23 de mayo de 2007

LECTOR LUDI-ALQUIMIA DE LA LECTURA- Gabriel García Márquez-Presentación


Cuarta parte

Una lectura alquímica a Gabriel García Márquez

Presentación

Los secretos de Gabriel García Márquez sobre la escritura de Cien años de soledad

y otras novelas

A raíz de un "juego de abalorios" literario por medio del correo electrónico que le propuse al Maestro y amigo LECTOR LUDI, Gustavo Arango Toro, profesor de literatura latinoamericana en una universidad en los Estados Unidos, sobre cuál podría ser la identidad de la persona real que pudiera estar tras el personaje de Melquíades, de Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, caí en el trance de una hipótesis descabellada.

¿Si los críticos literarios habían demostrado que las novelas posteriores a Cien años de soledad tenían una gran riqueza intertextual, por qué nadie había dicho nada del palimpsesto sobre el que Gabriel García Márquez había escrito esta, su más importante novela?

La historia comenzó así:

Como Gustavo Arango había escrito el mejor libro sobre la temporada que en su temprana juventud pasó Gabriel García Márquez en Cartagena, titulado muy bellamente: Un ramo de no me olvides. García Márquez en El Universal, en el cual destacaba la importancia que dos hombres mayores, entre otros, Clemente Manuel Zabala y Gustavo Ibarra Merlano, habían tenido sobre su primera formación cultural y literaria, pues ellos dos fueron quienes lo iniciaron en la lectura disciplinada de la literatura clásica y moderna, por eso le propuse que Melquíades podría tener algo que ver con el primero de ellos.

En su primera respuesta, Gustavo Arango, amplió la lista a otras personas y nombres que podrían estar asociados con el personaje de Melquíades. Pero, hizo el siguiente comentario:

"Me parece que el personaje le debe mas a las lecturas sobre alquimia y ocultismo que García Márquez estaba haciendo por los tiempos en que escribió la novela".

Asunto sobre el que recordaba haber leído algo y que inmediatamente corrí a verificar y comprobé que, a pesar de la pertinencia del breve ensayo sobre el tema, poco más aportaba a la identificación que estábamos buscando.

Las casualidades no existen, pero, por casualidad, yo había escuchado, precisamente, el aparte del discurso que Carlos Fuentes leyó en Cartagena durante el homenaje a los 80 años de Gabriel García Márquez y los 40 de Cien años de soledad, en el que el escritor mexicano recordaba la anécdota del viaje durante el cual, él vio la transfiguración que aquel sufrió en el momento en el que sintió que ya tenía en su mente toda la novela y que tenía que sentarse a escribirla.

Durante los breves instantes que duró la lectura de Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, su esposa Mercedes Barcha y el mismo Carlos Fuentes , intercambiaron una serie de gestos como si fueran tres muchachitos que, públicamente y con malicioso alborozo y en un código que sólo ellos conocían, contaban un jugoso secreto que sólo ellos podían descifrar.

Nada aparentemente extraño, pues, para quienes no conocían la clave, aquello parecía ser sólo parte de un festivo regocijo y, dadas las circunstancias, nada fuera de tono.

Sin embargo, al recordar aquel momento y cuando ya estaba en mi "juego de abalorios" literario con Gustavo Arango, volví a repasar en mi mente aquellos gestos y celebraciones y me parecieron más significativos y exagerados que todos los demás que ellos habían expresado durante el resto del discurso y de la ceremonia.

Como también me pareció extraña la misma anécdota, pues, según recordaba, Mercedes Barcha, también la había contado similar, pero durante otro viaje con la familia.

Así que compré la edición conmemorativa de Cien años de soledad, editada por la RAE, en la cual se incluía el texto completo del discurso de Carlos Fuentes y lo leí con todas las fuerzas de mi atención, pero, al llegar a la parte de la anécdota y luego de leerla varias veces, mi extrañeza creció.

En aquella parte del texto y en el sonido de mi lectura, la musicalidad se alteraba y escuchaba la emergencia de otros acordes, para nada discordantes, que sonaban ocultos tras la armonía de la melodía principal.

Separé la sección del discurso en el que se contaba la anécdota, junto con los párrafos anteriores y posteriores. Los volví a leer, prestando especial atención a la musicalidad. Si, allí se producía un cambio melódico que separaba esos apartes del resto del texto y podía asegurar que aquella era una pieza de composición diferente al resto. Había que analizarla.

La anécdota esta antecedida por una referencia a Kafka y al terminar, Carlos Fuentes comienza a contar su viaje a Europa.

¿Cuáles podrían ser las conexiones y correspondencias entre estos tres asuntos, tan aparentemente desconectados, pero tan musicalmente compactos?

Volví a leer la anécdota y me llamó la atención el que allí se hablara de "los precipicios del Cañón del Zopilote" y se hizo la Luz.

Mejor dicho, se iluminaron, en lo más oscuro de mis tinieblas interiores, las conexiones y correspondencias, entre esa carretera construida en las faldas de "los dos volcanes, el Popocatépetl y el Iztaccíhuatl" (1), tutelares de México y lo de “zopilote”, con aquello de la alquimia y el ocultismo.

Había encontrado la clave por medio de la cual podía descifrar, no sólo los códigos secretos del texto de Carlos Fuentes, sino y lo más importante, el palimpsesto sobre el cual había sido escrito Cien años de soledad.

Ahí estaban, ante mis ojos deslumbrados, los cuerpos desnudos de las referencias que Carlos Fuentes hacía a la novela Bajo el volcán y a las cartas de Malcolm Lowry.

