8 de abril de 2013

Lector ludi No. 68: ¿Humanización o desnaturalización?


Goya, El aquelarre


Lector Ludi No. 68
Iván Rodrigo García Palacios


¿Humanización o desnaturalización?


"Mi buen señor Milo ¿qué me dice usted? Aprenda usted a hablar, hablar y hablar; lo demás vendrá por sí. Hable usted ex abundantia cordis, ab irato, in abstracto, o como sea, pero hable, hable y hable, eso es todo. Usted mismo se asombrará al ver cómo las ideas le vendrán conforme vaya hablando, cómo surgirá en usted la ciencia y lo llevará a todas las profundidades sapienciales. Generalmente, no sabrá usted lo que está diciendo y eso es porque estará inflamado por el fuego de la inspiración. Siempre convendrá que aprenda de memoria algunas expresiones que valen para todo. Hay que hablar mucho, por ejemplo, de la finalidad del arte, del ideal...". "- Mi querida Pipi, ¡qué verdad más grande me dijo aquel hombre! ¡Que presta acudió a mí la sabiduría a la vez que la palabra! He visto en el espejo cómo mi frente, arrugada de por sí, se pone elegantemente tersa cuando hablo del ideal, el arte o los poetas que no entiendo..." (E. T. A. Hoffmann, Reporte de un educado joven, Carta de Milo, un educado mono, a su amiga Pipi en Norteamérica, 1810).
***
"[...] por primera vez en mi vida, me encontraba sin salida [...] Había tenido hasta entonces muchas y ahora no tenía ninguna. Estaba atrapado. Si me hubieran sujetado con clavos, mi libertad de movimiento no hubiera sido menor [...] no tenía salida, pero la tenía que conseguir porque, sin ella, no podía vivir [...]; entonces dejé de ser mono [...].
Temo que no se entienda puntualmente lo que yo entiendo por salida. Uso la palabra en su sentido más habitual y pleno. No pienso en ese gran sentimiento de libertad por los cuatro costados. Quizás lo conocí como mono y he conocido hombres que lo añoran [...].
No; yo no quería libertad. Sólo una salida; a la derecha, a la izquierda, a donde fuera; no pedía otra cosa; aunque la salida no fuera más que un chasco; la petición era pequeña, así que el chasco no sería mayor. ¡Salir adelante, salir adelante! [...]. Visto desde aquí , me parece como si, al menos, hubiera adivinado que tenía que encontrar una salida si quería vivir, pero que esa salida no se conseguía mediante la huida. Ya no sé si la huida era posible, pero creo que sí; a un mono le tiene que ser posible la huida siempre [...].
[...] Se me fue haciendo claro un objetivo elevado. Nadie me prometió que, si me volvía como ellos, se me liberaría del grillete [...] Repito; no me atraía imitar a los hombres; los imité sólo porque buscaba una salida, por ningún otro motivo.
[...] Ay, uno aprende cuando hace falta; uno aprende cuando quiere una salida; uno aprende sin piedad [...] Merced a un empeño que hasta ahora no se ha repetido sobre la tierra, he alcanzado la formación media de un europeo. Tal vez eso no sea, en sí, gran cosa; pero algo será, cuando me ayudó a salir de la jaula y me procuró esta salida especial, esta salida humana [...]" (Franz Kafka, Informe para una academia, 1917).
***
Hasta el comienzo de la civilización como proceso de trasformación y domesticación de la naturaleza, el cuerpo del Homo-Humano evolucionó y se adaptó acorde con las condiciones y tiempos de la necesidad. A partir de allí, la evolución cultural impuso sus condiciones y ritmo, la humanización, pero, al mismo tiempo, el cuerpo se desnaturalizó, es decir, la evolución natural no ha podido adaptar el cuerpo con la velocidad necesaria que le imponen la naturaleza y necesidades desarrolladas por la cultura.
Lo aterrador es que, a medida que la evolución de la cultura se acelera, se acelera también la desnaturalización del cuerpo y, lo peor, se incrementa la violencia con la que se le impone la cultura.
Mitos, leyendas, fábulas, relatos, cuentan de dioses y hechiceros que se trasforman en animales, de humanos que absorben el espíritu de animales, de humanos que se trasforman en animales y viceversa, de animales que hablan y se comportan como humanos, en fin, existe una extraña fascinación cultural por la humanización y la animalización que quizás explique el miedo a aceptar que el humano es animal antes que humano y que, tener conciencia, pensamiento e inteligencia, es sólo cuestión de sentir y sentirse, de tener sentimientos y memoria, lo demás viene por añadidura: saber reconocerse en un espejo o saber usar un objeto como herramienta o saber hablar, leer, escribir, sumar y restar, etc.
La diferencia entre el animal y el Homo-Humano, es que este último evolucionó hasta poseer un cerebro con la capacidad de desarrollar una memoria de más largo plazo, así como la capacidad de conservarla, extenderla y trasformarla, en el espacio y en el tiempo, más allá de su propio cuerpo (sentimiento, imaginación, pensamiento y cultura), en un cuento maravilloso y aterrador. Maravilloso, porque el animal se hace humano. Aterrador, porque el humano se pretende dios y como dios, se empeña en desnaturalizarse.
Para mi gusto, humanizarse es ingresar desde la naturaleza a ese mundo que el Homo-Humano se ha inventado. Desnaturalizarse, es excluirse de la naturaleza, pretender ser superior a ella, lamentarse de haber perdido el paraíso y sentirse atrapado en un mundo extraño y ajeno.
No debiera ser así. El Homo-Humano, antes que humano, es animal y como tal, antes que excluirse de la naturaleza, debe, como lo hiciera en tiempos remotos, humanizarse, hacerse humano en y a partir de la naturaleza. Al fin y al cabo, la naturaleza es tan maravillosa que, por aun desconocidos procesos, fue capaz de generarlo y producirlo. Los mismos procesos que algún día, también, lo trasformarán ... En qué, cómo y por qué, son las preguntas que se intenta responder, no siempre de la mejor manera.
Para el asunto que me interesa, humanizarse no es buscar una salida de la naturaleza, sino, desde la misma naturaleza, alcanzar la naturaleza humana: la materia que siente, se siente, actúa, recuerda, imagina, piensa, se expresa y anhela (el espíritu es el anhelo de futuro). La materia que crea una memoria de sí misma 1.
Es esa memoria la que se humaniza o se desnaturaliza. Y se desnaturaliza cuando el Homo-Humano, al humanizarse, destruye el vínculo con la naturaleza, el de la primera memoria, la del sentir, la del sentirse y la del sentimiento (placer, dolor, desear, imaginar, anhelar), y en su lugar, violenta la creación de otra memoria, la memoria de la cultura, la del hablar y la del comportarse (pensar), algo extraño, ajeno, artificial.
Los conceptos se originan en el sentir, en el sentirse y en los sentimientos y no al contrario. Sentir, sentirse y sentimientos, son las conexiones y correspondencias que establece el cerebro entre sus propias sensaciones, las sensaciones que percibe por los estímulos internos y externos, a partir de las y los cuales desarrolla la memoria del cuerpo, es decir, la mente y, por consecuencia, las demás memorias, los recuerdos, el pasado, el presente y el futuro, la organización sensorial del espacio y del tiempo. De esta manera, el cuerpo es la medida de todas las cosas.
Por ello, cuando la cultura sustituye la sensación y los sentimientos, como principios del sentido, el significado, para imponer el concepto, destruye el vínculo con la naturaleza y, lo que era real, deja de serlo para convertirse en idea, en representación y el mundo deja de ser mundo sensorial y sensual, sustituido por el mundo artificial de la representación de lo sensible, sin las originales conexiones y correspondencias con los estímulos y las sensaciones y, por lo tanto, sin conexiones ni correspondencias con la naturaleza del cuerpo, un Homo-Humano escindido, disociado y aterrorizado, es decir, esquizofrénico, porque se le ha escindido naturaleza de inteligencia y se le ha puesto contra un abismo insalvable y aterrador, se le ha convertido en paranoico. Así se forjan los guerreros (esquizofrenia y paranoia en sus etimologías originales).
Ese es el Homo-Humano habitante de un mundo abstracto, sin conexiones ni correspondencias con el mundo natural, concreto, sensual, es como los monos de Hoffmann y Kafka.
***
Como lo propuso Spinoza: "La mente humana es la idea del cuerpo humano" 2. Entonces, es a partir del cuerpo que el Homo-Humano se conoce y conoce. El cuerpo es el punto de partida, fundamento y desarrollo de todo conocimiento. Antes que pensar, el Homo-Humano siente, se siente y tiene sentimientos. En consecuencia, si ese sentir, sentirse y tener sentimientos, no se desarrollan adecuadamente, la adquisición y desarrollo del conocimiento del Homo-Humano, será inadecuado, es decir, el Ser y Estar en el mundo del Homo-Humano será del tamaño, espacio, peso y duración, así como del color, olor, sabor, sonido y tacto, de como lo aprehendió, aprendió, comprendió y desarrolló, en el cerebro. Y, en consecuencia, el desarrollo de los sentimientos.
El conocimiento es lo que le da sentido (sensaciones, entendimiento y sentimiento) al Ser y Estar en el mundo. El cuerpo del Homo-Humano evolucionó hasta desarrollar un cerebro que desarrolla una mente que es la memoria del cuerpo, en la cual se conservan, organizan y manejan los recuerdos.
Ahora bien, si esa memoria y esos recuerdos no se desarrollan adecuadamente a partir de las sensaciones y sentimientos, porque se les impone y sustituye por conceptos, el conocimiento será un vacío mecánico sin correspondencia con el Ser y Estar en el mundo, porque los conceptos los desplazan y remplazan, no por recuerdos sentidos, sino por significados. Antes que ser concepto, el mundo fue sensación. El concepto, antes que ser significado, fue sentido. Después, el concepto será lo que sea.
Ahora bien, el concepto es un código para la organización y manejo (comprensión, interpretación, etc.) del espacio y del tiempo de la memoria. Un código que se elabora con palabras, números, etc., y que permite su conservación y desarrollos.
A manera de ejemplo, el cuerpo, la mente, está en el mundo y por los sentidos se ubica en el espacio y en el tiempo, los percibe, los siente, los organiza y los maneja: placer y dolor, luego les da nombres y significados para manejarlos, desarrollarlos conservarlos y expresarlos, en su existencia sensorial y racional.
Si la mente del Homo-Humano ha percibido, sentido, organizado, en su memoria mental, el placer y el dolor, el espacio y el tiempo, de manera adecuada, es decir, como un placer y un dolor, un espacio y un tiempo, que ni física ni emocionalmente son ni un enemigo ni un amigo ni un algo para conquistar, domesticar, destruir o un algo aterrador al que se ha sido desterrado desde un hipotético paraíso (¿si existe vida después de la muerte, existió antes del nacer?). Si ese algo es un espacio y tiempo en los que se siente placer o dolor según se perciba, sienta, organice y maneje la ubicación y la duración, con ello se codifica la memoria y con el manejo de los recuerdos buscará y descubrirá lo que le es bueno o le es malo en lo desconocido, así construirá el Ser y Estar en el mundo con la única certeza de principio y fin.
Es a partir de esa única certeza que los Homo-Humanos inventan los códigos, ese es el primer código: tiempo y espacio referidos al placer y al dolor. Luego vendrán los códigos del existir, de las ciencias, de las artes y, por supuesto, de lo sobrenatural, que es aquello que antes fue "lo desconocido" y que después se codificó en cosmogonías y teologías.
Los Homo-Humanos inventan códigos para conocerse, conocer y explicarse su sí mismo y el mundo que los rodea, para preservar la memoria de ese saber 3 y para relacionarse entre si.
Los Homo-Humanos inventan códigos a partir de las percepciones y sensaciones que les provoca la Naturaleza y, partiendo de ésta como modelo, organizaron, manejaron y preservaron la memoria para así conservarla, expresarla, compartirla e interpretarla.
Un código es un sistema articulado de signos o señales o símbolos, etc., mediante el cual se establecen o se asignan significados particulares o generales a los mismos o a la combinación de varios de ellos o a los resultantes de estas combinaciones y así sucesivamente, hasta alcanzar el límite de tales combinaciones.
Un código llega a su límite cuando el sistema que lo forma ya no es capaz de asignar y establecer significados para organizar y explicar los fenómenos y es necesario ajustar o inventar otro código.
Pero, ¿qué sucede cuando la mente aun no ha sido codificada?
Antes de que la mente sea codificada, con y por los códigos de la cultura, el conocimiento del Homo-Humano, de sí mismo y del mundo que lo rodea, es un conocimiento sensorial y sensual cuya única referencia son las sensaciones, es lo que se ha denominado un "conocimiento total", pero ese es otro asunto.
Lo que si es cierto, es que todo Homo-Humano es el resultado de sus propios códigos biológicos y genéticos, los que se expresan de forma particular en cada individuo. Así como que también cada individuo será inscrito por y en los códigos de la cultura. Pero, lo asombroso, es que cada individuo también creará con esa codificación significados y sentimientos propios y particulares con los que se se conectará y expresará en la comunidad de su especie.
Al final de cuentas y por más que se pretenda homogeneizar y estandarizar a la humanidad, cada Homo-Humano es único, exclusivo, irrepetible e intransferible.
Y, ¿la humanidad?, es la mezcla de todas las diferencias que anhelan el futuro: el Espíritu.

