17 de abril de 2006

CUADERNO DE CITAS-14

El hombre: dios, diablo u otro ser

- ¿Cómo podría explicar la psicología la espiritualidad?
- Citas del libro: René Guénnon (1), El reino de la cantidad y los signos de los tiempos, Paidós, Colección Orientalia, Barcelona, 1997 (245 p.)

Por Iván Rodrigo García Palacios

Como todavía no han llegado los tiempos en los que los humanos podamos responder a las preguntas claves de la existencia: ¿Qué es el hombre? ¿Qué son los seres humanos? ¿De dónde venimos y para dónde vamos?, y ni siquiera la más sencilla: ¿Qué nos hace ser humanos?, cualquier especulación es posible, así sea con hipótesis descabelladas como las que a veces propongo.

De todas formas, se podrían simplificar y agrupar en tres clases las definiciones sobre lo qué es el hombre, de las que parten tanto las ciencias exactas como las liberales o humanísticas.

Las primeras, son las que pecan de soberbias, tan afectas al delirante intelecto de todos los tiempos que pretenden que el hombre es un ser superior, dios o demonio, o ambas cosas a la vez.

Las segundas, son las que pecan de materialistas, frutos de la ilusión científica de ser capaz de probarlo todo y que consideran al hombre un conjunto de átomos organizados funcionando de manera compleja.

Las terceras, son aquellas más prudentemente humildes que resuelven sus problemas por el término medio, sin arriesgar nada y que consideran al hombre una criatura entre dios y demonio, pero también otra clase de ser. Estas definiciones no se atreven a afirmar nada hasta tanto no se alcanza alguna que otra certeza.

Acertadas o no, estas definiciones han sido más peligrosas que útiles para la misma humanidad, porque han sido convertidas en causas de poder y dominación y, en consecuencia, utilizadas como motivos para el exterminio y la destrucción, pero, también y como excepción, para alcanzar los logros más sublimes del ser humanos.

Como las búsquedas y discrepancias por un conocimiento cierto parecen no tener fin, prefiero, mientras tanto, divertirme encontrando argumentos y denuncias que exponen los fallos y sofismas de propuestas erradas, sobre todo cuando se trata de mantenerlas como paradigmáticas.

Tal es el caso de la extensa cita que transcribo a continuación, en la que René Guénnon, critica la psicología actual, heredera de la seudo ciencia de Freud y Jung y que sus herederos pretenden mantener como irrefutable legado.

René Guénnon, en uno de los capítulos de su obra, el titulado Los desmanes del psicoanálisis, expone algunos de su fallos lógicos y algunos de sus sofismas. Transcribo el referente al uso ilógico del concepto "subconsciente":

SUPARA E INFRA

"Ciertamente se plantea algo más que una mera cuestión de vocabulario en el hecho, muy significativo en sí mismo, que la psicología actual nunca considere más que el "subconsciente" y no el "superconsciente" que lógicamente habría de ser su término correlativo; sin duda, ésta es la expresión de una extensión que sólo opera por abajo, es decir, por el lado que corresponde, en este caso en el ser humano como en otros puede ocurrir con el medio cósmico, a las "grietas" por donde penetran las influencias más "maléficas" del mundo sutil, pudiéndose incluso decir que son las que tienen un carácter más verdadera y literalmente "infernal" (*). También hay algunos que adoptan el término "inconsciente como equivalente o sinónimo de "subconsciente", si bien esta palabra, tomada al pie de la letra parece referirse a un nivel todavía más inferior aunque, ciertamente, corresponda en menor grado a la realidad: si se refiriese a algo verdaderamente inconsciente, no llegamos a comprender cómo se podría llegar a hablar de ello, sobre todo en términos psicológicos; por otra parte, ¿en virtud de qué, si no es de un simple prejuicio materialista o mecanicista, podría llegarse a admitir que verdaderamente existe algo inconsciente? Sea como fuere, también es digna de comentario la extraña ilusión que obliga a los psicólogos a considerar una serie de estados tanto más "profundos" cuanto en el fondo no son sino más inferiores; ¿no es éste ya un indicio de la tendencia a oponerse a la espiritualidad que es la única que de verdad puede ser calificada como profunda precisamente por se la única que se refiere al principio y al propio centro del ser? Por otra parte, al no haberse expandido el ámbito de la psicología hacia arriba, el "superconsciente" sigue siendo para ella tan ajeno como siempre; cuando encuentra algo que parecer referirse a él, pretende anexionarlo sencillamente por asimilación con el "subconsciente"; esto es lo que confiere a sus supuestas explicaciones referentes a cuestiones como la religión, el misticismo y ciertos aspectos de las doctrinas orientales como el Yoga, sus características prácticamente constantes; además, en esta confusión de los superior y lo inferior, también existe un factor que puede ser considerado con todo rigor como constitutivo de una auténtica subversión" (p. 202).

(*) Cabe apuntar a este respecto que al principio de su Traumdeutung Freud colocó el siguiente y significativo lema: "Flectere si nequeo superos. Archeronta movebo" (Virgilio, Eneida VII, 312).

(1) René Guénnon. Nació en Francia en 1886. Se convirtió al islamismo en 1912 y adquirió la nacionalidad egipcia en 1948. Profesor de Filosofía y prolífico autor. Murió en El Cairo en 1951.

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