La primera clave: Bajo el volcán, fue escrita por Malcolm Lowry con deliberada intención cabalística, ocultista, mágica, alquímica, etc., como el mismo escritor explicó en sus cartas a los editores y como lo demuestra ampliamente, Perle S. Epstein, en su libro, El laberinto privado de Malcolm Lowry, el que había leído fascinado en mi época de lecturas de las novelas y correspondencia de Malcolm Lowry.

La segunda clave: ¡Claro!, la correspondencia. En una carta, Malcolm Lowry, narraba las kafkianas desventuras que le tocó sufrir durante un viaje a México en 1945, cuando apenas se acaba de publicar Bajo el volcán.

En la parte del texto en el cual Carlos Fuentes hablaba de Kafka, él narraba, casi con las mismas palabras, una de las situaciones que Malcolm Lowry contaba en su carta: un viaje que en 1938 se propuso realizar en un barco de la Panamá Pacific Line desde Acapulco, el cual no pudo hacer por un absurdo enredo con su visado de turista (1).

Por certera y secreta razón, Carlos Fuentes, había convertido el viaje y la situación de Malcolm Lowry, en su propio viaje con Gabriel García Márquez, precisamente, a Acapulco y, exactamente, a otro asunto de visado, para resolver el cual tendría que viajar a Panamá, en "un vapor inglés de la P. and O." (2).

La tercera clave: la carta de Malcolm Lowry al editor Jonathan Cape. Bien leída, muestra como las preguntas que se hace Carlos Fuentes al contar su anécdota, se conectan y corresponden como referencias directas a apartes de la carta y a la novela de Malcolm Lowry y lo que en ella significan “los zopilotes”.

La misma carta de Malcolm Lowry a Jonathan Cape es, al mismo tiempo, un manual de cómo escribir una novela y un manifiesto de dignidad artística.

La cuarta clave: la lectura cruzada de Bajo el volcán y Cien años de soledad, para desentrañar ese palimpsesto, del que hablaba Jorge Luis Borges, en Ficciones:

"En el que deben traslucirse los rastros -tenues pero no indescifrables- de la "previa" escritura de nuestro amigo".

Pero ese ya era un trabajo de fondo que no estaba en disposición de emprender, así que sólo hice una superficial aproximación para saciar mi curiosidad y emoción.

Faltaba un punto para completar el cuadro: ¿que tenía que ver el viaje de Carlos Fuentes a Europa con todo este asunto?

La pieza clave para descifrar este punto la puso Gustavo Arango en el correo con el que acusaba recibo y luego de haber leído el texto de la demostración de mi hipótesis descabellada:

"Leyendo tu ensayo recordé un detalle que ha pasado mas o menos desapercibido y es que las cartas que se escribieron GGM y Fuentes durante la escritura de Cien años de soledad están en Princeton, pero no hay acceso al publico como hasta el 2015.

Otros materiales de Fuentes solo estarán disponibles después de su muerte.

Siempre me he preguntado la razón del misterio.

Estoy seguro que allí se podrían encontrar claves que hacen eco de lo que dices.

La carta de Lowry a su editor es una lección sobre el arte de escribir novelas y también una lección de dignidad artística. Es imposible pensar que la gente en México en aquel tiempo no lo hubiera leído con toda atención".

En el intercambio epistolar México-Europa que sostuvieron Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes durante todo el proceso de escritura esta, como dice Gustavo Arango, la revelación del misterio del origen y la carpintería de Cien años de soledad.

Así que los intrigantes buscadores de arcas perdidas tendrán que esperar hasta entonces.

Mientras tanto, disfruto mí ya no tan secreto placer de sentirme el vikingo que descubrió el continente del "realismo mágico", mucho antes que Colón y sin que nadie lo registre para la historia oficial.

Y, para dejar constancia, ese es el texto del primer capítulo de esta parte de mi libro que he dedicado a ajustar mis cuentas con la literatura de Gabriel García Márquez.

Primero, con Cien años de soledad y, en el segundo capítulo, con Memorias de mis putas tristes, la última de sus novelas, la cual me tocó reseñar cuando era lector profesional del suplemento literario de El Colombiano y la que, ahora, he convertido en otro de mis juguetes de Maestro LECTOR LUDI.

NOTAS

(1) De la correspondencia de Malcolm Lowry: Malcolm Lowry, el volcán, el mezcal, los comisarios, Tusquets, Barcelona, 1984.

(2) Carlos Fuentes, Para darle nombre a América, homenaje, Cien años de soledad, edición conmemorativa, RAE, 2007.

14 de mayo de 2007

LECTOR LUDI-ALQUIMIA DE LA LECTURA-Definiciones

Capítulo 5

El juego y la lectura

¿Cómo se hace un buen lector? Jugando


Es necesario volver a jugar como los niños. Ser como los niños. Inventar de nuevo y muchas veces el universo como lo hacen los niños al jugar.

¿Qué es jugar? ¿Qué es y qué significa el juego?

Para responder a estas preguntas me apoyo en las teorías del ruso Lev S. Vigotski, quien, a partir de sus observaciones del juego de los niños, formuló, entre muchas otras importantes conclusiones, estas dos.

La primera:

"El momento más significativo en el curso del desarrollo intelectual, que da a luz las formas más puramente humanas de la inteligencia práctica y abstracta, es cuando el lenguaje y la actividad práctica, dos líneas de desarrollo antes completamente independientes, convergen" (1).

