11 de septiembre de 2014

Carta alejandrina No. 3


Hipatia

Carta alejandrina No. 3


Medellín, 11 de agosto 2014
Hipatía
"A ti, querida señora, te saludo cariñosamente ...".
Pero, ¿cuál era el propósito de "tus enseñanzas secretas"?:
Ser como los dioses 1, sabios, serenos y felices, "aquí y ahora", en este cuerpo vivo que piensa y se piensa, porque siente y se siente sentir y porque anhela. Y, lo más extraordinario, porque en ese sentir, pensar, anhelar e imaginar, encarna/incorpora en su sí mismo a los otros y al mundo. Eso es lo que significaba "tornarse/volverse divino", encarnar/incorporar en sí mismo las cualidades de los dioses. Ese es el propósito de la "erótica platónica", la que, a su vez, se inspiró en "la experiencia eleusina", la misma que se convirtió en el fundamento de "las enseñanzas secretas" que desde antes y a partir de Platón, imparten "los verdaderos Maestros y Maestras", tu, entre ellos y de manera destacada, y por las cuales se crea el espíritu que permite acceder al "conocimiento" y, desde allí, al descubrimiento y uso de nuevos saberes:
"-En efecto, Adimanto, el que tiene su pensamiento verdaderamente vuelto hacia las cosas que son no tiene siquiera el tiempo para mirar hacia abajo a los quehaceres de los hombres y para llenarse de envidia y de hostilidad litigando con ellos sino que, mirando y contemplando cosas que están bien ordenadas y que son siempre del mismo modo, que no cometen ni sufren injusticia entre ellas sino que están siempre en orden y dispuestas de acuerdo a la proporción, él imita precisamente estas cosas y se hace semejante a ellas lo más posible. ¿O crees tú que exista acaso alguna posibilidad de que quien tiene familiaridad con una cosa y la admira, no la imite?
-No es posible, dijo.
-Por eso, el filósofo, teniendo familiaridad con lo que es divino y ordenado, se torna él mismo también ordenado y divino, en la medida en que es posible a un hombre" (Platón, República, VI, 500 b-d).
Ya para tu tiempo, pocas eran las escuelas en las que se enseñaban las ciencias del "aliento vital" y las ciencias de la naturaleza. Pocos eran, también, los Maestros y discípulos que en el ámbito helénico continuaban impartiendo y recibiendo las "enseñanzas secretas" de los sabios y de los filósofos griegos, junto con las enseñanzas de las ciencias y las artes, preservando, desarrollando y trasmitiendo aquellos conocimientos, aquellas disciplinas y aquellos saberes necesarios para la evolución cultural de la humanidad, y, por lo cual, enfrentaban persecuciones por motivo de creencias religiosas y políticas, tal el caso de Sócrates y de los cientos más que desde entonces el poder ha sacrificado por pensar diferente.
Por ello, el conflicto se encendió cuando esas enseñanzas, junto con todos los maestros y sus discípulos y sus escuelas, fueron reclamadas por los sacerdotes del nuevo dios, de manera exclusiva y bajo condiciones estrictas y cerradas, en las cuales maestros y alumnos sólo podían concentrar su contemplación e inteligencia en la idea, única, de ese nuevo dios, todo lo opuesto a lo que desde y antes de Platón se consideraba a la contemplación y a la inteligencia: un estado por el cual "tornarse/volverse divino", ser ciudadano del cosmos.
Fue así como la nueva iglesia se convirtió en dueña y rectora de "lo divino" y de "lo sagrado", es decir, de la posibilidad de ser, ya no "un iniciado" (misto) 2, que es al fin y al cabo lo que significa "místico", sino en la obligación de ser un contemplador de dios, pero no de cualquier dios o de cualquiera otra de las ideas de dioses o del cosmos, sino, única y exclusivamente, de ese nuevo dios y en la total obediencia a su gobierno teocrático.
"Iniciar", era lo que hacías con tus discípulos, prepararlos para la experiencia de una trasformación profunda de la existencia en todo sentido: material, emocional, intelectual, espiritual. Trasformación afectiva y efectiva sin propósito ni sectario ni religioso ni teológico, sólo del "aliento vital". Experiencia sobre la que existen testimonios ciertos de personajes cuya importancia es reconocida por la historia en los ámbitos de la filosofía, las ciencias, la política, etc. 3:
«Ninguna [institución ateniense] es mejor que los misterios. Pues mediante ellos hemos sido sacados de nuestro bárbaro y salvaje modo de vida y educados y refinados en un estado de civilización; y así como los ritos se llaman “iniciaciones”, así en verdad hemos aprendido de ellos los principios de la vida...».
[...]
«Se nos ha dado una razón no sólo para vivir en alegría, sino también para morir con mayor esperanza» (Cicerón, De legibus, II, XIV, 36).
Pero, con el triunfo político de esa nueva iglesia, poco después de tu cruel y trágico asesinato, todo terminó tanto las últimas manifestaciones de los misterios eleusinos, como las últimas escuelas, maestros y discípulos helénicos. Y empezó una era de ignorancia y superstición, de cuyas consecuencias somos víctimas, todavía hoy, 1500 años después.
***
Es de esa escuela, de tu magisterio y de tus discípulos que quiero hablarte ahora.
De lo poco que se sabe sobre tu vida, obra, escuela y magisterio, da buena cuenta tu biógrafa María Dzielska, de cuyo libro: Hipatia de Alejandría (Siruela, Madrid, 2004), sugiero leer, en particular, el aparte titulado: La búsqueda del conocimiento, en el cual trata de revivir las experiencias pedagógicas vívidas contigo y en tu escuela por tus discípulos a partir de los testimonios epistolares de uno de ellos, Sinesio de Cirene, y en los que bien se muestra ese ámbito en el cual "Sabiduría" y ciencias, "conocimiento" y saberes, son el motivo final de esa búsqueda, como bien lo atestigua el mismo Sinesio de Cirene, tanto sobre aquello de "tornarse/volverse divino", como de los estudios teóricos y prácticos de las ciencias: matemáticas, geometría, astronomía, etc. De esto último bien lo demuestra en la carta No. 15, dirigida a ti, Hipatia, en la que te pide que le hagas fabricar el areómetro (hydroskópion) que él había inventado.
Pero, antes y como muestra anticipada que bien ilustra lo que me propongo decir más adelante, trascribo algunos fragmentos de dicha biografía y, luego, la cita de una de las cartas de Sinesio de Cirene. Esto dice María Dzielska:
"Hipatia despierta el instinto filosófico de sus alumnos, extrae de ellos imágenes y sentimientos religiosos dirigidos hacia la realidad divina.
La "auténtica guía" que preside los misterios de la filosofía ordena a sus discípulos que sigan las enseñanzas de Platón y que por medio de un enérgico esfuerzo de la inteligencia y el corazón descubran en su fuero interno "el ojo sepultado dentro de nosotros" (Ep. 137). Este "ojo intelectual", este "hijo luminoso de la razón"(Ep. 139; Dion 9) escondido en lo más profundo de nosotros en espera de ser liberado, hace de cada individuo un portador del mundo trascendental, y lo capacita para romper las cadenas de la materia. En este esfuerzo común para descubrir los recursos naturales de la divinidad humana, Hipatia advierte probablemente a sus alumnos que presten atención a las palabras de Plotino en su lecho de muerte. Sinesio las cita al escribir a su amigo Herculiano: "Alza lo que hay de divino en tu interior hasta el primogénito divino" (Ep. 139).
La chispa de sabiduría encendida por el "guía divino", "esa chispa escondida que ama ocultarse", se convierte en una gran llama de conocimiento (Ep. 139), concluyendo así el viaje del alma que Plotino denominaba anagoge, la ascensión hacia el cielo, hacia la divinidad. La meta del filosofar se ha alcanzado; el espíritu se halla en un estado de revelación, contemplación, theoria (Ep. 140; Dion 6-9). Esta es la experiencia consumada, incontrovertible, porque toca el ser primero, la verdadera realidad, la causa original de la realidad temporal. Se trata, efectivamente, del aspecto más importante de la vida humana: "Darse enteramente a las cosas superiores y por completo a la contemplación de la Realidad y del origen de las cosas mortales" (Ep. 140)". (María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Siruela, Madrid, 2004, pp. 61-62).
"Los alumnos regulares de Hipatia, sobre quienes Sócrates Escolástico escribe de manera muy exagerada, diciendo que vienen "de todas partes", visitan la casa de su profesora a diario. Para esos alumnos, que deben ocuparse "sólo de asuntos divinos" (Ep. 154) a lo largo de su vida, Hipatia imparte clases de acuerdo con un programa secreto. En un círculo cuyos miembros participan en los "misterios filosóficos" resulta inadmisible "que los impuros manejen lo que es puro (Ep. 137). Que los discípulos más fervientes de Hipatia se reúnen con ella a menudo queda confirmado por su afecto mutuo" (María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Siruela, Madrid, 2004, pp. 71).
"En mi opinión, dentro del círculo de Hipatia, una razón mucho más poderosa para el secreto que el elitismo es la intensidad de las experiencias que compartían. El singular estado conseguido por medio de un esfuerzo mental sostenido y por la purificación del alma mediante la contemplación, la inmovilidad en el éxtasis y la pérdida de contacto con la realidad resulta indescriptible: ¿qué es lo que hay que explicar, excepto que se ha experimentado? Apolonio de Tiana, el "santo", alude a la experiencia en Sobre los sacrificios, donde afirma que a Dios se le adora por medio del éxtasis silencioso y la demostración de la propia perfección. De hecho, los Himnos de Sinesio están dedicados a esas experiencias; el autor celebra el gozoso silencio de las esferas sobre las que Dios reina. También busca la tranquilidad secreta de la contemplación durante sus actividades sacerdotales, a las que considera "misterios inefables".
Las pruebas reunidas sobre la docencia de Hipatia y el círculo de sus alumnos nos acerca al medio filosófico de Alejandría en el tránsito del siglo IV al V, y también a las comunidades de maestro discípulos del platonismo tardío características del último helenismo" (María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Siruela, Madrid, 2004, pp. 77-78).
Esto dice Sinesio de Cirene en la carta No. 137:
"Si de verdad el provecho que se obtenía de los errantes viajes de Odiseo era, como afirmó Homero, «ver las ciudades de muchos hombres y conocer su forma de pensar», y eso aun habiendo arribado a las costas no de gente agradable sino de Lestrígones y Ciclopes, de seguro que el poema habría celebrado maravillosamente este viaje tuyo y mío, que nos ha permitido llegar a conocer por experiencia cosas que, aunque la fama las contara, no se creerían. Y es que hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos a la auténtica maestra de los misterios de la filosofía" (Sinesio de Cirene, Cartas, 137, Gredos, Madrid, 1995, p. 258).
***
Lo aterrador de toda esta historia es que, desde entonces, todo lo relacionado con esas "enseñanzas secretas" se convirtió en motivo de persecución y riesgo fatal para maestros y discípulos, pues, para esa nueva iglesia, hasta "las experiencias, los conocimientos, las enseñanzas" místicas de sus propios sacerdotes y miembros, eran sospechosas y peligrosas y heréticas.
Y, ciertamente, esas si que son acciones peligrosas para toda creencia, ideología e institución que pretenda ejercer un poder absoluto, porque es en y por ellas que se disuelve todo dogma o, parodiando a Marx, el filósofo, se disuelve todo lo sólido de ese poder absoluto.
Pero y lo paradójico, es que ese peligro radica precisamente en que esas "enseñanzas secretas" son la plena realización de aquello que, se supone, la nueva iglesia pretende implantar como su fundamento: "El Amor".
Esa es "La Gran impostura". Porque nada más sencillo y simple. Desde antes de Platón y a partir de "la erótica platónica", todo se reduce a las cualidades y calidades de la comunidad y a la conexión entre maestro y discípulos, tal y como lo hiciera Sócrates con Platón y tu, Hipatia, con tus discípulos, como bien lo testimonia Sinesio en sus cartas y que tu biógrafa relata con propiedad y tino.
Si se despoja a estas "enseñanzas secretas" de todas las fusiones y confusiones y de toda la retórica sobrenatural y de toda esa teología pietista y toda esa doble moral y de toda esa autoayuda, con la que se les ha oscurecido, complicado y ocultado, nos vamos a encontrar con que en ellas están las mínimas cualidades y calidades que tienen y contienen tus propias enseñanzas: despertar los más íntimos y profundos sentimientos y alcanzar, mediante el esfuerzo sostenido, el estado mental adecuado de placer y entusiasmo que permiten enfrentar y superar todo obstáculo y dificultad.
Como quien dice, para ti y tus Maestros y los Maestros que luego fueron, el asunto era claro, así no tuvieran el saber que ahora descubren neurocientíficos, científicos cognitivos y otros científicos, todo es cuestión de sentir y sentir que se siente, pues ese es el paso previo del pensar y del pensar que se piensa, porque es necesario sentir y sentirse para dar sentido y significado a lo que se percibe, se siente y se abstrae.
A partir de allí, descubrir, conocer, saber, inventar, imaginar, pensar, anhelar, etc. serán acciones aladas en "lo desconocido", es decir, maestros y discípulos contemplarán, teorizarán, explicarán y aplicarán en las ciencias y en la filosofía los saberes descubiertos al asombro de "los conocimientos experimentados", como bien lo demuestran quienes han estudiado estos, ya no tan misteriosos asuntos.
Y no son ahora tan misteriosos porque las neurociencias, las ciencias cognitivas y otras ciencias están mostrando que todo lo que somos y hacemos es obra, actividad, de nuestro cuerpo que, como te dije en mi anterior carta, era algo que ya habían intuido los grandes Maestros, tu entre ellos. Pero, y lo más importante, que también intuitivamente habían desarrollado los métodos para hacer que sus alumnos lograran experimentar "algo", lo que ahora llamo: "los estados mentales supremos", "un algo" que está "más allá" del acto de pensar o de imaginar o de decidir, es decir, ese "algo" que es el gozo de explorar, descubrir y construir, tanto el sí mismo y el estar en el mundo, como la invención y construcción de ese Ser y de ese Estar y de ese Mundo. Ese anhelo de futuro que es el Espíritu: Ser como los dioses.
Ese fenómeno extraordinario, quizás más semejante a la naturaleza del "furor" propuesto por Giordano Bruno en Los heroicos furores:
"TANSILLO: Se suponen, y de hecho existen, varias especies de furores, todas las cuales se reducen a dos géneros: los unos manifiestan únicamente ceguera, estupidez e ímpetu irracional, tendiendo a la insensatez ferina; consisten los otros en cierta divina abstracción por la cual algunos alcanzan a ser en verdad mejores que los hombres ordinarios. Y estos son a su vez de dos especies, pues ciertos individuos, al haberse convertido en habitáculo de dioses o espíritus divinos, dicen y obran cosas admirables de las que ni ellos mismos ni otros entienden la razón (...). Otros, por estar avezados o ser más capaces para la contemplación y por estar naturalmente dotados de un espíritu lúcido e intelectivo, a partir de un estímulo interno y del natural fervor suscitado por el amor a la divinidad, a la justicia, a la verdad, a la gloria, agudizan los sentidos por medio del fuego del deseo y el hálito de la intención y, con el aliento de la cogitativa facultad, encienden la luz racional, con la cual ven más allá de lo ordinario; y estos no vienen al fin a hablar y obrar como receptáculos e instrumentos, sino como principales artífices y eficientes" (Giordano Bruno, Los heroicos furores, Tecnos, Madrid, 1987, pp. 56-57).
Claro que de esto también se aprovecharon los mistificadores para fundar sus sectas y ganar sus prosélitos sometiéndolos por su ignorancia, superstición y miedo, al dominio de ideas de dioses inexistentes. Un grupo de estos fanáticos, instigados por uno de esos mistificadores, fueron los que te asesinaron con crueldad y sevicia.
Pero, ese es ya otro asunto y otra crítica que no son del caso tratar aquí.
Así que mejor tomemos un breve reposo y la próxima vez hablaremos de eso que he llamado "los estados mentales supremos", lo que apenas queda enunciado.
Salud y alegría,
Iván Rodrigo.


