8 de febrero de 2007

LECTOR LUDI-ALQUIMIA DE LA LECTURA-Nietzsche

Capítulo 1

Nietzsche: La vida como literatura


Así nació Zaratustra

en los tiempos del amor


La vida amorosa de Friedrich Nietzsche, es tan extraña, compleja y trágica, como su propia vida y obra. Y, si se especula sin prejuicios académicos, se puede concluir que, vida, obra y amores, forman un triángulo trágico indisoluble, al fin y al cabo, para él, la vida era como literatura.


Fueron dos los trágicos enamoramientos que trastornaron la compleja vida afectiva y emocional de Nietzsche. Su amor por Cósima Wagner y el enamoramiento por Lou Andreas-Salomé. Un tercero, es un oscuro capítulo del que poco se habla.


A pesar de la tragedia, o precisamente por ella, de esos tormentosos enamoramientos y amores fracasados es de donde parece emerger el magma que compulsa la violenta fuerza que anima la escritura de , al menos, tres de las obras de Nietzsche: El origen de la tragedia (1872), El caso Wagner (1888) y Así habló Zaratustra (1884).


Antes de continuar y absteniéndome de cualquier comentario, quiero mencionar ese tercer amor, oscuro y mucho más trágico, el cual es todavía motivo de especulaciones. Se trata del presunto incesto y amor con su hermana Elizabeth, del que, se supone, nació el libro autobiográfico, Mi hermana y yo, escrito en 1889, poco antes de la gran crisis y publicado, póstumamente, en 1908, cuando Elizabeth cedió el manuscrito por una alta suma de dinero.


Ahora bien, de aquellos dos enamoramientos y amores fracasados de Nietzsche, se puede decir, en principio, que el uno fue trágico y el otro terminó en tragicomedia.


Enamoramiento trágico fue el que sintió por Cósima, la esposa del compositor alemán Richard Wagner, a quien admiraba hasta la idolatría. Esta compleja situación emocional e intelectual, posiblemente, desató los "casi trágicos" conflictos entre ambos hombres hasta llegar a convertirlos en enemigos irreconciliables


De estos trágicos eventos, parece que se desató la ira y la fuerza que empujaron la escritura de dos de las obras ya mencionadas: El origen de la tragedia (1872) y El caso Wagner (1888), en los cuales critica duramente al músico. Pero esa es una historia más conocida.


El segundo enamoramiento y amor fracasado, fue la tragicomedia amorosa que dio origen a la leyenda de "El secreto de Monte Sacro”, lugar donde chocaron las pretensiones amorosas de Nietzsche con el rotundo rechazo de Lou Andreas-Salomé.


Primera parte:

Génesis de Zaratustra


De lo que sucedió en Monte Sacro es muy poca la información conocida, sólo los escasos comentarios que Nietzsche y Lou hicieron con posterioridad, tanto en su correspondencia, como a sus familiares y amigos. O, los indirectos testimonios de la madre de Lou y Paul Rée, quienes los acompañaban en el paseo de ese día, pero no durante el ascenso a Monte Sacro.


Ese ha sido, quizás, uno de los motivos por los cuales los biógrafos han evadido tratar estos eventos y sus repercusiones en la vida y obra de Nietzsche y en la de Lou Andreas-Salomé. El otro, porque lo han considerado un evento frívolo e insignificante, como más adelante explicaré.


Fue en el verano de 1882, cuando el enamorado Nietzsche, de treinta y ocho años, durante una excursión a la isla de San Guiulio y en la pequeña colina llamada Monte Sacro, acosó con sus pretensiones amorosas a la jovencita de veintiún años, Lou Andreas-Salomé, a las que ella se rehúso tajante.


Los tragicómicos eventos no pasarían de ser más que material de chismografía biográfica, si no fuera porque en ellos intervienen la compleja naturaleza psicológica y emocional de Nietzsche, para quien, vida, ideas, pensamiento y obra, son una y la misma cosa: la literatura y la filosofía como vida.


De allí que no sea extraño el que, para Nietzsche, tanto los sucesos cotidianos así como aquellos que, siendo parte de la cotidianidad, él los considerara como eventos extraordinarios, revelaciones, que se conectan y combinan, con iguales calidades y cualidades, en su vida y en el origen de sus ideas y pensamientos, hasta llegar a convertirse en las causas e inspiraciones de las que emergen sus obras, así como para desatar las tragedias que finalmente culminarían en su gran tragedia final: el colapso mental de enero de 1889.


Por esas razones, "El secreto de Monte Sacro” deja de ser una anécdota trivial para convertirse en un evento extraordinario. Evento que toma su lugar en la sucesión de otros eventos extraordinarios, anteriores y posteriores a ese momento, para, así, establecerse en el punto de emergencia de unos tiempos equidistantes que coinciden y actúan como factores detonantes en la génesis, la gestación y el nacimiento, de Así habló Zaratustra.


Circunstancias y tiempo que tienen su punto de partida en la primavera de 1881, en la estación termal de Recoaro, cerca de Vicenza; continúa en agosto de ese mismo año, en Sils-María; se eleva como un punto central en Monte Sacro, el verano de 1882 y que, finalmente, se desata en febrero de 1883, cuando Nietzsche, finalmente, escribe la primera parte de la obra entre el 1 y el 10 de ese mes.


Las otras dos partes del poema fueron escritas, la segunda en Sils-María, entre el 26 de junio y el 6 de julio de 1883. Y, la tercera, entre el 8 y el 20 enero de 1884, en Niza.


Aún cuando, las tres partes fueron publicadas por separado, se considera el año de 1884 como el de la conclusión y publicación. Una cuarta y última parte fue escrita en 1885, como primera parte de una nueva obra de tres partes, titulada Melodía y eternidad, cuyas otras dos partes nunca escribió.


En consecuencia y así como para el propio Nietzsche, la casualidad y lo extraordinario eran elementos que intervenían en los asuntos de su vida, ideas, pensamientos y obras, es posible, a partir de una metodología imaginativa y lúdica, no carente de seriedad y formalidad, proponer una hipótesis descabellada que agregue una nueva leyenda sobre el origen de Así habló Zaratustra. Eso es lo que trataré de exponer.


GÉNESIS DE ZARATUSTRA


Así sea aventurado pensar que el fracaso amoroso de Nietzsche con Lou Andreas-Salomé pueda tener alguna conexión con la escritura de Así habló Zaratustra, no deja de ser divertido imaginar que, para un ser tan extremadamente complejo, apasionado, tormentoso y atormentado como Nietzsche, los eventos de aquel verano de 1882, fueran tan intensos y profundos que, primero, la exaltación del enamoramiento y, luego, la depresión en la que, posteriormente, se sumió, cuando Lou, al sentirse abrumada por el acoso amoroso, lo alejó y se alejó de él, a comienzos del otoño, de ese mismo año, para rechazarlo, definitivamente, en diciembre, debieron ser más que suficientes y trascendentales como para haber actuado de factor detonante en la escritura de su obra más popular.


Esto es más que posible, siempre y cuando se acepte que, en Nietzsche, la creación y la escritura están sustancialmente ligadas al propio devenir existencial como literatura. Tal y como lo propone Alexander Nehamas, en su libro, Nietzsche, la vida como literatura:


"Esta interacción paradójica entre creación y descubrimiento, conocimiento y acción, literatura y vida está en el centro de la concepción que Nietzsche tiene del yo interno. Dicha tensión nos fija la tarea de entender uno de los más sorprendentes autorretratos de Zaratustra: "Pues eso soy yo de raíz y desde el comienzo, tirando, atrayendo, levantando, elevando, alguien que tira, que cría y corrige, que no en vano se dijo a sí mismo en otro tiempo: ¡Llega a ser el que eres!" (Z, IV, 1).

"El propio Nietzsche sigue el consejo de Zaratustra. Con la franqueza que lo caracteriza, sigue el consejo convirtiéndolo tanto en objeto de su escritura como en objetivo de su vida; intenta, coherentemente, consumarlo de manera que sea, y parezca ser, esencialmente su manera y no la de nadie más" (1).


Pero y más asombroso todavía, es la relación sustancial entre Zaratustra y la idea del eterno retorno, fundamento filosófico del poema y de la que, al contrario de la interpretación cosmológica que comúnmente se le ha dado, Alexander Nehamas afirma y propone lo siguiente:


"El eterno retorno no es por tanto una teoría del universo, sino una visión de la vida ideal. Sostiene que una vida se justifica únicamente si uno desea repetir la misma vida que ya le ha sido dada, ya que como demuestra la voluntad de poder, ninguna otra vida es posible. El eterno retorno afirma, pues, que nuestra vida sólo tendrá justificación si se modela de tal forma que nuestro deseo sea repetirla exactamente tal como ya ha sucedido" (2)


Sorprende, además y mirando el asunto desde un punto de vista psico-emocional que, en Así habló Zaratustra y en el autorretrato de Zaratustra citado atrás, se presenta una similaridad entre el lamento de Nietzsche, con las dolorosas quejas, angustias, ansiedades, ira y el ambiguo amor-odio, común a las quejas y lamentos de los enamorados cuando sienten que su amada los rechaza.


En ambos casos, el de Nietzsche y el del frustrado enamorado, se trata de un dolor causado por la desesperación de querer recuperar de nuevo la calma y reafirmar la identidad que han quedado destrozadas a causa del fracaso amoroso.


Algo así como un contradictorio estado entre un "eterno retorno" al paraíso del enamoramiento y el advenimiento de un doloroso olvido total, los que, para un amante normal y saludable, al fin llegarán con un nuevo enamoramiento, su dolor, su olvido y mucho más (3).


Tampoco es extraño que, en los estados extremos y dolorosamente emocionales del enamoramiento, cada persona, acorde con su naturaleza y la visión de sí mismo, reaccione, igualmente, de manera extrema como una especie de terapia para recuperar la salud emocional.


Bien conocidos son los casos de escritores y poetas que han producido grandes obras y poemas compulsados por el dolor del fracaso amoroso que los ha sumido en crisis existenciales.


Tales los casos de Soren Kierkegard, quien escribió, tras su crisis amorosa con Regina Olsen, tres de sus obras más inquietantes y herméticamente autobiográficas: Temor y temblor, La repetición y Tres discursos edificantes, publicadas simultáneamente, en 1843.


O, el de Franz Kafka, quien escribió, El proceso y El castillo y quién sabe cuántas narraciones más, luego de sus fracasos amorosos con Felice y Milena, y de quién sabe qué otras oscuras experiencias erótico-amorosas. De Kafka se sabe que, a los quince años, seducía a las muchachas leyéndoles los versos de Así habló Zaratustra. El caso Kafka, de lo autobiográfico en su literatura y de su conexión con Nietzsche, será tratado en otros capítulos de este libro.


O, el de Thomas Mann, a quien sus homoeróticos enamoramientos por muchachos jóvenes lo compulsaron a escribir algunas de las más emocionales y herméticas páginas de sus obras.


Por ejemplo, el que sintió por


“Armin Martens (el modelo de Hans Hansen en Tonio Kröger), de quien se dice que no había tenido otra misión que la de inspirar un sentimiento destinado a convertirse en un poema perdurable. ¿Ninguna otra misión? Me pregunto si se trata sólo de una observación fría y egoísta o quizás incluso cruel” (4).


Existen otros enamoramientos conectados a las narraciones de Thomas Mann, debidamente documentados. Sobre ellos se trata en otro capítulo.


O, los Sonetos a Laura, de Petrarca. O, de la Divina Comedia, el enamoramiento sublimado y nunca consumado de Dante por Beatriz. O, qué decir de los Sonetos del enamorado William Shakespeare.


En fin, argumentos filosóficos, psico-emocionales y ejemplos en favor de mi hipótesis descabellada: Nietzsche escribió Así habló Zaratustra, compulsado por el estado naciente de su enamoramiento hacia Lou Andreas-Salomé.


Pero, como el enamoramiento es una fuerza de transformación vital, también hay que reconocer que Zaratustra salvó a Nietzsche de la locura... sólo por un breve lapso de tiempo.


TESTIMONIOS Y COINCIDENCIAS


Sin embargo, más allá de los argumentos y de los ejemplos anteriores, existen otras claves, a partir de las cuales es posible sustentar esa hipótesis descabellada y descifrar el misterio de la génesis, concepción, gestación y nacimiento de Así habló Zaratustra.


Esas claves se encuentran inscritas y encriptadas en los testimonios, tanto del propio Nietzsche, en sus obras y escritos autobiográficos, como en los de aquellas personas que estuvieron cercanas, en aquel tiempo, a los sucesos y que, posteriormente, dieron razón y fe de ellos.


Los estudios críticos, tanto de los eventos, como de las claves de las obras y escritos de Nietzsche, han estado más dirigidos a otras direcciones, casi, tan próximas a las de mi hipótesis descabellada que, al analizarlos, desde el punto de vista de mi propuesta, concuerdan con ella y la sustentan.