1 La materia posee memoria físico-química y en la materia viva (bios) esta memoria es biológica, genética, metabólica, fisiológica. Son las mismas memorias que luego el cerebro interpreta y convierte en imágenes sensoriales, las que la mente expresa en sonidos, signos, señales, símbolos, etc.: la cultura.
2 Como lo definía Spinoza y las modernas neurociencias lo están demostrando, mente y cuerpo son atributos paralelos, manifestaciones de la misma sustancia (Ética, parte I), para luego agregar:
"PROPOSICIÓN XIII
"El objeto de la idea que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza, Ética, II, Proposición XIII).
3 Conocer y saber son dos actividades diferentes pero relacionadas.

19 de marzo de 2013

Lector Ludi No. 67 Del buen sentir al bien pensar





Paul Gauguin, ¿De dónde venimos? ¿Qué somos? ¿A dónde vamos?, 1897.

Lector Ludi No. 67
Iván Rodrigo García Palacios


Del buen sentir al bien pensar


"(...) serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado".
(Francisco de Quevedo y Villegas, Amor constante más allá de la muerte).


***
1. En el principio, el universo


Me siento en la obligación de repetir una cita de Goethe que he utilizado antes, porque allí se dice mejor lo que voy a decir:
"Si el físico puede llegar a conocer aquello que hemos llamado un fenómeno primigenio, queda entonces aliviado, y el filósofo con él. El primero porque está convencido de haber llegado a los límites de su ciencia, de que se encuentra en las alturas empíricas, desde donde, hacia atrás, puede vislumbrar la experiencia en todos sus niveles, y, hacia adelante, el reino de la teoría, donde puede penetrar. El filósofo queda aliviado porque toma del físico algo último, que para él se convierte en algo primero"(J. W. Goethe, Teoría de los colores).
Sin pretender de filósofo y menos de científico, también me siento en la obligación de afirmar que los actuales descubrimientos de las ciencias y en particular los de las neurociencias, son "un algo penúltimo" y, por tanto, "un algo primero" para quienes nos preocupamos por contemplar y comprender en lo desconocido de la naturaleza de la Naturaleza y de la naturaleza del Homo-Humano y de su existencia.
Sin necesidad de una lectura especializada, lo que se puede entender de esos descubrimientos científicos y su conexión con la naturaleza del Homo-Humano, es, sucintamente:
Todo lo que se diga del universo y de la naturaleza, son nombres y conceptos inventados por el Homo-Humano para ordenar y medir todo aquello que percibe 1 y siente con los códigos que inventa y mediante los cuales organiza, imagina, piensa, memoriza, recuerda, expresa y comparte sus sensaciones de Ser y Estar en el mundo.
El universo es materia/energía en permanente movimiento y todo cuanto en él existe, lo es según su Ley, incluso la soberbia del Homo-Humano.
A la naturaleza le repugnan el vacío y el desorden, por ello, la materia/energía siempre esta en lucha por llenarlo y ordenarlo todo.
La materia/energía es y actúa en las dos dimensiones fundamentales que ha establecido y conceptualizado el Homo-Humano: espacio y tiempo.
El Homo-Humano es materia/energía que siente, se siente, actúa, imagina, piensa, se expresa y anhela (el espíritu es el anhelo de futuro).
Se imagina y se piensa, porque se siente. El Homo-Humano es carne que se hizo verbo. ... Un verbo que quiere ser dios.
Sentir es un proceso biológico que se produce a partir de las propiedades y cualidades de la materia/energía organizadas en un código: reaccionar: atraer y rechazar.
Un código es la organización de materia/energía que "recuerda" y activa las propiedades y cualidades de la materia/energía y de los compuestos que con ella se forman y trasforman, para provocar las reacciones: atraer y rechazar, moverse.
A partir de estas propiedades y cualidades codificadas de la materia/energía, se derivan todos los códigos habidos y por haber, desde el simple intercambio de materia/energía en la más minúscula de las partículas (conocidas o por conocer), hasta los más complejos códigos inventados por la imaginación y el pensamiento del Homo-Humano, con los cuales se conocen, se saben y se explican, todos los fenómenos y sucesos de la materia/energía.
Códigos son pues, los que permiten definir, conocer, saber y explicar ese intercambio de materia/energía que forma y trasforma los objetos simples y compuestos en los que se organiza la materia/energía, desde el más simple de los átomos con sus fuerzas y cargas de energía positiva y negativa que forman y trasforman los átomos, moléculas, etc., hasta la más abstracta de las cosas imaginables y pensables. Código es el sencillo ADN del microorganismo que se replica a sí mismo, como lo es el ADN sexualizado, dividido por la evolución en los cromosomas X y Y, productor de las formas de vida complejas existentes.
En fin, códigos son las complejas reacciones físico-químicas por las cuales se producen las sensaciones y, a partir de estas, ya codificadas, se siente que se siente, se tiene conciencia y una mente que es la memoria del cuerpo, y, esa conciencia, hace posible inventar lo consciente, es decir, codificar, dar nombre a las sensaciones, la imaginación, el pensamiento, la memoria.
La mecánica biológica de esas codificaciones físico-químicas es asunto en el que las neurociencias están realizando sus exploraciones, siempre en un "un algo penúltimo" que, sin embargo, nos permite establecer "un algo primero", a partir del cual formular la hipótesis, así sea descabellada, según la cual el Homo-Humano se está desnaturalizando, es decir, está desarrollando una cultura 2 para la cual el cuerpo y el cerebro todavía no han evolucionado y, en consecuencia, se deforman y atrofian tanto fisiológica como mentalmente.
De las deformaciones y atrofias fisiológicas, más evidentes, ya las ciencias se están haciendo cargo de manera positiva. Sin embargo, de las deformaciones y atrofias mentales, mucho menos evidentes, es poco lo que se hace y se sabe, debido a que los prejuicios trascendentalistas y exepcionalistas de la dualidad cuerpo/alma, aun impiden considerar al Homo-Humano sólo como a un cuerpo que siente, imagina, piensa, recuerda, actúa y anhela, que es lo que lo hace trascendental y excepcional.


2. Desnaturalización del Homo-Humano


La evolución biológica es un proceso muy lento, extenso, complejo y casi impredecible, que se tarda miles y hasta millones de años en producir las mutaciones y adaptaciones necesarias para consolidar las propiedades, cualidades y operación de un órgano o partes del mismo en los individuos de una especie, máxime de la complejidad de la especie Homo-Humano.
La evolución cultural, por su parte, es mucho más rápida y se produce y reproduce por la acción voluntaria o involuntaria de los Homo-Humanos, hasta el punto de superar o poner en peligro la sobrevivencia, reproducción y adaptaciones de la especie. Algo que ha ocurrido con mayor frecuencia que las mismas catástrofes naturales que casi han provocado la extinción. Ese riesgo está amenazando ahora al Homo-Humano, por una parte, la desnaturalización del planeta, ya evidente y demostrada. Por la otra y mucho menos evidente, la cultura está desnaturalizando la gestación, la crianza y el desarrollo de los recién nacidos, hasta el punto de dejarlos desprotegidos, deformados y atrofiados, para sobrevivir, reproducirse y adaptarse en su Ser y Estar en sí mismos y en el mundo.
En ese escenario, la especie Homo-Humano está en una encrucijada evolutiva: tanto su cuerpo como su cerebro no están lo suficientemente adaptados para las condiciones y circunstancias que ha desarrollado con la cultura.
Como lo están demostrando las ciencias médicas evolutivas, la evolución del cuerpo se corresponde todavía a las condiciones ambientales del hombre de la Edad de Piedra. Lo anterior es igualmente válido, por correspondencia, para la evolución del cerebro y la mente, aun cuando todavía no haya sido estudiado por las ciencias biológicas evolutivas.
Las ciencias médicas evolutivas están demostrado que el cuerpo del Homo-Humano actual se corresponde para las actividades físicas, la dieta alimentaria y las condiciones ambientales de la Edad de Piedra. Lo mismo habría que demostrar sobre el cerebro y la mente, su conformación, actividades y funcionamiento.
Al igual que las ciencias biológicas evolutivas, que han establecido que el cuerpo del Homo-Humano actual se corresponde para las condiciones del Homo-Humano de la Edad de Piedra, lo mismo podría considerarse para la evolución cerebral y mental, porque, de la misma forma que la dinámica física y fisiológica del cuerpo no ha evolucionado ni se ha adaptado a las circunstancias y condiciones físicas desarrolladas por la cultura, tampoco lo ha hecho el cerebro que es el órgano en el cual se genera la mente, la que es la imagen y la memoria del cuerpo.
Son muchas y evidentes las causas y efectos de las deformaciones y atrofias mentales que es posible identificar como consecuencias de ese proceso de desnaturalización cultural.
En consecuencia, como Homo-Humano con cerebro y mente evolucionados y adaptados para las circunstancias y condiciones de la Edad de Piedra, todavía no le es posible afrontar adecuadamente los desarrollos que ha logrado la cultura.
Así como el cuerpo no ha evolucionado ni se ha adaptado para la actividad física ni a la dieta alimenticia actuales ni a las condiciones ambientales, tampoco lo han hecho ni el cerebro ni la mente para afrontar los estímulos y la hiperinformación que produce y procesa la cultura actual a velocidad exponencial.
El cerebro y la mente, por una parte, están siendo sobresaturados y desbordados por la inmensa cantidad, potencia y velocidad, de los estímulos y la información que reciben y que son incapaces de procesar y asimilar. Y, por la otra, menos evidente, pero igual o peor de dañino, a medida que la cultura acelera su desarrollo científico y tecnológico, en casi la misma proporción acorta o disminuye el período de crianza y desarrollo físico, mental y emocional de los recién nacidos que enfrentan así su Ser y Estar en el mundo sin la preparación adecuada y casi totalmente desprotegidos e indefensos.
Por ejemplo, para un recién nacido de la Edad de Piedra y hasta para los de tiempos todavía no muy remotos, el período de crianza y desarrollo se extendía hasta la adolescencia y aun, durante ésta, en una transición lenta durante la cual experimentaban y aprendían jugando o sin cargar con el peso de responsabilidades abrumadoras. Un largo período de tiempo durante el cual el niño y el adolescente ejercitaba el sentirse a sí mismos y al mundo, para así aprender y aprehender como saber actuar, imaginar, pensar, anhelar. Las ciencias evolutivas ya han demostrado que ese extenso período de crianza fue una de las ventajas evolutivas del éxito del Homo-Humano como especie.
Como ventaja evolutiva, ese largo período de crianza permitía que el cerebro y la mente formaran y desarrollaran saludable, adecuada y firmemente los circuitos neuronales mediante los cuales percibir, sentir, interpretar y actuar, en el tiempo y el espacio y, en consecuencia, para desarrollar las actividades mentales superiores.
***
Desde el mismo momento de la fecundación del óvulo por parte del espermatozoide, se genera el código genético, el ADN, particular y propio de cada individuo, el que regirá el desarrollo biológico y que, por supuesto, condicionará los demás desarrollos del Homo-Humano, como especie, en el ambiente y en la cultura.
Cada Homo-Humano está dotado de un código genético, ADN, particular y propio que es el resultado de la unión de los códigos genéticos de sus padres y de las particulares variaciones y mutaciones resultantes de esa unión. En consecuencia, cada Homo-Humano, es único, tanto en lo biológico como en lo existencial.
Por lo anterior, los procesos biológicos y culturales del desarrollo del Homo-Humano, serán particulares y propios para cada individuo, por lo que el desarrollo biológico y existencial de cada individuo será particular y propio.
Cada individuo se desarrolla de acuerdo con el despliegue del repertorio de sus determinantes biológicos en el ámbito de sus condicionamientos culturales, todo lo cual es particular y propio para cada individuo.
Sin embargo, el Homo-Humano tiene en común con todos los individuos de su especie los mecanismos biológicos que lo forman y trasforman: un cuerpo que se mueve, siente, se siente, imagina, piensa, memoriza, actúa y se expresa, pero, en el cual, ese moverse, sentir, sentirse, imaginar, pensar, memorizar, actuar y expresarse, se desarrollan y expresan de forma particular y propia, eso es lo que hace a cada individuo único tanto en lo biológico como en lo existencial.
Del desarrollo biológico se ocupan las ciencias biológicas y del desarrollo existencial las ciencias sociales y humanas. Más avanzadas las primeras en lo concerniente al conocimiento de la naturaleza biológica humana, mientras que las segundas apenas están empezando a tomar de aquellas los conocimientos necesarios que les permitan explicar las conexiones entre esa naturaleza biológica y el desarrollo y funcionamiento de los mecanismos biológicos en el desarrollo existencial.
Las ciencias biológicas han explorado y mostrado los procesos y el funcionamiento del moverse, sentir, sentirse, imaginar, pensar, memorizar, actuar y expresarse, en el cuerpo humano. Algo de ello, han asumido las ciencias sociales y humanas para explicar el desarrollo y el comportamiento humano. Sin embargo, dada la magnitud y complejidad, tanto de lo uno como de lo otro, apenas es posible plantarse algunas explicaciones y respuestas a las preguntas que se suscitan.
En esas condiciones y en el marco de la hipótesis propuesta atrás, voy a especular con algunos de los asuntos expuestos para explicarme el qué, cómo y porqué, el Homo-Humano ES y ESTÁ en el mundo.