Notas
1Los dioses para los griegos eran representación de fenómenos, cualidades y poderes superiores y no esa idea del dios cristiano. Ver: G. M. A. Grube, El pensamiento de Platón, Gredos, Madrid, 987, p. 232 y ss. -William Keith Chambers, Historia de la filosofía griega, seis tomos Gredos, Madrid.
2Karl Kerény, Eleusis, Siruela, Madrid, 2004, p. 70. Ver Carta alejandrina No. 1.
3Karl Kerény, Eleusis, Siruela, Madrid, 2004.



11 de agosto de 2014

Carta alejandrina No. 2




Rafael Sanzio, Hipatia de Alejandría, fragmento de La Academia de los filósofos.


Carta alejandrina No. 2


Medellín, 16 de julio 2014
Hipatia
"A ti, querida señora, te saludo cariñosamente ..." 1
Ya no existen Maestras (ni Maestros) como tu ni escuelas como la tuya ...
En mi primera carta dejé apenas insinuados los asuntos de "tu magisterio secreto" 2: conocimiento y saber, sentido y valor, enseñar o trasmitir, los que, para ser explicados, deberán ser considerados en el contexto de la sensación, la intuición, la imitación, la reflexión, la empatía, las emociones, las pasiones, los sentimientos, el entusiasmo, la memoria y todo ello con sus naturales consecuencias en la imaginación, el significado y el pensamiento. Mejor dicho, esas cosas que se llaman naturaleza y cultura, lo real y lo virtual.
Pero, primero y más urgente, dejé sin aclarar eso del "secreto" de tus enseñanzas, eso que igual es aplicable a lo que dicen algunos investigadores sobre algunas de las enseñanzas de tu maestro Platón y lo que, según se miren las cosas, no es más que otro de esos mitos y leyendas o "zonas oscuras" que se inventan los estudiosos académicos para ocultar su ignorancia y su incapacidad de explicar adecuadamente aquello que no han sabido entender: que antes que filósofo, Platón fue Discípulo de Sócrates y Maestro de sus discípulos y ambicionó ser el maestro de Atenas, la Atenas capital de un imperio universal, lo cual, para ti, no era ningún "secreto" ni "misterio", era un asunto bien claro, como bien lo atestigua tu discípulo Sinesio de Cirene en una de sus cartas a Herculiano:
"Se nos concedió a ti y a mi experimentar cosas maravillosas, cuya simple enumeración habría parecido increíble. Y es que hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos a la auténtica maestra de los misterios de la filosofía" (Sinesio de Cirene, Cartas, 137, Gredos, Madrid, 1995, p. 258).
Todavía en tu tiempo se sentía que ser Maestro y Discípulo, como lo fueron Sócrates y Platón, era un estado más que una condición o profesión y, por lo tanto, enseñar era una conexión previa, íntima y vital entre Maestro y Discípulo y un requisito casi que indispensable para que se sucediera, por un lado, la enseñanza de la Sabiduría y, por el otro, el aprendizaje de los saberes de las ciencias, las artes, la tekné, mejor dicho, esos asuntos del conocer, del saber, del hacer o, para aclararlo más, una cosa era la enseñanza de la Sabiduría de "Los Sabios" y otra la trasmisión de saberes y haceres como lo que hacían los sofistas, profesores de retórica. El asunto de la enseñanzas la Sabiduría era cuestión de los sentimientos, del buen vivir y del bien pensar. Los asuntos de la retórica eran los del saber, los del arte y los de las habilidades de la persuasión para ser poderoso en la vida pública, en la política, mejor dicho, era y todavía es, el de la organización, la interpretación y el manejo de las palabras.
Tu, como discípula de Platón, te hiciste Maestra encarnando en ti las mismas enseñanzas que Diotima compartió con Sócrates, tal y como se explican en Banquete. Mejor dicho, el "secreto" o "misterio", no lo era tal y el mito o la leyenda de las sabiduría y enseñanzas secretas de Platón, que son las mismas tuyas, podrían explicarse por las relaciones, conexiones, correspondencias e interpretaciones, vitales, existenciales y pedagógicas (paideia), entre Sócrates y Platón, así como lo habían sido para "los sabios" y como lo fueron hasta para las de las gentes del común, las celebraciones de "los misterios eleusinos", el fenómeno dionisiaco del que ya te escribí en mi primera carta.
Y, por supuesto, también te hiciste Maestra por el magisterio de Plotino, quien había encarnado en él "El Espíritu" tanto de "los Sabios antiguos" como el de su pretérito maestro Platón, conjugados en su propia visión de Ser y Estar en sí mismo, con los otros y en el mundo 3. Ese es el mismo "Espíritu" que todavía conservabas en tu acción, influjo e importancia, en la vida social y política de tu tiempo y tu ciudad, en las cuales tenías arte y parte. No por otros motivos los fanáticos del nuevo dios te asesinaron con tal sevicia.
Y por ello el miedo. Ese miedo con el que, desde entonces y hasta ahora, se "marcó" a sangre y fuego en la conciencia y en la visión de la humanidad, esa perversa y esquizofrénica dualidad de cuerpo y alma, vida y muerte, universo y dios, que son las que han predominado y determinado el desarrollo de lo que todavía decimos que somos, como ya lo dije en mi anterior carta.
Y, por ello, "el secreto" y "el misterio" de aquellas enseñanzas y de aquella conexión íntima entre los espíritus de Maestro y Discípulo, la de las enseñanzas de la salud vital, esa que es el vivir sin miedos de ninguna especie, fue algo a lo que tus enemigos consideraron un obstáculo para la expansión de su poder, así que lo convirtieron en motivo de persecución y muerte para así evitar que se conservara y, por ello, sólo ha sobrevivido en la clandestinidad, sin que, hasta ahora, se empiece a investigar sobre la naturaleza y funcionamiento de eso que aquellos antiguos maestros intuían y que ahora las neurociencias 4 estudian y demuestran.
Aquellos antiguos Maestros sabían que el fundamento para que sus enseñanzas cumplieran con su razón de ser dependía de lo que ahora las neurociencias y las ciencias cognitivas están descubriendo: que las enseñanzas de Diotima a Sócrates, esas que conforman la "erótica platónica", no eran otra cosa que el funcionamiento de la naturaleza evolutiva de la especie, ese mecanismo evolutivo que hace que los seres vivos se relacionen entre sí, individual y colectivamente, por la sensación, la intuición, la imitación, la empatía, las emociones, las pasiones, los sentimientos, el entusiasmo y la memoria, que es lo que le da sentido y/o valor a la imaginación, al significado, al pensamiento y a la comunicación, en un ininterrumpido proceso de evolución natural y cultural.
La "erótica platónica" es, quizás, el primer intento por explicar, enseñar y trasmitir, de una manera sistemática, las experiencias (las experiencias del conocer: el conocimiento "encarnado" e "incorporado", al vivir y al existir, o sea, el vivir y el existir como se siente, se imagina, se piensa, etc., con el cuerpo, algo así como la salud vital, la salud del aliento vital) que la evolución cultural había ido acumulando y trasmitiendo de generación en generación y de cultura en cultura y las que Platón aprehende y aprende de Sócrates. Esa es la paideia que Platón, por un lado, emplea en su magisterio y, por el otro, trata de consignar y comunicar en sus diálogos de una manera más didáctica que sus previos maestros, "los Sabios". Esa es la paideia que Platón considera debe ser desarrollada en ese Estado "en el que todos sus miembros vivan filosóficamente" que él propone en República.
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"El discurso filosófico no es filosofía [...]. Las teorías neoplatónicas están al servicio de la vida filosófica [...]. La filosofía de la época helenística y romana se nos presenta pues como un modo de vida, un arte de vivir, una manera de ser. De hecho, a partir de Sócrates al menos, la filosofía antigua había adoptado este carácter [...] . La filosofía antigua propone al hombre un arte de vivir, al contrario que la moderna, que aboga en primer lugar por la construcción de un lenguaje técnico reservado a especialistas" (Pierre Hadot, Ejercicios espirituales y filosofía antigua, La filosofía como forma de vida, Siruela, Madrid, 2006, págs. 233-241, 246).
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Hubo que esperar hasta ahora para que las neurociencias empezaran a mostrar aquello que los Sabios y Maestros de la antigüedad y de todos los tiempos en adelante sabían por sabia intuición: que los Homo-Humanos somos y hacemos lo que es y lo que hace el cerebro: naturaleza y cultura. Una naturaleza que siente que se siente y que convierte ese sentir en imágenes y esas imágenes en metáforas y esas metáforas en códigos y esos códigos en pensamientos y esos pensamientos en memorias vivas y dinámicas y esas memorias en objetos, arte, ciencia, tecnología, etc. y todo lo anterior, en cultura, el estado y el ámbito en los cuales los Homo-Humanos se re-unen por sus emociones y sentimientos: empatía, simpatía y antipatía, se hacen comunidad y hacen sociedad, mejor dicho, cultura.
Pero tampoco será necesario esperar hasta que esas mismas neurociencias logren comprender la totalidad del funcionamiento del cerebro para deducir y formular hipótesis, así sea descabelladas, sobre qué, cómo y por qué, el cerebro es, hace y nos hace, tal y como sería el caso de comprender qué es el pensamiento y cómo y por qué pensamos. Lo digo porque se ha considerado al pensamiento como a "algo" fuera de este mundo y al pensar como esa cualidad que nos separa del resto de la naturaleza, mejor dicho, lo que nos hace "excepciones", cosa que es falsa, porque el pensamiento, para formular una de esas hipótesis descabelladas, lo produce el cuerpo y, en consecuencia, es el resultado del funcionamiento integrado y dinámico de los códigos, las emociones y la memoria que se procesan en el cerebro y que la mente memoriza, representa, expresa, comunica y cambia, algo así como otra extensión del cuerpo, la cultura.
Somos un cuerpo vivo y con vida y por ello afirmo que el pensar y el pensamiento son un desarrollo evolutivo ya inscrito en el genoma del Homo-Humano y que, por lo tanto, empiezan a funcionar desde el momento en el cual las estructuras biológicas del cuerpo alcanzan su momento operativo. En algún momento, todavía no precisado de la gestación, cuando las estructuras del sistema nervioso ya se han desarrollado, el cerebro comienza a discriminar, organizar y memorizar las percepciones y sensaciones que se provocan y producen en el cuerpo tanto en su propio funcionamiento como desde el ámbito en el que se encuentra y, por lo tanto, debe comenzar a desarrollar y conectar los grupos de neuronas y los circuitos neuronales 5 de esa memoria del cuerpo que es la mente, mediante la cual maneja y controla las funciones, procesos, acciones y reacciones internas y externas del cuerpo, las cuales, a su vez, se convierten en las señales que disparan e inician los mecanismos genéticos y epigenéticos que luego lo conectarán con el ámbito cultural, es decir, con los sistemas de códigos que son los lenguajes y las memorias que son la cultura y la cultura que son todas las extensiones que inventa y desarrolla el cuerpo: cultura, sociedad, etc. Considero cultura todo aquello que el Homo-Humano inventa con y a partir de su cuerpo, es decir, lo que no es estrictamente producido por la mecánica biológica. Algo así como lo de las extensiones que propuso Marshal McLuhan.
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[...] brains—even small ones—are dauntingly complex”:
"Information flows in parallel through many different circuits at once; different components of a single functional circuit may be distributed across many brain structures and be spatially intermixed with the components of other circuits; feedback signals from higher levels constantly modulate the activity within any given circuit; and neuromodulatory chemicals can rapidly alter the effective wiring of any circuit" (Gary Marcus, A Map for the Future of Neuroscience, The New Yorker, September 17, 2013).
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Por otra parte, si nos atenemos a los descubrimientos de las neurociencias, la mayor parte de lo que sentimos, imaginamos, pensamos y hacemos está determinado o condicionado por funciones y procesos no-conscientes 6, la gran mayoría todavía desconocidos o apenas vislumbrados en las hipótesis que se plantean esas mismas neurociencias en épica lucha contra las supersticiones, prejuicios, paradigmas e intereses, etc., de las ideologías que por siglos han dominado y determinado la visión y el sentido que los Homo-Humanos tienen de sí mismos, de su "humanidad" y del mundo, algo así como del sentido de la vida. Ese sentido que se ha convertido en valor, pero económico.