En tal sentido, cito la introducción a la edición de Así habló Zaratustra (5), de Andrés Sánchez Pascual, en la cual cuenta la historia de lo que él llama la “triple génesis” de Zaratustra:


“Recoaro es el lugar donde acontece el primer presentimiento de lo que será Así habló Zaratustra. Es un presentimiento nebuloso, ni conceptual, ni figurativo, como los dos a los que luego nos referiremos. Es tan sólo “un signo precursor”, que consiste en “un cambio súbito y, en lo más hondo, decisivo de mi gusto, sobre todo en la música”. Las palabras de Nietzsche aluden a ese cambio enigmáticamente: “En una pequeña localidad termal de montaña, no lejos de Vicenza, en Recoaro, donde pasé la primavera del año 1881, descubrí juntamente con mi maestro y amigo Peter Gast, también él un “renacido” que el fénix Música pasaba volando a nuestro lado con un plumaje más ligero y más luminoso del que nunca había exhibido” (Ecce homo, pp. 93-94). Nada más. En esta visión del fénix Música se sitúa lo que hemos llamado la “génesis afectiva” de Así habló Zaratustra”.

“¿Cómo decir en una sola palabra hacia donde tienden todas las energías que tengo dentro de mi? Y si yo supiese esa palabra, no la diría”, le escribe Nietzsche a su hermana desde Recoaro poco antes de salir para Suiza, donde pasará el verano. Y donde tendrá lugar aquel conocido episodio que aquí calificamos de “génesis conceptual” de la obra”.

“Voy a contar ahora la historia de Zaratustra. La concepción fundamental de la obra, el pensamiento del eterno retorno, esa fórmula suprema de afirmación a que se puede llegar en absoluto –es de agosto del año 1881: se encuentra anotado en una hoja a cuyo final está escrito: “a 6.000 pies más allá del hombre y del tiempo”. Aquel día caminaba yo junto al lago de Silvaplana a través de los bosques; junto a una imponente roca que se eleva en forma de pirámide no lejos de Surlei, me detuve. Entonces me vino ese pensamiento” (Ecce homo, p. 93).


(Omito transcribir las notas que Nietzsche escribió sobre su idea de le eterno retorno que Andrés Sánchez Pascual transcribe en este punto en su texto).

"El pensamiento del eterno retorno, hasta ese momento conocido por Nietzsche sólo de manera exterior, como uno vieja hipótesis de la humanidad que ya había tenido su expresión en incontables fuentes orientales y griegas, se encarna en él. “ Entonces me vino ese pensamiento”. Pero es tan sólo un pensamiento, y hace falta una boca digna de exponerlo. Por el momento Nietzsche no la encuentra. Y han de pasar muchos meses, dieciocho exactamente (“número que podría sugerir, al menos entre budistas, la idea de que, en el fondo, yo soy un elefante hembra”), desde la génesis afectiva en Recoaro, pasando por la génesis conceptual en Sils-María, hasta que, en enero de 1883, tenga Nietzsche en Rapallo la visión del tipo de Zaratustra, esto es, lo que hemos llamado “génesis figurativa” de la obra. Entonces estarán listos los tres elementos, y la primavera brotará eruptivamente “en diez días”.

“El tiempo que transcurre entre la revelación de Sils-María y la aparición de Rapallo está lleno de elementos convulsivos en la vida de Nietzsche. Acabada la temporada estival en Sils-María Nietzsche vuelve a Génova donde pasa todo el invierno; en abril de 1882 embarca para Mesina, y poco más tarde va a Roma, donde conoce a Lou Andreas-Salomé, la mujer cuya mano solicitará por dos veces inútilmente, pues ambas es rechazado. Con ella parte luego hacia el norte; Nietzsche pasa el mes de junio en Naumburgo, junto a su familia, y trabaja en La gaya ciencia. El mes de julio reside en Tautenburgo, esperando la llegada de Lou Andreas-Salomé, que le ha prometido vivir una temporada a su lado. La gaya ciencia está terminada y es enviada a la imprenta; en una de sus últimas páginas aparece ya la figura de Zaratustra, en un párrafo que luego pasará íntegramente a Así habló Zaratustra. A primeros de agosto Lou Andreas-Salomé llega a Tautenburgo”.

[...]

“Acabado aquel “idilio” que tanto dolor va a causar en lo sucesivo a Nietzsche, éste parte para Leipzig y, pasando por Basilea, llega otra vez a Génova, a mediados de noviembre. El día 23 del mismo mes se traslada a Rapallo. “El invierno siguiente lo viví en aquella graciosa y tranquila bahía de Rapallo, no lejos de Génova, enclavada entre Chiavari y el promontorio de Portofino. Mi salud no era óptima; el invierno, frío y sobremanera lluvioso; un pequeño albergo (fonda), situado directamente junto al mar, de modo que por la noche el oleaje imposibilitaba el sueño, ofrecía, casi en todo, lo contrario de lo deseable. A pesar de ello, y casi para demostrar mi tesis de que todo lo decisivo surge “a pesar de”, mi Zaratustra nació en este invierno y en estas desfavorables circunstancias. –Por la mañana yo subía en dirección sur, hasta la cumbre, por la magnífica carretera que va hacia Zoagli, pasando junto a los pinos y dominando ampliamente con la vista el mar; por la tarde, siempre que la salud me lo permitía, rodeaba la bahía entera de Santa Margherita, hasta llegar detrás de Portofino. Este lugar y este paisaje se han vuelto más próximos aún a mi corazón por el gran amor que el inolvidable emperador alemán Federico III sentía por ellos; yo me hallaba de nuevo, casualmente, en esta costa en el otoño de 1886, cuando él visitó por última vez este pequeño olvidado mundo de felicidad. –En estos dos caminos se me ocurrió todo el primer Zaratustra, sobre todo Zaratustra mismo en cuanto tipo: más exactamente, éste me asaltó...” (Ecce homo, pp. 94-95)”.

“Aquí en Rapallo, posiblemente a finales de enero de 1883, tiene lugar la que hemos llamado la “génesis figurativa” de este libro. Como dice Nietzsche: “Sobre todo Zaratustra mismo en cuanto tipo... me asaltó”. Aquella aparición de Zaratustra, la boca digna de expresar el pensamiento del eterno retorno de lo idéntico, la describe Nietzsche en una breve poesía cuyo título originario es:

“Portofino

Aquí estaba yo sentado, aguardando, aguardando –nada,

Más allá del bien y del mal, disfrutando

Ya de la luz, ya de las sombras, siendo totalmente solo juego,

Totalmente mar, totalmente mediodía, totalmente tiempo sin meta.

Entonces, de repente, ¡amiga!, el que era uno se convirtió en dos-

Y Zaratustra pasó a mi lado”.


La historia que cuenta Andrés Sánchez Pascual y su análisis de la “triple génesis”, muestra, de manera palpable, el impacto emocional que la relación con Lou Andreas-Salomé tuvo en Nietzsche, pero no lo asocia con la génesis de Zaratustra.


Sin embargo y, si a su historia y a análisis se le adicionan, en los puntos correspondientes, los escritos y testimonios, tanto del propio Nietzsche como los de Lou y las otras personas cercanas a esa relación y a esos eventos, como más adelante lo haré, es fácil deducir las circunstancias y la íntima conexión entre ese enamoramiento, la leyenda del “El secreto de Monte Sacro” y la génesis de Zaratustra.


Reconozco que, por tratarse de unos eventos, aparentemente frívolos e insignificantes, la pudorosa e hipócrita seriedad de biógrafos, críticos y académicos, tan laxa en el amarillista análisis de otros aspectos de la vida de Nietzsche, ha preferido ignorarlos, rechazarlos y, hasta, tergiversarlos, en lugar de reconocerles el significado e importancia que realmente tienen como factor detonante de la escritura de Así habló Zaratustra.


EL ENCUENTRO Y EL OLVIDO


La versión, más amplia y detallada de los eventos que rodean "El secreto de Monte Sacro", la ofrece el esposo de Lou, H. F. Peters, en la biografía titulada: Mi hermana, mi esposa, la vida de Lou Andreas-Salomé (6):


El episodio se inicia luego de la propuesta de Nietzsche de realizar una excursión a Orta, que Lou, Paul Rée y la madre de Lou, no tenían prevista en su itinerario:


“Lou se mostró de acuerdo con la idea de la excursión, por lo que, a primeros días de mayo, los cuatro se encontraban en el pueblecito de Orta, situado en una pequeña península de la orilla oriental del lago, frente a la isla de San Guiulio. Inmediatamente a su espalda se alza una colina de unos cien metros de altura, cubierta de bosques, consagrada a san Francisco y que lleva el nombre de Monte Sacro, debido a las numerosas capillas votivas que hay en sus laderas. Vetustos edificios, iglesias y monasterios animan el paisaje, y pequeñas aldeas se arraciman en las rocosas orillas del lago”.

Es, hacia esa isla y la célebre basílica del lugar, a donde se dirigen los cuatro excursionistas. Y, continúa H. F. Peters:

“El piadoso encanto de San Guiulio no desconcertó a Lou Andreas-Salomé. Ella era una buena creyente; para ella, todo aquello no era más que la prueba de la omnipotente presencia de Dios. Rée, por el contrario, que ni creía ni quería creer, se sentía irritado por aquel ambiente de devoción que parecía inmune a su burlona ironía. Sólo tenía un deseo: abandonar Orta lo antes posible; pero no consiguió realizarlo, pues Lou y Nietzsche estaban plenamente cautivados por la magia del lugar. Ambos iban en busca de una nueva fe –y éste es el secreto de su afinidad-, una fe que les confirmara la grandeza de la vida y el deleite que proporciona a los sentidos. ¿Era ésta la respuesta a su pregunta: la conjunción de la belleza y la santidad? ¿Era la vida divina, en tanto que fenómeno estético? Al volver a Orta, Nietzsche y Lou decidieron continuar la peregrinación y visitar las capillas de Monte Sacro. La madre de Lou y Paul Rée pretextaron cansancio y dijeron que los esperarían en la orilla. Entonces, se le ofreció a Nietzsche la gran oportunidad: por primera vez, estaba a solas con Lou”.

“Nadie sabe lo que ocurrió durante aquel paseo, ya que no hubo testigos. Que ocurrió algo, es indudable, a juzgar por los errores y extravíos subsiguientes. Dice Lou en sus Memorias, que en Monte Sacro debió cautivarla, “por lo menos, a causa de un inesperado enfado de mi madre, tuve que advertir que Nietzsche y yo estuvimos demasiado tiempo en Monte Sacro, lo cual también observó de muy mal talante Paul Rée, que estaba haciéndole compañía”.

"El tiempo que permanecieron Lou y Nietzsche en Monte Sacro, debió ser mucho más del prudente, y dice Peters: “Hasta ahora, se ha supuesto que se quedaron para ver la puesta del sol sobre Santa Rosa. Pero desde Monte Sacro no se divisa Santa Rosa; la razón debe ser otra. Es posible que el ambiente y el hallarse a solas por primera vez acentuara su íntima afinidad y, enfrascados en su conversación, no se dieron cuenta de que pasaba el tiempo. Pero si fue éste de verdad el único motivo de su retraso, por qué dijo Lou a Ernst Pfeiffer, el amigo a quien trató en los últimos años de su vida: “¿Si besé a Nietzsche en Monte Sacro? Ya no lo sé”.

“¿Y a qué se refería Nietzsche al decir, aludiendo a aquel paseo: “El sueño más maravilloso de mi vida, lo debo a usted?”

“Y, por fin, ¿por qué escribió Rée, meses después, en una carta a Lou?: “A propósito, sigo estando algo celoso, y se comprende. ¿Qué actitud, qué entonación, qué visión asocias al nombre de Monte Sacro? ¿Por qué estimó necesario otorgarle una grandiosa absolución general?”. ¿Qué había, pues, hecho Lou?”.


Hasta aquí la cita de H. F. Peters. Lo demás es historia.


LA TRAGICOMENDIA AMOROSA


La mayoría de los biógrafos y críticos de Nietzsche y su obra, consideran lo sucedido en Monte Sacro, entre él filósofo enamorado y Lou Andreas-Salomé (1861-1937), como un evento insignificante, frívolo y sin mayor trascendencia.


O, bien, porque consideran que Lou era sólo una atractiva muchacha que quería obtener notoriedad en el ambiente intelectual europeo de la época relacionándose con un personaje de especial talla y relevancia. Estos críticos consideran de similar forma a las posteriores relaciones de Lou Andreas-Salomé con Sigmund Freud y Rainer María Rilke.


O, bien, porque consideran que, aquel enamoramiento y fracaso amoroso, poco o nada significa ni aporta en la vida, en las ideas, en el pensamiento y en las obras, de lo que siguió para Nietzsche, por supuesto, incluido Zaratustra.


O, bien y lo que es peor, ambas cosas.


Pero, las cosas no son tan sencillas como parecen, pues Lou Andreas-Salomé no fue la frívola y arribista muchacha linda que seducía hombres notorios. Por el contrario, fue una importante mujer que con propios méritos y obras, se ganó un puesto en la historia, como lo demostraré más adelante.


En el verano de sus veintiún años, Lou Andreas-Salomé era un encantadora joven, de inteligencia brillante y amante de todo lo que significara conocimiento.