2. Del buen sentir


Parto de una parodia que me permite desmontar el dualismo cartesiano:
Siento luego existo.
Existo luego pienso.
Pienso luego soy.
Anhelo luego poseo espíritu.
Como lo dije antes, el Homo-Humano es y está en el mundo porque su cuerpo siente y percibe con los sentidos de su cuerpo (los órganos sensoriales), los estímulos físico-químicos mediante los cuales se manifiesta la materia/energía en su interior y a su alrededor y los procesa para sentir, sentirse y moverse, es decir: codificar la mente (actuar, imaginar, pensar, memorizar y expresarse), que es lo que hace humano al Homo-Humano.
El cerebro es el órgano maestro del cuerpo mediante el cual procesa y maneja la información que percibe y siente y desarrolla la mente que es la imagen y memoria del cuerpo en todo momento.
El recién nacido entra al mundo dotado de su cuerpo, de los códigos y de los elementos necesarios para desarrollarlo y desarrollar los códigos biológicos y los elementos para desarrollar los códigos culturales por medio de los cuales cumplir los imperativos evolutivos: supervivencia, reproducción y adaptación.
La crianza del recién nacido es el período primordial de su desarrollo. De la saludable atención a las necesidades fisiológicas y mentales dependerá la salud y el adecuado cumplimiento de tales imperativos, así como también de la salud mental del individuo, aspecto fundamental del ser humano.
Por una parte, los códigos biológicos (metabólicos, homeostasis, etc.) procesarán de manera adecuada el desarrollo de cuerpo y mente y, por la otra, la adecuada formación, aprendizaje y manejo de los códigos culturales, producirán un Homo-Humano mentalmente saludable.
Del desarrollo de los códigos biológicos, las ciencias de la salud han descubierto amplio conocimiento. Del desarrollo de los códigos culturales, las ciencias apenas están descubriendo los complejos mecanismos del cuerpo, el cerebro y la mente.
Es a partir de esos conocimientos que se puede proponer una crianza adecuada que mitigue el impacto desnaturalizante de la cultura.
De acuerdo con lo que dije atrás, el recién nacido está dotado de los códigos biológicos y de los elementos para desarrollar los códigos culturales. Son estos últimos los más desconocidos y por tanto los más complejos. Sin embargo, se puede afirmar que lo fundamental para el desarrollo de tales códigos culturales, es el desarrollo adecuado de los circuitos neuronales de los sentidos, los procesos sensoriales, para que de tal manera la mente aprehenda, aprenda y comprenda su Ser y Estar en el mundo: tiempo, espacio y movimiento.
Biológicamente, el cuerpo y la mente están dotados para reaccionar, es decir, moverse hacia lo que lo atrae y huir de lo que rechaza. Ese primer código se manifiesta en las casi infinitas variaciones de las sensaciones de placer y dolor. A partir de tales sensaciones el cuerpo y la mente desarrollan los códigos adecuados para el movimiento y por lo tanto elaboran los mapas e imágenes mentales que se corresponden con el espacio y el tiempo. Son esos códigos, mapas e imágenes, a partir de los cuales se desarrolla toda la cultura del Homo-Humano. En consecuencia, el desarrollo adecuado de tales códigos determina las condiciones necesarias para el adecuado desarrollo del individuo y su acción en la cultura.
Y, ¿cómo se hace?
Todas las investigaciones neurocientíficas están de acuerdo en mostrar que el Homo-Humano es un cuerpo y una mente que sienten y reaccionan y que por ese sentir y reaccionar desarrollan los códigos que le permiten sentirse (conciencia) y ser consciente, es decir, Ser y Estar en el mundo: moverse, sentir, imaginar, pensar, memorizar, actuar y expresarse.
Los neurocientíficos explican ese Ser y Estar de diversas formas, para el caso, cito al neurocientífico Marco Iacoboni:
"En el fondo, ¿qué es lo que los seres humanos hacemos durante todo el día? Leemos el mundo, en especial, a las personas con las que interactuamos" (Marco Iacoboni, Las neuronas espejo, Katz, Buenos Aires, 2009, p. 13).
Y he seleccionado esta cita porque Marco Iacoboni propone un concepto acorde con la cultura: la lectura.


3. Al bien pensar


Ese proceso de desarrollo del Ser y Estar en el mundo, asimilado a un complejo algoritmo, debe cumplir unas condiciones necesarias y suficientes para que se produzca un resultado saludable.
El Homo-Humano se desarrolla a medida que lee (experimenta) y se convierte en lector, es decir, aprehende, aprende y comprende la información que le suministran sus sentidos, así como aprehende, aprende y comprende cómo manejarla y controlarla, todo ello de acuerdo con el cumplimiento de las condiciones y requerimientos adecuados de tiempos, espacios y movimientos, en cada momento, para que así no se provoque una desnaturalización.
A manera de descripción sencilla, se puede decir que el proceso se inicia cuando el recién nacido empieza por conocer y explorar su cuerpo, con lo que, prácticamente, establece la medida de todas las cosas de su Ser y Estar, de su sí mismo y del mundo: placer, dolor, hambre, frío, calor, tacto, sonido, comodidad, duración, distancias, texturas, olores, colores, sabores, imágenes, tamaño, peso, etc. En fin, las sensaciones a partir de las cuales pueden elaborar todos los conceptos de espacio, tiempo y movimiento, que determinan y condicionan la acción de su cuerpo y mente y, luego, a partir de ello desarrollar el proceso de denominación, definición, interpretación, etc., es decir, imaginar, pensar, memorizar, actuar, expresar. De esa manera, de la salud y oportunidad del primer proceso, depende la salud y oportunidad del siguiente y los siguientes procesos: el desarrollo fisiológico, emocional e intelectual. Es decir:
Del buen sentir al bien pensar.
A diferencia de otros animales con períodos muy cortos de crianza, el Homo-Humano, como lo mencioné atrás, por evolución y por ventaja evolutiva, requiere de un largo proceso de crianza, el mismo que la actual cultura está desnaturalizando, haciéndolo cada vez mas corto, por motivos que no es del caso analizar ahora, pero lo que provoca el más negativo impacto en la formación y desarrollo de individuos saludables y capaces.
Continuando con la metáfora de Marco Iacoboni, el desarrollo, aprendizaje y manejo adecuado de la lectura, es largo y complejo, más que en el aspecto puramente intelectual, en los aspectos sensoriales, emocionales, pasionales, sentimentales, o sea, en las actividades mentales superiores.
Si es complejo y largo el proceso para desarrollar, aprender, comprender y manejar, adecuadamente la lectura de signos, letras, sílabas, palabras, frases, párrafos, en fin, textos, conceptos, etc., y lo es todavía más complejo, el desarrollo, aprendizaje y manejo de los números, las matemáticas, las cantidades y medidas, lo es mucho más complejo y difícil si antes no se ha desarrollado, aprendido, comprendido y manejado, la lectura de los sentidos y si no se han establecido los circuitos neuronales adecuados del cuerpo y la mente en el mundo interior y exterior, para sentir, sentirse, moverse, localizarse, aprehender, aprender, comprender, recordar, actuar, imaginar, pensar y expresarse en el tiempo, el espacio, el movimiento, etc. El existir en sí, con los otros y en el mundo.


Bibliografía


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Rodolfo Llinás, I of the Vortex: From Neurons to Self, Bradford Books, MIT Press, MA, 2001.
Rodolfo Llinás, El cerebro y el mito del Yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y los comportamientos humanos, Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2002.
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Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009.
Marco Iacoboni, Las neuronas espejo. Empatía, neuropolítica, autismo, imitación o de cómo entendemos a los otros, Katz, Buenos Aires, 2009.
Jean-Pierre Changeux, Razón y placer, Tusquets, Metatemas, Barcelona, 1997.
Jean-Pierre Changeux, Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un nuevo enfoque neuronal, Katz, Buenos Aires, 2010.
Louann Brizendine, El cerebro femenino, RBA, Barcelona, 2011.
Louann Brizendine, El cerebro masculino, RBA, Barcelona, 2010.
Ramón Román Alcalá, El enigma de la Academia de Platón. Escépticos contra dogmáticos en la Grecia Clásica, Berenice, Córdoba, 2007.
John R. Searle, La mente. Una breve introducción. Grupo Editorial Norma, Bogotá, 2006.
Iván Rodrigo García Palacios, Sensaciones epicúreas, Medellín, 2012.
Iván Rodrigo García Palacios, Lectura y escritura con todos los sentidos, Medellín, 2011.

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1 Ver: Ramón Román Alcalá, El enigma de la Academia de Platón. Escépticos contra dogmáticos en la Grecia Clásica, Berenice, Córdoba, 2007, nota: nota: p. 61.
2 Considero cultura todo aquello que el Homo-Humano inventa a partir de su cuerpo, es decir, lo que no es estrictamente producido por la mecánica biológica. Algo así como las extensiones que propuso Marshal McLuhan.