Una definición simple y sencilla del sentido de la vida podría ser: el conocimiento, el saber y el control que cada individuo tiene sobre sí mismo y sobre el qué, cómo y por qué hace lo que hace y, por supuesto, sobre qué, cómo y por qué se es lo que se es: "Los conocedores" de Platón, Plotino, Bruno, Nietzsche, etc. Esos "conocedores" a los que también te proponías formar en tus discípulos, como bien lo atestigua Sinesio.
Como quien dice y en palabras simples y prácticas, el sentido de la vida es el orden, control y memoria que se tiene y se ejerce sobre las situaciones y circunstancias que afectan al cuerpo en el existir y que condicionan las acciones y lo que se siente por ello. O, en otras palabras, la propiedad de la materia y la energía de sentir, cambiar, recordar, actuar y propiciar el cambio, como quien dice: supervivencia, reproducción y adaptación.
Esto lo conocían, sabían y ejercían mejor los antiguos maestros con mucha menos información científica que la que ahora se descubre pero la que tanto cuesta poner al servicio de la salud vital. Esa salud vital que antes como ahora se plantea como el eterno dilema: placer y dolor.
Es por eso que, antes, es necesario empezar por desatar a los Homo-Humanos del nudo y del círculo vicioso de la evolución cultural, eso que los ata a sus cadenas y al miedo, a las viejas imágenes memorizadas: las de la lógica dualista. Esa lógica dualista del cuerpo/alma, vida/muerte, dios/universo y de un largo etcétera binario, el sí mismo formado desde afuera, el que conoce y se conoce porque así se lo dictan desde lo trascendente. Ese es el Homo-Humano escindido y disociado de su naturaleza, esquizofrénico y paranoico, que se mira en el espejo de Narciso y sólo ve su propio rostro, pero no lo reconoce, a diferencia de Dionisios niño que al mirarse en el espejo, contempla al mundo, su sí mismo que es el mundo.
Es por ello que a esa esquizofrenia y paranoia de lo consciente hay que contraponer la unidad de la conciencia, el cuerpo que siente y se siente, en el que el sí mismo es y se forma desde adentro, inmanente, el que se conoce a si mismo y desde su sí mismo conoce lo exterior, lo que vienen a ser los procesos naturales de la imitación y la reflexión. Cuerpo que actúa y dialoga consigo mismo para conocerse, para así conocer y conocerse a sí mismo en el otro y en el mundo y, así, decidir, actuar, dialogar, etc. El Homo-Humano integrado en su sí mismo, uno en y con su cuerpo y mente que contempla su sí mismo, a los otros y al mundo, el que se mira en el espejo de Dionisios "y ve el mundo".
Más adelante volveré para decir algo más sobre esos espejos de Narciso y Dionisios.
Es en ese paradójico juego de espejos que propongo una pedagogía del Juego de Ser Niños,un juego desde el cual propiciar la formación del niño y, para el caso, también, la formación y re-formación de los adultos, una formación que propicie la re-configuración, la re-integración, la restauración, el "padecer lo originario" 7, del niño que se supone todos llevamos dentro ... perdido en las tinieblas interiores como el niño del narrador de El principito, de Antoine de Saint-Exupéry.
Lo que propongo, es el sentir. Volver a aprender a sentir, a sentir por la acción, por la actuación, por la representación, hasta alcanzar la sensación, la prolepsis, y lo que de ella se sigue: la invención de los sentidos, de los códigos, de los conceptos, otra vez, "la palabra padecida" (Ernesto Grassi), etc. Construir, inscribir, jugar y contar la propia memoria, la propia biografía, las propias emociones, los propios sentimientos, los propios anhelos, etc., en la acción, en la imitación y en la reflexión de y con los otros y de y con el mundo ... jugando como lo hacen los niños.
Con esto último hago referencia a Vigotski (sus teorías sobre el juego y su estudio de Hamlet) y a Bajtin y sus teorías de la socialización, así como a todo lo que las neurociencias están descubriendo y que hasta los neurocientíficos encuentran sus ejemplos, su ¿pre-ciencia?, en el teatro de Shakespeare, en la literatura, en las artes, como en este caso tomado de un libro del neurocientífico Antonio Damasio quien escribe sobre la precedencia de la reacción, es decir, de la emoción sobre el sentimiento:
"Al comentar la precedencia de la emoción sobre el sentimiento, permítaseme empezar llamando la atención sobre algo que Shakespeare dejó ambiguo en sus versos acerca de Ricardo. Tiene que ver con el término sombra y con la posibilidad de que aunque emoción y sentimiento sean distintos, este último aparezca antes que el primero. Las lamentaciones externas son sombras del dolor que no vemos, dice Ricardo, una especie de reflejo especular del objeto principal (la sensación de dolor), de la misma manera que la cara de Ricardo en el espejo es un reflejo del objeto principal del drama, Ricardo. Dicha ambigüedad concuerda bien con nuestra intuición sin instruir. Tendemos a creer que lo oculto es el origen de lo que se expresa. Además, sabemos que, en lo que concierne a la mente, el sentimiento es lo que realmente cuenta. «Ésa es la pura realidad», dice Ricardo, hablando de su dolor oculto, y estamos de acuerdo con él. Sufrimos o nos deleitamos en función de sentimientos reales. En sentido estricto, las emociones son exterioridades. Pero «principal» no significa «primero» ni tampoco «causativo». La posición central del sentimiento oscurece el asunto de cómo surgen los mismos y favorece el punto de vista de que, de alguna manera, éstos ocurren primero y a continuación se expresan en las emociones. Esta idea es incorrecta, y hay que echarle la culpa, al menos en parte, al retraso a la hora de encontrar una explicación neurobiológica de los sentimientos plausible.
Resulta que son los sentimientos los que constituyen las sombras de la manera externa de las emociones. He aquí lo que Ricardo tenía que haber dicho en realidad (con las debidas excusas a Shakespeare):
«¡Oh!, estos modos externos del lamento proyectan sombras intolerables e invisibles de dolor en el silencio de mi alma atormentada».
(Lo que me recuerda a James Joyce, cuando dice en Ulysses: «Shakespeare es el feliz coto de caza de todas las mentes que han perdido el equilibrio»)" (Antonio Damasio, En busca de Spinoza. Neurobiología de la emoción y los sentimientos, Crítica, Barcelona, 2009, p. 33).
Por eso es que no me queda la menor duda de que Shakespeare se contempló en el espejo de Giordano Bruno o en "la sombra de sus ideas":
"Así pues, dado que la naturaleza ofrece todo lo que es posible, ya sea antes de las cosas naturales, ya sea en las cosas naturales o por medio de las cosas naturales, debes saber que de todas las cosas naturales deriva una acción, de suerte que no puedes ignorar que la naturaleza opera a través de ellas" (Giordano Bruno, Las sombras de las ideas, Siruela, Barcelona, 2009, p. 74).
E insisto en aquello del buen sentir al bien pensar.
La percepción, la sensación, la reacción, el acto, la acción, la actuación, la representación, el juego, la emoción, el sentimiento, la memoria, preceden a la palabra, no viceversa. El logos se inventa la palabra muerte para someter los deseos de los Homo-Humanos a los designios del poder. La disolución, la escisión, la disociación del acto, de la actuación, de la representación, del juego, en meras palabras, es lo que perpetúa la instrumentación del lenguaje (de todos los códigos culturales), pues ya estos no serán metáforas de "las cosas", sino que pretenden ser "la cosa misma", disuelta, escindida, disociada.
El proceso de re-unir, será aquel en el cual el acto, la acción, la actuación, la representación, el juego, le devuelvan el sentido a la vida en sus códigos: Siento, luego existo. Existo, luego pienso. Pienso luego soy. El espejo que se mira en el espejo. El sentir que se "incorpora", se "encarna", en los juegos de las metáforas.
***
A continuación diré algo sobre la imitación, la reflexión y el reflejo, que bien pueden ser el reflejo en el espejo de Dionisios o en el espejo de Narciso, en este último, que fuera también motivo para Plotino.
"El espejo es símbolo de la ilusión, porque lo que vemos en él no existe en la realidad, sino que es un mero reflejo. Pero el espejo es también símbolo del conocimiento, porque, al mirarme en él, conozco quién y cómo soy. Por otra parte, ese simbolismo cognoscitivo incluye un aspecto mucho más refinado, pues la actividad cognoscitiva consiste en encerrar el mundo en un espejo y reducirlo a un reflejo que yo ya poseo. Y aquí surge el fogonazo de la imagen órfica: Dionisios se mira en el espejo, y ¡ve el mundo!" (Giorgio Colli, La sabiduría griega, I, Trotta, Madrid, 2008, p. 47).
El juego de Dionisios en el espejo y el juego de Apolo
Cuenta el mito que los Titanes le dan al niño Dionisios un espejo para sus juegos y que, mientras él se contempla "ensimismado" en el espejo, en el que ve la imagen del mundo, los Titanes se aprovechan de su estado para descuartizarlo y, en la lucha, el espejo se rompe en pedazos al igual que el cuerpo de Dionisios y que será la labor de Apolo el tratar de restituirlo a la unidad original y así devolverlo a la vida.
El espejo de Narciso
Cuenta el mito que Narciso se acercó a un estanque y en el espejo del agua contempló su propio rostro y se enamoró de él y no quiso volver a mirar cosa alguna en el mundo. Hasta que un día se lanzó al agua en búsqueda del objeto amado y se ahogó.
"El espejo donde Narciso se contempla como si se tratara de otro, enamorándose locamente de ese otro sin reconocerse, torturándole con el deseo de poseerlo, es traducción de una paradoja, la de cierto impulso erótico que intenta unirnos con nosotros mismos, para reencontrarnos en nuestra integridad, pero que no puede jamás lograrse a menos que uno decida seguir cierto desvío. Amar significa el intento de realizar la unión en el otro" (Jean-Pierre Vernant, El individuo, la muerte y el amor en la antigua Grecia, Barcelona, Paidos, 2001, cap. 8).
Imitación y reflexión
El Homo-Humano aprehende, aprende, entiende y experimenta su sí mismo, a los otros y al mundo por imitación y reflexión. Se contempla en el espejo de la Naturaleza, la reflexiona y la imita. Cuando se mira en el espejo de Dionisios, fragmenta la naturaleza para luego re-unirla en la unidad y en la vida. Cuando se mira a sí mismo en el espejo de Narciso se precipita en la muerte.
Imitación
Por naturaleza, el cuerpo se percibe y percibe el mundo, lo reflexiona y para memorizarlo lo imita. Esas imitaciones son la primera elaboración de los códigos y metáforas con los que extiende y expande su mente.
¿Cómo funciona la imitación?
El cerebro percibe la Naturaleza en su totalidad y la fragmenta en partes, las ordena y las imita (padecer/conocer/conocimiento), para luego ordenar los resultados de sus imitaciones asignándoles un sentido, es decir, estableciendo reglas y normas (lógica) para cada ordenación, ese sentido se construye por códigos y metáforas, hasta desarrollar un saber propio y particular, el cual, a su vez, ordena e integra con otros saberes, y así indefinidamente padece y conoce.
"La idea, la imaginación, la ficción, la configuración, la designación, la notación son la obra universal de Dios, la naturaleza y la razón, y está en poder de la analogía de aquella el que la naturaleza pueda admirablemente representar la acción divina, y que el ingenio humano pueda emular, por ello, la operación de la naturaleza" (Giordano Bruno, De Imaginum, signorum et idearum compositione).
Reflexión
Reflexión: relación de identidad de una cosa consigo misma.
Reflexión perceptual. El cuerpo percibe, siente y se siente en la sensación. Esa sensación es el reflejo, el desdoblamiento, el sentimiento, de lo percibido, lo identifica y lo memoriza.
Reflexión conceptual. Las sensaciones identificadas y memorizadas se convierten en prolepsis, los conceptos genéricos epicúreos, la reflexión de lo percibido, las sensaciones traducidas en códigos y metáforas.
***
Como quien dice, la filosofía y las leyes —nos advierte Giordano Bruno al inicio de De la causa, principio e uno— se están yendo a la perdición, y no por escasez de intérpretes de palabras, sino de aquellos que profundicen en los sentimientos:
"Le filosofie e leggi non vanno inperdizione per penuria di interpreti di parole ma di que' che profondano ne' sentimenti" (G. Bruno, De la causa, principio y uno ... parte I).
Nos queda por hablar de la memoria, en particular, para recordar que tus enemigos destruyeron toda tu obra filosófica y que sólo se salvaron algunos de tus aportes en las matemáticas, la geometría y la astronomía y, lo peor, que contigo también condenaron a la clandestinidad tu magisterio "secreto" y ya no existen Maestros como tu. Ya lo advirtió Giordano Bruno, las palabras usurpan los estados que nos provocan los sentimientos. Pero, de eso hablaremos luego.
Hasta entonces, Salud y alegría,
Iván Rodrigo.