Nacida en San Petersburgo el 12 de febrero de 1861, hija del general ruso-germano, Gustav von Salomé, que se había ganado en su carrera la consideración y cercanía a la casa de los Romanov de Rusia y de Louise von Salomé, nacida en Rusia pero descendiente de una importante familia germana.


Su vida gozó de todos los privilegios y reconocimientos, además de una gran libertad, la misma que ella quería aprovechar para desarrollar su vida intelectual, viajando por Europa, aprendiendo y relacionándose con los más importantes personajes de la época.


Esa fue la razón de aquel viaje desde Italia y hacia Alemania, en el que, además de estar acompañada por su madre, iba con el filósofo alemán Paul Rée, con quien sostenía una muy especial relación de amistad íntima y tutoría filosófica y quien, a su vez, era amigo de Nietzsche desde tiempo atrás.


Fue precisamente Rée quien los presentó en Roma y quien invitó a Nietzsche a unírseles en Milán, tal como ocurrió, pero que, en lugar de continuar hacia Suiza, como estaba planeado, Nietzsche propuso realizar la excursión al Lago de Orta, hermosa región del norte italiano.


Toda esta historia y demás anécdotas se encuentran registradas en el libro Documentos de un encuentro (7), en el que se reproducen las correspondencias, escritos, notas y testimonios de antes y después del encuentro de Monte Sacro, tanto de los tres protagonistas, como de otras personas relacionadas con ellos.


LA CONCEPCIÓN DE ZARATUSTRA


Pero, aparte de esa historia y de las anécdotas y chismes de aquel, ni tan fortuito ni tan frívolo ni tan insignificante encuentro entre la hermosa Lou Andreas-Salomé y el ya célebre e importante filósofo, en aquellos Documentos de un encuentro se puede seguir paso a paso el enamoramiento de Nietzsche, de cuyo desarrollo y fracaso amoroso, emerge la materia que Nietzsche venía acumulando y de la que, en el choque de las fuerzas y energías del gozo y del dolor emocional y vital, saltará la chispa de vida que concebiría al Zaratustra que inicia, propiamente, su gestación en "El secreto de Monte Sacro".


Y, es esa gestación de Zaratustra, con sus primeras alegrías y los posteriores tormentos, la que puede seguirse, en las cartas que intercambian y las notas que escribirán, desde ese momento y hasta su culminación, el 1 de febrero de 1883, día en el cual Nietzsche comienza a escribir la primera parte de Así habló Zaratustra.


Por esa correspondencia puede comprenderse cómo Nietzsche, preñado de Zaratustra, va nutriendo la criatura con los elementos que le aportan y producen el intercambio de ideas y de las sutilezas de su seducción con Lou Andreas-Salomé.


Al principio, con el gozo del enamorado gestante y hacia el final, con las penas del amor perdido de un enamorado que gesta, con pasión y dolor, un misterio, al que, la saturación creadora y el dolor emocional, provocarán la eclosión final: la gran criatura: Así habló Zaratustra.


Es así como la vida de Nietzsche, después de “El secreto de Monte Sacro”, se puede dividir en dos períodos que concluyen al finalizar la escritura de Así habló Zaratustra, el 11 de febrero de 1883.


El primer período se inicia luego del rechazo a sus pretensiones eróticas en el ascenso a Monte Sacro. Y, concluye, a finales de noviembre y comienzos de diciembre de 1882, cuando Lou rechaza, definitivamente, las pretensiones amorosas que Nietzsche mantenía acuciantes y ocultas detrás de su amistad y de su proyecto de convertirse en maestro, guía y esposo de Lou, a quien, además, pretendía convertir en heredera de sus grandes ideas.


Concluido el primer período, y desde ese momento, iniciación del segundo período, la existencia de Nietzsche se convirtió en un infierno íntimo, pues el rechazo de Lou Andreas-Salomé lo sumió en profunda depresión, cuya bipolaridad bien queda reflejada en la correspondencia que intercambiaron y los pocos encuentros que sostuvieron, hasta que se presenta la saturación que llevó a Nietzsche a la desesperación y, a la sobrecarga emocional y creativa que, finalmente, explota el 1 febrero de 1883, al empezar la escritura de Así habló Zaratustra y que se desvanece totalmente el 22 de febrero, cuando declara, en tres frases extrañas y herméticas, antecedidas de una mención a Wagner, el final de la escritura.


Carta de Nietzsche a Franz Overbeck, en Basilea. Rapallo, 22 de febrero de 1883:


"Wagner era con mucho el hombre más completo que he conocido…

[...]

Lou es con mucho la persona más lista, que conocí. Pero etc. etc...

Mi "Zaratustra" ya debe estar en la imprenta.

He escrito a Cósima tan pronto como me ha sido posible" (D, p. 211) (8).


La conexión de estas tres frases y la mención a Wagner, podría interpretarse como un reconocimiento oculto a lo que Nietzsche tomó de las sustancias de Lou, Cósima y de su amor-odio por Wagner, para concebir, engendrar y parir a Zaratustra. Y, de manera mucho más oculta, pero evidente por su ausencia, la presencia de Elizabeth que impregna, ella también, todo el poema.


Segunda parte:

La historia de la gestación de Zaratustra


Toda gestación es un suceso deslumbrante y maravilloso y un período durante el cual, el gestante, pasa, arbitrariamente, de la agonía al éxtasis y viceversa, debido a los violentos choques anímico-fisiológicos que ocurren en las profundidades de su ser y de su cuerpo.


Igual es en la gestación biológica que en aquella de quien gesta, en el espíritu que emana de su vida natural (9), una obra maestra de la humanidad.


La gestación de Así habló Zaratustra, también tiene una historia de agonías y éxtasis. Esa es la historia que ahora se va a contar.


PRIMER PERÍODO: LO HEROICO


Lou aceptó, entusiasmada, mantener una amistosa relación de discípula con Nietzsche a pesar del infortunado suceso de Monte Sacro, porque admiraba profundamente la obra de Nietzsche y deseaba formar parte de un grupo selecto y privilegiado de sus discípulos, en el cual estimular su propio desarrollo intelectual y participar en la creación de las ideas del maestro.


Este es el proyecto que Lou le propone a Nietzsche y que ambos emprenden como una dichosa y cordial amistad, en sustitución de la pretensión amorosa de él. Pero, esa relación sólo se mantiene hasta los primeros días de diciembre de 1882, fecha para la cual ellos habían planeado la iniciación de su escuela-secta, filosófico-religiosa.


Sin embargo, si se le mira desde el ángulo de la imaginación asociativa, se podrá ver que lo que en ese período estaba sucediendo era un hecho extraordinario: comenzaba, al calor de ese verano de 1882 y de los sucesos de Monte Sacro, la gestación de Zaratustra y el futuro de su misión.


¿Coincidencia o causalidad? En las cartas que Lou y Nietzsche intercambian de junio a agosto de 1882, pareciera que ya se está insinuado (¿gestando?) Zaratustra, tal y como puede observarse con la aparición de los motivos que se forman y desarrollan desde los primeros versos del poema:


"[...] una mañana, levantándose con la aurora (*) (subrayo la palabra, lo cual explico más adelante), se colocó delante del sol y le habló así:

"¡Tu gran astro! ¡Qué sería de tu felicidad si no tuvieras a aquellos a quienes iluminas!

Durante diez años has venido subiendo hasta mi caverna: sin mí, mi águila (**) (ver más adelante) y mi serpiente te habrías hartado de tu luz y de este camino.

Pero nosotros te aguardábamos, cada mañana, te liberábamos de tu sobreabundancia y te bendecíamos por ello.

¡Mira! Estoy hastiado de mi sabiduría como la abeja que ha recogido demasiada miel, tengo necesidad de manos que se extiendan.

Me gustaría regalar y repartir hasta que los sabios entre los hombres hayan vuelto a regocijarse con su locura, y los pobres, con su riqueza" (Z, pp. 33, 34) (10).


El motivo de la aurora aparece, por primera vez, en la carta que Lou le envía a Nietzsche desde Hamburg, el 4 de junio de 1882. Hacia el final y entre puntos seguidos, ella le escribe:


"La aurora (*), es mi única amiga" (D, p. 91).


Y, la conexión se establece, plenamente, en el comentario que Nietzsche le hace a Lou, en su carta de respuesta, desde Naumburg, el 7 de junio de 1882:


"¡También yo estoy ahora rodeado de auroras (*), pero no están impresas! Lo que ya no creía posible: encontrar un amigo para compartir mis últimas alegrías y tristezas parece serlo -como la dorada posibilidad en el horizonte de mi vida futura. Me conmueve pensar en el alma valiente e intuitiva de mi querida Lou" (D, p. 94).

(*) Aurora: Para un filólogo como Nietzsche, cada palabra, como una moneda preciosa, adquiere valor y conexión sustanciales con la totalidad del sistema del que proviene y al que se dirige. Pareciera que la palabra "aurora", es una referencia directa, una anunciación de lo que se ha iniciado y lo que está por venir.


Iguales consideraciones son válidas para las demás conexiones que pueden establecerse entre los motivos de los versos citados del poema y los que Nietzsche escribió en su carta, ocho meses antes de iniciar la escritura de Así habló Zaratustra. Los mismos que se irán profundizando y complementando en las cartas siguientes, en las que, además, se puede seguir el cambio de tono, de la exaltación amorosa del primer momento, al de la desesperación y la ira por la posterior tragedia amorosa.


Eran, aquellas, las primeras alegrías de lo que parecía sería una gestación feliz. Sin embargo, será heroica y devendrá en tragedia. Pero, el Nietzsche de aquellos días, aún goza la dichosa gestación de la criatura.


¿Estaba ya anunciándose, tanto el advenimiento de Zaratustra como la razón de su misión?, Así puede pensarse por lo que le dice Nietzsche a Lou en carta desde Tautenburg, 26 de junio de 1882:


"Estoy buscando personas que puedan ser mis herederos, tengo muchas cosas que decir que no están en mis libros, y busco para tal fin, el más hermoso campo y también el más fértil" (D, p. 105).


Y, en la siguiente, también de Tautenburg, probablemente al día siguiente de la anterior, el 27 de junio que describe la transformación que, Nietzsche-Zaratustra, esta sufriendo, luego de un largo y penitente período:


"Fui formalmente derribado por el hecho de convertirme en un "hombre nuevo" -como consecuencia de una soledad demasiado rigurosa y de una completa renuncia al amor y a la amistad" (D, p. 106).


Y, el 2 de julio:


"No quiero estar más solo, y quiero convertirme de nuevo en un ser humano. ¡Ah!, todavía tengo que aprenderlo casi todo en ese dominio" (D, p. 107).


Del esplendor del enamoramiento de Nietzsche, empezaba a emerger el destino de Zaratustra, así como el de su sustancia primigenia: su naturaleza, a la vez, heroica y trágica. Y, a esa gestación, ambos aportarían por igual: Lou, los elementos heroicos, Nietzsche, los trágicos.


Eran todavía días felices. Los de la gestación de lo heroico en Zaratustra. Tal se deduce del borrador de la carta que Nietzsche escribe, a mediados de julio/1882, para Malwida von Meysenbug, amiga de Lou:


"Mi vida apunta ahora a una meta más elevada y no haré sino dedicarme a ésta. ¡Nadie podrá adivinar! y (yo) mismo no puedo revelar el secreto, pero quiero confesarle, precisamente a usted, mejor que a nadie, que exige una manera de pensar heroica (en absoluto religiosa y resignada)" (D, p. 108).


Luego, un paso más. El “águila” (**) del poema hacía su primera y ambigua aparición, tal la carta de Nietzsche a Lou desde Tautenburg, el 4 de agosto:


"Pero entonces el querido pájaro Lou voló sobre mi camino, y creí que era un águila (**) y quise que el águila (**) permaneciera conmigo" (D, p. 120).


Y, un último aporte de Lou para completar la naturaleza de Zaratustra y dar paso a la gestación de su naturaleza heroica.


Por aquel entonces, Nietzsche estaba leyendo y revisando los escritos en los que Lou desarrollaba algunas de las ideas que sobre la religión había discutido con él.


Es, precisamente, en las anotaciones del viernes 18 de agosto de 1882, en donde ella, la madre esencial, define, finalmente, la identidad genética y heroica de Zaratustra:


"Hay en el carácter de Nietzsche un rasgo heroico que le es esencial y confiere a sus cualidades e inclinaciones un carácter y una unidad coherentes. Aún le veremos como el mensajero de una nueva religión cuyos discípulos serán héroes" (D, p. 126).


Zaratustra ya es el Zaratustra heroico que Lou ha engendrado en Nietzsche. Tal y como puede entenderse, amplia y profundamente, en la totalidad de aquellas notas del 18 y 21 de agosto (D, pp. 126 a 130), a las que complementa con el documento denominado Libro de Stibbe (D, pp. 130 a 149).


SEGUNDO PERÍODO: LO TRÁGICO


Nietzsche acusa el golpe y, aunque tardará algún tiempo en reaccionar, ya siente que las tinieblas de su mente comienzan a disiparse para que se inicie la gestación de la naturaleza trágica de Zaratustra que a él le corresponde y cuya definición e identidad ya se anuncia al comienzo del final de los días felices.


