 29-30).
(*) En el ejemplar anotado por Fourier rectifica esta división de las ramas del movimiento e indica cinco en lugar de cuatro. Ver el libro.
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"Las pasiones son matemáticas animadas", cita Octavio Paz de Charles Fourier y agrega:
"Para Fourier, cambiar a la sociedad significa liberarla de los obstáculos que impiden la operación de las leyes de la atracción apasionada. Esas leyes son leyes astronómicas, psicológicas y matemáticas, pero también son leyes literarias, poéticas. En el «discurso preliminar» de la Théorie des qttatre mouvements et des destinées genérales (1818) hace un resumen de su concepción: «La primera ciencia que descubrí fue la teoría de la atracción apasionada... Pronto me di cuenta de que las leyes de la atracción apasionada se conformaban en todos sus puntos a las leyes de la atracción material explicadas por Newton: el sistema de movimiento del mundo material era el del mundo espiritual. Sospeché que esta analogía podía extenderse de las leyes generales a las leyes particulares y que las atracciones y propiedades de los animales, los vegetales y los minerales quizás estaban coordinadas de la misma manera que las de los hombres y los astros... Así fue descubierta la analogía de los cuatro movimientos: material, orgánico, animal y social... Apenas estuve en posesión de las dos teorías, la de la atracción y la de la unidad de los cuatro movimientos, comencé a leer en el libro mágico de la naturaleza» (Charles Fourier, Théorie des qttatre mouvements et des destinées genérales, París, Editions Anthropos, 1967)" (Octavio Paz, Los hijos del Limo, Analogía e ironía).
Además del ensayo Analogía e ironía, incluido en el libro Los hijos del Limo, aquí citado, Octavio Paz escribió un ensayo específico sobre Charles Fourier, La mesa y el lecho. Y con posterioridad, escribe el libro de la erótica, La llama doble, de 1993.
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Y para agregar un breve comentario: La sociología (si es que así se puede llamar la propuesta amorosa de Fourier) del nuevo mundo amoroso o sociología erótica de Charles Fourier, antes que considerar a la sociedad y a las personas objetos económicos y políticos, consideraba a la personas y a la comunidad como el fundamento para alcanzar una existencia armónica, placentera y satisfactoria tanto individual como colectiva.
Mejor dicho, así como El Jardín de Epicuro fue refugio ante la crisis ateniense, los falansterios fueron los Jardines epicúreos para liberarse de las fauces de la Revolución Industrial. Tanto el Jardín como los falansterios eran regidos por las leyes de la erótica y no por las leyes del mercado. Un bello tema que hay que disfrutar ... en cualquier momento.
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Finalmente. La más universal de las leyes que afecta al comportamiento y sentimiento del Homo-Humano es la del deseo 11.
Cuando los Homo-Humanos dejaron de ser cazadores recolectores para convertirse en agricultores, domesticados por los cereales y por otras plantas, igual cambiaron las formas del vivir y de la organización de las comunidades. Una lectura a las explicaciones propuestas por Yuval Noah Harari en su libro: De animales a hombres, me lleva a proponer las hipótesis descabellada de que el modo de vida de los grupos de cazadores-recolectores, en todos los aspectos y sentidos, se podría asimilar con los modelos del Jardín de Epicuro y el del Falansterio de Charles Fourier, salvo porque aquellas eran comunidades nómadas 12, se podría decir, entonces, que aquellos grupos eran jardines o falansterios itinerantes 13.
Pero, ya avanzados en la historia de las civilización agraria, el falansterio de Charles Fourier es, a su vez, algo así como El Jardín de Epicuro de los tiempos modernos. A semejanza de Epicuro, Fourier propuso unas comunidades formalizadas y reguladas con la finalidad de satisfacer las necesidades materiales, emocionales, intelectuales y espirituales del cuerpo y, por supuesto, aquel sentimiento de futuro que es el anhelo.
Para ambos, la fuerza que mueve al Homo-Humano y con él a sus comunidades, es el deseo. Dice Epicuro:
"Hay que considerar que de los deseos unos son naturales, otros vanos; y de los naturales unos son necesarios, otros sólo naturales; y de los necesarios unos lo son para la felicidad, otros para el bienestar del cuerpo, otros para la vida misma.
Un recto conocimiento de estos deseos sabe, en efecto, supeditar toda elección o rechazo a la salud del cuerpo y a la serenidad del alma, porque esto es la culminación de la vida feliz" (Epicuro, Carta a Meneceo).
Para Fourier el deseo es tal y como lo fuera para Epicuro, pero, en su teoría, el deseo actúa como el regulador de la atracción apasionada, la que funciona por el sistema o mecanismo societario de las Series pasionales:
"Todos estos trabajos se harán atractivos bajo el influjo de una distribución del todo desconocida y que llamaré Series pasionales 1) Series de grupos opuestos. 2) Este es el mecanismo al que tienden todas las pasiones, el único orden conforme a los deseos de la naturaleza. El salvaje no adoptará nunca el sistema industrial, si no es que lo vea actualizado en Series pasionales" (Charles Fourier, El nuevo mundo industrial y societario).
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Será Walter Benjamin quien hará una de las más novedosas aproximaciones a la obra y a la utopía de Charles Fourier y lo hace precisamente en el extraño libro que concibió en 1924 al influjo del enamoramiento por Asja Lacis y que luego estuvo preparando durante los últimos 13 años de su vida y para el que el tiempo ni le alcanzó ni le iba a alcanzar, porque tampoco le hubiera sido suficiente así hubiera sobrevivido a su huida de Francia y a aquella fatalidad que le ocurrió en los Pirineos catalanes y que es el enigma de su muerte, pues ese Libro de los Pasajes podría considerarse como su "Cábala" 14, esa escritura sin fin sobre la existencia de la humanidad.
Esto dijo Walter Benjamin de las propuestas de Charles Fourier y sobre los falansterios en el resumen de 1939, escrito para presentar aquel "inconcluso" Libro de los Pasajes y titulado igual que el anterior resumen de 1935, París, capital del siglo XIX:


Falansterio
https://www.histoire-image.org/sites/default/pin4_anonyme_004f.jpg


"II
"Nada hay de sorprendendente en el hecho de que todo interés de masas, la primera vez que aparece, supere con mucho, en la idea o representación que uno se hace de ello, sus verdaderos límites".
Marx y Engels, La Sainte-Familie [La sagrada Familia].
El más íntimo impulso dado a la utopía fouriesta se encuentra en la aparición de las máquinas. El falansterio debía devolver a los hombres a un sistema de relaciones donde la moralidad ya no tiene más cabida. En él Nerón se habría convertido en un miembro más útil para la sociedad que Fenelón. Para ello Fourier no piensa confiar en la virtud, sino en un funcionamiento eficaz de la sociedad, cuyas fuerzas motrices son las pasiones. Mediante los engranajes de las pasiones, mediante la compleja combinación de las pasiones mecanicistas con la pasión cabalista, Fourier se representa la psicología colectiva como si fuera un mecanismo de relojería 15. La armonía fouriesta es el producto necesario de este juego combinado.
Fourier insinuá en el mundo de las austeras formas del Imperio el idilio colorista del estilo de los treinta. Pone a punto un sistema donde se mezclan los productos de su visión colorista y de su idiosincrasia de las cifras. Las "armonías" de Fourier no pertenecen de ninguna manera a una mística de los números tomada de una tradición cualquiera. Han nacido de hecho directamente de sus propios decretos: elucubraciones de una imaginación organizadora que en él estaba extremadamente desarrollada. De esa manera previó la significación de la cita para el habitante de la ciudad. La jornada de los habitantes del falansterio no se organiza en sus casas, sino en enormes salones semejantes a los vestíbulos de la Bolsa, donde las citas son concertadas por corredores.
En los pasajes Fourier reconoció el canon arquitectónico del falansterio. Es lo que acentúa el carácter "imperio" de su utopía, que el propio Fourier reconoce ingenuamente: "El Estado societario será desde el principio tanto más brillante cuanto más tiempo ha sido diferido. Grecia en la época de los Solón y los Pericles podía ya haberlo emprendido" Los pasajes que originalmente sirvieron a fines comerciales pasan en Fourier a ser viviendas. El falansterio es una ciudad hecha de pasajes. En esta "ciudad en pasajes" la construcción del ingeniero presenta un carácter de fantasmagoría. La "ciudad en pasajes" es un sueño que acariciará la mirada de los parisinos hasta bien entrada la segunda mitad del siglo. Todavía en 1869 las "calles-galería" de Fourier facilitan el trazado de la utopía de Moilin, París en el año 2000. La ciudad adopta allí una estructura que la convierte, con sus almacenes y sus apartamentos, en el decorado ideal para el flâneur.
Marx se enfrento a Carl Grün para defender a Fourier y valorar su "colosal visión del hombre". Consideraba a Fourier el único hombre, junto con Hegel, que había calado la mediocridad primordial del pequeño burgués. A la superación sistemática de este tipo en Hegel le corresponde en Fourier su aniquilación humorística. Uno de los más notables rasgos de la utopía fourieista es que la idea de la explotación de la naturaleza por el hombre, tan generalizada en la época posterior, le es ajena, la técnica se presenta más bien para Fourier como la chispa que prende fuego a la pólvora de la naturaleza. Quizás esté ahí la clave de su extraña idea según la cual el falansterio se propaga "por explosión". La concepción posterior de la explotación de la naturaleza por el hombre es el reflejo de la explotación efectiva de los hombres por los propietarios de los medios de producción. Si la integración de la técnica en la vida social ha fracasado, la culpa es de esta explotación".
(Walter Benjamin, Libro de los pasajes, París, capital del siglo XIX, I, Fourier o los pasajes, Akal, Madrid, 2005, p. 52-53).