La segunda, lo qué significaba para Lev S. Vigotski, “el proceso mental superior”, según lo explica Alex Kozulin:

"Más que una simple extensión de un proceso natural que se origina en la biología humana, el proceso mental superior es función de una actividad socialmente significativa [...] La función mental superior se crea mediante la actividad; es una objetivación de la acción" (2).

En consecuencia, puedo proponer la siguiente definición:

JUGAR:

Jugar es ejercitar plenamente, en compañía de otros, las percepciones, los procesos mentales y cerebrales y las expresiones de la mente: sensación, asociación, pensamiento, imaginación, memoria, emoción, ánimo, etc., con la finalidad de aprender a manejarlos y usarlos adecuadamente para que de esta manera se establezcan, flexible y plásticamente, en el cerebro y la mente por el resto de la vida.

El niño, al jugar, actúa y se hace preguntas y hace preguntas a sus compañeros de juego: ¿qué son las cosas?, ¿para qué sirven?, ¿cómo funcionan?, ¿qué resulta de combinarlas, mezclarlas, reunirlas, hacerlas mover, cambiarlas, etc.? Reflexiona y actúa y viceversa. Piensa en voz alta porque, al jugar, paralelamente, se está creando para sí mismo su pensamiento, su lenguaje, su cultura, sus ciencias, etc., está creando y compartiendo conocimiento e información.

En fin, en el juego de los niños se plantean y ejercitan todas las preguntas y actividades posibles, íntimas y compartidas, para luego, sentirlas, imaginarlas, experimentar con ellas, deducir, comprender, conocer, inventar y así, sucesivamente, en un juego de nunca acabar en el que se van formulando las propias conclusiones y acumulando experiencias, todo ello mediante un método que se va inventando y se va depurando, acorde con sus errores y aciertos, fracasos y éxitos.

Un método tan científico como el que más, pero el cual, el niño no deja que se convierta, como en la academia, en algo rígido y obtuso que le impida asombrarse a cada instante con las infinitas posibilidades, variaciones y resultados de sus procesos físicos y mentales, en los que la lúdica es el viaje y no el destino, como ya lo había dicho.

O, mucho mejor, un método que actúa tal y como se supone que actúa la alquimia sobre el alquimista: trasmutándolo.

Pero hay algo más, mucho más asombroso:

Es en ese jugar que el que el niño, en el ámbito de la lengua de su cultura, crea sus propias palabras y su propio lenguaje, las dos herramientas fundamentales del pensar y del actuar de los Homo-Humanos. Y, esa creación de sus palabras y su lenguaje, es lo que hace único, exclusivo y diferente a cada Homo-Humano.

Así fue como lo plantearon el mismo Lev S. Vigotski y otro ruso, igualmente genial, Mijaíl M. Bajtín:

“Los factores sociales modelan la mente y construyen el psiquismo. Así como: El lenguaje es un producto de la actividad humana y es una práctica social” (3).

Ahora, esas ideas de Vigotski y Bajtín, me inspiran para plantear mi hipótesis descabellada:

A pensar se aprende jugando, al igual que todo lo demás en la vida. Y, más allá, el Homo-Humano se hace Humano, jugando.

Pero, si lo anterior parece muy poco Filosófico (en su estatus académico de seriedad y reverencia), para remediarlo, recomiendo estudiar la segunda parte del diálogo platónico: Alcibíades, junto con el análisis que de ese tema realizó Michel Foucault en su curso en el Collège de France, 1981-82 (4).

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Definido así el sendero, es entonces necesario abrir ahora las puertas y ventanas a través de las cuales el Homo-Humano inicia su mirar y su caminar desde sí mismo hacia el universo y del universo hacia sí mismo. Desde y hacia esa emanación de la vida natural que es el espíritu del que habla George Santayana (5).

Las llaves que abren esas puertas y ventanas son los sentidos que perciben y expresan, conectan y modelan, la realidad de la propia conciencia y las realidades exteriores.

Los sentidos son los que se encargan de leer esas realidades y suministrar a la mente los elementos y materiales por medio de los cuales realizar la primera lectura de sí mismo y del universo. Leer y lectura son asuntos diferentes como ya se explicará.

Esa es la lectura natural, es decir, aquella que el niño, desde que tiene conciencia, comienza a ejercitar, en un proceso sin límites que termina sólo con la muerte, percibiéndose y percibiendo todo a su alrededor, como su único medio para aprehender las realidades que lo rodean y lo forman y así aprender a relacionarse con ellas con el fin de interpretarlas, manejarlas o trasformarlas, en otras palabras, a crear conocimiento.

Eso es la lectura: leer para interpretar, manejar y transformar, tanto al que hace la lectura como a la materia leída. Todas las realidades que somos y nos rodean, son legibles, siempre y cuando se conozcan las claves y códigos para descifrarlas y decodificarlas.

Leer claves y códigos para proceder a realizar la lectura, son el punto de partida hacia la formación y comprensión de Ser humanos, ese Homo-Humano que crea conocimiento y acumula información para interpretar, manejar y transformar, tanto a sí mismo como al resto de la Naturaleza.

Definido lo anterior, es pues el momento de hablar del aprender a leer y el aprender la lectura. De qué y para qué son leer y lectura se trató en el capítulo 2, por ahora sólo me interesa una aproximación a la importancia que para una vida saludable representa ese proceso que, iniciado con una sana lectura natural deberá conducir a la lectura eficaz de textos escritos y de materiales audiovisuales.

El primer paso, necesario y esencial, es aprender a leer las claves y códigos de las realidades, pues dependerá, de esa aproximación a la lectura natural, el cómo se aprenda a leer o se traumatice la lectura, tanto la misma lectura natural como la lectura de textos, sonidos e imágenes.