Véase lo que le escribe desde Tautenburg, agosto de 1882, en unas notas en las que le comenta los escritos de Lou:


"Las personas que aspiran a la grandeza son generalmente malas: es la única manera de soportarlas" (D, p. 150).


A un padre trágico se opone una madre heroica y, entre ambos, engendrarán un dios. Zaratustra es hijo de mujer.


Esa es la mujer y esa es la copula que le define Nietzsche a Lou, en sus notas desde Tautenburg, de agosto de 1882:


"La mujer más débil transformará a todo hombre en un dios, y de la misma manera obrará con las costumbres o la religión: por un proceso de sacralización las verá como algo intocable, definitivo y adorable. Es evidente que el sexo débil es más importante que el sexo fuerte en el origen de las religiones. Así serán las mujeres si se las deja solas, desde su debilidad no cesarían de crear "hombres", o también "dioses". Y como puede suponerse, ambos parecerían: ¡monstruos de fuerza!" (D, p. 152).


Para, inmediatamente, agregar los trece puntos sobre la naturaleza femenina, titulados: De la mujer, que abren y complementan la reflexión sobre el "sexo débil", de la nota anterior (D, p. 153).


He ahí lo trágico de la naturaleza y de la misión de Zaratustra: Ser gestado, en parte, por mujer. Por esa mujer, a cuya humillación estará dirigida su misión.


Y será por medio de esa humillación que, el frustrado y dolorido enamorado, vengará el rechazo de la amada perdida, se sanará de sus heridas y dará a luz a Zaratustra.


Sólo que Nietzsche no lo sabía. Y es que, después que el enamoramiento cumple su función transformadora, adviene el olvido que no es olvido y el renacimiento que es transmutación (Ver nota 3).


Sin embargo, Nietzsche sí intuía, con su genial visión profética que, aquel poema, era la profecía de su transmutación, la que lo convertirá en otro que es el mismo, el Zaratustra-Nietzsche, el que continuará siendo hasta más allá del colapso total de su mente, pero nunca al colapso de sus exacerbadas y extremas emociones.


Transmutación y visión profética que se confirman en el autorretrato de Zaratustra en el poema, ya citado por Nehamas:


"Pues eso soy yo de raíz y desde el comienzo, tirando, atrayendo, levantando, elevando, alguien que tira, que cría y corrige, que no en vano se dijo a sí mismo en otro tiempo: ¡Llega a ser el que eres!" (Z, IV, 1)


Confirmación que será, aún más concreta y autobiográfica, como se lo anuncia a su amigo Franz Overbeck, en la carta que volveré a citar más adelante:


"El libro del que te hablé [...] Contiene un retrato extraordinariamente preciso de lo que será mi ser tan pronto como se haya liberado de toda su carga" (D, pp. 208-209).


DE AQUÍ AL PARTO


Una vez culminada la gestación materna y hasta el 22 de febrero de 1883, se consumará, lenta y dolorosamente, el final de la gestación y el doloroso parto paterno de Zaratustra.


Ante el persistente acoso de Nietzsche, Lou comienza a distanciarlo y a distanciarse, lo cual provoca los conflictos que los enfurecerán a ambos y las consecuentes reacciones de amor-odio que se desatan en todo rompimiento amoroso.


Para comienzos de diciembre y en el borrador de una carta de Nietzsche a Lou, él se queja, pero todavía Zaratustra no está listo:


"Decidí en Orta darle a conocer a usted, la primera, toda mi filosofía. ¡Ah! no tiene idea de que decisión fue aquella: creía que no se podía hacer mayor: creía que no se podía hacer mayor regalo a alguien" (D, p. 185).

"[...] Estuve inclinado a considerarla como la visión y aparición de un ideal sobre la tierra. ¿Lo notó? veo muy mal" (D, p. 186).


Sólo, un poco más adelante, Nietzsche, todavía quejándose, contradictoriamente niega y, al mismo tiempo, reconoce la participación materna de Lou y de que ella ya había concluido su misión gestadora.


Así como, al fin, reconoce que, de ese momento en adelante, la creación final de Zaratustra era responsabilidad paterna:


"¡Extraño! Pensé que me había sido enviado un ángel cuando volví de nuevo hacia los hombres y la vida. Un ángel que debía mitigar algunas cargas que el dolor y la soledad habían vuelto demasiado pesadas, y ante todo un ángel de valentía y esperanza para cuanto me espera ahora. Pero no era un ángel.

No pienso tener que ver nada más con ella. Fue un derroche totalmente inútil de amor, de corazón. Y a decir verdad; soy lo bastante rico para hacerlo" (D, p. 192).


Y, ¡NACIÓ ZARATUSTRA!


Desde la noche de San Silvestre, 31 de diciembre de 1882, se hace el silencio epistolar de Nietzsche. ¿Así lo demandaba Zaratustra?


Silencio que se rompe el 11 de febrero de 1883, cuando su amigo Franz Overbeck, en Basilea, recibe la carta de un gozoso Nietzsche que le anuncia, desde Rapallo, la misión y características de Así habló Zaratustra:


"El libro del que te hablé, cosa de 10 días, se me aparece ahora como mi testamento. Contiene un retrato extraordinariamente preciso de lo que será mí ser tan pronto como se haya liberado de toda su carga. Es un poema y no una colección de aforismos" (D, pp. 208-209).


Y, finalmente, el 22 de febrero de 1883, también a Overbeck, le escribe el anuncio ya citado más atrás, con los extraños y misteriosos reconocimientos a Wagner, Cósima y Lou:


"Mi "Zaratustra" ya debe estar en la imprenta" (D, p. 211).


Y, a partir de entonces, Nietzsche, Lou y Zaratustra, continuarán con sus propias vidas y destinos.


FINALES TRÁGICOS


La vida de Friedrich Nietzsche continúo siendo un tormento y él, aún, escribirá algunas de las obras filosóficas y literarias más inquietantes de la historia, para finalizar, trágicamente, en enero de 1889, cuando su mente colapsa, abrazado “al cuello del caballo” de Dostoievski, y es internado en un asilo hasta su muerte, el 25 de agosto de 1900.


Por su parte, Lou Andreas-Salomé, dirigió su vida hacia otros horizontes y otros hombres que la fascinaron por su personalidad y obra. Entre ellos, Sigmund Freud, de quien recibió entrenamiento en psicoanálisis y a quien, discretamente, rechazó en sus insinuaciones eróticas.


De la relación con el psicoanálisis escribió originales ensayos que perturbaron al mismo Freud, ya que en ellos abordaba un asunto que, todavía hoy, continúa siendo tratado con oscuridad y temor: el goce femenino (11).


Más importante aún, fue su relación amorosa con el poeta alemán Rainer María Rilke, a quien se negó a psicoanalizar para no destruir su potencia poética. De este romance queda una historia que bien vale la pena conocer (12).


Lou Andreas-Salomé vivió sus últimos años en Göttingen y vio como Alemania era consumida en el terror nazi, régimen del que se convirtió en incomoda huésped por su personalidad e ideas, pues su reputación internacional y su origen ruso, no le permitía, a los nazis, poner sus manos sobre ella.


Murió el 5 de febrero de 1937. Su vida es toda es una leyenda, incluida la de “El secreto de Monte Sacro” y su hermética maternidad de Así habló Zaratustra.


NOTAS


(1) Alexander Nehamas, Nietzsche, la vida como literatura, Turner/Fondo de Cultura Económica, México, 2002 (301 p.), p. 203

(2) Alexander Nehamas, Nietzsche, la vida como literatura..., p. 23

(3) Hipótesis descabelladas sobre la naturaleza del enamoramiento, las he propuesto en mi libro sin publicar: Beso Rico-EROS ALQUÍMICO, capítulos de la segunda parte: El enamoramiento: El fuego del renacer.

(4) Marcel Reich-Ranicki, Siete precursores. Escritores del siglo XX, Thomas Mann, etc., Galaxia Guttenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2003, p. 102.

(5) Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, Introducción, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual, Biblioteca Nietzsche, Alianza Editorial, Madrid, 1998, No. 0612 (498 p.), pp. 10 a 15.

Las citas de Ecce homo, de la introducción de Andrés Sánchez Pascual, fueron tomadas por él de: Friedrich Nietzsche, Ecce homo, Introducción, traducción y notas de Andrés Sánchez Pascual (El Libro de Bolsillo, Alianza Editorial, número 346, Madrid, 1971).

(6) H. F. Peters, Mi esposa, mi hermana, la vida de Lou Andreas-Salomé, Plaza & Janés Editores, 1980 (345 p.), pp. 94, 95, 96.

(7) Friedrich Nietzsche, Lou Andreas-Salomé, Paul Rée, Documentos de un encuentro, Laertes de Ediciones, Barcelona, 1982 (332 p.), pp. 76 y ss.

(8) Todas las citas a la correspondencia y notas de Nietzsche y Lou Andreas-Salomé, han sido tomadas de: Friedrich Nietzsche, Lou Andreas-Salomé, Paul Rée, Documentos de un encuentro, y se identifican con (D y número de página) en el texto.

(9) George Santayana, Platonismo y vida espiritual, Trotta, Madrid, 2006 (83 p.), p. 57.

(10) Las citas de Así habló Zaratustra, han sido tomadas de: Friedrich Nietzsche, Así habló Zaratustra, Alianza Editorial, Madrid, 1998.

(11) Lou Andreas-Salomé, El narcisismo como doble dirección. Obras psicoanalíticas, Tusquets, Barcelona. 1982 (183 p.)

Lou Andreas-Salomé, El erotismo, José J. Olañeta, Editor, Palma de Mallorca, 1983 (136 p.)

(12) Rainer María Rilke, Lou Andreas-Salomé. Correspondencia, José J. Olañeta, Editor, Barcelona, 1981 (62 p.)


BIBLIOGRAFÍA


- Lou Andreas-Salomé, Nietzsche, Grupo Cultural Zero, Madrid, 1986.

- Curt Paul Janz, Biografía de Friedrich Nietzsche (cuatro tomos), Alianza Editorial, Madrid, 1981

- Rüdiger Safranski, Nietzsche, biografía de su pensamiento, Tusquets Editores, Barcelona, 2001.

16 de enero de 2007

LECTOR LUDI-43

Beso Rico-EROS ALQUÍMICO


Medellín, 16 de enero de 2007


Amigos LECTOR LUDI

En primerísimo lugar, desearles que este año, ya comenzado, les depare ventura y felicidad.

Si me han extrañado por estos dos meses de silencio, les cuento que he dedicado ese tiempo organizar, complementar, revisar, corregir y reescribir, tanto algunos temas con los que me venía entreteniendo, en una especie de novela filosófica que titulo: El Circum-Loquio de los Cínicos, como, también, reelaborando algunos de los LECTOR LUDI y CUADERNO DE CITAS que, por sus obvias conexiones, parecían tener unidad temática y conceptual, a la que era necesario darles una estructura y un acabado suficientes para conformar un libro que fuera, algo así como un adelanto de mis Confesiones de Lector Profesional y Filósofo Aficionado.

Como ya estoy en las adecuaciones finales, les envió, más que nada, para hacerles saber que continúo en actividad, la introducción y para que se sientan libres de comentar, criticar o hacer sugerencias, o simplemente guardar complaciente silencio.

Como de costumbre, espero su acuse de recibo y, a los interesados, les sugiero copiarlo del weblog, simplemente haciendo clic en la siguiente dirección:

http://lectorludi.blogspot.com/

Cordial saludo,
Iván Rodrigo.

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LECTOR LUDI-43

Beso Rico-EROS ALQUÍMICO-Introducción

Iván Rodrigo García Palacios

Beso Rico o el Eros alquímico

Hipótesis descabelladas sobre la mente,
el enamoramiento, el soñar y el imaginar


INTRODUCCIÓN

El Homo-Humano en la retorta alquímica
de la evolución y de su mente


"La anarquía intelectual está llena de luces; su ceguera está compuesta por deslumbrantes vestigios, renacimientos y nuevos comienzos. Si no fuera por estos fragmentos o semillas de orden, el mismo caos no podría existir, sería nada".
George Santayana, Platonismo y vida espiritual (1).


¡Hipótesis descabelladas! ¡Por supuesto! Esa es mí manera para especular sobre un asunto o una idea que despierta mi curiosidad o atención, bien por sorpresiva o por disparatada y jugar con ello, como lo hacen los niños, hasta que se agotan sus variaciones y conexiones o cuando, por la presencia y acumulación de nueva información y nuevos conocimientos, se deriva en otras hipótesis descabelladas.

Todo ello en una lúdica que, lastimosamente, va desapareciendo cuando nos hacemos mayores y la cultura la legaliza, petrificándola en la nostalgia y condenándola como un pecado ideológico.

Y digo, a manera de metodología, que mis hipótesis descabelladas son como los juegos de los niños, porque pienso que los juegos de ellos son el remanente y el punto de partida que permanece del primordial inicio de la actividad mental del Homo-Humano que, igual hoy que en ese entonces, a la manera de los juegos infantiles, ve, siente, imagina, sueña, acumula, conecta, relaciona, varía, experimenta, en fin, juega ese juego en el que se origina la creación de las palabras y del el lenguaje.