8 de diciembre de 2012

Giordano Bruno y el Arte de la Memoria



Iván Rodrigo García Palacios
Giordano Bruno y el Arte de la Memoria


Mnemósine, por Dante Gabriel Rossetti.


Contenido
De la magia bruniana
"Memoria artificial", la internet y las neurociencias
Hombre nuevo, el poder de la imaginación y Arte de la Memoria
"El heroico furor"
El Mago y la Magia
Mago es quien conoce y trasforma el mundo
La mente es la memoria sensorial del cuerpo, el escenario de la imaginación, donde se despliegan las emociones y los sentimientos, actúa el pensamiento y juegan los recuerdos y los sueños


Giordano Bruno y el Arte de la Memoria


Los primeros Homo-Humanos construyeron su Ser y Estar en el mundo, la memoria sensorial, el mecanismo de los recuerdos, con cuentos, mitos, canciones, danzas, para expresar, conservar, almacenar, procesar y trasmitir, sus sensaciones y sentimientos, sus conocimientos y la historia de su existencia con los medios de los que disponían en sus cuerpos: sonido y movimiento (el sueño edénico, el enigma del origen). Más adelante, para ampliar esas capacidades y aumentar la perdurabilidad y fidelidad de su memoria, inventaron la pintura, la escultura y la escritura (el sueño erótico, la sabiduría de la unidad). Muchos siglos después, en el siglo XV, inventaron los libros impresos y se puso al alcance de las personas que sabían leer y escribir la memoria de la humanidad (el sueño enciclopédico, el saber universal). Cuatro siglos después, en el siglo XX, las ciencias y las tecnologías desarrollaron los medios audiovisuales y pusieron al alcance de casi todo el mundo, no sólo la memoria universal, sino todo lo que estaba sucediendo en el mundo (el sueño de la ubicuidad, el ojo que todo lo ve). Y, ahora, se está gestando el desarrollo de una nueva memoria, la de la hiperrealidad y la de los hipervínculos, esa hipermemoria o hipermente virtual que se desarrolla en el hiperespacio y la que produce la ilusión de la ubicuidad, Ser memoria universal en tiempo presente y real y, al mismo tiempo, Estar en todas partes al mismo tiempo (el sueño lúdico, el poder de jugar con la naturaleza).
Para ser congruente con las cualidades organizadoras y catalogadoras de la naturaleza humana, señalo esos períodos de la evolución de la cultura humana como los sueños y, a veces las pesadillas, en los que los Homo-Humanos han inventado algunas de las extensiones de sí mismos con las que se han trasformado y han trasformado el ámbito de su mundo y sus relaciones con él. La lectura y la escritura son las herramientas más poderosas de la genética cultural.
Junto con la evolución de sus cuerpos, los Homo-Humanos han provocado la evolución y mutación de sus culturas, su Ser y Estar en el mundo, lo que, a su vez, ha incidido en la evolución de sus propios cuerpos: de cuerpos plásticos a cuerpos virtuales.
La genialidad de Giordano Bruno fue haber intuido que, en el ámbito en el que le correspondió vivir, se estaba produciendo una mutación cultural: la expansión de la memoria de la mente humana que, de nuevo y otra vez desde la escritura, se expandía como consecuencia de la adaptación tecnológica de los tipos móviles a la imprenta implementada por Johannes Gutenberg, lo que provocó la universalización de los libros impresos.
Pero, lo fundamental de esa intuición de Giordano Bruno, fue el que, si bien millones de personas tenían la posibilidad de saber leer, escribir y memorizar, la verdadera revolución sólo sería posible si, a partir de ello, se expandiera la capacidad humana para descubrir aquellos conocimientos aun desconocidos de la naturaleza de la Naturaleza y de la naturaleza de la existencia, más allá de los conocimientos heredados y ya caducos, recibidos de los antecesores y mantenidos por los poderes imperantes como dogmas incontrovertibles.
Hasta ese momento, el conocimiento científico era casi el mismo que por dos milenios había reproducido la humanidad, pero el que ya no ofrecía respuestas ni explicaciones ni soluciones a los fenómenos físicos y humanos que se percibían y que desafiaban toda comprensión. Era pues necesario poder dar respuestas a las antiguas y a las nuevas preguntas con nuevos métodos y a partir de una nueva visión sobre el mundo y la humanidad y contra los dogmas impuestos y mantenidos por la Iglesia Católica.
Y esa fue la genialidad de Giordano Bruno, intuir que, sólo la memoria que memoriza y combina datos e informaciones, no era ni adecuada ni suficiente para descubrir nuevos conocimientos, que era necesario que, a partir de esas habilidades, el Homo-Humano "descubriera muchas y nuevas facultades", por medio de las cuales, memoria e imaginación, descubrieran muchos y nuevos conocimientos; fue así él como combinó las tradiciones memorísticas y combinatorias que imperaban y propuso un nuevo método, el mismo que estimuló, inspiró y formó a aquellos que, después de él, desarrollaron una nueva memoria, una nueva visión de sí mismos y del mundo y propusieron nuevas ideas y métodos para descubrir, organizar, interpretar y desarrollar, conocimientos, ciencias y filosofías.
Si bien el Arte de la Memoria de Giordano Bruno se inserta en la tradición del Ars memorativa de técnicas y mecánicas de memorización y se inspiró en la memoria combinatoria de Raimundo Lulio, su propósito fue mayor. Además de ser un método de memorización, era también un método pedagógico por medio del cual descubrir conocimiento en la Naturaleza física y existencial, un método que él intuyó y que inspiró a aquellos que luego sentarían las bases de las ciencias actuales 1:
"Hemos compuesto este arte que es preferible a todas las demás por el valor de los principios que en ella están contenidos, y no puede posponerse a ninguna en base a los resultados (...) Este arte no lleva a un simple arte de la memoria, sino que conduce e introduce también al descubrimiento de muchas facultades" (Giordano Bruno, De Umbris idearum).
Buena parte de los escritos de Giordano Bruno están dedicados tanto a la explicación de su método, así como "al descubrimiento de muchas facultades", por parte de los que a ello se apliquen.
De la memoria humana, del Arte de la Memoria y de las intuiciones de Giordano Bruno, tratan estas notas cuya finalidad será mostrar que la salud mental y física de los Homo-Humanos dependen del aprehender el buen sentir para así aprender el bien pensar.


De la magia bruniana


“Mago significa hombre sabio con poder de obrar” (Giordano Bruno, De magia)
... Maravillas.


Giordano Bruno ha sido más celebre por la divulgación y defensa de las ideas astronómicas de Copérnico y por haber contribuido a desplazar el antropocentrismo del "ombligo" del Homo-Humano hasta un universo infinito de infinitos mundos, así como por un frívolo esoterismo. En cambio, mucho menos o nada, se le ha reconocido o vilipendiado por aquellas otras de sus "especulaciones" ("Pensar es especular con imágenes") en las que el Homo-Humano contempla en la Naturaleza, que es el Espejo donde el Homo-Humano se mira y se contempla con el "Ojo" y en la "Luz" originaria y que, por el poder de la Imaginación, logra, con el Entendimiento, intuir unas leyes, como las que él propuso, inspiradas en epicúreo espíritu, y en las que, mirando con ingenio, se anticipan ya, entre otras, a las teorías de una física clásica newtoniana, una física relativista esteiniana y una física cuántica, tan actuales 2 y las que, me aventuro a afirmar, él contribuyó a inspirar.
Pero, las mayores injusticias se han cometido con Giordano Bruno, más allá de los prejuicios y de las estigmatizaciones religiosas y filosóficas y de su condena a la hoguera inquisitorial, así como de su posterior mitificación al banalizarlo como un farsante e impostor Mago de feria, por culpa de la temerosa actitud de aquellos que, por salvar el pellejo, entronizaron en la modernidad el paradigma de la dualidad cuerpo-alma, por lo cual se retrasaron por cerca de cuatro siglos los avances en las ciencias biológicas, demorando así el desarrollo de las neurociencias, a la luz de las cuales se pueden mirar ahora otras de las intuiciones cumplidas de Giordano Bruno.