Todo Homo-Humano, normal y saludable, ha sido dotado por la naturaleza con los elementos y mecanismos necesarios para leer y para la lectura, de la misma manera que lo fue para aprender a hablar y a comunicarse con los demás.

El problema de aprender a leer y de realizar una buena lectura, al igual que puede suceder con el aprender a hablar o a caminar, a oler, a sentir, etc., es que durante el proceso de formación y aprendizaje se generen traumas y anormalidades: dislexias o psicopatías, según el caso. Como los problemas de la lectura no han sido estudiados, sus anormalidades todavía no tienen nombre.

En consecuencia, la lectura será parte de la salud mental, emocional e intelectual de la persona en todas sus múltiples manifestaciones físicas y mentales, pues, a partir de un aprendizaje saludable, en todos los estadios de la lectura natural, el niño podrá continuar con los procesos más complejos de la lectura de signos y símbolos, así como de su interpretación, comprensión y de la consiguiente elaboración de su propio universo simbólico e imaginario.

Universo simbólico o visión del mundo del que dependerá el enriquecimiento del pensamiento y de la imaginación y el desarrollo de una amplia y profunda creatividad (6).

En fin, todo lo que significan percepción, imaginación, pensamiento, etc., para el saludable desarrollo y la formación de un Homo-Humano, trascendente, libre, sereno y, muy posiblemente, feliz.

En consecuencia, quien ha aprendido a leer y es un buen lector de sí mismo y de su ámbito, inmediato y mediato, simultáneamente, aprenderá a leer y será un buen lector de textos elaborados con los signos del lenguaje y de las imágenes con las que se reproducen o simbolizan las diversas realidades.

Si el niño ha sido saludablemente iniciado en la aprehensión e interpretación de su ámbito primario, su primera lectura natural, su paso a la lectura de signos y símbolos, no sólo le será sencilla y rápida, sino de una amplitud y profundidad que tienen el horizonte como limite.

Como puede verse, e insisto, la lectura natural no sólo es esencial, es también compleja y está conectada con la totalidad del desarrollo del Ser Humano. Sobre estos temas ya se irá explorando en los próximos capítulos de este libro.

En consecuencia, la lectura propiamente dicha, estará condicionada, de igual manera, por el mismo tratamiento que se ha seguido en la lectura natural, es decir, debe ser parte de un proceso de aprendizaje y formación que involucre todos los sentidos, el cerebro, la mente y, por supuesto, el espíritu. De ello, también dependerá la salud emocional e intelectual de la persona, en todas sus inteligencias y sus manifestaciones físicas.

Esto significa, en primer lugar que, de ninguna manera, su aprendizaje será parte de un sistema único y uniforme para todos los niños y personas. Cada Homo-Humano es único y diverso, así la necesidad obligue a la integración y adaptación dentro de conjuntos o grupos sociales.

Por ejemplo, las reglas y normas del idioma unas y únicas, al igual que lo son los métodos en el aprendizaje de cualquier otro asunto de conocimiento, pero, cada Homo-Humano, dentro de los límites comunes de interpretación y comprensión, puede leer, escribir, aprender y crear conocimiento libre y eficazmente.

Por ello, siendo como somos Homo-Humanos libres, únicos y diversos, de la riqueza de esa libertad y diversidad dependerán el que el futuro sea mejor para todos, así como mayores las posibilidades de supervivencia.

Y hablando de ser felices. Quien ha aprendido a ser buen lector, ya está listo para apropiarse de su propia vida, se tendrá a sí mismo como objeto de desvelos, se conocerá y conocerá sus realidades y, lo que es más importante, tendrá el poder de la Sabiduría y la serenidad.

Ese es el poder que se va a tratar de demostrar, en las páginas de este libro, con sus fórmulas mágicas y transformadoras de las realidades concretas y trascendentes, para el propio y ajeno Bien y Belleza.

NOTAS

(1) Lev S. Vigotski, El desarrollo de los procesos psicológicos superiores, Crítica, Barcelona, 198 (226 p.), pp. 47 y 48.

(2) Alex Kozulin, La psicología de Vigotski, Alianza, Madrid, 1994 (294 p.), p. 114.

(3) Adriana Silvestri y Guillermo Blanck, Bajtín y Vigotski: la organización semiótica de la conciencia, Anthropos, Barcelona, 1993 (286 p.), p. 24 y 32.

(4) Michel Foucault, La hermenéutica del sujeto, Fondo de Cultura Económica, México, 2002.

(5) George Santayana, Platonismo y vida espiritual, Trotta, Madrid, 2006, p. 57.

(6) Temas tratados en los capítulos de la tercera parte: Iván Rodrigo García Palacios, Beso Rico o el Eros alquímico. Hipótesis descabelladas sobre la mente, el enamoramiento, el soñar y el imaginar, Sin publicar, Medellín, 2007.

7 de mayo de 2007

LECTOR LUDI-ALQUIMIA DE LA LECTURA-Definiciones

Capítulo 4

La lectura virtual

de la realidad virtual

“Surgió la luna sobre el río”.

Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius.

Los Homo-Humanos son lo que el medio y la cultura, etc., hacen de ellos. El medio y la cultura, etc., son lo que el Homo-Humano, hace con ellos.

Los Homo-Humanos están creando y desarrollando los medios y culturas de esas realidades virtuales que ya conviven y copulan con las viejas realidades, engendrando y gestando nuevos medios y culturas que evolucionan a velocidades vertiginosas sin precedentes en la historia de la humanidad

Estos nuevos Homo-Humanos, son como esos nuevos medios y culturas los están haciendo y ellos se adaptan con lo que hacen y harán con ellos. Y, como sus propios padres, se esforzarán por la supervivencia y la adaptación dentro de ellos.