Palabras y lenguaje que son los que dan origen al pensar y al actuar organizados y, con ello, al desarrollo del pensamiento (2). Ese pensamiento que va a alcanzar las complejidades y sofisticaciones que ahora nos asombran y confunden, muy superiores a las de aquel entonces, pero mucho menos complejas y sofisticadas a las que pudiera anticipar cualquier hipótesis descabellada que se atreva a profetizar el horizonte futuro al que pudiera estar destinado el pensar el actuar del Homo-Humano.

Horizonte y destino estos, obscurecidos por la soberbia de los Homo-Humanos de hoy, para quienes, la mente y el pensamiento de los primitivos ancestros, peyorativamente hablando, son como el de los niños y sus, no tan simples, juegos. Es, quizás, por lo que no se atreven a reconocer, como ya lo dije, que un niño es una réplica evolucionada y evolucionante que se repite y desarrolla, física y mentalmente, de manera similar, desde el primer hijo de los primeros padres.

En fin, la historia es muy larga y lo que me interesa rescatar ahora es esa primordial función del juego, de la lúdica, como la acción y la pasión a partir de las cuales el Homo-Humano se transforma y se hace más humano.

Saltándome toda esa historia de evolución y desarrollo, me detengo un momento en los juegos de aquellos griegos que influyeron para que las culturas actuales fueran lo que son.

Con toda seguridad, presocráticos y postsocráticos, fueron originales jugadores de hipótesis descabelladas que se inspiraron en la información y conocimientos recibida del Oriente, de Minos, de Egipto, etc., acumulándola, transformándola y transmitiéndola, de generación en generación, en un creciente y acelerado juego de hipótesis descabelladas que, se supone, se inició con Tales y se fue haciendo más amplio, profundo y complejo, al pasar de jugador en jugador hasta transformarse en poema, tragedia, diálogo platónico, tratado aristotélico, especulación sofística, medicina para el alma epicurea o estoica..., en fin, una exploración inacabable de horizontes y verdades sin fin, en la que la Verdad o el Horizonte absolutos eran apenas una Idea y no la finalidad de la existencia.

... Y todo ello, hasta que los poderosos y sus ideologías, impusieron sus absurdas leyes. Absurdas por sus pretensiones de absolutos.

Sin oponerme, de ninguna manera, a la seriedad y formalización del pensamiento y del conocimiento, creo que el juego de las hipótesis descabelladas es una etapa indispensable en el desarrollo del Homo-Humano que le permite ejercitar y capacitarse, en su iniciación de aprendiz de alquimista, en los misterios, secretos y conocimientos de su naturaleza y de la Naturaleza.

Es por ello que ahora propongo mis hipótesis descabelladas para quienes las quieran jugar.

Y..., ahora sí, ¡a jugar! Esto es de lo que trata este libro.

-o-

El asombro es la primera impresión del Homo-Humano ante los misterios de lo desconocido y la puerta de entrada al territorio de lo sagrado.

El asombro, punto de partida hacia el ignoto territorio del ser humanos, porque, para poder pensar, antes tuvo que soñar e imaginar... y sentir curiosidad y apasionarse (3).

Y, el primer sueño y la primera imaginación del Homo-Humano, fueron "Los Otros", unos seres, "a su imagen y semejanza", con el inmenso poder que en sus sueños e imaginaciones les otorgaban. Asuntos se tratan en los capítulos de la tercera parte, titulada: Sueños e imaginación.

Y soñó e imaginó que podría existir una puerta que comunicaba su concreta, frágil y vulnerable realidad con esa otra región en donde residían "Los Otros", los creadores supremos, causantes de todo aquello que le era desconocido y quienes, parecían tener el poder de transportarse, de ir y venir desde ese "más allá" para actuar, a su capricho, sobre este "más acá".

Pero, sin saberlo ese primitivo Homo-Humano, era que su mente, un nuevo y apenas aparecido mecanismo evolutivo de la Naturaleza y de la vida, que en otra de sus jugadas de dados, se había puesto en marcha e iniciaba su labor de mutaciones y transformaciones sin un destino conocido, todavía hoy.

... Y, aquel Homo-Humano primitivo, le otorgó el carácter de divinos a aquellos "Otros" y de sagrado al lugar sobrenatural en el cual su imaginación los hizo habitar.

... E hizo sagrados los lugares de su realidad profana en los que se manifestaba lo que le era desconocido por considerarlo manifestaciones de "Ellos".

... Y creo ritos y ceremonias como una manera solidaria de comunicarse y congraciarse con "Ellos", o como una llave que le permitiera a él acceder a ese "más allá" y a sus poderes.

... Y, pensó que esa era la forma de comprender y explicar los misterios para esos misterios que, en un principio, fueron: su capacidad para engendrar nuevos Homo-Humanos; los fenómenos extraordinarios y las transformaciones de la Naturaleza y de su existencia; el sentir placer, dolor y miedo; el poder de su imaginación, de sus sueños y de su pensamiento (4).

... Y, así, hasta que su mente descubrió que aquel miedo a lo desconocido, que hasta ese momento lo reunía de manera solidaria, también le servía para dominar y esclavizar a sus semejantes. Asunto que se explica en el Capítulo 4, de la primera parte, en El Circum-Loquio de los Cínicos.

... Y, con ello, los dados dieron, en ese entonces, otro giro.

-o-

Esa nueva jugada de dados del mecanismo de la evolución mental, cualquiera fuera su propósito y sentido, cambio al Homo-Humano del ser solidario que era, para convertirlo en el Homo-Guerrero, ese mismo que, todavía ahora, continúa siendo. Solidaridad y Homo-Guerrero como se explican en los capítulos 3 y 4, de la primera parte, en El Circum-Loquio de los Cínicos.

Ese cambio es, probablemente, la primera gran experiencia demostrable de que la mente es un mecanismo evolutivo, propio y concreto, que causa mutaciones y transformaciones en el Homo-Humano, con un poder todavía lejos de su dominio.

Ese poder evolutivo de la mente, por lo que puedo deducir, se manifiesta, en primer lugar, a partir de la actividad erótica, esa que resultó de transformar el sexo en sexualidad.

En segundo lugar y relacionado con la anterior, en el enamoramiento (Sexo y enamoramiento son los temas que se tratan en los capítulos de la segunda parte). En tercer lugar, por los sueños y la imaginación, esta última, característica exclusivamente humana. Y en cuarto lugar, por el pensamiento.


Del poder evolutivo de la mente y de la posibilidad de utilizarlo en propio beneficio, es de lo que trata este manual de iniciación al Eros Alquímico.

He aquí algunas claves para abrir "La puerta", esta sí real y concreta, pero requiere de saludables sueños, imaginación y pensamiento.

Otras pistas y claves se sugieren en los comentarios y citas que se incluyen en los capítulos de la cuarta y última parte del libro.

-o-

Para el Homo-Humano primitivo y para los que de él evolucionaron, desde entonces, el asombro fue el método del conocimiento, en un proceso simple pero poderoso: del asombro, al miedo o al placer; a la curiosidad y la aventura; al soñar y al imaginar; al pensar y el comunicar; al crear y el inventar; al manufacturar, al construir, al transformar y al transformarse, en fin, el punto de partida de la evolución cultural

Más afortunados aquellos Homo-Humano primitivos, para quienes todo era nuevo, maravilloso, extraordinario, porque, desgraciadamente, los Homo-Humanos actuales, la gran mayoría, adormecieron su capacidad de asombro y se han convertido en esclavos del "dar todo por sentado" y se dejan dominar por la ignorancia y la estulticia.

Renunciaron a los desafíos de aquella solidaridad primitiva que los hacía más humanos que guerreros, en la que eran uno en la comunidad y no, como ahora, una propiedad del grupo de unos cuantos.

Sin embargo y, mientras el Homo-Humano siga siéndolo, el punto de partida, el camino y el desafío continúan siendo los mismos: el asombro, la curiosidad, la aventura... Las preguntas siguen siendo las mismas: ¿Qué es eso? ¿Qué es el hombre? ¿Qué es ser humano?...

... El horizonte continúa abierto, tan próximo o lejano como al principio. Es asunto de supervivencia.

Mi propuesta es jugar como lo hacen los niños, lo más parecido, todavía, a la mente y cerebro del Homo-Humano primitivo, a preguntarse y responderse esas y las nuevas preguntas, con el mismo asombro, libertad y solidaridad.

Con toda seguridad y, así ninguno descifre los grandes misterios, como los niños, gozará aprendiendo y mantendrá en permanente y saludable actividad los poderes de la mente y del cerebro, la fuente insustituible de la vida.

Ese será el primer juego de hipótesis descabelladas que se propone en los capítulos de la primera parte, o sea, en El Circum-Loquio de los Cínicos, el que se irá ampliando, variando, profundizando o repasando, a medida que se avance en la lectura de las otras partes y capítulos de este libro, con el que he gozado como un niño al irlo pensando y escribiendo.

Y, para complementar los temas y asuntos de las tres primeras partes, en la cuarta parte, titulada: Cuaderno de Citas, se transcriben, precedidos de un comentario, algunos fragmentos de autores reconocidos que han tratado de estos asuntos de manera o poética, o literaria, o filosófica, o científica, en fin, la idea es agregarle diversión y atraer la atención hacia otras y nuevas lecturas.

NOTAS

(1) George Santayana, Platonismo y vida espiritual, Trotta, Madrid, 2006 (83 p.), p. 15
(2) Adriana Silvestre y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993 (286 p.)
(3) Según teoría epistemológica: Eugenio Trías, Tratado de la pasión, Debolsillo, Barcelona, 2006 (217 p.). pp. 83-113
(4) Mircea Eliade, Tratado de historia de las religiones, Ediciones Era, México, 1984 (462 p.)

16 de noviembre de 2006

LECTOR LUDI-42

El proceso a Guillermo S.
Una defensa gratuita (in-necesaria) ante el maledicente Tribunal de la Crítica Literaria

- Carta abierta para reseñar el nuevo libro de Guillermo Sánchez Trujillo:
- "El crimen de Kafka. Caso cerrado", La Carreta Editores E. U., Medellín, 2006 (240 p.)
- Un alegato contra el comentario de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7
- Una pieza de evidencia genética: el ADN mitocondrial de "don Kijote Qafka"

Por Iván Rodrigo García Palacios

TABLA DE CONTENIDO

1. CAPÍTULO PRIMERO: EL MALEDICENTE TRIBUNAL
2. CAPÍTULO SEGUNDO: ADN MITOCONDRIAL
3. CAPÍTULO TERCERO: EL HUEVO O LA GALLINA
4. CAPÍTULO CUARTO: DESPERTAR SIENDO "EL OTRO"
5. CAPITULO QUINTO: DORMIR, SOÑAR, DESPERTAR
6. CAPÍTULO SEXTO: CASO CERRADO

Mi querido Guillermo S.

Con tu nuevo libro, que no último, aprovecho para hacerte mi reseña y la oportunidad de decir dos cosas. La primera, ya vieja y enquistada, sobre los que, a mí me lo parecen, maledicentes comentarios de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7, sobre tu Edición crítica de "El proceso".

La segunda, ponerte a consideración una pieza de evidencia genética, a lo mejor curiosa para tu genoma dostokafkiano, en la que creo ver las claves y códigos del ADN mitocondrial (que como bien sabes es el que se trasmite intacto a todos los hijos desde la primera madre), tanto para los dos descendientes, cuyos genomas descifraste, "Crimen y castigo" y "El proceso", como para ese hijo-personaje que denominas "don Quijote Kafka", a quien, por razones de parodia científica, yo, como acostumbraba a hacer el mismo Kafka, juego a invertir las letras iniciales, para llamarlo: "don Kijote Qafka". Esto lo explicaré más adelante.

CAPÍTULO PRIMERO:


EL MALEDICENTE TRIBUNAL

Puede que sea tu deseo el dar por cerrado y presentar ponencia final sobre "tu caso Kafka", para tus amigos y lectores y ante el virtual y maledicente Tribunal de la Crítica Literaria que, desde publicaste el primer alegato (1) y, mucho más, cuando publicaste tu Edición crítica (2), te tomó, como a Josef K., como a reo, "chivo expiatorio" y víctima del, dulce pero traicionero, veneno de su escarnio, que alaba para destruir.

O, será que, simplemente, como un Sísifo redimido, decidiste dejar ya la roca en su lugar, gústele a quien le guste... y punto.

De todas maneras, quien publica sus obras se somete al juicio público, y eso es bueno. Sólo que, ante ese Tribunal, a diferencia de los de la justicia ordinaria, se es por siempre culpable, así se demuestre lo contrario, pues, al más mínimo desvió de las herméticas y subjetivas leyes establecidas por quienes se adueñan de autores y obras, desata la furia de los infiernos.

Y tú cometiste el peor de los desaguisados: dedicarte en cuerpo y alma a la obra de Kafka para desentrañar sus misterios, pensando por tu propia cuenta y riesgo, sin someterte al dominio y explotación de esas leyes de urbanidad carreñesca.