Y como el asunto del Nuevo mundo amoroso de Charles Fourier es el del deseo, otro cuento será también el que para Walter Benjamin el deseo será aquello a lo que va dirigida la atracción de las mercancías como la producción masiva del deseo. Algo así como "el lado oscuro", el aspecto perverso de "la atracción apasionada", esa analogía de la función de la prostituta y de la prostitución en La Harmonía, lo que Charles Fourier expone en su Teoría de los cuatro movimientos y en el libro póstumo, Nuevo mundo amoroso.
Véase lo que anota Susan Buck Morss:
"Como cosificación del deseo, las mercancías, más que satisfacer sueños, los generaban. Para Benjamin, esa transición hacia la venta de sueños estaba personificada por la prostituta "que es a la vez vendedora y mercancía" (Walter Benjamin, Poesía y capitalismo, p. 185)" (Susan Buck Morss, Walter Benjamin escritor revolucionario, Interzona, Buenos Aires, 2005, p. 43).
Y de manera profética, Walter Benjamin anticipa y desvela el poder aterrador de ese sistema que, tal y como hace la prostituta, convierte las mercancías en deseo, y es, a la vez, uno de los motivos a partir de los cuales él desarrollará sus teorías sociales, políticas, económicas, estéticas, así como de la de la formación subversiva del revolucionario, mejor dicho, la vida que Walter Benajamin proyecta en su obra. He aquí la nota de Susan Buck Morss:
"El mercadeo masivo de sueños dentro de un sistema que impedía su realización constituía naturalmente una industria en crecimiento. Como gratificaciones y cosificaciones sustitutas del sueño utópico, las mercancías dependían de lo nuevo -lo cual, por definición, nunca puede realmente satisfacer necesidades- para generar una demanda repetitiva y siempre idéntica: "Lo nuevo es una cualidad independiente del valor de uso de la mercancía. Es el origen de ese halo intransferible de las imágenes que produce el inconsciente colectivo. Es la quinta esencia de la conciencia falsa cuyo incansable agente es la moda. Este halo de lo nuevo se refleja, tal un espejo en otro, en el halo de lo-siempre-otra-vez-igual" (Walter Benjamin, Poesía y capitalismo, p. 186)". (Susan Buck Morss, Walter Benjamin escritor revolucionario, Interzona, Buenos Aires, 2005, p. 44).
Para el momento en el que Benjamin escribió lo anterior, tenían gran influencia las ideas psicoanalistas tanto de C. G. Jung como de Sigmud Freud, pero ese es un asunto largo de dilucidar.
Pero, si es del caso anotar que las visiones de Charles Fourier en su sistema social, político y económico de los falansterios, en los cuales la actividad de las personas estaba dirigida a lograr la felicidad, el placer, el bienestar, la satisfacción, libres de los engaños de lo que el llamaba Civilización, fueron consideradas una utopía que "casi" fracasó en algunos de los experimentos que de ellas se realizaron durante el siglo XIX y siglo XX. Todo lo contrario a lo que sucedió con las apocalípticas profecías que Walter Benjamin expuso a partir de su inconcluso trabajo del Libro de los Pasajes, pero que quedaron ampliamente explicadas en algunas de sus anotaciones y en el resto de sus escritos.
Finalmente, para Benjamin, la vida y la obra de Charles Fourier fue motivo de especial atención e interés y es así como en el Libro de los Pasajes dedica, además de lo ya citado atrás, también el apartado correspondiente a la letra W, así como otros apartes de citas y pasajes tomados y comentados de muchos otros autores y libros.