"Memoria artificial", la internet y las neurociencias
En la segunda mitad del siglo XVI, Giordano Bruno planteó la existencia y la posibilidad de "fabricar" una "escritura interior" y una "mente y memoria artificial" en la mente humana (De umbris idearum), diferente de la memoria natural, en la que se podrían acumular y conservar todos los saberes posibles. Esto lo hizo como el último de los magos de una tradición de más de dos mil años que hasta el catolicismo empleó en la formación de sus prosélitos, pero, y eso es lo más asombroso, lo hizo como el primero de los Magos de la modernidad -claro está que ya no con ese nombre-, una modernidad cuyos "Magos", cuatrocientos años después y sin darle el crédito, demostrarían, por una parte, y "fabricarían", por la otra, que tanto la "escritura interior" como la "mente y memoria artificial", existían y funcionaban en el mismo cerebro y que, también, eran posibles de ser "fabricadas" por parte de las ciencias y las tecnologías como un mecanismo artificial; claro está que no sin que antes las ciencias pasaran por aquellas otras evoluciones y revoluciones necesarias para que tales maravillas y prodigios fueran factibles.
En orden cronológico, primero, las ciencias y las tecnologías de finales del siglo XX, desarrollaron y construyeron una "red" virtual de hiperrealidad e hipervínculos (Giordano Bruno los llamó Universo y Vínculo de vínculos), cuya semejanza con los sistemas del Arte de la Memoria que Giordano Bruno elaboró y los que, traduciendo su lenguaje a los actuales lenguajes de la ciencia y la tecnología, son, reales y evidentes y aun superiores, porque en su "Arte" él incluía aquellos aspectos de la naturaleza humana que todavía hoy ni las ciencias ni las tecnologías han podido "fabricar" artificialmente, tales como lo son las sensaciones, la imaginación, las emociones, los sentimientos, el pensamiento, las pasiones, los afectos, los anhelos, y, lo más importante, las facultades de descubrir e inventar.
Giordano Bruno describió así su Arte de la Memoria y su invento de "la memoria artificial":
"Tratamos este arte bajo una doble forma y camino, de las cuales una es más elevada y general ya sea para ordenar todas las operaciones del alma, ya sea también principio de muchos métodos, con los que cual diversos instrumentos puede intentarse e inventarse la memoria artificial. Consiste en primer lugar de treinta intenciones de las sombras, en segundo lugar en treinta conceptos de ideas, en tercer lugar en parecidos vínculos que podemos derivar de las intenciones y conceptos mediante una industriosa adaptación de los elementos de la primera rueda a los elementos de la segunda. La segunda parte que sigue está más limitada a un modo determinado de adquirir la memoria mediante el artificio" (Giordano Bruno, De Umbris idearum).
Será luego que Giordano Bruno exponga de manera amplia el funcionamiento y operaciones de su Arte de la Memoria en De magia, De vinculis in genere, Sigillus sigillorum y en otros de sus escritos, un método que, si bien se inspira en una tradición ya en decadencia, el tratamiento que él le da, no sólo inspirará los modelos de filósofos y matemáticos posteriores, sino que, analizado en un lenguaje actual, pareciera que estuvieran hablando de la internet que ahora copa nuestro mundo, si así se interpreta tanto el método bruniano como la explicación que de él ofrece Ignacio Gómez de Liaño:
"[...] el arte de la memoria de Giordano Bruno es la fabricación de un ojo. Ventana y espejo donde las cosas son apariciones y juegos de espectros, este ojo artificial e inventivo es la cifra de la mente que alumbra Bruno. Es en la práctica de la diversión óptica como se descifra esta, es en las seguridades de la presencia y en las inseguridades de una presencia siempre ambigua, como se enseña a vivir en la apariencia. Desde la cifra del ojo no son las apariencias lo que engaña.
Este ojo -cifra de la mente- no es el instrumento de la visión: no se ve con los ojos, sino, como los héroes de Homero, se ve en los ojos. Ubicadas en la vista, hecha lugar, la retina insume en sus puntos a las cosas, hechas puntos; y repite en su pequeño mundo de luz a la tierra y al cielo como geometría -medida de la tierra- y como planisferio celeste. ("Tierra" y "ojo" es como llama Bruno al centro de sus atrios mnemónicos). Tierra y cielo, a contrapelo de la ley de la gravedad, aparecen en el ojo como concreción de imágenes, pero también como diversión de espectros" 3.
Pero, en principio, lo que propone Giordano Bruno, es un "arte" mediante el cual "ordenar todas las operaciones del alma", pero de una "alma" de naturaleza y expresión diferentes a las impuestas por las filosofías y teologías cristianas de su época, a las que se opone y que, por el contrario, anticipa la concepción de que en el Homo-Humano no existe una excepcional dualidad de cuerpo y alma, sino la maravillosa unidad de un cuerpo que produce una mente excepcional que se construye de sensaciones, pasiones, anhelos y del que emana un Espíritu 4.
Para Giordano Bruno, cuerpo y alma, son lo que antes fueran para Epicuro:
"(63) Y después de estas cosas, es preciso reparar, refiriéndose a las sensaciones y pasiones –pues así la convicción será más certera– en que el alma es un cuerpo sutilmente particulado, diseminado por todo el organismo y muy semejante a un soplo que tiene una mezcla de calor, en parte semejante a este [calor], en parte semejante a aquel [soplo], si bien hay una parte que ha alcanzado gran variación [respecto] de tales [primeras partes] en razón de su sutil particulación y [que es] más simpática con el restante organismo" (Epicuro, Epístola a Heródoto).
Así describe Giordano Bruno el funcionamiento del cuerpo y del alma:
"Pues así como nuestra alma produce primera y universalmente con el cuerpo entero toda obra de vida, sin embargo, pese a estar toda entera en el todo y en toda y en no importa qué parte, no por ello hace todo a partir de todo ni de cualesquiera partes, sino que hace ver en el ojo, oír en el oído, gustar por la boca (porque si el ojo estuviese por todas partes, por todas partes vería, y si los órganos de todos los sentidos estuviesen por todas partes, por todas partes enteramente sentirían), así también el alma del mundo que está en todo el mundo, allí donde ha alcanzado una materia determinada, allí mismo produce un sujeto (cosa) y manifiesta, a partir de él, determinadas operaciones. Por consiguiente, aun cuando se halle igualmente por doquier, no actúa de igual manera en todas partes, porque no se le suministra una materia igualmente dispuesta en todas partes" (Giordano Bruno, De magia).
Y así serán, después, cuerpo y "mens" para Spinoza, quien se inspira en Giordano Bruno:
"PROPOSICIÓN XIII
"El objeto de la idea que constituye el alma (mens) humana es un cuerpo, o sea, cierto modo de la Extensión existente en acto, y no otra cosa" (Spinoza, Ética, II, Proposición XIII).
En palabras sencillas y en una traducción actual:
"La mente humana es la idea, imagen y forma, del cuerpo humano".
O para decirlo de la forma como luego lo explicaré:
La mente es la memoria sensorial del cuerpo, el escenario de la imaginación, donde se despliegan las emociones y los sentimientos, actúa el pensamiento y juegan los recuerdos y los sueños.
De Epicuro a Bruno y a Spinoza y a las ciencias actuales, una "alma" que es la mente de un cuerpo, lo que lleva ahora al segundo de los descubrimientos científicos actuales intuidos por Giordano Bruno con su "fabricación de una mente artificial".
Las neurociencias están demostrando que la mente es la memoria sensorial del cerebro, del sentir y de los sentimientos y que es, a partir de esa memoria, que cada Homo-Humano "fabrica" su conciencia 5, su identidad, "personaliza" su cerebro 6 y desarrolla su imaginación, sus sentimientos, su pensamiento, su conocer, su singularidad y se proyecta al futuro, como se expone más adelante.
Esto es lo que Giordano Bruno escribió y que pareciera estar hablando, en el lenguaje de su época, del funcionamiento del cerebro, de la mente y de lo humano del Homo-Humano:
"El alma (mens) se difunde en grado sumo por todo el horizonte de su naturaleza. Acaece por ende que no sólo conoce sus propios miembros, sino incluso todas las cosas con las que contrajo algún uso, participación y comunión.... Pues así como si alguien roza con el dedo o pincha con una aguja una sola parte del cuerpo, al punto todo el cuerpo se turba según todos los miembros, no según aquella parte solamente -aún cuando sólo a partir de aquella parte-, asimismo, teniendo el alma de cada cosa continuidad con el alma del universo, no se sigue la imposibilidad -que se da en los cuerpos- de penetrarse mutuamente" (Giordano Bruno, De magia).
«[...] no hay nada en la razón que no haya sido anteriormente percibido por los sentidos [quod prius non fuerit in sensu], y no hay nada que, partiendo de los sentidos, pueda llegar hasta la razón sin pasar por la fantasía» (Giordano Bruno, Theses de Magia, XLIII, vol. III, pág. 481).
Y aquí retorna el asunto de sentir y conciencia, del que ya escribí en Sensaciones epicúreas, y que me obliga ahora a transcribir lo escrito por dos físicos: el Premio Nobel Georges Charpak y por Roland Omnès, y un neurocientífico, Antonio Damasio, citado por ellos dos.
Escriben Georges Charpak y Roland Omnès:
"Intelectualmente, sabemos que el problema de la significación carece de respuesta o, al menos, que la respuesta está más allá del horizonte del saber actual. Sin embargo, ¿qué palabras concretas han acudido a nuestra pluma y a la de Bertrand Jordan? Sufrimiento, vida interior, belleza, alegría, deseo, repugnancia, dificultad de creer ... Todas pertenecen al orden del sentimiento: un sentimiento que lucha contra el entendimiento. Podría decirse, pues, que el problema no es encontrar el significado intelectual del universo y de las leyes, sino integrar este conocimiento en la conciencia: conciencia más vasta que el puro conocimiento y que engloba los sentimientos, incluido el sentimiento de sí mismo. Es en mí, por mí, para mí, que deseo hacer del conocimiento una parte viva de mí y algo absolutamente extraño.
Un gran neurobiólogo, Antonio Damasio, nos ayudará a dar cuerpo a esta idea aún vaga, a la luz de recientes resultados en el campo del cerebro y de la conciencia. He aquí lo que dice:
"La idea más sorprendente (surgida de las investigaciones sobre estos temas) es, quizás, el hecho de que la conciencia se origina en un sentimiento. [...] La idea de que la conciencia sería un sentimiento de conocimiento concuerda con los resultados que hemos podido obtener sobre las estructuras cerebrales que se le asocian más estrechamente. [...] Arraigando la conciencia en el sentir podemos explicar el sentimiento de sí mismo. [...] Situar el origen de la conciencia en el sentimiento nos lleva a interrogarnos por la naturaleza íntima del sentir. ¿De qué están hechos los sentimientos? (Notemos que el autor ha descrito antes el soporte biológico, humoral, de las emociones, que son más primarias que los sentimientos). ¿De qué son percepción los sentimientos? ¿Hasta dónde podemos explorarlos? En la actualidad aún no es posible dar una respuesta plena a estas preguntas. [...] Pudiera ser que la conciencia humana exigiera la presencia de sentimientos" 7
Los mecanismos neuronales del sentir, de los sentimientos y de su utilidad biológica y existencial serán también explorados y explicados a partir del descubrimiento de las neuronas espejo por parte de Marco Iacoboni y su equipo de investigaciones.


Hombre nuevo, el poder de la imaginación y Arte de la Memoria
En este contexto y en el espíritu platónico y epicúreo de su época, Giordano Bruno también estaba inmerso en aquella otra tradición que desde la antigüedad se proponía la formación de hombres superiores, un Hombre Nuevo, a partir de las propiedades y cualidades naturales del propio Homo-Humano, es decir, de su propia naturaleza biológica y existencial. Un Hombre Nuevo que partiendo de su cuerpo como criterio de verdad (Epicuro), ascendiera de la multiplicidad a la unidad (Platón), para que, con el poder de su imaginación y entendimiento, pudiera contemplar todo aquello que le era factible mirar en el infinito de la Naturaleza con "el Ojo" de sus sentidos y en la "Luz" primordial de su entendimiento, mirarse a sí mismo y en sí mismo a la Naturaleza. Esa es la magia de sus maravillas:
¿Por qué, digo yo, son tan pocos los que comprenden y hacen suyo el poder interior? ... Aquel que ve en sí mismo todas las cosas es, a un mismo tiempo, todas las cosas (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
Esos son los presupuestos, cuerpo y Unidad, de los que Giordano Bruno parte para fundamentar el poder de la imaginación y de su Arte de la Memoria. De manera simple, para él, el conocimiento es tanto visión exterior, científica, saber (episteme) así como una "visión interior", ver (sentir), saber, creer (gnosis) 8. Experiencias que se convierten en datos comprobables y "Experiencias" que unifican el Todo con el Uno. Eso es lo que, de acuerdo a las neurociencias, hacen el cerebro y la mente: del caos de la multiplicidad a la unidad del conocimiento.
"Mas puesto que en todas las cosas hay una conexión ordenada, de modo que los cuerpos inferiores siguen a los medianos y estos a los superiores, también los cuerpos compuestos se unen a los simples y esto simples a los más simples, aquellos materiales se aproximan a los espirituales, y aquellos espirituales a su vez a los inmateriales, ya que uno solo es el cuerpo del Ente universal, uno solo el orden, uno solo el gobierno, uno solo el principio y uno solo el fin, uno solo el primero y uno solo el último. Y como se da una continua migración de la luz a la tiniebla ... nada impide que al sonido de la lira universal de Apolo las cosas de abajo poco a poco sean reclamadas por las de arriba, y aquellas más bajas mediante las intermedias se aproximen a la naturaleza de las superiores; como también por la sensación resulta claro que la tierra se transforma por rarefacción en agua, el agua en aire, el aire en fuego, como por condensación el fuego se transforma en aire, el aire en agua, el agua en tierra. Así en general vemos en aquellas cosas que cambian, que el movimiento limita siempre con el estado y el estado con el movimiento ... De aquí que... debamos esforzarnos absolutamente -teniendo ante los ojos, según las excelsas operaciones del alma, la escala de la naturaleza- por tender siempre, mediante operaciones intrínsecas, del movimiento y de la multiplicidad a la quietud y a la unidad; si seguimos eso según nuestra facultad, también nos conformaremos a las obras divinas admiradas por todos. A eso mismo nos conforta y exhorta el vínculo preestablecido de las cosas y las consiguientes conexiones" (Giordano Bruno, De Umbris idearum).
"El heroico furor"
Y para lograr esas "visiones", el Hombre Nuevo de Giordano Bruno, debe estar poseído por "el furor heroico", un claro sucesor de los dionisiacos y eróticos ensimismamientos de Sócrates, del platónico "furor divino" y del imperturbable entusiasmo vital epicúreo.
Giordano Bruno, al igual que el Platón eleusino de Banquete y Fedro y el Epicuro de las Sensaciones epicúreas, propone a los Homo-Humanos "vivir la vida de los dioses":
"He aquí pues cómo Acteón, convertido en presa de sus propios canes, perseguido por sus propios pensamientos, corre y "dirige los nuevos pasos" -renovado en cuanto procede divinamente y con mayor ligereza, es decir, con mayor facilidad y con más eficaz vigor- "hacia la espesura", hacia los desiertos, hacia la región de las cosas incomprensibles; de hombre vulgar y común como era, se torna raro y heroico, tiene costumbres y conceptos raros, y lleva una vida extraordinaria. Y en este punto "le dan muerte sus muchos y grandes canes", acabando aquí su vida según el mundo loco, sensual, ciego e ilusorio, y comenzando a vivir intelectualmente; vive la vida de los dioses, nútrese de ambrosía y de néctar se embriaga" (Giordano Bruno, Los Heroicos Furores, I, 4).
Y, si al igual que en los escritos de Platón y Epicuro, el Lector Ludi hace la debida Lectura Lúdica, se encontrará junto con ellos, trasformado en un dios.
Ese es el asunto, voy a mostrar ¿qué, cómo y porqué?, "el furioso heroico" de Giordano Bruno, es también, con "el daimónico" hombre platónico y el imperturbable epicúreo, que no son los primeros ni únicos ni últimos, pero si son un punto de partida del "camino" para trasformar al Lector Ludi en "Mago":
"TANSILLO: Se suponen, y de hecho existen, varias especies de furores, todas las cuales se reducen a dos géneros: los unos manifiestan únicamente ceguera, estupidez e ímpetu irracional, tendiendo a la insensatez ferina; consisten los otros en cierta divina abstracción por la cual algunos alcanzan a ser en verdad mejores que los hombres ordinarios. Y estos son a su vez de dos especies, pues ciertos individuos, al haberse convertido en habitáculo de dioses o espíritus divinos, dicen y obran cosas admirables de las que ni ellos mismos ni otros entienden la razón (...). Otros, por estar avezados o ser más capaces para la contemplación y por estar naturalmente dotados de un espíritu lúcido e intelectivo, a partir de un estímulo interno y del natural fervor suscitado por el amor a la divinidad, a la justicia, a la verdad, a la gloria, agudizan los sentidos por medio del fuego del deseo y el hálito de la intención y, con el aliento de la cogitativa facultad, encienden la luz racional, con la cual ven más allá de lo ordinario: y estos no vienen al fin a hablar y obrar como receptáculos e instrumentos, sino como principales artífices y eficientes" (Giordano Bruno, Los heroicos furores, Tecnos, Madrid, 1987, pp. 56-57).
Eso que "sienten" "los furiosos heroicos" de Giordano Bruno, es lo mismo que "sintieron" aquellos antes que él y todos los que después se preguntan por el sentido del Todo sin hallar otra respuesta que su propia sensación, su conciencia: materia y energía organizadas para sentir y conocer. Lo sagrado es "el instante" de la vida en el infinito del tiempo y del espacio. El universo infinito y los infinitos mundos cuya materia y energía infinitas conocen y se conocen a sí mismos como totalidad: eso es el Homo-Humano.