Estos nuevos Homo-Humanos, son aprendices de brujos cuyos maestros son ya de épocas y realidades recientemente pretéritas. Maestros dueños de una antigua Sabiduría con la que crearon las nuevas realidades virtuales pero para las cuales todavía no tienen ni todas las preguntas ni todas las respuestas.

Estos nuevos Homo-Humanos de las realidades virtuales no son ni mejores ni peores, son diferentes de sus padres. Padres que están más confundidos que los hijos en esta transición, en ese cruce de caminos, porque apenas se están descubriendo y explorando el destino y las consecuencias de su creación.

Estos nuevos Homo-Humanos no son seres ni anormales ni extraños, continúan naciendo tan saludables y normales como en las mejores épocas de la humanidad.

Estos nuevos Homo-Humanos están naciendo en el nuevo mundo de las realidades virtuales, las cuales y porque todavía no han sido cartografiadas, los hace ser diferentes y por ello se les estigmatiza y reprime.

Se les acusa de ser hiperactivos o de que sufren lo que erróneamente llaman déficit de atención (otro garrafal malentendido y otro error más para la historia de la psicología). Cuando es sólo porque su vida natural está evolucionando y adaptándose al impacto de las transformaciones y al caos cultural que las ciencias han generado en su vertiginosa dinámica de progreso.

Se les castiga porque no saben leer y escribir y porque no les gusta la lectura y la escritura. Cuando es sólo porque los nuevos lenguajes y gramáticas aun no se han formalizado.

O, porque viven en otro mundo.

Por supuesto, estos nuevos Homo-Humanos ya están naciendo y existiendo en un nuevo mundo. Un nuevo mundo en el cual, los alumnos y los Maestros LECTORES LUDI, con las viejas y las nuevas Sabidurías, tendrán que contribuir, solidariamente, a descubrir, explorar y cartografiar.

Ellos serán los encargados de crear y desarrollar la nueva alquimia de la LECTURA VIRTUAL en este nuevo mundo

Necesario, antes de elaborar cualquier proceso y procedimientos para desatar el poder de la LECTURA VIRTUAL, es empezar por comprender la naturaleza, las relaciones y conexiones, así como los fines, medios y recursos que ahora ofrecen esas nuevas realidades virtuales que el Homo-Humano esta desarrollando.

Es necesario comprender la naturaleza de los cambios y evoluciones que el mismo Homo-Humano y su cultura requieren para alcanzar el poder y el dominio sobre esas realidades virtuales y adquirir las capacidades por medio de las cuales leerlas, comprenderlas, crearlas y manejarlas.

Y, a partir de allí, iniciar la exploración, descubrimiento, cartografía y desarrollo de ese nuevo hábitat.

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La siguiente es una vieja historia en la que se anticipó y profetizó la utopía y el Apocalipsis de este nuevo mundo del que somos, como lo hemos sido desde siempre, confundidos inquilinos.

En los años sesenta del siglo XX, el filósofo canadiense, Herbert Marshall McLuhan (1911-1980), publicó las que, quizás, han sido las más determinantes teorías sobre la comunicación, desde entonces. Las que, por la misma simpleza de los medios de comunicación que el anticipó, fueron convertidas en íconos, en frases de cajón:

"El medio es el mensaje. El medio es el masaje".

Sin embargo, sus anticipaciones sobre el mundo de las comunicaciones que se avecinaba, fueron mucho más allá. Algunas de ellas, apocalípticas y, otras, de ciencia ficción, pero, finalmente, convertidas en aterradoras utopías.

En las más aterradoras de ellas profetizaba el Apocalipsis de la literatura y de los libros. Literatura y libros que serían suplantados por los medios electrónicos de comunicación audiovisual. Profecías que, aterradoramente, se están cumpliendo.

La una, la industria del "Best-seller" está exterminando la literatura. Al igual que la industria del "Show business" audiovisual idiotiza a las masas.

La otra, utopía ya cumplida, anticipaba el fin de los libros impresos en papel: la lectura, cada vez más ampliamente, se realiza en una nueva parafernalia electrónica de acceso inmediato, permanente y totalizante.

De esa manera, Herbert Marshall McLuhan, anticipó el advenimiento de la Internet y de la globalización de la producción y el intercambio de información audiovisual.

Ya somos desconcertados y confusos inquilinos de "la aldea global" mcluhiana.

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Veinte años antes que McLuhan profetizara su Apocalipsis mediático, ese mismo universo virtual ya había sido explorado, cartografiado y narrado, desde la literatura, por Jorge Luis Borges (1899-1986), quien, al mismo tiempo, profetizaba la desintegración de las realidades hasta entonces conocidas y familiares.

Suyo es el descubrimiento del fantástico territorio de Tlön y suyo es el cuento, la narración, que da cuenta de él:

"Esa revisión de un mundo ilusorio se llama provisionalmente Orbis Tertius" (1).

En ese Orbis Tertius, entre muchas otras cosas, Borges ya anticipaba la naturaleza de ese mundo extraño y profetizaba la aterradora realidad actual, esa que ya parece una imagen mirada en uno de esos espejos borgianos:

"Al principio se creyó que Tlön era un mero caos, una irresponsable licencia de la imaginación; ahora se sabe que es un cosmos y la íntimas leyes que lo rigen han sido formuladas, siquiera en modo provisional" (2).