NOTAS
1Sinesio de Cirene, Cartas, carta No. 10, Gredos, Madrid, 1995, p. 46.
2Ver: María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Siruela, Madrid, 2004, p. 60 y ss.
3 El punto de toque entre mística y logos que caracteriza la unión del pensamiento griego con el pensamiento y enseñanzas de Plotino y de Hipatia con este:
"[...] para los filósofos griegos la inteligencia no sólo es la facultad de conocer los objetos, sino también la facultad de autoconocimiento; y este autoconocimiento se revela como el fin de la filosofía y como el grado más alto de la realidad". "[...] la concepción plotiniana, según la cual el pensamiento de sí es la conciencia de nuestra propia identidad con el ser universal" (Emile Brehier, La filosofía de Plotino, Sudamericana, Buenos Aires, p. 140-141).
4Neurociencias son todas aquellas ciencias que se fundamentan en el estudio del cerebro sus funciones y procesos.
5Gerald M. Edelman. Wider than the sky, The phenomenal gift of consciousness., Yale University Press, 2004: Teoría de la Selección del Grupo de Neuronas .
6Los neurocientíficos utilizan el termino no-consciente para definir todas aquellas acciones, funciones y procesos de los que las personas no tienen conciencia ni son conscientes y así evitar las fusiones y confusiones con las que el término inconsciente ha sido utilizado, en particular por parte de los psicoanalistas.
7 Ernesto Grassi, El comienzo del pensamiento moderno. De la pasión y la experiencia de lo originario. Cuadernos sobre Vico 13-14 (2001-2002) Sevilla (España). ISSN 1130-7498.