NOTAS

1 Lynn Margulis & Dorion Sagan, ¿Qué es el sexo? (1997).
2http://enamoramientoyevolucion.blogspot.com.co/
3Jordi Agustí, Enric Bufill y Marina Mosquera, El precio de la inteligencia. La evolución de la mente y sus consecuencias, Crítica, Barcelona, 2012, p. 187.
4George Lakoff, No pienses en un elefante, Editorial Complutense, Madrid, 2007, pp. 9-14.
5 Martha C. Nussbaum, Paisajes del pensamiento. La inteligencia de las emociones, Paidós, Barcelona, 2008.
6Así explica el anhelo el neurocientífico Antonio Damasio: "El anhelo es un rasgo profundo de la mente humana. Esta implantado en el diseño del cerebro humano y en el acervo genético que lo engendra, no menos que los rasgos profundos que nos conducen con gran curiosidad hacia una exploración sistemática de nuestro propio ser y del mundo que lo rodea; los mismos rasgos que nos impulsan a construir explicaciones para los objetos y situaciones de este mundo. El origen evolutivo del anhelo es completamente plausible, pero la explicación necesita otro factor para que uno pueda comprender por qué la constitución humana acabó por incorporar el rasgo. Creo que en los seres humanos primitivos funcionó un parecido factor de la misma manera que está funcionando ahora. Su consistencia tiene que ver con el poderoso mecanismo biológico que hay tras él: la misma empresa natural de autopreservación que Spinoza enuncia de forma tan clara y trasparente como esencia de nuestro ser, el conatus, es llamado actuar cuando nos enfrentamos a la realidad del sufrimiento y, en especial, de la muerte, real o anticipada, ya sea la nuestra o la de los que amamos. La perspectiva misma del sufrimiento y la muerte trastorna el proceso homeostático del espectador. La empresa natural para la autopreservación y el bienestar responde al trastorno con una lucha para evitar lo inevitable y corregir el equilibrio. La lucha provoca que encontremos estrategias compensadoras para la homeodinámica que se ha desviado del camino recto; y el darse cuenta de toda la situación comprometida es causa de profunda aflicción" (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobilogía de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 249).
7Spinoza, Ética, II, Proposición IX.
8http://lectorludi.blogspot.com.co/2013/03/lector-ludi-no-67-del-buen-sentir-al.html
9William Keith Chambers Guthrie, Historia de la Filosofía Griega, 5, Gredos, Madrid, 1998, p. 296.
10Hago el siguiente cambio al texto de Giorgio Colli: en el original figura "doctrina del Amor", pero, prefiero llamar doctrina del Eros a la que comúnmente es llamada doctrina del Amor, pues el término Eros es traducido de Platón bien como deseo o bien como amor, pero, como ambos términos tienen tantas denotaciones y connotaciones confusas y ambiguas, prefiero utilizar el nombre de Eros que bien como figura mitológica o como concepto, significa el que provoca la atracción, tanto de la materia y la energía, de las cosas. Y, por supuesto, de las personas entre sí tanto en el sentido de manía o locura divina, como de fuerza creativa, pero también como el estado previo a la acción de Afrodita, la fuerza de la atracción sexual. O sea, los significados de Eros cósmico o Eros vulgar. Esta doctrina es la que Platón propone y explica en Fedro y Banquete: "Deseo de la generación y procreación en lo bello" (Platón, Banquete, 206 e).
11http://lectorludi.blogspot.com.co/2016/06/lector-ludi-no-86-eros-el-demonio-del.html
http://lectorludi.blogspot.com.co/2016/03/lector-ludi-no-82-la-ciencia-del-deseo.html
12Una explicación sencilla de estos cambios la expone Yuval Noah Harari en su libro: De animales a dioses. Breve historia de la humanidad, 2014.
13 René Schérer, Utopías nómadas, Tirant Lo Blanch, Valencia, 2010.
14"De acuerdo a la sabiduría de la Cábala, la realidad consiste de dos fuerzas, o cualidades: el deseo de recibir y el deseo por otorgar , también conocida como el Creador. La sabiduría de la Cábala es una herramienta científica para el estudio de estas dos fuerzas que son el fundamento de todo a nuestro alrededor". Lo que en otros términos, podría equipararse como La ley de la atracción y el rechazo.
http://www.cabalacentroestudios.com/what-is-kabbalah
15Walter Benjamin llama la atención de que Fourier hizo la propuesta de una ingeniería social, pero en la que las "redes sociales" funcionan, no en la realidad virtual, sino en los grandes salones, en aquellos pasajes parisinos, esos que luego se convirtieron en los grandes centros comerciales de la segunda mitad del siglo XX. Pero eso era cuando nos reconocíamos los unos a los otros cuerpo a cuerpo. Y ese es ya otro cuento.









1 comentario:

martiniano dijo...

Querido Ivancho : no por casualidad Fourier fue uno de los autores de cabecera para los forjadores de la utopía hippy. La figura de la comuna encarna toda una amenaza para el mundo burgués, anclado en los más puros apetitos egoístas.
El viejo Marx, cuyo talante visionario no deja de sorprenderme, supo ver en Fourier mucho más que un soñador de falansterios : en realidad, el filósofo de Tréveris leyó entre líneas y descifró en esas propuestas una herramienta para socavar el sistema entero... empezando por la institución matrimonial.

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