Borges fue más allá, estableció las razones y el punto a través de los cuales la naturaleza de Tlön se evade del espejo e invade las realidades de los demás los mundos o ¿viceversa?:

"La geometría de Tlön comprende dos disciplinas algo distintas: la visual y la táctil. La última corresponde a la nuestra y la subordinan a la primera" (3).

Y, al final, Borges describe el aterrador y último escenario de su utopía y Apocalipsis, ese mismo que ahora, más de sesenta años después, es ya el territorio de la actual realidad virtual:

"El contacto y el hábito de Tlön han desintegrado este mundo. Encantada por su rigor, la humanidad olvida y torna a olvidar que es un rigor de ajedrecistas, no de ángeles. Ya ha penetrado en las escuelas el (conjetural), "idioma primitivo" de Tlön; ya la enseñanza de su historia armoniosa (y llena de episodios conmovedores) ha obliterado a la que presidió mi niñez; ya en las memorias un pasado ficticio ocupa el sitio de otro, del que nada sabemos con certidumbre -ni siquiera que es falso-. Han sido reformadas la numismática, la farmacología y la arqueología. Entiendo que la biología y las matemáticas aguardan también su avatar... Una dispersa dinastía de solitarios ha cambiado la faz del mundo. Su tarea prosigue" (4).

Como esta, las demás metáforas proféticas de Borges se están cumpliendo al pie de la letra: el objeto/libro, está siendo exterminado. El objeto se extingue pero la función permanece. ¿Ilusión o esperanza?

O, si no, véase lo que dice Ricardo Piglia al respecto de las metáforas borgianas:

"En ese universo saturado de libros, donde todo está escrito, sólo se puede releer, leer de otro modo. Por eso, una de las claves de ese lector inventado por Borges es la libertad en el uso de los textos, la disposición a leer según su interés y necesidad. Cierta arbitrariedad, cierta inclinación deliberada a leer mal, a leer fuera de lugar, a relacionar series imposibles. La marca de esta autonomía absoluta del lector en Borges es el efecto de ficción que produce la lectura" (5).

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Ese ámbito ya está aquí, ya se es ciudadano en Tlön: la realidad virtual ya está desintegrando o disolviendo el mundo de las realidades, ya obsoletas y anacrónicas, en las que se habitaba desde Platón.

Un nueva realidad virtual, ubicua y manipulable, a voluntad, ha sido creada...

¿Por quién?, ¿Para qué? En fin, ¿Cómo opera el poder detrás de ese aparente trono de la anarquía?

“¿Quiénes inventaron a Tlön? (6)

Se pregunta Borges.

Preguntas para preocuparse por conocer las respuestas y saber: ¿cómo y cuáles son sus consecuencias?

Consecuencias que ya se manifiestan, evidente y concretamente, en la ineluctable realidad evolutiva, biológica y cultural, de la especie.

El Homo-humano del siglo XXI ya habita en la realidad virtual que él mismo está creando y a ella tendrá que adaptarse o extinguirse. Para él, el horizonte, sigue siendo inconmensurable.

Pero, ¿cómo los Homo-Humanos del siglo XXI, están evolucionando biológica y culturalmente para adaptarse a esas nuevas y múltiples realidades virtuales?

¿Cuál será el destino de la nueva lectura? ¿Cómo es y cómo será el proceso de la LECTURA VIRTUAL?

Esa "dinastía de solitarios" que ha sido engendrada y ha nacido en esta realidad virtual, ya la conoce, la maneja y continúa contribuyendo a su creación constante.

Solitarios que ni desean ni quieren serlo. Solitarios que y como desde siempre ha soñado el Homo-Humano quieren habitar en los territorios de la solidaria compañía, pero a quienes la ignorancia ha condenado al aislamiento y la soledad.

Por supuesto, tendrán que ser los padres de las antiguas realidades los que deberán adaptarse a las nuevas realidades virtuales, así de estas apenas se esté empezando en la creación de los lenguajes y las gramáticas por medio de las cuales manejarlas, expresarlas y hacerlas común a los otros.

Los muchachos, hijos y padres, de las realidades virtuales, ya no son aquellos lectores lentos y pausados de la realidad de los libros, de la información limitada que se desplazaba lenta y en pequeños volúmenes, de la lectura de textos e imágenes estáticos.

El nuevo lector virtual está dentro de una realidad, casi total, que se manifiesta y afecta todo, simultáneamente y en permanente movimiento. Ya no es un lector que mira el Aleph, si no que habita dentro de él, ese territorio, único y ubicuo, en el que apenas empieza a dar sus primeros pasos.

El lector virtual se siente, ahora, tan asombrado y desconcertado como debió sentirse el originario Homo-Humano cuando, de su vida natural, emanaron su mente y su espíritu.

Y, al igual que el Homo-Humano originario, el Homo-Virtual tendrá que crear el nuevo conocimiento, aprender a transformarse y a transformar; tendrá que adaptarse y crear las nuevas herramientas, bien, a partir de las viejas o, bien, inventándolas.

Por el momento, ya se sabe que las nuevas generaciones son lectores mucho más rápidos para percibir y procesar su realidad virtual, pero apenas empiezan a desarrollar los medios para analizarla y comunicarla.

Ya están en camino los exploradores que la descubrirán y quienes dibujarán los mapas que servirán de guía a eses nuevos viajeros y a aquellos que, a cada segundo, ingresan en este nuevo y extraño mundo.

Ellos serán los nuevos Maestros LECTORES LUDI y sus alumnos, cuya misión es crear un nuevo proceso de LECTURA VIRTUAL que al igual que los anteriores, permita la exploración y descubrimiento de los misterios de la Naturaleza, en esa solidaria compañía con la cual romper las burbujas de soledad en las que actualmente están aprisionados los viajeros de las realidades virtuales.