15 de julio de 2014

Carta alejandrina No. 1


El asesinato de Hipatia de Alejandría.


Carta alejandrina No. 1


Medellín, 17 de junio 2014
Hipatia
Te escribo a Alejandría por motivos evidentes, porque fue esa la única ciudad en la que por unos cuantos siglos en la historia de la humanidad el calificativo de cosmopolita tuvo su total sentido cósmico, porque los sabios alejandrinos y tu, la última, fueron ciudadanos del universo, del cosmos.
Y te escribo, precisamente a ti, porque tu vida y tu muerte son dos eventos que marcaron eso que llaman "el destino" de la humanidad. Tu existencia dedicada a la búsqueda del conocimiento como sentido de la vida y, con ello, tu misión por vencer las tinieblas de la ignorancia y la superstición, esas mismas que fueron, finalmente, las motivaciones por las que te arrebataron la vida con particular sevicia, uno, para callar el sentido de tu vida con el que enseñabas a otros y, dos, para imponer sobre la humanidad un poder que niega la vida, arrasando ciegamente y a sangre y fuego con todos y con todo lo que se le oponga, como lo hacen todos los integristas y los fanáticos.
También, porque fuiste la última y la primera. La última de los sabios de cuerpo entero, de ese cuerpo que siente y se siente para pensar y pensarse. Y la primera de las víctimas por negar la dualidad de cuerpo y alma, de dios y universo.
Casi siete siglos separan un evento del otro, el nacimiento de la ciudad-cosmos y tu nacimiento. Un circuito de vida y muerte que se cerró con el nacimiento de un nuevo dios que condenó a muerte a todos los otros dioses pasados, presentes y futuros y con ellos a quienes se atreven a creer en algo que no sea ese nuevo dios (nuevo dios que tampoco, casi dos mil años después, ha muerto como anunciara Zaratustra el de Nietzsche, ese mismo dios que todavía pervive en la excepción humana y hasta en la polémica natura v/s. cultura, entre otros dogmas).
Fue la muerte de aquellos dioses, cuyo único pero no menor pecado era ser patriarcales y, en términos generales, ser generadores de espíritus particulares y ser los motivos y figuras de religiones que sustentaban su poder y dominio en la ignorancia, en la superstición y en el terror, las mismas condiciones impuesta por el poder de los fanáticos de ese nuevo dios.
Pero y lo peor, con la muerte de todo ese panteón, también se pretendió dar muerte a los dos dioses más peligrosos: Dionisios, el dios de la vida (bios y zoe) y Apolo, el dios del pensamiento, pero sin lograrlo, porque sus motivos y figuras son arte y parte de la materia de la que todo y todos estamos hechos.
Dionisios y sus mil caras originales y primordiales del placer y el dolor, los de Eros y Thanatos. El Eros cósmico, la fuerza que genera y degenera todo lo existente. Y Thanatos, no el dios de la muerte cristianizada, sino el de la fuerza por la que cada cosa cambia de un viejo estado en un nuevo estado, la metamorfosis, el cambio.
Apolo el dios del enigma que se piensa y nunca se soluciona, pero que igual mide y regula la existencia de los hombres en sí mismos y entre sí: logos y leyes.
Aparte de toda esa historia de dioses masculinos, también está la historia de la presunta muerte de la Gran Diosa Madre, un asunto viejo pero no enterrado, su existencia se mantiene vital pero clandestina, la misma clandestinidad en la que se sumergieron Dionisios y Apolo.
En fin, con tu muerte desapareció la última de las escuelas en las que se enseñaba y aprehendía la Sabiduría -del buen sentir al bien pensar- como condición necesaria para el conocer, el saber, el hacer, de las ciencias y como diferencia con la impostura de las creencias y los dogmas considerados fundamentos únicos y absolutos del vivir, del existir y del pensar.
Pero, aun así, con tu muerte tampoco se impuso el olvido. Unos pocos persistieron y siempre persistirán, a pesar de la amenaza y el terror, en continuar "las vías y caminos" de aquella Sabiduría. Para mencionar sólo algunos de los continuadores de ese círculo secreto: Giordano Bruno, Spinoza, Nietzsche, William James. Los he elegido sólo a ellos porque me gustan y porque sus ideas han sido motivos para que ahora algunos científicos se propongan mirar con nuevas y más precisas herramientas en "lo desconocido" de la Naturaleza y en la naturaleza del Homo-Humano, con el mismo "Espíritu" de aquellos antiguos maestros y con el tuyo, el "Espíritu" de la Hipatia "bienaventurada" como te llama Sinesio en sus Cartas 1, la Hipatia de las enseñanzas secretas y la maestra de las ciencias. Más adelante aclaro eso del "Espíritu", por el momento me pregunto: ¿qué es eso de "las enseñanzas secretas"? Pues son esas de las que escribe tu biógrafa, María Dzielska en su libro Hipatia de Alejandría, al referirse a tu "Espíritu" que "irradia conocimientos y prudencia derivados del "divino" Platón y de Plotino, su sucesor" 2.
Pero, para explicar mejor eso de "las enseñanzas secretas", recurro a Giorgio Colli, el filósofo que desde muy joven se sumergió en "los misterios" de "la Sabiduría" y del nacimiento de la filosofía griega buscando descubrir lo de "las enseñanzas secretas" de los primeros, "Los Sabios" y, luego, de Platón, Aristóteles, Plotino, etc., para llegar a comprender que no eran otra cosa que el efecto de un fenómeno espiritual que él explica así:
«En el siglo VI interviene un factor nuevo que transformará de modo decisivo la vida espiritual de Grecia, el llamado fenómeno dionisiaco ha sido estudiado en su aspecto artístico y religioso, y casi nunca se ha analizado su relación con toda la evolución espiritual griega. Con un término más filosófico se puede llamar misticismo a este movimiento. Mientras que hasta entonces el hombre miraba el mundo y se insertaba en él como una parte más, ahora se separa de todo, se vuelve hacia su propia interioridad y buscando en sí mismo encuentra allí el mundo y la divinidad. De este modo vemos coexistir en Grecia dos visiones del mundo antitéticas, política la una y mística la otra: del choque entre estas fuerzas nace el milagro de la filosofía griega. En nuestro estudio seguiremos esta distinción fundamental, desarrollándola y justificándola a partir de los textos de los presocráticos y de Platón» (Giorgio Colli, Filósofos sobrehumanos, Siruela, Madrid, 2011, p. 35).
Desde sus primeros escritos, Platón político (1937) Filósofos sobrehumanos (1939), La naturaleza ama esconderse (1948) y en sus investigaciones de La sabiduría griega y El nacimiento de la filosofía, así como su comprensión y crítica de los fenómenos dionisiaco y apolíneo a partir de la interpretación de Nietzsche, Giorgio Colli propone y aclara los diversos aspectos de la naturaleza del misticismo, el arte y la política, en los sabios y en los filósofos griegos, como fundamentos de "sus enseñanzas secretas" y su posterior influencia en algunos discípulos lejanos. Subrayo aquí tan sólo uno de tales aspectos: en Filósofos sobrehumanos se reivindica el misticismo como el máximo logro cognoscitivo (más adelante transcribo una extensa cita al respecto). Muchos años más tarde, en Después de Nietzsche, Colli volverá a insistir de nuevo en esta posición, en el aforismo que lleva por título Una palabra con mala fama:
«Hoy como ayer la palabra “místico” no suena bien: al recibir esta denominación, nuestros rostros se sonrojan o se ensombrecen. La buena sociedad de los filósofos no admite entre sus miembros a quien lleva tal nombre, y, por razones de etiqueta, lo proscribe. Hasta los más libres, como Nietzsche y Schopenhauer, rechazaban este nombre. Y sin embargo “místico” significa únicamente “iniciado”, el que ha sido introducido por otros o por él mismo en una experiencia, en un conocimiento que no es el cotidiano, que no está al alcance de todos. Es indudable que no todos pueden ser artistas, no hay nada de extraño en ello. ¿Por qué razón iban todos a poder ser filósofos? La misma comunicabilidad universal, como carácter de la razón, no es más que un prejuicio, una ilusión. Los meandros más sutiles, tortuosos y penetrantes de Aristóteles, después de veinticuatro siglos, todavía están sin explorar, aún no han sido aferrados. También el racionalismo es místico. En definitiva, se trata de reivindicar “místico” como epíteto honorífico» (Giorgio Colli, Después de Nietzsche, Anagrama, Barcelona, 2000, p. 117).
Para Giorgio Colli el asunto del descubrimiento y la expresión del conocimiento esta encarnado, entrañado, conectado y metaforizado con el asunto de la "verdad", al contrario del error de Descartes 3. La "verdad", así con minúscula, pues no se trata de la "Verdad Absoluta", esa que se escribe con mayúsculas, porque, tal y como lo intuyeron los maestros antiguos, él también intuyó que se trataba de un asunto del buen sentir para el bien pensar, un cuerpo que siente y se siente para pensar y pensarse, mejor dicho, un asunto de sentir y de sentimientos:
"Bello, sin reservas, es el amor a la verdad. Lleva lejos, y es difícil alcanzar el final de camino. Más difícil es, sin embargo, la vía de regreso, cuando se quiere decir la verdad. Querer mostrar la verdad desnuda es menos bello, porque turba como una pasión. Casi todos los buscadores de verdad han sufrido esta enfermedad, desde tiempos inmemoriales" (Giorgio Colli, La naturaleza ama esconderse, Sexto Piso, México, 2009, p. 27).
Sentir y sentimientos, he ahí "el misterio" y, en consecuencia, también "el secreto" de esas, las "otras" enseñanzas, las de "los Sabios" y luego las de Platón y, muy probablemente, las de Aristóteles, y, por supuesto, las Plotino, y las de la discípula ya posterior, Hipatia, y, muchos siglos después, las de Bruno y las de Nietzsche. Esas enseñanzas que sólo pueden ser "enseñadas" de Maestro a Discípulo, como lo hiciera Diotima con Sócrates, porque no es posible trasmitirlas de otra manera. En la nota del traductor, Miguel Morey, en Filósofos sobrehumanos dice lo siguiente:
"En Platón político se nos dice, aludiendo al giro exotérico, racionalizador, político, de Platón que culmina en la República, lo siguiente: «El racionalismo es el método gracias al cual la verdad puede realizarse en el mundo, gracias al cual puede fundarse un Estado en el que todos sus miembros vivan filosóficamente... En la República, política significa vida en común de la clase de los filósofos». En Filósofos sobrehumanos repite casi lo mismo, pero con un matiz decisivo. Dice aquí: «Este problema educativo es al mismo tiempo para él el máximo problema político, ya que la felicidad y la perfección del Estado dependen de que exista en él la posibilidad de educar a conocedores» (p. 20-21).
No es acaso esto la materia y el espíritu de "las enseñanzas secretas" de Hipatia, esas de las que el discípulo Sinesio escribe en sus cartas con el mismo hermetismo 4, o mejor sería decir con la misma dificultad de expresión con la que todos, maestros y discípulos, de la "Sabiduría" han sido afectados en todos los tiempos y espacios al querer exponer "su verdad", "la verdad" de la que todo y todos estamos hechos, porque, como ya lo dijo, Giorgio Colli: "También el racionalismo es místico", lo que viene a implicar que no se entenderían ni se podrían explicar los grandes descubrimientos, inventos y realizaciones de los Homo-Humanos sin que sus autores hubiesen estado afectados por "el toque" de la "locura divina", esa que expone el Sócrates de Platón en Fedro 5, Banquete, Fedón y otros de sus diálogos eleusinos, como bien lo explica Giorgio Colli en La naturaleza ama esconderse y en sus otras obras ya mencionadas.
Mejor dicho, "enseñanzas secretas", "locura divina", "heroico furor", "conocedores", en fin, todo aquello que debiera hacerse emerger, no sabría decir si desde lo más alto o desde lo más profundo, del "Gran Anhelo de la carne", eso que llamo "El Espíritu", que no es otra cosa que el anhelo de futuro, o sea, ese alzar las manos y dirigir los pasos hacia las estrellas, el retorno al origen. Ese sueño del sentir dionisiaco, ese contra el que se ensañan las pesadillas y los horrores de la razón apolínea, porque en él se encarna la naturaleza artística y política del misticismo tal y como lo examina Giorgio Colli en la cita que anunciaba más atrás:
Empédocles y lo dionisiaco
"Por tanto, también Empédocles es un místico, pero la característica que lo distingue de los otros presocráticos es la naturaleza más artística y política de su misticismo, rasgo este que en cambio le aproxima a Platón. Este aspecto artístico debe ser examinado dado que en casi todos los pensadores griegos hasta Platón, y particularmente en Empédocles, está ligado hasta tal punto a las doctrinas filosóficas que sin él no pueden ser comprendidas a fondo. Con Empédocles nos encontramos con el primer artista griego verdaderamente dionisiaco, y tal vez el único que ha sabido realizar artísticamente, de un modo pleno y en su totalidad, la visión dionisiaca del mundo. Esto se explica por los presupuestos filosóficos, aunque sea vistos a través de la religión, de los que parte el fenómeno dionisiaco: ningún artista puro, carente por tanto de sentido filosófico, puede ser un verdadero dionisiaco, y Nietzsche se equivoca al encontrar en la tragedia griega la máxima expresión de esta visión del mundo; esta máxima expresión fue alcanzada solamente por un poeta como Empédocles, que fue al mismo tiempo filósofo. Antes hemos definido, con una interpretación del fenómeno más amplia que la nietzscheana, el fenómeno místico, es decir la visión dionisíaca del mundo, como interioridad pura, como impulso a superar todo lo que es humano; lo apolíneo es en cambio cualquier forma de expresión, o sea, para los griegos, la actividad política en sentido amplio. El arte apolíneo es por tanto aquel en el que la expresión coincide con el sentimiento-intuición, donde la expresión es lo único importante y carece de interioridad previa, es visión pura, objetividad. En cierto sentido, el objeto finito es lo que precede, y es la causa del sentimiento: el sentimiento se expresa luego, se realiza a través de la cosa, se recuesta en la cosa, encuentra en ella un reposo satisfactorio y un límite a su infinidad. Para el verdadero artista dionisiaco sucede lo contrario, parte del interior, sin estímulos externos y sin impresión de cosas concretas: cuando en su soledad la vida se desborda, siente la necesidad de actuar, de comunicarse con los hombres, de crear, y busca afanosamente símbolos visibles que expresen su interior. Su sentimiento es infinito y busca la infinidad, no puede detenerse en las cosas determinadas que dan paz porque es una aspiración eterna, y quiere por tanto expresarse en lo general, en lo indeterminado, en lo que mantiene su desgarro, porque no puede por menos, pero debe ser algo general que no sea abstracto, que sea la esencia de la vida, de la que descienden, y en la que están comprendidas y representadas las cosas concretas. La creación dionisiaca, que, como he dicho, solamente en Empédocles se realiza cumplidamente, es por tanto una forma muy particular de arte, que se encuentra en algunas obras de los místicos, y en la música. Digo la música, porque sólo en el motivo musical, como ha observado Schopenhauer en el libro III del Mundo como voluntad y representación, se encuentra una generalidad que sea concreta, requisito necesario de la creación dionisiaca. Pero esta coincidencia de generalidad y concreción, que Schopenhauer encuentra ampliamente en la música, entiendo que debe limitarse a los músicos dionisiacos, o sea, a unos pocos de ellos. El músico dionisiaco se distingue sin embargo del poeta-filósofo dionisiaco por su carencia de sentido filosófico y político. Un dionisiaco como Empédocles crea algunos motivos fundamentales, los cuatro elementos, el amor, el Odio, los establece como principios filosóficos inmutables y los impone a los hombres como su propia legislación: Beethoven en cambio, que puede ser considerado un típico músico dionisiaco, al no comprender la necesidad filosófica de alcanzar la máxima generalidad con una creación única e inmutable, recurre por ejemplo a una inagotable variedad de motivos heroicos para expresar una vivencia interior de heroísmo que es única, por más veces que se repita. La filosofía de la naturaleza de Empédocles nace de esta búsqueda artística de creación y de expresión; y acude a símbolos cósmicos porque estos son los más generales y los más grávidos de vida. Sus creaciones artísticas y filosóficas, sus "motivos", el aire, la tierra, el fuego, el agua, el Amor, el Odio, a los que podría añadirse el Sphaîros, no son sino la expresión de sus experiencias fundamentales, de sus intuiciones místicas" (Giorgio Colli, Filósofos sobrehumanos, Siruela, Madrid, 2011, pp. 114 y ss.).
Todo esto es lo que diferencia y distingue eso de o darle sentido o darle valor a la vida y a la existencia. Sentido o valor, es lo que hace la diferencia entre conocimiento y saber, dos cosas bien distintas y por las que o vivimos o nos viven.
Pero ya este asunto apunta hacia otro ámbito, así que mejor detengámonos ahí que ya habrá una nueva oportunidad para charlar sobre estos asuntos, que como insinúa Giorgio Colli y también comparto, eran tratados de manera más discreta o clandestina, por el mismo Aristóteles, el presunto maestro del raciocinio, de quien sus seguidores de todos los tiempos no sospecharon su "lado oculto", "sus enseñanzas secretas", eso que él mismo reconoció:
"(...) aquellos cuya vida, por ser participación en los misterios e iniciación consumada, debe estar llena de satisfacción y de felicidad ... Después nos sentaremos aquí abajo en religioso silencio y con toda dignidad; porque nadie se lamenta de ser iniciado" (Aristóteles, Sobre la filosofía, fr. 14).
Y agrega:
"(...) como sostiene Aristóteles, que los iniciados no deben aprender otra cosa, sino experimentar una emoción y quedarse en un determinado estado, evidentemente después de haber sido capacitados para eso".
"(...) lo que pertenece a la enseñanza y lo que se refiere a la iniciación. Porque lo primero se hace presente al hombre a través del oído, pero lo segundo sólo cuando la mente experimenta una súbita iluminación; eso es lo que llamó Aristóteles mistérico y semejante a las iniciaciones de Eleusis (porque en ellas el iniciado quedaba marcado con respecto a las visiones, pero no recibía una enseñanza" (Aristóteles, Sobre la filosofía, fr. 15).
"Pero podría ser que uno ignorara lo que hace, por ejemplo ... o que no supiera que se trataba de secretos incomunicables, como decía Esquilo a propósito de los misterios..." (Aristóteles, Ética a Nicómaco, 1111 a 8-10).
Lástima, ya no hay maestros como tu, ni escuelas como la tuya, ya los discípulos nunca sabrán que es necesario aprehender el conocimiento para aprender los saberes, todo porque la educación que interesa a los poderosos esta instrumentalizada para alienar y enajenar el sentido de la vida por el valor de producir y poseer.
En fin y para dar paso a sentir y pensar a pesar de lo poco que se sabe de tu vida y tu obra, pero lo suficiente como para imaginar que así como lo hiciste y lo hicieron tus maestros y tus discípulos, es posible "enseñar y aprehender" una vida, primero, con sentido y luego, con mejores valores que esos de la mera utilidad por la que unos cuantos someten, dominan y explotan a todos los demás para lucrarse en su propio beneficio.
Y para terminar y como se despedía de sus amigos el sabio Epicuro, deseo en tu recuerdo: Salud y alegría,
Iván Rodrigo.