O, lo que es mucha más grave injuria contra los amos de ese poder, no mostrar el sumiso respeto ni hacer el reconocimiento debido en una aparatosa acumulación de citas y pies de página, la mayor parte de las veces, innecesario y superfluo, pero que demuestran erudición, pericia académica (por aquello de tener asistentes que encuentran referencias) y, por supuesto, un ego adaptado para la supervivencia en el ambiente del "publicar o desaparecer" y "el citar para ser citado por otros".

En fin, parece que no cumpliste con esas leyes, según lo interpreto del insidioso comentario de Marta Kovacsics, en Pie de Página, No. 7, como lo manda la sacrosanta crítica literaria académica: utilizar el trabajo y las ideas de otros para pensar y, por supuesto, mostrar el debido sometimiento.

Por el contrario, creaste e inventaste una nueva forma de gozar a Kafka, y eso, hasta ella, tuvo que reconocerlo.

Claro que, como LECTOR LUDI, reconozco las excepciones que confirman esa regla y me quito el sombrero y agradezco a aquellos sabios críticos que utilizan el conocimiento anterior para criticarlo y crear uno nuevo y maravilloso, con el cual iluminan a la humanidad, tal como, y sólo menciono tres grandes ejemplos, M. Bajtin, G. Steiner y H. Bloom, a cuyas ideas les deben, más de lo que les reconocen, la caterva de presuntuosos y carreñescos criticones literarios. Claro que G. Steiner, H. Bloom, y Bajtin, si estuviera vivo, no desaprovechan la oportunidad para sacárselos en cara y enrostrarles su presumida ignorancia.

ALGUNOS ALEGATOS

Para ilustrar mi innecesaria defensa, pues ni tú ni tu trabajo la necesitan, escribo algunas notas al margen del maledicente comentario de la señora Kovacsics, que es el único que conozco hasta el momento, para argumentar mi alegato.

En primer lugar, la señora Kovacsics menosprecia el que Guillermo Sánchez Trujillo hubiera encontrado un nuevo orden para los capítulos de "El proceso".

Ella no reconoce que uno de los resultados del original método desarrollado por él, fue demostrar que el orden de los capítulos de "El proceso", que él descubre, respondía a la intención y a la lógica que Kafka quiso darle al sentido y significado de su estructura y construcción, cuyas claves, para descifrarlos y decodificarlos, las había encriptado en otros de sus relatos que, como a muñecas rusas, eran, también, necesario decodificar.

Como lo demuestra Guillermo Sánchez Trujillo, y yo asumo que su resultado es mucho más ajustado a la intención y personalidad de Kafka, quien era más atraído por las estructuras y construcciones complejas, míticas y bíblicas, así como de conexiones excéntricas que era necesario desvelar.

Pienso que, una ordenación de los capítulos, según "una cronología interna del desarrollo de los sucesos", como cita la señora Kovacsics que argumenta Hans Elema para justificar su orden a la edición de 1977, es demasiado simplista, si se conoce mejor a Kafka y a su escritura.

Como desconozco la "sustentación muy seria" de Christian Eschweiler, para su inclusión del capítulo "Un sueño" que agrega a su edición de 1989, y a quien también cita la señora Kovacsics, me abstengo de comentario alguno.

Sin embargo y de todas maneras, me siguen gustando más las razones y explicaciones de Guillermo Sánchez Trujillo para la inclusión y el lugar de "Un sueño", junto con todo el sentido onírico de la obra de Kafka, más ampliamente expuesto ahora en el capítulo diez de este "último" libro: "El crimen de Kafka. Caso cerrado".

Es que, esas cosas de las técnicas y métodos de la arqueología literaria, como la cronología, la filología y otras, son útiles e interesantes y ayudan a desentrañar la naturaleza y misterios de las obras literarias, pero, al igual que en los asuntos de la arqueología del origen del hombre, desatan las más alborotadas peloteras y polémicas. Al fin y al cabo, les sirven a los arqueólogos para llamar la atención, establecer verdades mediáticas que pronto se disuelven, con las cuales reclamar prestigios y autoridades, más evanescentes que sus mismos descubrimientos.

Pareciera que la anterior fuera la gran descalificación que hace la señora Kovacsics a la edición crítica de "El proceso" realizada por Guillermo Sánchez Trujillo, pero, lo único que demuestra ella, es la "sacrosanta asnidad" de muchos críticos literarios que en su prepotente ignorancia confunden dar orden con dar ordenes.

CRÉDITOS Y MÉRITOS

La otra y gran objeción de la señora Kovacsics, contra el estudio y trabajo de Guillermo Sánchez Trujillo, tiene que ver con no someterse al dominio y explotación de las leyes de la urbanidad carreñesca:

Gran pecado: No citar, por su nombre y su currículo de grandes méritos, a algunos o ningunos de los supuestos amos y señores del esclarecimiento de los misterios de la obra de Kafka y de sus relaciones con la obra de Dostoievski... Como si, en primer lugar, fuera un dato patentado y con propiedad intelectual. El mismo Kafka, como lo digo más adelante, ya lo había dejado por escrito y se lo había comunicado a sus amigos.

Y, en segundo lugar, ¿para qué?, si esas fuentes eran innecesarias. ¿Era, acaso, obligatorio hacer acto de sumisión y adulación para ser aceptado?

Por supuesto que no. Eso sería estupidez. Como el mismo Guillermo Sánchez Trujillo lo ha contado. Él, para llegar a su método, arranca de querer satisfacer una necesidad del alma y así cumplir y resolver una intriga que lo acosaba: "Tratar de averiguar de dónde sacaba Kafka sus historias".

PASOS DE UN FORENSE LITERARIO

A partir de allí, como lo dice el poeta Machado, fue hacer camino, que fueron los pasos que siguió Guillermo Sánchez Trujillo, como amenamente lo cuenta en la introducción de su Edición crítica y, ahora, en "El crimen de Kafka. Caso cerrado":

- Primer paso: tomar la obra de Kafka, en la que él "había reconocido como sus "hermanos de sangre" a Flaubert, Dostoievski, Kleist y Grillparzer e, incluso, había dicho que su novela "El desaparecido" trataba de imitar a Dickens".

- Segundo paso: "Escogí la biografía titulada "Kafka", a secas, de Klaus Wagenbach, uno de los más reputados kafkólogos".

- Tercer paso: "Se le aparece la Virgen", mejor dicho, se le aparece la puntica del hilo que lo conduce a esclarecer la relación Kafka-Dostoievski. O, sería mejor decir, el hilo de ese código genético que emparienta íntimamente a "El proceso" y a "Crimen y castigo" (*)

Eso era todo lo que necesitaba Guillermo Sánchez Trujillo. Sabiendo que existía una conexión genética, sólo eran necesarias las obras de los dos escritores, las herramientas que ya poseía, más otras que tuvo que inventar en el proceso de decodificación y las demás que fue considerando necesarias, que son citadas adecuadamente. Para qué más citas y referencias, si el asunto es pensar por sí mismo y no, necesariamente, pensar con el pensamiento ajeno.

Desentrañar o desenredar esa madeja genética le costó, sangre, sudor y lágrimas, por más de veinte años, proceso que ahora quiere dar por terminado.

Además, hay que partir de que, Guillermo Sánchez Trujillo, asumió su misión de descubrir "El crimen de Kafka", más como un forense y hasta arqueólogo criminalista, que como un presumido crítico literario, currículo del que no hace ostentación.

Todo este cuento está mejor contado por el propio Guillermo Sánchez Trujillo en sus cuatro libros.

- En fin. Con esto doy por concluido "el caso de la señora Kovacsics". Y que cada cual haga lo que le corresponda.

CAPÍTULO SEGUNDO:

ADN MITOCONDRIAL

Como ya lo dije, la ascendencia genética materna se identifica en el ADN mitocondrial.

Como es de aceptación universal, la madre de toda la novela moderna es "Don Quijote de la Mancha". Un poco más o un poco menos, todos los grandes novelistas están unidos a ese ADN mitocondrial.

Pero, resulta que tus dos autores, Fiódor Mijáilovich Dostoievski y Franz Kafka, maestros únicos y extraordinarios de la parodia, además de tener ese vínculo genético universal con la madre y entre ellos mismos, como redunda la señora Kovacsics y tu demuestras mejor, hicieron algo más: dejar por escrito, así fuera encriptado, el código y las claves de su deuda con esa madre, para que "el que tuviera ojos para ver...".

Lo más asombroso. Ese vínculo, que demostraste y que hermana, íntimamente, a "Crimen y castigo" y al "El proceso", va aún más allá: une genéticamente a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., desde el texto mismo de "Don Quijote de la Mancha", logrando, en primer lugar, que para mí que, tu "don Quijote Kafka", se convierta en "don Kijote Qafka", que Raskolnikov sea descendiente de don Quijote y así, en antecedente de Josef K...

Continuando con esta metáfora genética que hace a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., hermanos de sangre, empiezo por mostrar algunos de los códigos comunes de su genoma que los unían por sus pensamientos e ideologías:

- En primer lugar: porque los tres son, también, las víctimas del crimen de un mismo sueño que comienza en el despertar en una cálida mañana de verano a principios de julio. Y, ese despertar los transforma "en el otro", por un extraño proceso de asimilación:

Don Quijote pierde la razón porque encarna las ideas luminosas del Renacimiento, y con ello, subvierte a las ideas dominantes y a los poderes establecidos de su época.

A Raskolnikov, lo perturban las ideas napoleónicas de hombres superiores y pone en evidencia la cruenta persecución de la policía del zar contra los intelectuales y políticos de ideas socialistas, engarzados en polémicas, muchas veces, estériles.

Y Josef K., está pasmado y sólo ante los absurdos de la vieja y la nueva Ley y el "nuevo mundo" que estaba surgiendo. Todo ello, además, de la particularidad de sus crímenes.

Ya paso a explicar todo ello. Pero, antes, una justificación: Como ya sabes, estas notas son el resultado del juego con mis hipótesis descabelladas y a que, sólo quiero jugar con las piezas de tu mecano y con algunas de las piezas del mío, para trazar y armar, con las tres novelas como lados, un triángulo, en el que pongo mi pedacito de ADN mitocondrial.

Espero que me digas si exagero o me equivoco o me meto en lo que no me compete o, por el contrario, lo único, es que estoy poseído por otro entretenido juego de mi imaginación delirante que encuentra hipótesis descabelladas por doquier.

INTERCAMBIO DE Q : K

Antes de proceder a mostrarte el código original de mi ADN mitocondrial, Dostoievski-Kafka y su unión genética en "Don Quijote de la Mancha"-"Crimen y castigo"-"El proceso", quería decirte que SI, que el "don Quijote Kafka" que tu bien explicas tanto en la Edición crítica como ahora el "El crimen de Kafka. Caso cerrado", es la demostración de esa asunción que hace Kafka de sí mismo como "persona literaria" que sale al encuentro de hipotéticas Dulcineas al azar, así como a afrontar azarosas aventuras de caballería con las cuales nutrir su imaginación y escritura.

Pero, sólo que para mí, a ese "don Quijote Kafka" le hace falta la unión del ADN mitocondrial que lo convierta en, el que yo denomino, "don Kijote Qafka" y que es precisamente la conexión genética que une al Franz Kafka biográfico con la persona literaria. Esa unión genética se logra por las dos siguientes razones:

La primera, como bien sabes, en Kafka existe una profunda y conflictiva contradicción afectiva-erótico-sexual, que lo parte en pedazos tanto en su vida cotidiana como en su encarnación literaria y que él resuelve más o menos así:

En el Kafka, íntimo y escrito, operan dos eróticas simultáneas: La una, la erótica lujuriosa, más cercana a los caballeros andantes "Tirant Lo Blanc" o "Amadís de Gaula", o a la erótica "Celestina". Ese es el caballero lujurioso.

La otra, la erótica, casi mística y sublimada del don Quijote con la que se asume el Kafka-Quijote y que es la que Kafka trata de proyectar hacia las Dulcineas de "carne y hueso" con las que establece relaciones sociales o amorosas y a las que, la mayor parte de las veces, trata de seducir de acuerdo a la primera erótica. Ese es el caballero de brillante armadura.

Es, en esa profunda y conflictiva contradicción, donde se originan las torturas y los martirios eróticos que Kafka sintetiza en su literatura como un juego perverso de ficción y realidad. Tal y como lo había planteado, hace un par de años, en mi LECTOR LUDI-5 (*), al hacer mi reseña del libro de Daniel Desmarquest, "Kafka y las muchachas" (3).

DULCINEA-ALDONZA

La segunda razón y aquí es donde entra la novedad de mi argumento.

Siento que, a este Kafka-Quijote, le faltaba un elemento fundamental y acorde con la personalidad y escritura de Kafka, que lo conecte íntimamente con el "Don Quijote de la Mancha", de Cervantes.

Como bien se sabe, el Kafka-Quijote, como Don Quijote, sale en búsqueda de "su" Dulcinea. Ambos la encuentran en ese territorio erótico-imaginario de sus aventuras y ambos las trasmutan en esos seres maravillosos y sublimes de sus literaturas. Hablo de la imaginación desbordada de don Quijote que es la literatura de Cervantes.

Sólo que, la Dulcinea de don Quijote, nunca es "conocida" por él, en ambos sentidos del término. Su "conocimiento" es sólo el resultado de los "inventos" que le cuenta Sancho Panza y que él convierte en los delirios de sus sueños, para su alivio, tranquilidad y certeza.