Será labor del Maestro LECTOR LUDI, comprender que sus alumnos están ahora tan asombrados, pasmados, abrumados, desconcertados y fascinados, por ese nuevo mundo de realidad virtual, como lo estuvieron sus primitivos antecesores cuando las nuevas luces que iluminaron su mente, les hizo sentir deslumbrados ante la magnitud y desmesura de la Naturaleza que contemplaban, así como de ser y saberse conscientes, por primera vez.

Por el momento y mientras se va comprendiendo la naturaleza de este fenómeno, el Maestro LECTOR LUDI sólo parece contar, como única herramienta, con su vieja Sabiduría, la cual le dictará los pasos que deberá seguir con mesura y prudencia.

El Maestro LECTOR LUDI ya cuenta con la experiencia que él mismo vivió en su propio proceso de iniciación a la lectura. Ya sabe que el cerebro y la mente se desarrollan mejor si van "con despacio y buena letra", o, como dice el otro refrán: "piano, piano, se va lontano".

También ya sabe, como Maestro, que el éxito de su misión depende de saber a acompañar solidariamente a su alumno, para que así, ambos, no se conviertan en náufragos solitarios en un océano desbordado.

Maestro y alumno aprenderán a conocer y a jugar juntos con estos nuevos juguetes, potentes y maravillosos, pero, también, peligrosos e incontrolables.

Deberán conocerlos. Deberán saber sacarles provecho. Deberán saber obtener los beneficios que ellos ofrecen. Y, deberán aprender a minimizar los riesgos.

Para lograr que tal proceso se realice, la condición necesaria es la unión y la compañía permanente de Maestro y alumno. Cualquier negligencia, será fatal.

Y, así, finalmente, se habrá descifrado, nuevamente, la gran clave:

El Maestro hace al alumno. El alumno hace al Maestro.

Felices sueños.

NOTAS

(1) Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius, en Ficciones - El Aleph -El informe Brodie, Colección Ayacucho, Caracas, 1986 (264 p.), p. 14.

(2) Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius..., p. 12.

(3) Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius..., p. 9.

(4) Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius..., p. 16.

(5) Ricardo Piglia, El último lector, Anagrama, Barcelona, 2005 (191 p.), p. 28.

(6) Jorge Luis Borges, Tlön, Uqbar, Orbis Tertius..., p. 9.

26 de abril de 2007

LECTOR LUDI-ALQUIMIA DE LA LECTURA-Definiciones


Capítulo 3


Lectura, espíritu, mente y cerebro

La lectura es una propiedad del Homo-Humano, más cercana al espíritu que a la materia. Espíritu que es, como bien lo dice George Santayana:

"El espíritu es una emanación de la vida natural" (1).

En ese contexto, la lectura es, también, una parte de esa vida natural que se manifiesta en la emanación del espíritu.

Mi propósito es reflexionar sobre la vida natural de la lectura. Por tal motivo, excluyo, pero no los ignoro, a aquellos aspectos metafísicos que conectan al espíritu y a la lectura, los que, indivisiblemente, siempre estarán presentes y serán sustancia de toda reflexión que se haga sobre los asuntos de la materia y del espíritu humano.

Es necesario partir desde la materia. En todo asunto relacionado con la existencia temporal y espiritual del Homo-Humano, materia y espíritu son uno y todo.

En consecuencia, la exploración y la construcción del camino hacia el conocimiento de la lectura, se inicia partiendo de la vida natural y se avanza apasionadamente hacia un horizonte espiritual. El camino se hará paso a paso, pero comprendiendo el todo.

El primer paso de este proceso será el de reflexionar y analizar cómo funciona la lectura para el cerebro y para la mente.

En términos generales, la lectura, además de un proceso mental superior, es, también y más allá, una proyección que el Homo-Humano hace de sí mismo hacia el horizonte que él se trace de su destino, de su aspiración última.

Un proceso mental superior es, como lo consideraba el ruso Lev Vigotski y lo explica Alex Kozulin:

"Más que una simple extensión de un proceso natural que se origina en la biología humana, el proceso mental superior es función de una actividad socialmente significativa [...] La función mental superior se crea mediante la actividad; es una objetivación de la acción" (2).

En este sentido y de acuerdo con cualquier neuro-psicología, que también incluya la neuro-lingüística, el desarrollo de cualquier proceso mental superior y de la proyección que haga el Homo-Humano de sí mismo, será, además, el resultado tanto de condiciones neurológicas propias como de las adaptaciones culturales correspondientes.

En este contexto, la lectura será una actividad superior a la que se puede alcanzar siempre y cuando se hayan logrado el adecuado desarrollo del cerebro y la adecuada incorporación mental de la cultura.

Sin entrar en explicaciones técnicas que bien pueden consultarse en la documentación especializada, es necesario partir del punto de que, por una parte, el desarrollo del cerebro tiene su principio y fin y que, por la otra, en medio de ese lapso se desarrollarán una serie de capacidades necesarias para su eficiente funcionamiento y para el manejo de estados mentales, cada vez, más complejos.

Por ejemplo y saltando al asunto, neurológica y mentalmente, la incorporación, manejo y uso del lenguaje, es un proceso que se inicia percibiendo, imitando y estructurando, signos y símbolos. Y, el juego, es el mejor ámbito.

Cerebral y mentalmente, primero, se aprende a escuchar las palabras y a darles correspondencias, luego y cuando, también, se haya formado el mecanismo fonético, se aprende a hablarlas.