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1 Sinecio de Cirerne, Cartas, Gredos, Madrid, 1995.
2María Dzielska, Hipatia de Alejandría, Siruela, Madrid, 2004, p. 60.
3Antonio Damasio, El Error de Descartes, Crítica, Barcelona, 1994, pág. 230 : "Este es el error de Descartes: La separación abismal entre el cuerpo y la mente, entre el material del que está hecho el cuerpo, medible, dimensionable, operado mecánicamente, infinitamente divisible, por un lado, y la esencia de la mente, que no se puede medir, no tiene dimensiones, es asimétrica, no divisible; la sugerencia de que el razonamiento, y el juicio moral, y el sufrimiento que proviene del dolor físico o de la conmoción emocional pueden existir separados del cuerpo. Más específicamente: que las operaciones más refinadas de la mente están separadas de la estructura y funcionamiento de un organismo biológico."
4 Sinecio de Cirerne, Cartas, (Gredos, Madrid, 1995, p. 258). Carta 137 a Herculiano, desde Cirene a Alejandría, entre el 393 y el 399: "[...] Si de verdad el provecho que se obtenía de los errantes viajes de Odiseo era, como afirmó Homero, «ver las ciudades de muchos hombres y conocer su forma de pensar», y eso aun habiendo arribado a las costas no de gente agradable sino de Lestrígones y Ciclopes, de seguro que el poema habría celebrado maravillosamente este viaje tuyo y mío, que nos ha permitido llegar a conocer por experiencia cosas que, aunque la fama las contara, no se creerían. Y es que hemos visto con nuestros propios ojos y escuchado con nuestros propios oídos a la auténtica maestra de los misterios de la filosofía". Destaco en cursiva y subrayo la referencia de Sinecio a Hipatia y a sus "enseñanzas secretas".
5"SÓCRATES: Pero hay dos formas de locura; una debida a enfermedades humanas, y otra que tiene lugar por un cambio que hace la divinidad en los usos establecidos.
FEDRO: Así es.
SÓCRATES: En la divina, distinguíamos cuatro partes, correspondientes a cuatro divinidades, asignando a Apolo la inspiración profética, a Dioniso la mística, a las Musas la poética, y la cuarta, la locura erótica, que dijimos ser la más excelsa, a Afrodita y a Eros" (Platón, Fedro: 265 a-b).

9 de mayo de 2014

Lectura crítica, lectura inventiva, lectura lúdica




(San Ambrosio, por cuya lectura silente San Agustín sacralizó la lectura)


Lector Ludi No. 72
Iván Rodrigo García Palacios
Lectura crítica, lectura inventiva, lectura lúdica


"En el fondo, ¿qué es lo que los seres humanos hacemos durante todo el día? Leemos el
mundo, en especial, a las personas con las que interactuamos" (Marco Iacoboni, Las neuronas espejo, Katz, Buenos Aires, 2009, p. 13).


Leía ayer el documento de una bibliotecaria española (Martín Valdunciel, María Engracia (2013). La lectura como herramienta epistémica en la enseñanza superior, Revista Álabe 8. [www.revistaalabe.com]), donde criticaba en lo que se está convirtiendo a la lectura: otra más de las competencias instrumentalizadas por los modelos económicos globalizados que pretenden hacer de las personas "gestores", para el caso, "gestores de información y conocimiento", por lo cual reivindicaba:
"[...] la potencialidad epistémica de la lectura, y la escritura, para descodificar y problematizar discursos, así como su capacidad para que el lector pueda posicionarse como sujeto consciente ante la realidad".
Estuve de acuerdo con casi todo lo que ella escribió. Sin embargo, al hacer mi "lectura crítica" a su propuesta de "lectura crítica", me pareció que da por sentado y casi que obvia, el que, en "el lector crítico" y en su racionalidad, ya están "in-incorporados" 1 sus afectos (instintos, emociones, sentimientos, pasiones y anhelos) como componentes de esa racionalidad, pero no como fundamentos, tal y como lo son para mi gusto.
He aquí lo que ella expone y propone:
"La alfabetización crítica contempla no sólo descifrar, descodificar los textos; este tipo de educación supone, además, entender los contextos en los que se generan los discursos para poder contrastarlos, criticarlos y con ello comprender el mundo y tomar posiciones. La alfabetización crítica potencia no sólo la aptitud intelectual y cognitiva, también, y no menos importante ni secundariamente, la capacidad de ser y de actuar de las personas; el lector que se involucra en estos procesos complejos y esforzados, pero apasionantes, no es un mero receptor de mensajes que luego reproduce. Es un actor protagonista de sus descubrimientos. Se constituye como un constructor de sentido de la realidad 12. Frente a los enfoques mercantilistas que reducen al estudiante a la condición de cliente al que, demagógicamente, hay que satisfacer, la alfabetización crítica piensa en subjetividades que además de desarrollar su trabajo, puedan disponer de medios para participar en la construcción de lo común; individualidades con bagaje intelectual para cuestionar el statu quo, la desigual distribución de saber-poder en la sociedad, y con capacidad para deslegitimar, en su caso, las prácticas que la sustentan".
12 Otros autores (Cassany, 2006) para referirse al complejo proceso de alfabetización prefieren el término literacidad, procedente del anglosajón literacy. La literacidad incluye un conjunto de nociones, fases, técnicas, etc. asociadas al uso de escritura y lectura (códigos escritos, géneros discursivos, roles de autor y lector, formas de pensamiento, identidades de individuos y grupos, valores y representaciones culturales, etc.).
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Para hacer mi crítica me remito a las teorías de las neurociencias sobre la conciencia, tales las de Gerald M. Edelman 2, Antonio Damasio 3, Jean-Pierre Changeux 4 y otros, a las teorías de la ciencia cognitiva de George Lakkof y Mark Johnson 5 y otros y también remito a la lectura de los siguientes documentos:
- Dení Stincer Gómez, Programa de Doctorado en Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México y Zuraya Monroy Nasr, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México, Los afectos en la argumentación científica: una útil perspectiva para la formación de la habilidad de argumentar. Publicado en la Revista de Investigación de la Universidad de La Salle Bajío, Nova Scientia, No. 8, 2012, págs. 110-128.
- Manuel de Vega, Universidad de la Laguna, España, Lenguaje, corporeidad y cerebro: Una revisión crítica. Publicado en Revista Signos: estudios de lingüística, No. 58, 2005, págs. 157-176. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso: Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (http://www.ilcl.ucv.cl/).
- Carlos Muñoz Gutiérrez, Tocándonos...Un conocimiento desde el cuerpo, Publicado en la revista A Parte Rei, revista de filosofía, No. 14, 2001. Así como a otros documentos y reseñas de este mismo autor.
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Verdad de Perogrullo, lugar común, frase de cajón, son el exaltar la importancia de la lectura y la escritura, tanto por sus aspectos intelectuales, utilitarios, como por sus aspectos lúdicos y eróticos6, inútiles 7. Aun más, se las tiene, junto con todo lo que se les asocia, como algo sagrado (San Agustín) y elitista: sólo pocos son lectores críticos y muchos menos son los lectores inventores (prefiero llamarlos así que lectores creadores), lúdicos y eróticos, lo mismo se puede decir de los escritores. Pero, no se confunda eso con lo de saber leer y escribir, porque ese es otro "negocio".
Si se acepta, tal y como lo están descubriendo las neurociencias, que el sano desarrollo intelectual se fundamenta en el sano desarrollo del cuerpo y con él, el desarrollo del sentir, imaginar, pensar y anhelar, entonces se puede deducir, casi que por puro sentido común, que el sano desarrollo se realiza desde el buen sentir al bien pensar 8 9.
Para hacerlo breve, se puede esperar que una persona que es afectada en el desarrollo de su sensualidad, en su sensibilidad, es decir, en el dar sentido a lo que se siente, a las sensaciones, instintos, apetitos, emociones, sentimientos, pasiones, anhelos, eso que se llama afectos o, para ser más imaginativo, eso que se ilustra como Eros y Pathos, será afectada, a su vez, en su desarrollo emocional e intelectual, por lo que se comportará en consecuencia con aquello que lo afectó en su desarrollo, es decir, en el qué, cómo y por qué, se desarrollaron los circuitos neuronales, esos que, finalmente, constituirán su sensualidad y sensibilidad y con ellas, su conciencia y su consciente (vale la pena aclarar que las neurociencias hablan de consciente y no-consciente para evitar fusiones y confusiones con lo del inconsciente, por razones obvias).
La explicación para que esto sea así, se encuentra en el impacto, las propiedades, las cualidades y las calidades de los afectos que actuaron durante el desarrollo sensorial de cada persona, el que, a su vez, determina la especialización de las neuronas y la formación de los grupos neuronales (Edelman) 10 y de los circuitos neuronales. Y, en consecuencia, lo qué, cómo y por qué somos y estamos en el mundo.
Es así como sentir y pensar dejan de ser dos "cosas" para ser sólo una: un cuerpo que siente y se siente y que por ello, imagina y se imagina, piensa y se piensa, y que, como un todo, anhela.
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Pero, ¿qué tiene que ver todo esto con la lectura y la escritura?
El cuerpo es lector tanto de sí mismo como de todo aquello que lo rodea 11. El cuerpo percibe los estímulos, internos, externos y aun los del "más allá", los lee y los procesa como sensaciones y realiza la lectura que le permite regular, ordenar, controlar y dar sentido a lo que le sucede para mantener el estado saludable del cuerpo y de sus partes, así como de las manifestaciones mentales superiores que le permiten proyectar (se podría decir que proyectar es realizar la lectura y la escritura del vivir y existir, bios y zoe) su supervivencia, reproducción y adaptación en el tiempo y en el espacio, en la dimensión espacio-temporal en la que evolucionan la materia y la energía.
Es necesario decir que, para el cerebro y la mente y para lo que estos hacen de nosotros, la lectura y la escritura son dos "cosas" diferentes y aparte, aunque integradas, como todo lo del cerebro: la mente y nosotros. Tanto la lectura como la escritura se procesan, manejan y funcionan en áreas del cerebro y la mente, propias y especializadas y, por consecuencia, también sus actividades y resultados.
Ahora bien, como "cosas" diferentes y aparte, hay que tratarlas como tales antes de poder decir algo de su integración, actividades y resultados, conjuntos.
Ahora bien, lectura y escritura se desarrollan e integran a partir de lo senso-motor, como todas las áreas del cerebro y todos los circuitos neuronales. La lectura, como estado y condición perceptivo y primario, determina todo el desarrollo senso-motor y sólo, cuando la lectura alcanza los estados mentales superiores, es decir, en la "in-corporación" 12 de señales, signos, símbolos, códigos, lenguajes, etc., se puede hablar de la lectura tal y como se la propone y conoce.
Vuelvo y aclaro, leer y escribir son actividades mecánicas y la lectura y la escritura son estados y actividades "in-corporados". Es por ello que, además de la lectura crítica, se puede hablar de una lectura inventora y de una Lectura lúdica.
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Lector crítico, lector inventor, lector lúdico