En cambio, don
Quijote-Kafka, si se encuentra con varias Dulcineas, estas sí personas reales que, posiblemente, para su imaginación erótica sean sólo una y que, en lo profundo de su complejidad psicológica, se convierten en tormento de la carne y gozo de la escritura.

Y, ahora sí, el quid del asunto. Como en la vieja adivinanza: ¿Qué fue lo que al Quijote-Kafka le hizo falta en tu genoma dostokafkiano, pero que el don Quijote de Cervantes si encontró?

¿Cuál es el elemento fundamental de la obra de Kafka, que es igualmente fundamental para Cervantes en "Don Quijote..." y que los conecta? Es, exactamente, el elemento de sus propias biografías que es convertido en ficción. La conexión biográfica de Cervantes y don Quijote ya ha sido bien demostrada.

Pero, y ¿en la biografía de don Quijote-Kafka? Le hacía falta la piedra angular, esa que completara la unión, esa que armonizara la simetría y la sincronización kafkiana en su arco de unión y soporte mutuo, entre ficción y biografía, esa que completara el reparto de su drama en escena.

Esa piedra angular tenía que ser: descubrir quién era su Aldonza Lorenzo, una real y biográfica, una que cayera en el juego de las manipulaciones literarias de su mente perversamente inocente. Y ella fue: Felice Bauer.

Don Quijote decide escoger como su "Dama" de caballero andante a Aldonza Lorenzo, la corpulenta pastora, que no es ninguna Dulcinea.

Y, ¿Kafka? Decide convertirse, unilateralmente, en el "caballero acompañante" de Felice Bauer, desde el nunca realizado viaje a Palestina del que hablaron el día que se conocieron en la casa de Max Brod, el 13 de agosto de 1912, cuando, don Kijote Qafka, se forma el "juicio inquebrantable", que anota en su diario en agosto 20 de 1912.

Pero, como para el abogado-escritor, Kafka, los contratos se realizan por escrito, y sus cartas parecieran serlo, él le impone a Felice Bauer, su decisión desde la primera carta que le escribe, 20 de septiembre de 1912, "[...] en lo tocante a llevarme a lo largo de un viaje en calidad de acompañante, guía, lastre, tirano o lo que de que de mí pueda buenamente resultar" (Diario y carta citados de "El crimen de Kafka"..., pp. 123 y 125).

Para mi gusto, nunca antes en la literatura una persona real, convertida en literatura, había encarnado física y psicológicamente y de manera tan exacta, a un personaje de ficción. Aldonza Lorenzo y Felice Bauer son idénticas: feas, bruscas, desaliñadas e incultas en el trato social y en el vestir, simples y pragmáticas ante la vida, etc. Ambas se burlan de don Quijote y de Kafka, pero, más que nada, son también las víctimas de un escarnio peor: sufrir la tortuosa imaginación de ambos novelistas.

Por los Diarios y la correspondencia, se sabe que Kafka nunca se manifestó con Felice Bauer de manera similar a como lo hizo con las "otras Dulcineas". ¿Por qué esa evidente diferencia? ¿Es ella un personaje diferente en su planeada vida/literatura? ¿De todo ese drama/proceso que montó para "El proceso"?

Eso parece y con ese dato ya puedo justificar mi anagramático juego kafkiano para convertir tu "don Quijote Kafka", en mí "don Kijote Qafka", porque este último, a diferencia del primero, al encontrar su Aldonza Lorenzo: Felice Bauer, encuentra la mujer que, encriptada, protagoniza el proceso de "El proceso".

El resto de las comparaciones, que esta vez no demeritan, quedan al gusto de los LECTOR LUDI.

CAPÍTULO TERCERO:

EL HUEVO O LA GALLINA

Ahora sí, a lo que vinimos. La decodificación de mi ADN mitocondrial que emparienta, como a "hermanos de sangre", a don Quijote, Raskolnikov y Josef K., en un triángulo genético, cuyo orden de tiempos e incidencias no me atrevo a establecer, pero que, para trazarlo, descifrarlo e interpretarlo, sigo las claves que tanto Dostoievski como Kafka dejaron, diferentes a las tuyas, pero de las cuales se inspira. Veamos:

Sin meterme con la exuberante bibliografía en la que se estudian las relaciones entre Cervantes y Dostoievski y, a su vez, de Kafka con ellos dos, mi propósito es mostrar dos cosas:

La primera: Explorar a ver si, Dostoievski como Kafka, se sirvieron e inspiraron de "Don Quijote de la Mancha" para crear sus personajes y escenarios y, así, encriptar sus escrituras.

La segunda, presentar el código del cual se toma el ADN mitocondrial que conecta la parodia que hace Dostoievski en "Crimen y castigo" de "Don Quijote de la Mancha" y que, por ende, lo conecta con tu genoma dostokafkiano, ya plenamente decodificado.

Como ya dije, no puedo resolver el asunto de "qué fue primero, el huevo o la gallina". Me es imposible determinar la precedencia de si Kafka leyó primero a "Don Quijote de la Mancha" y a Cervantes, o a "Crimen y castigo" y a Dostoievski. O, a Dostoievski por Nietzsche, de lo que hablaré más adelante. O, en fin, como en "El cuento del gallo capón"...

Lo cierto es que Kafka dejó de leer a Dostoievski después de terminar con "El proceso". Por lo visto, no hizo lo mismo con "Don Quijote...", pues si bien, el viejo caballero murió para Kafka, no así su nueva reencarnación del escritor en Sancho Panza que, como se verá más adelante, en el relato de Kafka, "La verdad sobre Sancho Panza", continúo escribiendo "novelas de caballería y de bandoleros [...] alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin".

Como quien dice, un Kafka murió con "El proceso", pero otro renace, muy nietzscheanamente, y continúa escribiendo tal y como lo dice en su relato.

Asuntos realmente importantes que, además de servir para determinar el orden de las influencias absorbidas por Kafka, abren una nueva línea de juego al laberinto... Las transformaciones de Kafka.

Pero, ese es otro asunto que me desviaría de mi propósito y que "tiro a la jura", por si luego no vuelvo.

Sigamos con el orden de las cosas.

MENTIRAS SALVADORAS

En el momento en que Fiódor Mijáilovich Dostoievski emprendía la escritura de la última de sus grandes novelas, "Los hermanos Karamazov" (1879-1880), escribió en su "Diario de un escritor", la que considero como una "profesión de fe" de su escritura, y en la cual, también, establece las claves para la imitación e interpretación de "Don Quijote de la Mancha", al que ya había imitado, de una forma evidente y sin misterios, en "El idiota" (1868-1869). Pero este asunto que, con toda seguridad ya habrán explicado de miles de formas los críticos literarios de la señora Kovacsics, a mí me interesa por otras razones.

Se trata del breve texto "La mentira se salva por otra mentira" (1879), en "Diario de un escritor" (Ver texto **). Y, esto es lo que dice, entre otras cosas, Dostoievski (más adelante voy a mostrar, exactamente, de dónde toma a don Quijote para convertirlo en Raskolnikov):

"Los centenares de miles de hombres evocados por los magos tendrán cuerpos de moluscos, y la espada del buen caballero trabajará diez veces más deprisa en su faena. Su necesidad de semejanza quedará satisfecha. Tendrá derecho a creer en el primer sueño gracias al segundo, mucho más ridículo".

Tal y como yo lo quiero entender, el código secreto de este texto oculta la explicación por la cual Dostoievski se toma el pleno derecho de hacer de Raskolnikov un Quijote y Kafka, de Josef K. un Raskolnikov.

En fin, sigamos ahora con "don Kijote Qafka".

SANCHO-QUIJOTE

Aproximadamente, entre el 21 y 22 de octubre de 1917, cuatro años después de haber iniciado la escritura de "El proceso", Franz Kafka escribió en el cuaderno en octavo G., un breve relato que bien pudiera servir para decodificar la clave de la conexión de su escritura y de su parodia con "Don Quijote de la Mancha", esa que le permite, por acto de transmutación literaria, convertirse en el "don Kijote Qafka", el que emprende eróticas aventuras caballerescas, seduce muchachas y escribe palimpsestos de "novelas de caballería", tal y como se lo recomendara su maestro Dostoievski en "La mentira se salva por otra mentira".

Se trata del relato "La verdad sobre Sancho Panza" (¿verdad, aquí; mentira allí?):

"Sancho Panza, que por lo demás nunca se jactó de ello, logró, con el correr de los años, mediante la composición de una cantidad de novelas de caballería y de bandoleros, en horas del atardecer y de la noche, apartar a tal punto de sí a su demonio, al que luego dio el nombre de don Quijote, que éste se lanzó irrefrenablemente a las más locas aventuras; las cuales, empero, por falta de un objeto predeterminado, y que precisamente hubiera debido ser Sancho Panza, no dañaron a nadie. Sancho Panza, hombre libre, siguió impasible, quizás en razón de cierto sentido de la responsabilidad, a don Quijote en sus andanzas, alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin".

(Franz Kafka, "La verdad sobre Sancho Panza" (Aproximadamente entre el 21 y 22 de octubre de 1917).

Me llama mucho la atención y, como ni tengo la formación filológica ni idea del alemán, para decodificar esta casualidad, me contento sólo con hacerme la pregunta: ¿por qué el traductor del relato utiliza al final una vieja forma gramatical del español: "alcanzando con ello un grande y útil esparcimiento hasta su fin"?

Si está es interpretada desde el uso que hizo el propio Kafka del alemán, podría estar, aún más, relacionada con la conexión quijotesca de la intención kafkiana.

Pero que sea otro de los asuntos para otras ocasiones. Entro ahora a decodificar el genoma cervanto-dostoiesvskiano tomado de la mano de tu método de decodificación dostokafkiano.

CAPÍTULO CUARTO:

DESPERTAR SIENDO "EL OTRO"

Tres cabalísticos despertares, al calor del verano de los primeros días de julio, y don Quijote es transmutado en Raskolnikov, quien, a su vez, es transmutado en Josef K. /Kafka:

En "Don Quijote de la Mancha":

"Apenas la blanca aurora había dado lugar a que el luciente Febo con el ardor de sus calientes rayos las líquidas perlas de sus cabellos de oro enjugase, cuando don Quijote, sacudiendo la pereza de sus miembros, se puso en pie [...]" (4).

En "Crimen y castigo":

"¿Estaré soñando todavía?", pensó de nuevo Raskolnikov, mirando con desconfianza al inesperado visitante" (5).

En "El crimen de Kafka. Caso cerrado":

[...] "una mañana" [...] "Josef K. despierta y un hombre extrañamente vestido entra en su habitación y le informa que está detenido" (6).

¿Coincidencias, casualidades...? Demasiadas y muy precisas.

O, ¿CAUSALIDADES? (y existen muchas más), Dostoievski y Kafka, dos hombres de la Biblia, de la letra, son extremadamente cuidadosos de su escritura.

EL HILO DE ARIADNA

"Una mañana", Don Quijote, Raskolnikov y Josef K. se despiertan para enfrentar un mismo destino literario:

- Asistir a una boda frustrada, y de la imposibilidad de ciertos matrimonios.
- Un crimen. Uno de engaño, uno real y uno inexistente.
- Un tribunal. La intercesión por el moribundo, la pensión, el hotel
- Un juicio o proceso.
- Un castigo.

BODAS:

- Don Quijote se despierta para asistir a las bodas de Camacho con Quiteria. Y el correspondiente banquete (Cervantes casa a Quiteria con Basilio).

- Raskolnikov se despierta para ir a una reunión-cena en la que impedirá la boda de su hermana Dunia con Lujine (él prefiere que ella se casara con su amigo Razumikin)

- Josef K. asistirá a una cena. Es el banquete del compromiso matrimonial de Kafka con Felice Bauer previo a su rompimiento, dos eventos biográficos que se trasforman en el proceso, este sí de la ficción, que se le sigue por ese rompimiento.

CRÍMENES (por el rompimiento de un compromiso matrimonial y por uno ideológico):

- Don Quijote presencia el supuesto suicidio de Basilio, trastornado y desesperado por ver impedida su posibilidad de contraer matrimonio con Quiteria, quien también lo desea. Pero don Quijote ha cometido un crimen peor: se ha enloquecido por creer en las ilusiones de sus lecturas, al tiempo que con ello subvierte la ideología dominante. Sancho Panza, por su parte, defiende las razones por las cuales es malo el matrimonio.

- Los crímenes de Raskolnikov. El primero, similar al de don Quijote, por sus ideas y, el segundo, por asesinar a dos viejas agiotistas para probarlas en su realidad.

- El único crimen de "El proceso", existe por su ausencia.

TRIBUNALES, JUICIOS O PROCESOS:

- Don Quijote se convierte en el abogado defensor gratuito de Basilio y de sus intenciones de casarse con Quiteria antes de morir y, más adelante, como apologista de las bondades del matrimonio, a pesar de las quejas y lamentos antimatrimoniales de Sancho Panza.

- Raskolnikov: ver capítulo: "Tribunal en la pensión" (7).