El Mago y la Magia
Llegamos así al proceso mediante el cual el Homo-Humano se hace lo que es y se contempla en "el Espejo de la Naturaleza", mediante "la Luz" que todo lo origina y se hace "Mago" 9, "el furioso heroico", el verdadero filósofo:
Admirable parentesco que se da entre los verdaderos poetas -a los que se asimilan los músicos por ser idéntica la especie a que ambos hacen referencia-, los verdaderos pintores y los verdaderos filósofos; puesto que la verdadera filosofía es tanto música o poesía como pintura; la verdadera pintura es tanto música como filosofía; la verdadera poesía -o música- es tanto pintura como cierta divina sabiduría. (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
Porque esa "divina sabiduría" es el poder de la imaginación:
"La potencia imaginativa es como un pintor, esto es, como el consolidador de imágenes infinitas, que fabrica haciendo múltiples combinaciones con las cosas vistas y oídas. Fácilmente empero podemos conocer a la imaginación, que se rige por las leyes de la razón; siempre muestra y manifiesta, ciertamente, en la superficie de los sentidos el orden y la trabazón más idóneas de miembros con miembros. Más nosotros también enseñamos... el arte que de todas las cosas hace todas las cosas" (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
He ahí la magia y el Mago de Giordano Bruno:
“Mago significa hombre sabio con poder de obrar” (“magus significat hominem sapientem cum virtute agendi”) (Giordano Bruno, De magia).
Y agrego: con poder de obrar ... Maravillas, como bien lo explican Carlos Muñoz Gutiérrez y José Antonio Maravall.
Escribe Carlos Muñoz Gutiérrez:
“El conocimiento como comprensión de la unidad, que es la naturaleza, posibilita la magia que es actuar como ésta, desgajando los contrarios. Si el conocimiento es ir ascendiendo a través de las complicaciones de la unidad para alcanzarla, la magia es el proceso inverso, el proceso natural. Por eso, obrando igual que la naturaleza podemos hacer maravillas, en cuanto que conozcamos los medios y maneras por los que la naturaleza se constituye, repitiéndolas podemos crear hasta cierto punto como la naturaleza”.
[...]
“Nuestra magia sigue consistiendo en hacer maravillas, pero la maravilla consiste ahora en crear un significado allí donde existe un caos. Bruno se esforzó precisamente en componer un nuevo cosmos, en lo físico, lo moral y lo religioso, y además nos lego un método de creación de orden, o mejor, nos dijo que la labor del mago es componer métodos. La cuestión, no obstante sigue abierta, ¿crean nuestros métodos magia negra o magia blanca?” (Carlos Muñoz Gutiérrez, Giordano Bruno: El Arte de la Memoria).
Escribe José Antonio Maravall:
“Hé aquí cómo Giordano Bruno define el mago: “magus significat hominem sapientem cum virtute agendi”. A través de su conocimiento de hechos y propiedades naturales, la magia llamada entonces verdadera le entrega al hombre, siguiendo un camino que la mente de la época considera perfectamente experimental, la posibilidad de arrancar a la naturaleza la producción de ciertos fenómenos, fuera del curso ordinario y según la voluntad humana los desea. Para ello basta sólo con que esa voluntad empiece por plegarse a las exigencias que para tales resultados reclama la naturaleza misma” (José Antonio Maravall, El mundo social de La Celestina, Madrid, Gredos, 1972, p.p. 148-49).


Mago es quien conoce y trasforma el mundo


¿Dónde está, pues, la verdad? En el objeto sensible está solamente como en un espejo, en la razón por modo de argumentación y discurso, en el entendimiento por modo de principio y conclusión, en la mens está en su propia y viva forma (Sobre el Infinito Universo y los Mundos, diálogo I).


Simplificando al mínimo, se podría decir que Giordano Bruno se propuso dos objetivos como maestro: el primero, la formulación de lo que él llamó una "verdadera filosofía" mediante la cual explicar, casi sería mejor decir unificar, el conocimiento de la naturaleza trascendental y el de la naturaleza natural de lo que perciben los sentidos del Homo-Humano. Y, segundo, un método, una magia, como él la llama, mediante el cual desarrollar la obtención, la comprensión, la conservación y la acción, de ese conocimiento tanto por parte del mismo "Mago" como en su aplicación y obrar en la generación de maravillas.
Existen, tanto sobre "la verdadera filosofía" como sobre la magia de Giordano Bruno, innumerables estudios y análisis, a los cuales remito a los interesados, porque lo que limito mi interés, si se quiere, a "especular" sobre aquel asunto que ya emprendí en Platón eleusino y en Sensaciones epicúreas, y que Giordano Bruno expresa de manera perentoria:
¿Por qué, digo yo, son tan pocos los que comprenden y hacen suyo el poder interior? ... Aquel que ve en sí mismo todas las cosas y es, a un mismo tiempo, todas las cosas (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
Y me pregunto: ¿Cómo se hace "Mago" el Lector Ludi?


Retornando a lo que ya indiqué antes, el asunto es la memoria, esa propiedad de sentir y conciencia, esa que permite sentir y ser consciente de lo qué se es y, a la vez, el actuar del Ser y Estar en el mundo.
Así que el asunto se reduce al desarrollo, formación y funcionamiento de la mente, que es de donde emergen aquellas cualidades que hacen humano al Homo-Humano: sentir y sentirse y tener memoria de ello. De ahí en adelante y luego de la satisfacción de las necesidades primarias, metabólicas e instintivas, proceder a apetecer, desear, imaginar, pensar, conocer y anhelar en el espacio y en el tiempo: construir el Ser y el Estar en el mundo.
Se trata pues de actuar y construir el cuerpo que y con el que se es y se está en el mundo, lo único real y concreto de lo que se dispone para cumplir con los imperativos naturales de la mejor forma posible.
Y es esa, la mejor forma posible, lo que me interesa: la vida biológica que vive una existencia humana que busca el equilibrio entre los extremos del placer y el dolor. La bruniana Armonía de contrarios físicos y existenciales.


El Arte de la Memoria fue el método que Giordano Bruno implementó con el fin de que aquellas personas, debidamente preparadas, pudieran almacenar y manejar en su mente una cantidad ingente de información y que al mismo tiempo les permitiera desarrollar un sabio "entendimiento", "al descubrimiento de muchas facultades". A diferencia de la tradición del Arte de la Memoria, la mnemotecnia mecánica, técnica y retórica de memorizar cosas, en la que Giordano Bruno también se inserta, su propósito va más allá: para él el Arte de la Memoria es el punto de partida para explorar en lo desconocido, pero no aquello desconocido en lo que se ocultan mágicos y misteriosos poderes, sino en la búsqueda del conocimiento de la naturaleza de la Naturaleza y de la naturaleza de la existencia humana.
El método de Giordano Bruno, por analogía, funciona como lo hacen los computadores actuales: con "hardware" y "software". Tal "hardware" lo integran engranajes de ruedas complementadas con gráficos de círculos al rededor de un cuadrado interior, los cuales, segmentados por líneas, unen y conectan puntos y forman otras figuras geométricas. El "software" lo constituyen signos, letras, imágenes, emblemas, sellos, figuras, etc., con significados debidamente definidos y conectados tanto con significados preestablecidos como con sensaciones, afectos y sentimientos y por medio de los cuales se establecen relaciones y combinaciones que permitan tanto recordar como imaginar y elaborar nuevos conceptos, significados, sensaciones, afectos y sentimientos, descubrir nuevos conocimientos.
Con este método, Giordano Bruno esperaba lograr que se desarrollara lo que él llamó una "escritura interior" mediante la cual lograr el desarrollo de una "memoria o mente artificial".
Intuición o no, Giordano Bruno, pareciera anticipar lo que las neurociencias actuales están demostrando: así es como funcionan el cuerpo y el cerebro:
El cerebro -otra vez la analogía- es un procesador, "casi" ilimitado e interminable, de códigos físico-químicos que por extensión y articulación se convierten en códigos metabólicos, sensoriales, instintivos, apetitivos, emocionales, afectivos y, finalmente, en códigos artificiales articulados de sensaciones, gestos, señas, sonidos, olores, signos, símbolos, imágenes, letras, números, etc. Y que, a partir de la articulación de todos esos códigos, forman, conforman y trasforman, la mente y la memoria para así poner en movimiento los órganos mediante los cuales el Homo-Humano inventa las extensiones con las que se lanza hacia el infinito universo y los infinitos mundos.


El Homo-Humano es concebido, gestado y se desarrolla, extendiendo la analogía, a partir del "hardware" de su cuerpo y dotado del "software" evolutivo de "inicio", de maduración y de libre operación.
A partir de las propiedades y cualidades de la materia, el diseño biológico y la conformación del cuerpo humano están determinados por el código genético, el cual establece su formación y funcionamiento desde el mínimo nivel físico-químico y metabólico, hasta permitir el libre desarrollo y funcionamiento de las más complejas habilidades mentales superiores.
El Homo-Humano, una vez conformado, "iniciado", su cuerpo y al salir al mundo, comienza a "madurar" su cerebro desde las primeras impresiones sensoriales, las cuales establecen circuitos neuronales de funcionamiento y memoria; algunos de estos circuitos son fijos, es decir, son marcas permanentes y, otros, son plásticos, modelables y personalizables, durante la vida del cuerpo. El total de estos circuitos conforman la mente, la que, en términos simples, es, en primer lugar, un "mapa" o guía de instrucciones de operación y funcionamiento del cuerpo: el sistema homeodinámico, en segundo lugar, la memoria físico-química y, en tercer lugar, la memoria virtual, casi ilimitada e interminable, la que evoluciona y cambia permanentemente.
La mente son los mapas (imágenes) mediante los cuales se unifica el caos interior y exterior y se hacen memoria.
La memoria son "los archivos" en el espacio y el tiempo de lo que fui, de lo que Soy, de lo que seré y de lo que se conoce.
La imaginación es el escenario de la memoria en el que se refleja, contempla, actúa, extiende, combina, recuerda y se trasforma la mente en el espejo del mundo.