Para ser un buen lector crítico, inventor, lúdico y erótico, es necesario sanar y rehacer la sensualidad y la sensibilidad (la percepción, la senso-motricidad, la emocionalidad, la afectividad, etc.) con el fin de "re-corporeizar" los sentimientos, los conceptos y los significados, sin lo cual la lectura y la escritura permanecerán afectadas por los fantasmas del pasado. Sólo así es posible deshacer "el razonamiento motivado" 13, ese en el que se fundamentan los prejuicios, las supersticiones, en fin, el miedo, el miedo al cambio, a la pérdida de identidad, a "lo desconocido", etc. Mejor dicho, hay que restituir y aprovechar la plasticidad del cerebro para volver a sentirse y sentir al mundo como "algo" siempre nuevo y asombroso por descubrir y conocer.
Eso fue lo que el Sócrates de Platón propuso: Therapeía tês psychês o “cuidado del aliento vital”, en la erótica platónica de Fedro y Banquete, lo cual continúa siendo válido como punto de partida de ese antiguo propósito de hacer sabios, lo que todavía se busca.
En ese sentido, es del caso decir algo sobre qué, cómo y por qué ser lector crítico, lector inventor, lector lúdico y erótico.
Tal y como lo propongo, estos tres lectores son tres estados sucesivos e integrados de la lectura que cada lector se esforzara en desarrollar.
De esa manera, el lector crítico es, palabras más palabras menos, ese que describe la autora del documento en las citas anteriores y al que, por el momento, no voy dedicar más atención.
Me interesan, en particular, los otros dos lectores, los que describiré con brevedad.
El lector inventor es aquel para quien la lectura es un viaje de exploración en "lo desconocido" buscando desentrañar nuevo conocimiento.
El lector lúdico y erótico es aquel para quien la lectura es un juego con el que, y con la materia de lo que se lee, se crean nuevos juegos y así sucesivamente.
Pero, lo más importante, la lectura es "útil" para darle sentido (sentimientos y significados) a la existencia.

Notas

1 María J. Ortiz: "Las teorías cognitivas han demostrado que el pensamiento humano se encuentra corporeizado; es decir, que accedemos a la realidad mediante nuestros sentidos y no podemos huir de ellos. Para entender y manejar conceptos abstractos utilizamos proyecciones metafóricas basadas en sensaciones corporales". (María J. Ortiz, La Metáfora Visual Corporeizada: Bases Cognitivas del Discurso Audiovisual , Universidad de Alicante, mj.ortiz@ua.es. , Publicado en Revista de estudios de comunicación, Zer, 16-30 (2011), pp. 57-73 , Universidad del País Vasco, España).
2 Gerald M. Edelaman y Giulio Tononi, El universo de la conciencia. Cómo la materia se convierte en imaginación, Crítica/Drakontos, Barcelona, 2005.
3 Antonio Damasio, Sentir lo que sucede. Cuerpo y emoción en la fábrica de la consciencia, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2000.
4 Jean-Pierre Changeux, Sobre lo verdadero, lo bello y el bien. Un nuevo enfoque neuronal, Katz, Buenos Aires, 2010.
5 George Lakoff y Mark Johnson, Philosophy in the Flesh. The embodied mind and its challenge to western thought, Basic Books, New York, 1999.
6 Ese Eros que, a partir de Platón en Fedro y Banquete, es el dios y el daimon de los que buscan la Sabiduría.
7 Sobre este asunto, recomiendo encarecidamente leer el libro de Nuccio Ordine, La utilidad de lo inútil. Manifiesto (Acantilado).
8 Zoe Williams, Is misused neuroscience defining early years and child protection policy? The idea that a child's brain is irrevocably shaped in the first three years increasingly drives government policy on adoption and early childhood intervention. But does the science stand up to scrutiny?, The Guardian, sábado 26 de abril 2014.
9 Ver también: Iván Rodrigo García Palacios, Del buen sentir al bien pensar, 2013:
http://lectorludi.blogspot.com/2013/03/lector-ludi-no-67-del-buen-sentir-al.html
10 Gerald M. Edelman, "El sistema nervioso es fruto de la selección natural: sus estructuras y funciones responden a ventajas adaptativas. Pero, propone Edelman, es además fruto de la selección neuronal. La teoría de la selección de grupos neuronales (Edelman 1987) sostiene que durante el desarrollo ontogenético del sistema nervioso resultan seleccionados aquellos elementos que ofrecen mejores perspectivas adaptativas. El código genético sería por sí solo insuficiente para especificar la organización acabada del cerebro: ésta adopta una forma determinada partiendo de una excesiva población neuronal que, con el transcurso del tiempo y el influjo de la experiencia, se ve reducida y perfilada, y sobre la cual opera la selección de las interconexiones y grupos neuronales más adecuados para la conducta adaptada. El patrón de interconexiones neuronales no viene pues determinado genéticamente de un modo rígido. El código genético trae consigo una serie de constricciones que no implican que individuos idénticos genéticamente hayan de desarrollar idénticos diagramas de conexiones, ya que un proceso de selección epigenética tiene lugar en el plano individual: el cerebro del embrión estaría débilmente determinado por su herencia genética". (Edelman, G. M. (1987). Neural Darwinism: The theory of neuronal group selection. New York: Basic Books).
11 Véase lo que dice el neurocientífico Marco Iacoboni: "En el fondo, ¿qué es lo que los seres humanos hacemos durante todo el día? Leemos el mundo, en especial, a las personas con las que interactuamos" (Marco Iacoboni, Las neuronas espejo, Katz, Buenos Aires, 2009, p. 13).
12 Manuel de Vega: "Cada vez es más frecuente leer o escuchar que el significado y la conceptualización son procesos "corpóreos" o están "corporeizados". Se postula, por ejemplo, que comprender el lenguaje es un proceso de simulación mental de los objetos, sucesos o situaciones descritas. De este modo, al comprender una palabra o una oración activaríamos procesos visuales, auditivos, motores o emocionales para representarnos los referentes. Es indiscutible que el significado está corporeizado en un sentido trivial. Como cualquier otra actividad cognitiva, el significado se ejecuta en el cerebro, y el cerebro es un órgano de nuestro cuerpo. Sin embargo, la idea de corporeidad a que nos referimos es más radical y polémica que la que acabo de mencionar. El significado no implicaría una actividad cerebral cualquiera, sino que esta coincidiría parcialmente con las áreas perceptivas y somatotópicas del cerebro correspondientes a los referentes de las palabras y oraciones. Esto es, la comprensión del lenguaje implicaría una `resonancia` o re–activación de áreas corticales que usualmente gobiernan la percepción, la acción e, incluso, la emoción" (Manuel de Vega, Lenguaje, corporeidad y cerebro: Una revisión crítica. Publicado en Revista Signos: estudios de lingüística, No. 58, 2005, págs. 157-176. Pontificia Universidad Católica de Valparaíso: Instituto de Literatura y Ciencias del Lenguaje (http://www.ilcl.ucv.cl/).
13 George Lakoff habla de "marco": "Los marcos son estructuras mentales que conforman nuestro modo de ver el mundo. Como consecuencia de ello, conforman las metas que nos proponemos, los planes que hacemos, nuestra manera de actuar y aquello que cuenta como el resultado bueno o malo de nuestras acciones" (George Lakoff, No pienses en un elefante. Lenguaje y debate político, Editorial Complutense, Madrid, 2007, p. 4).

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