Más tarde y cuando se hayan dado las condiciones necesarias, se puede aprender a leer.

Ahora, en el aprender a escribir requiere, además de los procesos mentales del lenguaje, de manejos motrices, es decir, desarrollo de la motricidad superior y ese es un aprendizaje que debe realizarse más tarde.

Hasta aquí, cerebro y mente, desarrollan y automatizan procesos mecánicos: leer y escribir.

A partir de ellos, se iniciaría el desarrollo de los procesos mentales superiores y de la proyección de la lectura, o sea, es el momento en el cual intervienen y se combinan simultáneamente las expresiones de la mente: sensación, asociación, pensamiento, imaginación, memoria, emoción, ánimo, etc., para operar en las "actividades socialmente significativas" y lograr, además de la "objetivación de la acción", su proyección en realidades, concretas y diversas, así como proyectarse, más allá del tiempo y del espacio real, en los espacios y tiempos imaginarios.

Como los asuntos del leer y escribir, lectura y escritura, se tratan en otro capítulo de esta parte, prefiero pasar a tratar ahora algunos puntos sobre la estimulación neuropsicológica para desarrollar aquellos estados y circunstancias adecuadas para iniciar a los buenos lectores.

En primer lugar es necesario tener en cuenta que, a diferencia de otros órganos y funciones del cuerpo, las actividades cerebrales y mentales no se desarrollan uniforme y homogéneamente; sus desarrollos no son universales, aun cuando la infraestructura y fundamentos si lo sean y, finalmente, no son predecibles en períodos o etapas determinables o regulares, así se presenten, con ciertas similitudes, dentro de estadios y períodos, más o menos amplios, pero determinados o modificados por el cumplimiento necesario y obligatorio de diversas y aleatorias condiciones previas y posteriores.

Esto quiere decir y demuestra que el cerebro y la mente de cada Homo-Humano son únicos y exclusivos y se desarrollan de manera particular para cada uno, así, en términos generales, los seres humanos estén inmersos en realidades determinadas.

Ante esta situación, si bien puede partirse de la aplicación de metodologías y procedimientos generales para la estimulación neuropsicológica, se debe tener en cuenta la particularidad de la naturaleza y desarrollos para cada individuo.

Se debe empezar desde la más temprana infancia y se debe continuar en todo momento del resto de su vida, pues ya se sabe que el cerebro y la mente son flexibles y plásticos durante toda la vida normal y saludable.

Como se sabe, la actividad del cerebro se desarrolla por conexiones neuronales o sinapsis a partir de estímulos y respuestas físico-químicas del organismo, las cuales, así como pueden establecerse y ampliarse, también pueden ser modificadas y cambiadas para crear nuevas o redirigir o complementar las existentes.

Se sabe, contrario a lo que se creía, que existen procesos neurofisiológicos mediante los cuales el cuerpo del Homo-Humano genera nuevas neuronas que remplazan a las que se deterioran o mueren y, de esa manera, regenerar y mantener eficiente la actividad cerebral.

Por supuesto, esa generación de neuronas y regeneración del cerebro, al igual que lograr la mayor eficiencia, eficacia y salud del funcionamiento del cerebro, requiere que se cumplan una serie de condiciones necesarias, así como, también, es indispensable que cada persona estimule desarrolle, maneje y controle su actividad cerebral y mental de tal manera que su mente y cuerpo sean uno y todo.

Buscar esta conexión de cuerpo y mente que es, a manera de ejemplo, la labor que desarrollan los monjes budistas desde hace siete u ocho siglos con resultados asombrosos.

De estos monjes que son ellos mismos Maestros de Maestros, se han investigado y documentado descubrimientos en la exploración, cartografía y conquista (en el sentido más espiritual), de su cuerpo y mente, dirigidos al cumplimiento de sus propios propósitos religiosos y espirituales.

Esas experiencias, bien entendidas, podrían servir de sustento tanto para ser aplicadas a la salud del cuerpo y del espíritu como guías y claves para ser utilizadas en el proceso de convertirse en LECTOR LUDI.

Como bien puede deducirse de lo que hasta aquí se ha expuesto, lectura, espíritu, mente y cerebro, son una unidad indivisible al momento de emprender la iniciación de alumnos y maestros LECTORES LUDI y como tal debe ser asumida.

Sin embargo, para efectos de la formulación, comprensión e interpretación, de cualquier método de iniciación al conocimiento y a La Sabiduría, es necesario hacer una fragmentación teórica y práctica que permita conocer y aplicar su aprendizaje y ejercicio.

En consecuencia, es a partir de esta paradójica y aparente situación de unidad/fragmentación que los Maestros o Sensei de iniciados a LECTORES LUDI deberán ejercer sus oficios y dirigir sus tareas para iniciar a sus alumnos y formarlos con la finalidad de que, igualmente ellos mismos, puedan convertirse en Maestros LECTORES LUDI y puedan transmitir a sus alumnos La Sabiduría.

En el próximo capítulo se expondrán algunas sugerencias teóricas y prácticas para que los interesados en ser Maestros LECTOR LUDI, puedan desarrollar sus propias exploraciones y cartografiar los mapas que los conduzcan a ellos y a sus alumnos hacia los territorios de su propia Serenidad y Sabiduría.

NOTAS

(1) George Santayana, Platonismo y vida espiritual, Trotta, Madrid, 2006 (83 p.), p. 57.

(2) Alex Kozulin, La psicología de Vigotski, Alianza, Madrid, 1994 (294 p.), p. 114.

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