Platón, Epicuro y Giordano Bruno, concuerdan en proponer una erótica del cuerpo "poseído" por un "daimón" y por medio de la cual el hombre sabio busca la unidad a partir de la multiplicidad.
Platón, Aristóteles, Epicuro y luego Giordano Bruno, parten del cuerpo humano que conoce a partir de la sensación para luego desarrollar la imaginación, los sentimientos, el pensamiento, el entendimiento. Imaginación, porque toda sensación se corresponde con una imagen. Sentimientos porque con ellos se conoce y reconoce en lo otro. Pensamiento, porque la mente abstrae, une, con la razón o lo "raciocinante" a partir de las imágenes. Entendimiento, porque con los sentimientos, la imaginación y el pensamiento descubre el conocimiento, la unidad en el caos de la multiplicidad de la Naturaleza. Que es lo mismo que las neurociencias actuales están demostrando.
Platón lo plantea en Fedón (96 b):
"¿O ninguno de estos factores, sino que el cerebro es quien presenta las sensaciones del oír, ver, y oler, y a partir de ellas puede originarse la memoria y la opinión, y de la memoria y la opinión, al afirmarse, de acuerdo con ellas, se origina el conocimiento?" 10.
Aristóteles, en De Anima, hace numerosos comentarios a las sensaciones y a las imágenes como punto de partida del pensamiento:
"Puesto que el inteligir es algo distinto de la sensación y puesto que abarca, según parece, tanto el imaginar como el enjuiciar, nos ocuparemos de esta última actividad una vez que hayamos precisado lo relativo a la imaginación. Pues bien, si la imaginación es aquello (428a) en virtud de lo cual solemos decir que se origina en nosotros una imagen —exclusión hecha de todo uso metafórico de la palabra— ha de ser una de aquellas potencias o disposiciones, por medio de las cuales discernimos y nos situamos ya en la verdad ya en el error. Y éstas son sentido, opinión, intelecto y ciencia" (Aristóteles, De Anima, Capítulo Tercero: Que se dedica al estudio de la imaginación señalándose cuidadosamente los rasgos diferenciales que la distinguen del resto de las actividades cognoscitivas).
[...]
"En vez de sensaciones, el alma discursiva utiliza imágenes. Y cuando afirma o niega (de lo imaginado) que es bueno o malo, huye de ello o lo persigue. He ahí cómo el alma jamás intelige sin el concurso de una imagen" (Aristóteles, De Anima, Capítulo Séptimo: De cuál es la conexión existente entre las distintas facultades cognoscitivas y muy especialmente entre la imaginación y el intelecto).
[...]
"De ahí también que cuando se contempla intelectualmente, se contempla a la vez y necesariamente alguna imagen: es que las imágenes son como sensaciones sólo que sin materia" (Aristóteles, De Anima, Capítulo Octavo: Continúa tratando de cómo se relacionan entre sí sensaciones, imágenes e intelecciones).
Epicuro propone las sensaciones como primera memoria y criterio de verdad, tal y como lo comenta Diógenes Laercio:
“(31) [...] los criterios de la verdad son las sensaciones (aistheseis), las prenociones (prolépseis) y las afectaciones (páthe), y los epicúreos añaden las proyecciones imaginativas de la mente (phantastikaí epibolaí tês dianoías)” 11.
De las sensaciones como criterio de verdad, también Aristóteles lo había propuesto, pero no con la imperatividad epicúrea y bruniana. He aquí lo que dice Giordano Bruno:
«[...] no hay nada en la razón que no haya sido anteriormente percibido por los sentidos [quod prius non fuerit in sensu], y no hay nada que, partiendo de los sentidos, pueda llegar hasta la razón sin pasar por la fantasía» (Giordano Bruno, Theses de Magia, XLIII, vol. III, pág. 481).


La mente es la memoria sensorial del cuerpo, el escenario de la imaginación, donde se despliegan las emociones y los sentimientos, actúa el pensamiento y juegan los recuerdos y los sueños


La memoria del Homo-Humano es el resultado de la evolución biológica, pero es la evolución cultural la que determina la evolución de la memoria humana. De la salud en la formación y desarrollo de la memoria depende la salud existencial del Homo-Humano y de la humanidad.
La memoria del cuerpo humano, la de la mente, al igual que las memorias artificiales, evolucionan genética, epigenética y culturalmente.
Las evoluciones genética y epigenética, se suceden sobre el genoma humano en respuesta tanto a los cambios ambientales como culturales. La evolución cultural se sucede por y en las extensiones de si mismos que los humanos inventan y desarrollan como respuestas adaptativas y expansivas en los modos y maneras de superar sus necesidades. Los eventos de esas evoluciones se "memorizan", operan y se expresan en la memoria de la materia biológica y en la memoria de la mente. La memoria de la mente es tanto homeodinámica, como instintiva, apetitiva, emocional y cultural.
Estas evoluciones operan en los niveles de la naturaleza humana:
Nivel metabólico: el sistema homeostático que regula el estado biológico del cuerpo.
Nivel instintivo: regula los instintos imperativos de supervivencia, reproducción y adaptación.
Nivel apetitivo: que regula la atracción y rechazo de las sensaciones.
Nivel emocional: que regula la atracción y rechazo, las reacciones ante las circunstancias y situaciones en las que se desenvuelve el individuo.
Nivel sentimental: que regula la interpretación, comprensión y respuesta que el individuo realiza sobre los estímulos que lo afectan.
El nivel intelectivo será aquel que el individuo desarrolla a partir del desarrollo y funcionamiento de la mente y de la memoria.
De esta forma, se puede decir que el Homo-Humano posee dos memorias:
Una es la memoria natural que es tanto memoria biológica y epigenética, la memoria de la materia de su cuerpo, así como memoria cultural, que es la memoria que su mente construye con la información y datos de los estímulos que percibe su cuerpo y que, finalmente, procesa con el pensamiento.
Otra es la memoria artificial que es aquella que su mente construye tanto a partir de los códigos que ha inventado como de los artefactos, los medios, que ha construido para conservar, preservar y procesar las informaciones y datos.
La evolución de la expansión de la memoria:
La memoria es la formación, conservación y procesamiento, de imágenes virtuales por parte del cerebro, a partir de las sensaciones, y las que constituyen la mente que siente, imagina y piensa, esa memoria se expresa a través de los medios propios del cuerpo o por aquellos medios que inventa y desarrolla como extensiones del cuerpo.
La memoria sensorial se expandió y expresó por medio de sonidos y gestos: cantos y danzas.
La memoria de gestos y señales, se expandió por medio de signos y símbolos: las pinturas y tallas.
La memoria escrita, se expandió por la invención de códigos articulados de signos que se conservan o graban en un medio físico.
Memoria audiovisual, es el desarrollo científico y tecnológico de artefactos para grabar y reproducir sonidos e imágenes.
Memoria virtual: es aquella extensión del cuerpo que se equipara a la memoria mental, inventada y desarrollada por las ciencias y las tecnologías.