- Josef K. /Kafka: ver capítulo: "Tribunal en el hotel" (8)

UN CASTIGO (el infierno de los sueños):

- El castigo de don Quijote, después de su intervención en las bodas de Camacho, Quiteria y Basilio, pareciera consistir en descender a las profundidades de sus sueños y pesadillas en la cueva de Montesinos. Esta condena es anunciada por Sancho Panza:

"Sepa que el primer volteador del mundo fue Lucifer, cuando lo echaron o arrojaron del cielo, que vino volteando hasta los abismos" (9).

Y, don Quijote acepta su destino encomendándose a su señora Dulcinea del Toboso:

"Yo voy a despeñarme, a empozarme y a hundirme en el abismo que aquí se me presenta, sólo porque conozca el mundo que si tú me favoreces no habrá imposible a quien yo no acometa y acabe" (10).

- Raskolnikov es castigado con el remordimiento y sus delirios, sueños y pesadillas.

- El castigo de Josef K. es "Un sueño", muchos sueños y pesadillas (ver capítulo: "Donde se cuenta la historia de "Un sueño" y otros sueños" (11)

CAPÍTULO QUINTO:

DORMIR, SOÑAR, DESPERTAR

Se cierra así el círculo: dormir, soñar, despertar... Todo era sólo un sueño...

- Don Quijote:

"[...] durmió de un tirón, como dicen, más de seis horas..." (12).

... Para seguirse soñando por siempre en los sueños de sus lectores.

Pero, despertó retornando a ser don Alonso Quijano el Bueno, arrepentido de ilusorias caballerías y solicitando el perdón de la Iglesia Católica.

Habían terminado, para él, sueños y pesadillas.

- Raskolnikov:

"Un día, hacia la caída de la tarde, el prisionero, ya convaleciente, se durmió. Cuando despertó se acercó casualmente a las rejas y vio a Sonia" (13).

Sus crímenes habían sido expiados y él había sido redimido por el amor, para retornarlo a la "normalidad":

"La vida había sustituido al razonamiento" (14).

Y, un poco más allá, para abrirle la promesa de una nueva vida:

"Pero aquí comienza una nueva historia, la historia de la lenta y progresiva recuperación de un hombre, de su renovación y paso gradual de un mundo a otro nuevo" (15).

- Josef K.:

Josef K. ya había tenido su sueño y despertar últimos en el capítulo excluido, "Un sueño".

Así que, los sueños y pesadillas de Josef K. tienen su "Fin" una noche, en la que ya no dormirá, pero cuya representación será con una comparsa de teatro en un escenario de pesadilla:

O, en un teatro de pacotilla:

"Me envían viejos actores de segundo orden [...] "¿En qué teatro actúan ustedes?". "¿Teatro?" (16).

O, en uno de opereta:

"Quizás sean tenores" (17).

O, conducido al manicomio:

"¿Por qué los han enviado precisamente a ustedes?"[...] como enfermeros cuando el enfermo quiere descansar" (18).

Como en el último despertar de Raskolnikov, a Josef K., también, se le aparece la señorita Bürstner-Sonia. Pero, a diferencia de aquel, el amor ni lo redime ni lo transforma:

"[...] lo único que puedo hacer ahora es conservar hasta el final mi razonamiento sereno" (19).

En el despertar de este sueño de Abraham, si se degüella a Josef K., quien y diferente de Isaac, finalmente duerme el sueño de los justos sobre la piedra de los sacrificios...:

"De todos modos, sea lo que fuere, Kafka hizo de Josef K. un chivo expiatorio al que sacrificó sobre una piedra, al estilo de Abraham, para redimirse, pues Kafka, contrario a lo que pensaba de sí mismo, también tenía su corazocito" (20).

Pues, aquí, quien muere es Kafka el cínico (***), "¡Como un perro!" (21), ese que montó esta pesadilla, como una obra teatral o una opereta o un manicomio...

Porque, el Kafka inocente-perverso, continuará soñando otros sueños y pesadillas, pues su única redención será continuar cometiendo crímenes biográfico-literarios.

¿FINAL DE LA ESPIRAL?

Cerrando esta espiral, que no círculo, lo más probable es que, en este punto, Orfeo-Dionisio y su viaje a los infiernos y la desaparición de Eurídice, han renacido, han retornado, porque los padecimientos del amor rechazado no se perdonan jamás.

Desde "Zaratustra", de Nietzsche (Orfeo-Dionisio), quien enloqueció en Turín como en un sueño de Dostoievski, de tanto leer su obra, Kafka pasó a Dostoievski y a sus obras (22). A la vida como literatura (23). A "que la ficción hecha realidad se convierta en literatura" (24). Al don Kijote Qafka, que he explicado atrás...

En fin, ese mismo "Zaratustra" que el adolescente Kafka leía a las muchachas, porque, probablemente, sabía que ese canto de abominación del sexo y de las mujeres y, como tu bien dices, de hombres superiores, era también un canto de despecho amoroso y venganza, escrito por Nietzsche, según mi hipótesis descabellada, publicada en el Literario Dominical de El Colombiano del 1º de agosto de 2004, como un desquite por su fracaso amoroso con Lou-Andreas Salomé (*).

Y Kafka, como Nietzsche, tenía que vengar sus fracasos afectivos y el terror de sus pesadillas y culpas.

CAPITULO SEXTO:

CASO CERRADO

Cuando, hace ya mucho tiempo, nos pusimos en contacto para publicar en el LITERARIO DOMINICAL de El Colombiano, la primera historia de cómo descifraste el enigma de "El proceso", recuerdo que te dije que al leer los originales de tu ensayo me quedé con la sensación de que esa historia "tenía mucha más tela para cortar".

Como estabas en las vísperas y detalles finales, que son los más complicados, de la publicación de tu edición crítica de "El proceso", apenas si me paraste bolas y, pienso que dejaste la idea en el cajón de los pendientes.

Pero "como no hay deuda que no se pague ni plazo que no cumpla", he recibido con emoción "El crimen de Kafka. Caso cerrado", que le hace justicia a tu esfuerzo y, al fin, a mi deseo de conocer la historia completa, con pelos y señales, que ha sido satisfecho plenamente,

Y, como cada vez que me "tocan" los influjos de tu delirio, has desatado mi lujuria literaria, pues, si bien deseas que el tuyo sea un caso cerrado, lo cierto es que ya hiciste el más maravilloso trabajo de albañilería o ingeniería o de ingenio, o de todos a la vez:

Abrir el umbral alquímico del las mil y una lecturas de Kafka, Dostoievski, Cervantes, Nietzsche y de toda la gran literatura habida y por haber.

Y eso, para mi, y espero que para los LECTOR LUDI, es el Paraíso.

Muchas gracias,

Iván Rodrigo.

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NOTAS

(1) Guillermo Sánchez Trujillo: "Crimen y castigo de Franz Kafka, anatomía de El proceso", Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, 2002
(2) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo, Universidad Autónoma Latinoamericana, Medellín, 2005 (existe versión en Internet)
(3) Daniel Desmarquest, "Kafka y las muchachas", Edaf, Madrid, 2002
(4) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha", Real Academia Española, Bogotá, 2005, p. 697
(5) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo", Edimat, Madrid, 2000, p. 219
(6) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado", La Carreta Editores E. U., Medellín, 2006, p. 76 (igual en p. 38, edición crítica)
(7) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 112 ss.
(8) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 160 ss.
(9) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 719
(10) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 721
(11) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 89 ss.
(12) Miguel de Cervantes, "Don Quijote de la Mancha"..., p. 1100
(13) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 411
(14) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 413
(15) Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "Crimen y castigo"..., p. 413
(16) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 241
(17) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(18) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(19) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 242
(20) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., p. 231
(21) Franz Kafka, "El proceso", Edición crítica de Guillermo Sánchez Trujillo..., p. 244
(22) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 230-231
(23) Alexander Nehamas, Nietzsche, "La vida como literatura", Turner/Fondo de Cultura Económica, Madrid, 2002
(24) Guillermo Sánchez Trujillo, "El crimen de Kafka. Caso cerrado"..., pp. 167 y otras


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SUGERENCIAS

(*) Sobre el tema de Kafka, Nietzsche y la genética literaria, ver LECTOR LUDI-5, 13, 18, 20, 21, 41
(**)
Fiódor Mijáilovich Dostoievski
"La mentira se salva por otra mentira"

Un día Don Quijote, el caballero tan conocido, el más magnánimo caballero que jamás haya existido, vagabundeando con su fiel escudero Sancho, tuvo un ataque de perplejidad. Había leído que sus predecesores de los tiempos antiguos, por ejemplo, Amadís de Gaula, habían tenido a veces que luchar durante años enteros con cien mil soldados enviados contra ellos por las potencias infernales o los magos. Ordinariamente, un caballero que tropieza con semejante ejército de réprobos saca su espada, invoca en su ayuda el nombre de su dama y se lanza solo en medio de sus enemigos, a los que extermina, sin dejar uno. Todo esto estaba bien claro; pero aquel día, Don Quijote permaneció pensativo. ¿Cómo querían que un caballero, por fuerte y valiente que fuese, exterminase a cien mil adversarios en un solo combate de veinticuatro horas? Se necesita tiempo para matar a cada hombre; para matar a cien mil hace falta un tiempo inmenso. ¿Cómo podía ocurrir todo aquello?

"Ya he salido de mi perplejidad, amigo Sancho, dijo al fin Don Quijote; esos ejércitos eran diabólicos; por lo tanto imaginarios; los hombres que los componían no eran más que una creación de la magia; sus cuerpos no se parecían a los nuestros; tenían más analogía con los de los moluscos, los gusanos o las arañas. De tal modo, que la espada de los caballeros los cortaba de un solo golpe sin encontrar más resistencia que la del aire. Y siendo así, podían matar tres, cuatro y hasta diez de esos guerreros de una sola estocada. Así es como resultaba fácil deshacerse, en algunas horas, de ejércitos de ese género".

En esto, el autor de Don Quijote, gran poeta y profundo observador del corazón humano, ha comprendido uno de los aspectos más misteriosos de nuestros espíritus. Ya no se escriben libros como aquel. Veréis en Don Quijote, en cada página, revelados los más secretos arcanos del alma humana. Notad que ese Sancho, el escudero, es la personificación del buen sentido, de la prudencia, de la astucia, y que, sin embargo, se ha convertido en compañero del hombre más loco del mundo; ¡precisamente él, y ningún otro! A cada instante engaña a su amo, lo engaña como a un niño pequeño; pero al mismo tiempo se siente lleno de admiración por la grandeza de su corazón y cree reales todos sus sueños fantásticos; no duda ni un minuto el que su amo no llegue a conquistarle una ínsula.

Es de desear que nuestra juventud adquiera un serio conocimiento de las grandes obras de la literatura universal. Yo no sé lo que les enseñan hoy a los jóvenes como literatura, pero el estudio de Don Quijote, uno de los libros más geniales y también de los más tristes que haya producido el genio humano, es muy capaz de educar la inteligencia de un adolescente. Verá allí, entre otras cosas, que las más hermosas cualidades del hombre pueden llegar a ser inútiles, excitar la risa de la Humanidad, si el que las posee no sabe penetrar el sentido verdadero de las cosas y hallar la "palabra nueva" que debe pronunciar...

Aparte de eso, yo no he querido decir más que una cosa; a saber: que el hombre que puso en acción los sueños más locos, los más fantásticos, llega de pronto a la duda y a la perplejidad. Toda su fe ha desaparecido, y no porque lo absurdo de su locura le haya sido revelado, sino porque una circunstancia secundaria aclara momentáneamente su inteligencia. Este hombre de ideas de otro mundo experimenta súbitamente la nostalgia de lo real. Si libros que él venera como verídicos le han engañado una vez, pueden engañarle siempre; quizá todo lo que contienen es mentira. ¿Cómo volver a la verdad? Cree volver a ella imaginando un absurdo mayor que el primero. Los centenares de miles de hombres evocados por los magos tendrán cuerpos de moluscos, y la espada del buen caballero trabajará diez veces más deprisa en su faena. Su necesidad de semejanza quedará satisfecha. Tendrá derecho a creer en el primer sueño gracias al segundo, mucho más ridículo.

Amadís a vosotros mismos y ved si cien veces no os ha ocurrido lo mismo. ¿Os habéis sentido enamorados de una idea, de un proyecto, de una mujer? ¿Habéis tenido una duda? Os habéis cuidado de crearos una ilusión más engañosa que la primera, que os habrá permitido continuar estando enamorados y desprenderos de la duda.

Fiódor Mijáilovich Dostoievski, "La mentira se salva por otra mentira (1879), "Diario de un escritor".

(***) Cynós: Can: Perro, nombre que se daba a los filósofos que encarnaban las ideas de Antístenes, "El Verdadero Perro". Y, digo encarnaban, porque los cínicos, como el célebre Diógenes de Sínope, más que explicar su filosofía la actuaban.

Cartas Abelardinas – 10 Pietro Citati, charlando entre amigos sobre la y algunas novelas del siglo XIX

Lectura en grupo. https://elpais.com/elpais/2014/12/12/album/1418422523_273005.html Cartas Abelardinas – 10 Pietro Citati, ch...