Si bien la historia de la memoria del Homo-Humano empieza con la evolución biológica, es sólo cuando el cerebro se ha desarrollado que se hace humano en todo sentido, hasta el punto que se hace consciente de tener conciencia, es decir, cuando siente que siente y recuerda lo que siente y actúa a partir de ello.
La memoria es la capacidad de conservar, almacenar, procesar y trasmitir, datos, informaciones, imágenes (cuando se habla de imágenes me refiero a que la sensación percibida es convertida en impresión sensorial: visual, auditiva, olfativa, de gusto o táctil, bien independiente o combinada una con otras o con todas), para su uso posterior y será determinada por los mecanismos de conservación, almacenamiento, procesamiento y uso.
Una es la memoria biológica y otra es la memoria cultural. La primera es la propiedad y cualidad de la materia y de los organismos vivos de almacenar y usar las sensaciones de sus experiencias internas y externas para regular su estado y sus reacciones cuando esas o similares experiencias se les presentan. La segunda es aquella habilidad que los organismos dotados de cerebro tienen para inventar códigos con los cuales conservar, almacenar, procesar y usar, los datos e informaciones codificados y almacenados tanto en el cerebro como en los artefactos inventados y dispuestos para ello.
Los mecanismos de memoria del cerebro están constituidos por circuitos y cadenas neuronales que se forman por programación genética, por acción epigenética o por actividades que se realizan y en los que se conservan los datos y las informaciones de las sensaciones producidas por las percepciones de actos y situaciones que los afectan, los cuales se activan cuando la situación memorizada se vuelve a presentar bien sea física y concretamente provocada o bien cuando es provocada por una evocación o por la simulación de una experiencia similar o por necesidad emocional, sentimental o intelectual.
Estos mecanismos de la memoria funcionan en los distintos niveles del organismo: en el nivel primario o metabólico, es decir, la homeostasis, que regula el estado del organismo. En los niveles emocionales, es decir, en el de las reacciones instintivas, apetitivas y de las emociones que se encargan de la preservación y protección del individuo y su confrontación con los otros y con el mundo. En el nivel de los sentimientos y de las actividades intelectuales superiores, es decir, en su identidad e identificación con los otros y con el mundo. A partir del último nivel, se desarrolla la memoria artificial, es decir, la conservación y almacenamiento de las imágenes, datos e informaciones, creados mediante los códigos culturales, la cual funciona en el cerebro y en los artefactos desarrollados para ello: gestos, pinturas, lenguajes, escrituras, gráficos, lecturas, etc., así como en los artefactos construidos para ello: rocas, cortezas, pieles, tablillas, papiros, papel, medios de grabación de sonidos e imágenes, etc.
Por las neurociencias se sabe que los organismos, desde el más simple hasta el más complejo, perciben y convierten en sensaciones todo contacto interno y externo que los afecta y guardan memoria de ellas para así organizar y condicionar sus reacciones, la reactividad. Es a partir de esa memoria o repertorio de sensaciones que determinan sus acciones y actividades.
Si, según los descubrimientos de las neurociencias, la mente es la memoria sensorial del cuerpo, serán, entonces, esa mente y esa memoria el fundamento biológico y existencial de la humanización y de lo que nos hace ser humanos: una mente que se hace consciente de estar en el espacio y en el tiempo, y se expande hacia el universo por medio del conocimiento.
También he afirmado que los organismos operan a partir de códigos: los unos, físico-químicos, los más primarios, que son los que operan la actividad cerebral y son el "sistema operativo" de la mente y, los otros, los códigos artificiales, virtuales, los más complejos.
Ahora me interesan los códigos virtuales, los que son de dos clases:
La primera, la de aquellos códigos que procesan lo que el cuerpo percibe, los estímulos, y que producen las sensaciones para convertirlas en impresiones (visuales, sonoras, olfativas, táctiles y gustativas), o sea, en imágenes: la conciencia de sentir, a partir de lo cual el cuerpo procede a manejar sus reacciones: instintivas, apetitivas, emocionales, sentimentales, intelectuales y creativas, se hace consciente.
La segunda, la de los códigos artificiales, aquellos que el Homo-Humano inventa para organizar las sensaciones y darle expresión a l0 que sienten sus sentidos e inventar expresiones, es decir, los códigos para comunicar, compartir, comparar, memorizar, lo que siente, por medio de lo cual proyecta y extiende su Ser y Estar en el mundo.
Es así como el contacto, el estímulo, se convierte en la sensación, que se convierte en imagen, que se convierte en código, que se convierte en emoción, que se convierte en sentimiento, que se convierte en pensamiento, que se convierte en extensión (acción y lenguaje): mirar-ver, oír, tocar, hablar-cantar y saborear, actuar (manufacturar, dibujar, escribir, calcular, construir, explorar, experimentar, inventar, etc.), a partir de lo cual se inventa su sí mismo y a sí mismo e inventa y construye la cultura.
En este contexto, son, también, dos las memorias, la memoria natural y la memoria artificial, las que si bien están estrechamente conectadas y relacionadas, son dos campos de exploración diferentes, El primero, el de la memoria natural, es asunto de las neurociencias y el que me interesa porque de su formación y desarrollo depende la salud existencial del Homo-Humano. El segundo, el de la memoria artificial, una curiosidad histórica 12 que me interesa porque fue Giordano Bruno quien, con sus propuestas de un Arte de la Memoria y el poder de la imaginación, intuyó o anticipó, por un lado, lo que ahora funciona como internet y por el otro, algunos de los conceptos y mecanismos mentales que ahora exploran las neurociencias.
La historia y el desarrollo del Arte de la Memoria, mnemotecnia, debió comenzar mucho antes que aquella historia que se atribuye a Simónides y de toda la importancia que los antiguos griegos le daban a Mnemosine, de lo contrario, poco sería lo que se recuerda de todos aquellos que antes que ellos, conservaron y trasmitieron los recuerdos de sus mentes y culturas e inventaron los sistemas y mecanismos para memorizarlos, preservarlos y trasmitirlos.
Sin embargo, son las historias que se remontan a los antiguos griegos y las que de allí siguieron, las más documentadas y trasmitidas, las que parecen marcar todos los estudios que se realizan sobre el Arte de la Memoria y su evolución y desarrollo en los últimos 2.500 años, lo cual no tiene nada de malo, salvo que, con mínimas excepciones, muy poco se avanzó en la exploración sobre la propia naturaleza de la mente que memoriza y recuerda por dar prelación a los mecanismos de memorizar y recordar, prácticamente. Es así como toda la información y tratados sobre la mnemotecnia, se concentran en esa mecánica, a veces, fenomenológica y que, sólo como intuición, se refieren a la naturaleza biológica y psicológica de la memoria, lo que las neurociencias actuales están reivindicando.
Son también, entonces, dos las aproximaciones a la historia de la memoria. La una, la de la mnemotecnia o Arte de la Memoria dedicada a los métodos de memorizar y recordar. La otra, y la que me interesa, la mente como memoria sensorial del cuerpo, esa que actualmente exploran las neurociencias y la que también tiene sus antecedentes en la antigüedad, así sea como meras intuiciones, pero a las que no se siguió un desarrollo consecuente, tal el caso de lo planteado por Platón, Aristóteles y Epicuro y que Giordano Bruno asimiló en las propuestas de su Arte de la Memoria y el poder de la imaginación.
Platón ya plantea las diferencias entre los dos concepciones de la memoria. Primero, en Fedro (274 d y ss.) el célebre mito de Theuth y Thamus con el cual hace su polémica critica a la escritura como medio de memoria. Segundo, en Fedón (96 b), ya citado antes, plantea la memoria a partir de las sensaciones:
"¿O ninguno de estos factores, sino que el cerebro es quien presenta las sensaciones del oír, ver, y oler, y a partir de ellas puede originarse la memoria y la opinión, y de la memoria y la opinión, al afirmarse, de acuerdo con ellas, se origina el conocimiento?" 13.
Aristóteles dedica un tratado a sus consideraciones sobre la memoria y también considera a las sensaciones como inicio de la memoria.
Para Epicuro, tal y como lo interpreta Diógenes Laercio, la memoria se forma a partir de las sensaciones (aistheseis), las cuales forman las prenociones (prolépseis), la base de los recuerdos:
“(33) La prólepsis (prenoción, impresión, impronta, “imprintig”), dicen los epicúreos, es como una comprensión (katálepsis), una opinión recta, un pensamiento (énnoia), una noción general que está en nosotros como un recuerdo (mnéme), de lo que muchas veces se nos ha presentado desde fuera. Por ejemplo, aquello que se me está presentado de esa manera es un hombre. Porque en el momento mismo en que se dice hombre, gracias a la prólepsis, se piensa, al mismo tiempo, en su imagen genérica (týpos), según las sensaciones que antes se han tenido. Para todo hombre, pues, aquello que es primeramente significado en él se nos presenta como evidente. Y nosotros no podríamos llevar adelante investigación alguna, si no tuviéramos ya de antemano algún conocimiento. Por ejemplo, cuando decimos: ¿aquello que hay allí es un caballo o un buey? Porque para hacer tal pregunta es preciso haber conocido alguna vez la forma (morphé) de caballo o de buey. No podríamos, pues, nombrar cosa alguna, si antes no conociésemos, por medio de la prólepsis, su imagen genérica, su týpos. Las prolépseis son, pues, evidentes” 14
Epicuro es, en esta historia, el único que ofrece un ámbito, unas condiciones y unas concepciones adecuadas para el desarrollo saludable del Homo-Humano y en particular, para la formación saludable de la memoria, que es el asunto que me interesa.
Giordano Bruno, inspirado en Epicuro, también considera que la memoria se forma a partir de las sensaciones y de lo que será mejor para una saludable formación del individuo:
"Sólo en virtud de aquellas cosas que preexisten en nosotros conseguimos no sólo las imágenes, sino también las formas, virtudes, y en suma la sustancia en aquello que se participan y comunican. Así, por lo conocido adquirimos el conocimiento de lo desconocido... Por lo que tenemos poseído y concebido de antemano logramos aquello de lo que carecemos y deseamos. Sólo recoge el que sembró, y al que nada tiene nada se le dará... Conviene por consiguiente que haya previamente algunos principios y semillas de donde nazca la ilimitada abundancia de las imágenes y las cosas imaginables" (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
En algunas de las propuestas de Giordano Bruno es posible asimilar su descripción y funcionamiento de la memoria, con la de la mente como imagen (idea: eîdos y forma: morphē) o la mente como memoria del cuerpo, que será lo que luego Spinoza expondrá en su Ética y que las actuales neurociencias estudian, como ya se dijo antes.

NOTAS

1 Paolo Rossi, Clavis unlversalis , El arte de la memoria, y la lógica combinatoria de Lulio a Leibniz , Fondo de Cultura Económica, México, 1989, pp. 24-25:
"La idea de un arte del recordar y del pensar que se desarrolle de modo "mecánico", adquirirá nueva fuerza cuando, entre la mitad del siglo XVI y la mitad del XVII, se establezca un contacto entre tres diferentes tradiciones de arte de la memoria: 1) las inspiradas en Cicerón, Quintiliano y en la Rhetorica ad Herennium; 2) las derivadas del De memoria et reminiscentia de Aristóteles, de los comentarios de San Alberto, de Santo Tomás y Averroes; 3) aquellas directamente ligadas al ars magna de Lulio. Entonces tendrá una nueva suerte el proyecto de un mecanismo conceptual que, una vez puesto en movimiento, pueda "trabajar" solo, de manera relativamente independiente de la obra particular, hasta llegar a una comprensión total y posibilitando a los hombres la lectura del gran libro del universo. Para darse cuenta del peso que esta idea tendrá en la filosofía moderna, basta, pensar en la máquina que Bacon intentaba construir mediante su nueva lógica, en el mirabile inventum cartesiano, buscado antes que en la geometría analítica, en los textos de Lulio y Agripa; en los libros "portadores de luz universal" de Comenio; en fin, en esa llave maravillosa que pretendía ser la "característica" leibniziana".
2 Georges Charpak y Roland Omnès, Sed sabios, convertíos en profetas, Anagrama, Barcelona, 2005.
3 Ignacio Gomez de Liaño, Mundo, magia, memoria, Biblioteca Nueva, Madrid, 2007, p. 28-29
4 Sobre el Espíritu ya me he expresado en las Cartas eleusinas.
5 Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Drakontos, Barcelona, 2009, p. 250:
"[...] primero, de poseer sentimientos (no simplemente emociones, sino sentimientos) [...] En segundo lugar [...] de poseer dos dones biológicos, la conciencia y memoria (cursivas de Antonio Damasio), que compartimos con otras especies pero que alcanzan mucha más importancia y grado de refinamiento en los seres humanos. En el sentido estricto del término, conciencia significa la presencia de una mente con un yo, pero en términos humanos prácticos, esta palabra realmente significa más. Con ayuda de la memoria autobiográfica, la conciencia nos proporciona un yo enriquecido por los registros de nuestra propia experiencia individual".
6 Susan Greenfield, ¡Piensa! ¿Qué significa ser humano en un mundo en cambio? Ediciones B, Barcelona, 2009, p. 97:
“La mente es la personalización del cerebro a través de una conectividad neuronal única, impulsada a su vez por experiencias únicas; si es así, estarán de acuerdo en que si tenemos acceso directo al cerebro, y cambiamos su configuración física, trasformaremos inevitablemente la mente”.
7 Georges Charpak y Roland Omnès, Sed sabios, convertíos en profetas, Anagrama, Barcelona, 2005, pp. 165-166.
Antonio R. Damasio, La sensación de lo que ocurre, Debate, Barcelona, 2001, capítulo 11.
8 Henri Corbin, Ojos de carne y ojos de fuego. La ciencia y la gnosis, 1978:
“Una primera fuente de confusión viene del hecho de que los críticos de la gnosis no disponen sino de estas dos categorías: creer y saber, e identifican la gnosis con el simple saber. Se pierde así completamente de vista que entre el creer y el saber, hay un tercer término mediador, todo aquello que connota el término de visión interior, ella misma ordenada hacia este mundo intermediario y mediador olvidado por la filosofía y la teología oficiales de nuestros días, el mundus imaginalis, el mundo imaginal. Lo gnosis islámica dispone aquí de un esquema triádico necesario: hay el conocimiento intelectivo ('aql), hay el conocimiento de los datos tradicionales que son objeto de la fe (naql) y hay el conocimiento que es esta visión interior, revelación intuitiva (kashf). La gnosis es visión interior. Su modo de exposición es narrativo; es un recital. En tanto que ve, sabe. Pero en tanto que aquello que ve no proporciona pruebas "positivas", empíricas o históricas, cree. Es Sabiduría y es Fe. Es Pistis Sophia”.
9 En De magia, Giordano Bruno hace amplia explicación sobre la magia y el "Mago" a los que él se refiere.
10 El primero en afirmar que el cerebro, y no el corazón o el diafragma, era el centro de la actividad intelectual, fue Alcmeón de Crotona. Sostuvo, además, que «todas las percepciones están estrechamente vinculadas con el cerebro», según testimonia Teofrasto. También Hipócrates describió el papel del cerebro en las actividades humanas.
11 Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureísmo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 87.
12 Sobre este tema existen numerosos estudios. Recomiendo el libro de Paolo Rossi, Clavis Universalis. El arte de la memoria y la lógica combinatoria de Lulio a Leibniz, Fondo de Cultura Económica, México.
13 El primero en afirmar que el cerebro, y no el corazón o el diafragma, era el centro de la actividad intelectual, fue Alcmeón de Crotona. Sostuvo, además, que «todas las percepciones están estrechamente vinculadas con el cerebro», según testimonia Teofrasto.
14 Diógenes Laercio, Vida de Epicuro, Libro X, de las Vidas de los filósofos ilustres, citado por Emilio Lledó, El epicureismo, Taurus, Madrid, 1995, pp. 93-94.







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